Gracias a un esfuerzo público-privado, con participación activa de CONAF, surge esta iniciativa que tiene como objetivo movilizar y canalizar recursos para la conservación de la naturaleza a gran escala en Chile.
La Fundación Fondo Naturaleza Chile, la primera institución nacional para la movilización de recursos destinados a la conservación de la biodiversidad, fue presentada este lunes 4 de abril por diversos colaboradores y gestores de la iniciativa del ámbito público y la sociedad civil. Los impulsores de la idea destacan que esta nueva organización podrá fortalecer el resguardo de nuestra única y diversa naturaleza, contribuyendo a cambiar la situación actual, en la que Chile se sitúa como uno de los 10 países que menos financiamiento dedican a la conservación en todo el mundo, al considerarse su PIB y rica biodiversidad.
“El Fondo Naturaleza Chile busca replicar un exitoso modelo de financiamiento para la conservación que ya ha sido ampliamente validado a nivel internacional. Los fondos ambientales que existen en 19 países de Latinoamérica y el Caribe han logrado canalizar estratégicamente y de forma transparente más de $1,4 mil millones de dólares hacia actividades y proyectos de conservación durante los últimos 30 años en coordinación y complemento al esfuerzo del Estado”, explicó la ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas.
Esta iniciativa tiene como objetivo promover la protección y conservación de la naturaleza en el país, incluyendo el combate contra el cambio climático y la desertificación, lo que sin duda permitirá el resguardo de los modos de vida de muchas comunidades, así como el bienestar de la sociedad en su conjunto.
Por ello, uno de los miembros del Consejo de este fondo es la Corporación Nacional Forestal (CONAF), entidad que además participó activamente en la creación del mismo y a cuyo lanzamiento, realizado en el Centro Cultural La Moneda, asistió por CONAF la gerenta de Bosques y Cambio Climático, Constanza Troppa, quien destacó en la oportunidad que “este nuevo fondo permitirá activar otras fuentes de financiamiento privado, bilateral y multilateral, para complementar los esfuerzos financieros del Estado, y así contribuir al cumplimiento a las metas nacionales e internacionales de conservación y acción climática”.
La conformación de este fondo partió formalmente en 2017, cuando el Ministerio del Medio Ambiente y Wildlife Conservation Society (WCS Chile) visitaron el fondo ambiental Costa Rica por Siempre, con apoyo de la Fundación Walton. Luego, a principios de 2018 se estableció una mesa de trabajo público-privada a solicitud de las organizaciones ambientales WWF, WCS Chile y Oceana y coordinada por el Ministerio de Medio Ambiente. Posteriormente, el equipo de trabajo se robusteció con la integración de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) desde el Estado, como también por parte de dos organizaciones civiles adicionales: The Nature Conservancy (TNC) y el Comité Nacional Pro Defensa de la Flora y Fauna (CODEFF).
Actualmente el Fondo Naturaleza Chile ya tiene diseñado dos programas de trabajo que guiarán sus esfuerzos durante los primeros años:
● Programa de Áreas Marinas Protegidas: busca implementar la red de áreas marinas protegidas de Chile, la quinta más grande del mundo, en conjunto con el Estado. Esto generará un caso concreto y replicable en la región y en el mundo para la protección efectiva de más de un 30% del océano de un país.
● Programa Bosques y Cuencas: busca proteger, restaurar y aumentar la resiliencia de cuencas hidrográficas en beneficio de la naturaleza y las personas, en un contexto de cambio climático.
Al anunciar el inicio de la Gestión de Episodios Críticos (GEC) para el centro y sur del país, el ministro subrogante de la cartera, Maximiliano Proaño, destacó que continuará el programa de recambio de calefactores “para contribuir con un aire más limpio”.
El ministro (S) del Medio Ambiente, Maximiliano Proaño, anunció el comienzo de la Gestión de Episodios Críticos (GEC) para las comunas del centro-sur del país que cuentan con planes de descontaminación atmosférica. Este procedimiento, que se aplica todos los años desde este 1 de abril y hasta el 30 de septiembre, permite tomar medidas y aplicar restricciones para reducir la contaminación del aire ante pronósticos de mala ventilación.
“Como gobierno enfrentaremos este difícil periodo fortaleciendo las capacidades locales para la gestión ambiental, mejorando el acceso a la información diaria, reforzando la fiscalización y continuando nuestro programa de recambio de calefactores, para contribuir con un aire más limpio”, comentó el subsecretario Proaño tras visitar la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) y reunirse con el director de este organismo, Reinaldo Gutiérrez.
La autoridad enfatizó que se entregará información y recomendaciones a la ciudadanía con un enfoque preventivo y un rol participativo.
Actualmente existen 10 Planes de Descontaminación Vigentes, en la zona centro-sur de Chile, en el que se establecieron medidas para mejorar la calidad del aire como el recambio de calefactores por aparatos menos contaminantes. “Ya llevamos más de 16 mil recambios en todo el país con la convocatoria 2021. Aún tenemos que seguir trabajando todos en conjunto. Este año 2022 apuntamos a recambiar más de 10.500 calefactores más.”, indicó la autoridad.
Proyecciones Para el periodo GEC de este año se espera un comportamiento similar al de 2021, dada la misma condición de bajas precipitaciones, por lo que es importante tomar todas las medidas preventivas como comunidad para respirar un aire más limpio.
La encargada de la Oficina Servicios Climáticos de la DMC, Catalina Cortés, comentó que para el trimestre de abril a junio “se espera nuevamente un déficit de precipitaciones para la zona centro del país entre la regiones de Coquimbo y Los Lagos”.
Entre las recomendaciones está el elegir calefacción sustentable dentro del hogar, seguir las directrices sobre las actividades físicas y deporte en caso de malas condiciones atmosféricas e informarse de las condiciones de ventilación durante el periodo GEC en la página web https://airechile.mma.gob.cl/
Cuando tenemos en cuenta la huella de carbono y la explotación de los recursos naturales, los países ricos ya no son tan desarrollados. El último informe de la ONU de desarrollo humano muestra cómo 50 países salen del grupo de desarrollo humano muy alto al aplicar este nuevo indicador. En cambio, otras naciones que explotan menos al planeta, entre ellas las de América Latina, suben en la lista.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advirtió este martes sobre la mayor pobreza y desigualdad -con los daños que éstas acarrean- que golpearán al mundo a menos que se cambien los esquemas que basan el desarrollo en la explotación irracional de la naturaleza.
En un informe, el Programa señala que la pandemia de COVID-19 es una muestra de la presión sin precedentes que sufre el planeta debido a la acción de las sociedades sobre el medio ambiente, subrayando la interconexión entre ese proceder y los crecientes problemas sociales y económicos que afronta el mundo.
El informe revela que “ningún país en todo el mundo ha logrado alcanzar un desarrollo humano muy alto sin ejercer una presión desestabilizadora sobre el planeta”, señala el administrador del Programa, Achim Steiner.
Nuevo indicador
Cada año, esta agencia de la ONU publica su Índice de Desarrollo Humano, una clasificación del desarrollo de cada país que tiene en cuenta indicadores como sus ingresos y renta per cápita, su cobertura sanitaria y esperanza de vida, y su nivel de educación, entre otros factores.
Ahora, a treinta años de haber diseñado el índice de desarrollo humano, el PNUD ha propuesto un nuevo referente experimental que agrega un indicador del efecto del desarrollo sobre el planeta, teniendo en cuenta las emisiones de dióxido de carbono y la huella material de los países (el uso de los recursos naturales).
Noruega -que con los parámetros tradicionales ocupa la primera posición en el informe de este año- pierde 15 puestos si se tienen en cuenta las cuestiones medioambientales. Islandia, que ocupaba el cuarto puesto pierde 26 escalones; Australia, baja 72 puestos y pasa del 8 al 80; Singapur, que era el 11 cae 92 puestos.
Más de 50 países quedan fuera del grupo de muy alto desarrollo con la nueva clasificación.
Algunos países como Costa Rica, México, Colombia, Panamá o Moldavia avanzan más de 20 o 30 posiciones, señalando como es posible ejercer menor presión medioambiental.
En general, toda Latinoamérica sube en la lista, dado que las caídas más importantes están entre el grupo de países más avanzados y contaminantes.
Steiner dijo que este nuevo índicador, que se refinará en los próximos años, no pretende ser un juicio. “Lo que muestra es que, con la aproximación tradicional, ser rico no es la única forma de determinar si eres una economía exitosa y lista para el futuro”.
El documento, titulado “La próxima frontera: el desarrollo humano y el Antropoceno”, explica que el nuevo índice ilustra la transformación que podría darse en el desarrollo si tanto el bienestar de las personas como la integridad del planeta fueran considerados de manera conjunta como piedras angulares de la definición de progreso humano.
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Emisiones contaminantes. Foto de archivo: Banco Mundial/Curt Carnemark
Concentración de poder
Durante una conferencia de prensa de presentación del informe, director de la Oficina que elabora el estudio, Pedro Conceição, afirmó que las presiones sobre el entorno natural han dado lugar a fracturas sociales muy profundas, como se observa en la enorme desigualdad tanto entre países como dentro de ellos.
Conceição agregó que esta inequidad se traduce en que los grupos con más poder se benefician de la explotación de la naturaleza y limitan la capacidad de actuación de la población más pobre.
La publicación considera que resolver esa desigualdad requiere el desmantelamiento de los desequilibrios de poder y de oportunidades que imperan actualmente. También aclara que el cambio de los modelos de desarrollo no implica un retroceso.
No hay dilema
“El desarrollo humano no debe entenderse como un dilema entre personas y el medio ambiente. Por el contrario, si sacamos el máximo provecho a las innovaciones, abordamos la desigualdad y trabajamos con la naturaleza, el desarrollo humano puede ayudar igualmente a las personas y al planeta”, dijo Conceição.
El director regional del PNUD para América Latina y el Caribe, Luis Felipe López Calva, sumó su voz al responsable del informe para destacar la necesidad imperiosa de buscar soluciones de desarrollo basadas en la naturaleza y de cambiar las normas sociales.
Asimismo, abogó por un incremento de los incentivos a la generación de energías limpias y una suspensión de los subsidios a la industria de los combustibles fósiles.
Ambos expertos coincidieron en que el concepto de desarrollo se refiere también a la posibilidad de participación e incidencia en la toma de decisiones.OMM/Boris PalmaAmanecer en la provincia de Carchi, en Ecuador
América Latina
Al hablar sobre América Latina, López Calva recordó que es una región con una profunda desigualdad y que la relación entre las personas y el planeta “tiene un impacto diferenciado en los distintos grupos de población: mujeres, grupos indígenas, afrodescendientes, así como los estratos socioeconómicos más bajos siempre son más golpeados, además de que hay gran desigualdad en el poder de decisión”.
En este sentido, sostuvo que la crisis ha sacado a la luz un problema de gobernanza. “Hacen falta nuevos actores para la elaboración de políticas que zanjen el impacto diferenciado”, acotó.
El director regional mencionó los casos de varios países latinoamericanos y caribeños, destacando el liderazgo de Costa Rica en cuanto a las políticas basadas en la naturaleza y añadió que Chile se ha comprometido con la neutralidad de carbono para 2050. Citó también a Paraguay como uno de los países con mejor interacción con la naturaleza al producir energía hidroeléctrica.
López Calva destacó la asociación de Perú, Chile y México en la emisión de un bono de aseguramiento contra impacto de terremotos y adelantó que ahora están contemplando asociarse con otros países para un instrumento de aseguramiento contra las inundaciones relacionadas con fenómenos climáticos.
Con respecto a Brasil, dijo que es un país que representa de forma muy clara las características estructurales de la región: “Tiene retos de crecimiento económico, de desigualdad y vulnerabilidad”, acotó y recalcó que la Amazonía es un activo regional que precisa de políticas coordinadas para su protección y gestión, toda vez que los incendios son efecto de la gravedad de la interacción humana con la naturaleza.
De la sequía en Bolivia, que suma ya cien días, advirtió que, dependiendo de las decisiones que se tomen, el fenómeno se podría agudizar con consecuencias de desestabilidad política, desplazamientos masivos de población y mayor pobreza. “Por otra parte, si se respeta el Acuerdo de París, estos periodos de clima extremos podrían disminuir”.
Uruguay, por su otra parte, se mencionó como ejemplo del índice ajustado por su impacto en el planeta ya que pese a ser un país de renta alta que ha crecido en su indicador de desarrollo humano, ha puesto gran presión sobre sus recursos naturales al producir alimentos para más de 30 millones de personas aunque sólo tenga 3,5 millones de habitantes. López Calva aclaró, no obstante que el gobierno uruguayo ya están considerando un cambio en la manera de pensar la política pública.
Más de un tercio de todos los mamíferos marinos, el 40% de las especies anfibios y el 33% de los corales están amenazados por el impacto de los humanos sobre la naturaleza y nuestra inacabable demanda de comida y combustible a medida que se multiplica la población. Sin una acción radical los esfuerzos actuales por conservar los recursos de la tierra fracasarán.
Alrededor de un millón de especies de animales y plantas están ahora en peligro de extinción y muchas podrían desaparecer en tan solo décadas, lo que representa una amenaza de una dimensión sin precedentes en la historia de la humanidad, revela el adelanto de un histórico informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (IPBES) patrocinado por varias agencias de la ONU.
La tasa global de especies extintas ya es por lo menos de diez a cientos de veces mayor que la tasa promedio en los últimos 10 millones de años y se está acelerando. Un 75% de los ecosistemas terrestres y un 66% de los marinos ya están “gravemente alterados”. Más de un 85% de los humedales que existían en 1700 se han perdido.
¿Qué hemos hecho los humanos para que una de cuatro especies esté hoy en día amenazada? Más de 400 expertos en 50 países han clasificado, de mayor a menor, por primera vez los cinco impulsores directos del cambio en la naturaleza con mayor impacto en nuestro planeta hasta la fecha.
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1. Cambios en el uso de la tierra y el mar
Actualmente los humanos extraen más recursos y producen más desperdicios que nunca. A nivel global, el cambio del uso de la tierra ha tenido el mayor impacto en los ecosistemas terrestres y de agua dulce.
Aunque el ritmo de la expansión agrícola varía de país a país, se han producido pérdidas de ecosistemas intactos principalmente en los trópicos, donde se encuentran los niveles más altos de biodiversidad en el planeta. En total se han sacrificado más de 100 millones de hectáreas de bosque tropical: en América Latina, por ejemplo, debido a la ganadería y en Asia Oriental, principalmente por el cultivo de aceite de palma, entre otros.
Cerca un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi tres cuartas partes de los recursos de agua dulce disponibles se destinan a la producción agrícola o ganadera.
Cerca un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi tres cuartas partes de los recursos de agua dulce disponibles se destinan a la producción agrícola o ganadera. La producción de cultivos se produce en el 12% de las regiones libres de hielo y el pastoreo sobre el 25%.
Además, un 25% de los gases de efecto invernadero proviene de la deforestación, la producción de cultivos y la fertilización. Los alimentos a base de animales son los más contaminantes, pero la agricultura también ha incrementado la producción de comida a costa de la naturaleza.
Los hábitats costeros, entre ellos estuarios y deltas críticos para la biota marina y los economías regionales han sido gravemente afectados por el desarrollo de las costas y la acuicultura en alta mar, entre otras razones, así como por la expansión urbana.
La minería oceánica, aunque relativamente pequeña, se ha expandido desde 1981 con hasta 6500 instalaciones de petróleo y gas en 53 países, el 60% en el Golfo de México, y es probable que continúe creciendo a medida que el hielo se derrite en las regiones ártica y antártica.
Asimismo, las áreas urbanas se han duplicado desde 1992, haciéndose paso a costa de la biodiversidad.
A nivel mundial, se proyecta que las longitudes de las carreteras pavimentadas aumentarán en 25 millones de kilómetros para 2050, con nueve décimas partes de toda la construcción en los países en desarrollo. También se espera que aumente el número de represas.
Las expansiones de carreteras, ciudades, represas hidroeléctricas y gasoductos pueden conllevar altos costos ambientales y sociales, incluida la deforestación, la fragmentación del hábitat, la pérdida de biodiversidad, el acaparamiento de la población, el desplazamiento de la población y la interrupción social, incluso para los pueblos indígenas y las comunidades locales.
La población humana global ha aumentado de 3700 millones a 7600 millones de personas desde 1970 de manera desigual en todos los países y regiones, lo que tiene importantes implicaciones para la degradación de la naturaleza. El consumo per cápita también ha crecido, y también es desigual, con una amplia variación en los estilos de vida y el acceso a los recursos en todas las regiones y dentro de ellas, además de las consecuencias para la naturaleza que se distribuyen a nivel mundial a través del comercio.
Actualmente se explotan unos 60.000 millones de toneladas de recursos renovables y no renovables anualmente a causa del aumento de la demanda de plantas, animales, combustibles fósiles, minerales, material de construcción, etc.
El 23% de las aves en peligro de extinción habrían sido afectadas negativamente por el cambio climático.
La abundancia promedio de especies nativas en la mayoría de los principales hábitats terrestres ha disminuido en al menos un 20%, en su mayoría desde 1900. Al menos 680 especies de vertebrados fueron llevadas a la extinción desde el siglo XV, entre ellas la Tortuga Gigante de Pinta de las islas Galápagos en 2012. Más del 9% de todas las razas domesticadas de mamíferos utilizados para la alimentación y la agricultura se extinguieron en 2016, con al menos 1000 razas más amenazadas.
Las actividades humanas han tenido un gran impacto generalizado en los océanos del mundo. Estas incluyen la explotación directa, en particular la sobreexplotación de peces, mariscos y otros organismos. En los ecosistemas marinos, la pesca ha tenido el mayor impacto en la biodiversidad en los últimos 50 años. Las capturas de peces se han mantenido a través de la expansión geográfica y la penetración a aguas más profundas. Una proporción cada vez mayor de las poblaciones de peces marinos está sobre explotada, un 33%, mientras que un 60% está casi al punto de ser insostenible. Public DomainEl jaguar está en peligro de extinción.
3. Cambio climático
El cambio climático ya está teniendo un impacto en la naturaleza y es un impulsor directo de la disminución de la biodiversidad que se exacerba cada vez más. Se estima que los seres humanos han causado un calentamiento global de 1,0 ° C en 2017 en relación con los niveles preindustriales, con temperaturas promedio en los últimos 30 años que aumentaron en 0,2 ° C por década.
La frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, y los incendios, las inundaciones y las sequías que pueden provocar, han aumentado en los últimos 50 años, mientras que el nivel medio global del mar ha aumentado de 16 a 21 cm desde 1900, a una tasa de más de 3 mm por año en las últimas dos décadas.
Estos cambios han contribuido a los impactos generalizados en muchos aspectos de la biodiversidad, incluidas las distribuciones de especies, la fenología, la dinámica de la población, la estructura de la comunidad y las funciones de los ecosistemas.
La mitad de los arrecifes de coral se ha perdido desde 1870.
Según la evidencia observada, los efectos se están acelerando en los ecosistemas marinos, terrestres y de agua dulce y ya están afectando a la agricultura, la acuicultura, la pesca y las contribuciones de la naturaleza a las personas.
La mitad de los arrecifes de coral se ha perdido desde 1870, con una pérdida acelerada en las últimas décadas debido al calentamiento de los océanos. Casi la mitad, (el 47%) de los mamíferos terrestres amenazados, excluyendo los murciélagos y una cuarta parte (23%) de las aves en peligro de extinción habrían sido afectadas negativamente por el cambio climático.
Grandes reducciones y extinciones locales de poblaciones de animales están generalizándose. Esto indica que muchas especies son incapaces de contrarrestar localmente al rápido ritmo del cambio climático, ya sea a través de procesos evolutivos o de comportamiento, y que su existencia dependerá de la medida en la que puedan migrar para encontrar condiciones climáticas adecuadas.
Muchos de estos cambios pueden tener impactos significativos en varios sectores económicos importantes y efectos en cascada para otros componentes de la biodiversidad. Las naciones insulares, en particular las de Asia oriental y la región del Pacífico, serán las más vulnerables al aumento del nivel del mar, de un metro, según lo previsto.Noticias ONU/Jing ZhangLas aves han sido una de las especies más afectadas por el cambio climático.
4. Contaminación
La contaminación es la causa y la consecuencia transversal a todos los impulsores de la pérdida de biodiversidad. Aunque las tendencias globales son variadas, la polución del aire, el agua y el suelo ha seguido aumentando en algunas áreas.
La contaminación debida a los plásticos se ha multiplicado por diez desde 1980, 300-400 millones de toneladas de metales pesados, solventes, lodos tóxicos y otros desechos de instalaciones industriales se descargan anualmente en las aguas del mundo, y los fertilizantes que ingresan a los ecosistemas costeros han producido más de 400 “zonas muertas” en los océanos, que representan un total de más de 245,000 km2, una superficie combinada mayor que todo el Reino Unido.
La acidificación de los océanos, debido al aumento de los niveles de dióxido de carbono, afecta en gran medida a las aguas poco profundas, con los ecosistemas del Pacífico subártico y el Océano Ártico occidental particularmente afectados.
La contaminación en los océanos afecta a al menos 267 especies, incluyendo el 86% de las tortugas marinas, el 44% de las aves marinas y el 43% de los mamíferos marinos.
Las micropartículas plásticas y las nanopartículas están entrando en las redes alimenticias de manera poco conocida. Las aguas costeras contienen los niveles más altos de metales y contaminantes orgánicos persistentes de las descargas industriales y la extracción de residuos agrícolas, envenenando comunidades de peces enteras. Además, los efectos severos del exceso de concentración de nutrientes en ciertas ubicaciones incluyen daños a los peces y la biota del fondo marino.
Todos estos cambios en los océanos han afectado al menos 267 especies, incluyendo el 86% de las tortugas marinas, el 44% de las aves marinas y el 43% de los mamíferos marinos. Los humanos también se ven afectados a través de las cadenas alimenticias.
Las emisiones de gases de efecto invernadero, los desechos urbanos y rurales no tratados, los contaminantes de las actividades industriales, mineras y agrícolas, los derrames de petróleo y los vertidos tóxicos han tenido fuertes efectos negativos en la calidad del suelo, el agua dulce y marina y la atmósfera global.
Además, el transporte de mercancías y personas a larga distancia, incluso para el turismo, ha crecido dramáticamente en los últimos 20 años con consecuencias negativas para la naturaleza en general.
Entre 2009 y 2013, la huella de carbono causada por el turismo aumentó en un 40% a 4,5 gigatones de dióxido de carbono y, en general, el 8% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero provienen del transporte y el consumo de alimentos relacionados con el turismo. La demanda de turismo basado en la naturaleza, o ecoturismo, también ha aumentado, con efectos mixtos sobre la naturaleza y las comunidades locales, incluidas algunas posibilidades de contribución a la conservación local, en particular cuando se lleva a cabo a escalas menores.Coral Reef Image Bank/Jayne JenkUna tortuga marina nada en un arrecife de coral en las Islas Maldivas.
5. Especies exóticas invasoras
Finalmente, el aumento del transporte aéreo y marítimo, incluido el aumento triple de los viajes de países desarrollados y en desarrollo en particular, ha aumentado la contaminación y ha aumentado significativamente las especies exóticas invasoras.
Los registros acumulativos de especies exóticas han crecido en un 40 por ciento desde 1980, asociados con el aumento del comercio y la dinámica y las tendencias de la población humana.
Casi una quinta parte de la superficie de la Tierra está en riesgo de invasiones de plantas y animales, afectando a las especies nativas, las funciones del ecosistema y las contribuciones de la naturaleza a las personas, así como a las economías y la salud humana. La tasa de introducción de nuevas especies exóticas invasoras parece más alta que nunca y sin signos de desaceleración.Serge DaidyantsUn avión en una terminal de aeropuerto.
La única solución: transformar nuestra interacción con la naturaleza
El informe, de 1800 páginas, asegura que esta tendencia se puede frenar, pero sólo “con cambios transformadores” en todos los aspectos de nuestras interacciones con la naturaleza.
“Ya no podemos seguir destruyendo la biodiversidad. Esta es nuestra responsabilidad hacia las generaciones futuras”, aseguró.
Ya no podemos seguir destruyendo la biodiversidad.. Esta es nuestra responsabilidad hacia las generaciones futuras.
Destacando la importancia universal de la biodiversidad, la diversidad dentro de las especies, entre las especies y de los ecosistemas, Azoulay dijo que protegerla “es tan vital como luchar contra el cambio climático”.
El Informe presenta una lista ilustrativa de posibles acciones y vías para detener la destrucción de la biodiversidad:
En agricultura, el informe destaca, entre otros aspectos: la promoción de buenas prácticas agrícolas y agroecológicas y una gestión integrada intersectorial. También señala la importancia de una participación más profunda de todos los actores en todo el sistema alimentario (incluidos los productores, el sector público, la sociedad civil y los consumidores) y una gestión más integrada del paisaje y las cuencas hidrográficas; conservación de la diversidad de genes, variedades, cultivares, razas, y especies; así como enfoques que empoderan a los consumidores y productores a través de la transparencia del mercado, la mejora de la distribución y la localización, que revitaliza las economías locales, las cadenas de suministro reformadas y la reducción del desperdicio de alimentos.
En sistemas marinos, se destacan los enfoques basados en los ecosistemas para la gestión de la pesca; la ordenación del territorio; cuotas efectivas; áreas marinas protegidas; proteger y gestionar áreas clave de biodiversidad marina; reducir la contaminación de la escorrentía en los océanos y trabajar en estrecha colaboración con los productores y consumidores.
En los sistemas de agua dulce, las opciones y acciones políticas incluyen, entre otras: una gobernanza más inclusiva para la gestión colaborativa del agua y una mayor equidad; una mejor integración de la gestión de los recursos hídricos y la planificación del paisaje a través de escalas; también promover prácticas para reducir la erosión del suelo, la sedimentación y la escorrentía de la contaminación; aumentar el almacenamiento de agua; promover inversiones en proyectos hídricos con criterios claros de sostenibilidad; así como abordar la fragmentación de muchas políticas de agua dulce.
En áreas urbanas, se necesita la promoción de soluciones basadas en la naturaleza; aumentar el acceso a los servicios urbanos y un entorno urbano saludable para las comunidades de bajos ingresos; mejora del acceso a espacios verdes; producción y consumo sostenibles y conectividad ecológica dentro de espacios urbanos, particularmente con especies nativas.
El Informe también reconoce la importancia de incluir diferentes sistemas de valores y diversos intereses y cosmovisiones en la formulación de políticas y acciones. Esto incluye la participación plena y efectiva de los pueblos indígenas y las comunidades locales en la gobernabilidad, la reforma y el desarrollo de estructuras de incentivos y asegurar que las consideraciones de biodiversidad se prioricen en toda la planificación sectorial clave.PNUD Guatemala/Caroline TrutmannEn Guatemala, los granjeros están plantando cacao en un esfuerzo para establecer prácticas agrícolas más sostenibles.
“Ya hemos visto los primeros movimientos de acciones e iniciativas para un cambio transformador, como políticas innovadoras de muchos países, autoridades locales y empresas, pero especialmente de jóvenes de todo el mundo. Desde los jóvenes detrás del movimiento #VoiceforthePlanet, hasta las huelgas escolares por el clima, hay una base para comprender que se necesitan medidas urgentes si queremos asegurar algo que se aproxime a un futuro sostenible. El Informe de evaluación global de IPBES ofrece la mejor evidencia disponible para ayudar a informar estas decisiones, políticas y acciones, y proporciona la base científica para el marco de la biodiversidad y los nuevos objetivos decenales para la biodiversidad, que se decidirá a finales de 2020 en China, bajo los auspicios de El Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica”, expresó Robert Watson el presidente del Panel realizador del informe.
A menos que todos los gobiernos cambien sus políticas energéticas, el planeta será inhabitable, advierte el titular de la ONU, acusando a algunos líderes gubernamentales y empresariales de mentir en cuanto a sus compromisos de reducir su uso de combustibles fósiles y optar por energías limpias. Un nuevo informe revela que entre 2010 y 2019 se produjeron más emisiones de carbono que nunca, pero insiste en que aún se pueden reducir a la mitad para 2030.
El Secretario General de las Naciones Unidas conminó este lunes a los líderes a tomar medidas urgentes con el objetivo limitar el calentamiento de la Tierra a 1,5° centígrados para fin de siglo con respecto a los niveles preindustriales y alertó de la desgracia que el fenómeno acarreará si no se actúa con celeridad.
António Guterres reaccionó enérgicamente tras la publicación del más reciente informe del Panel Intergurbernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que indica que las emisiones de carbono del periodo 2010-2019 fueron las más altas registradas en la historia y que todos los sectores económicos llevan su parte de responsabilidad.
El mundo va por la vía más rápida hace el desastre, dijo Guterres, haciendo eco del llamado de los científicos a actuar ahora o nunca para frenar el alza de las temperaturas.
Hablar de la extinción de millones de especies de plantas y animales “no es ficción ni exageración Es lo que la ciencia nos dice que resultará de nuestras políticas energéticas actuales”, señaló.
Los líderes mienten
“Estamos en camino hacia un calentamiento global de más del doble del límite de 1,5°C acordado en París en 2015. Algunos líderes gubernamentales y empresariales dicen una cosa, pero hacen otra. En pocas palabras, mienten. Y los resultados serán catastróficos. Esta es una emergencia climática”, enfatizó.
El Secretario General afirmó que, a menos que los gobiernos de todo el mundo reevalúen sus políticas energéticas, el mundo será inhabitable.
“Los científicos del clima advierten que ya estamos peligrosamente cerca de puntos de inflexión que podrían conducir a impactos climáticos en cascada e irreversibles. Pero los gobiernos y corporaciones que producen más emisiones no sólo se están haciendo la vista gorda; están echando leña al fuego”, añadió.
Todos los países deben reducir el uso de combustibles fósiles
El estudio del IPCC reitera que todos los países deben reducir sustancialmente el uso de combustibles fósiles, ampliar el acceso a la electricidad, mejorar la eficiencia energética y aumentar el uso de combustibles alternativos, como el hidrógeno.
La publicación atribuye gran parte del problema a las ciudades y considera muy preocupante que las reducciones de emisiones recuperadas en la última década hayan sido menores que los aumentos de emisiones, debido al aumento de los niveles de actividad global en la industria, el suministro de energía, el transporte, la agricultura y la construcción.
Todavía puede haber remedio
No obstante el panorama lúgubre, los autores del informe insistieron en que todavía se puede reducir las emisiones de carbón a la mitad para 2030, por lo que instaron a los gobiernos a reforzar inmediatamente las acciones en ese sentido.
Por otra parte, acogió con beneplácito la disminución significativa del costo de las fuentes de energía renovable desde 2010, que ha bajado hasta un 85% en los casos de la energía solar y eólica, así como de las baterías.
El presidente del IPCC aseveró que el mundo se halla frente a una encrucijada y que las decisiones que se tomen ahora marcarán el carácter habitable del planeta.
Hoesung Lee mostró optimismo frente a la acción climática que siguen algunos países y citó políticas, regulaciones e instrumentos de mercado que han mostrado ser efectivos.
Pero el camino es cuesta arriba. Según el Panel, para limitar el calentamiento global a alrededor de 1,5° , las emisiones globales tendrían que alcanzar su máximo antes de 2025 y reducirse en un 43% para 2030.
En este sentido, António Guterres detalló que las actuales promesas climáticas generarían un aumento del 14% en las emisiones.
“Y la mayoría de los principales emisores no están tomando las medidas necesarias para cumplir incluso esas promesas inadecuadas”, precisó.
Agregó que los activistas climáticos a menudo son calificados como radicales o peligrosos. ”Pero los radicales realmente peligrosos son los países que están aumentando la producción de combustibles fósiles. Invertir en nueva infraestructura de combustibles fósiles es una locura económica y moral”, arremetió.
Guterres previó que dichas inversión se convertirán en activos varados y que serán una carga en las carteras de inversión.
“Pero no tiene por qué ser así”, matizó, destacando las opciones viables y financieramente sólidas que menciona el informe para mantener viva la posibilidad de limitar el calentamiento a 1,5°.
“Ahora o nunca”
De acuerdo con los científicos, las temperaturas globales se estabilizarán cuando las emisiones de dióxido de carbono alcancen el cero neto, es decir, cuando no haya emisiones netas de dióxido de carbono a nivel mundial. Y esto tendría que ocurrir a principios de la década de 2050 para no permitir que el aumento de la temperatura supere el 1,5°C; o bien llegar a la marca del cero neto a principios de la década de 2070 para que el incremento global no pase de 2°C.
“Es ahora o nunca. (…) Sin reducciones inmediatas y profundas de las emisiones en todos los sectores, será imposible”, puntualizó el IPCC.
Entre las soluciones sostenibles y de reducción de emisiones que pueden adoptar los gobiernos, el IPCC resaltó la necesidad de replantearse cómo funcionan las ciudades y otras áreas urbanas, haciéndolas más compactas y transitables, electrificando el transporte con fuentes de bajas emisiones y con una mayor absorción y almacenamiento de carbono utilizando la naturaleza.
De esta manera la Institución busca contribuir a la diminución de sus emisiones de Co2 y así reducir la huella de carbono.
Los 2.385 megawatts (MWh) suministrados por la empresa Colbún a los Campus Casa Central Valparaíso y San Joaquín, junto a los 657 megawatts (MWh) proporcionados por la empresa ENGIE a las Sedes Viña del Mar y Concepción, fueron certificados por segundo año consecutivo por provenir de fuentes 100% renovables y amigables con el medio ambiente, iniciativa que se suma a las diversas medidas de gestión de eficiencia energética impulsadas por la Universidad Técnica Federico Santa María, desde 2015.
Respecto a este nuevo reconocimiento, Carolyn Palma, Vicerrectora de Asuntos Económicos y Administrativos, señala que “nuestra Institución está consciente de la crisis climática que estamos atravesando como país y por ello comprendemos la importancia de trabajar de forma permanente para conseguir que todos los Campus y Sedes se conviertan en espacios completamente sustentables y que cuenten con diversos sistemas que optimicen la gestión de la energía, del agua y de los residuos, entre otros, con el objetivo de disminuir nuestras emisiones de CO2”.
Sistema de Gestión Energética
Desde 2015 que la Casa de Estudios comenzó a trabajar en temáticas sustentables, específicamente en la gestión de la energía. Es así como se han concretado diversos hitos como la creación del comité del Sistema de Gestión Energética Institucional, la implementación de una Política de Gestión Energética, la instalación de iluminación led en casi un 80% de cada Campus y Sede, la instalación de plantas fotovoltaicas en los diversos emplazamientos, la realización de campañas de concientización para la comunidad interna y diversas capacitaciones, entre otras acciones.
Adicionalmente, en 2019, la USM obtuvo la certificación internacional ISO 50001, concedida por la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR); y en 2020 fue reconocida con el Sello Gold, otorgado por la Agencia de Sostenibilidad Energética. Además, en 2021, creó la Comisión de Sustentabilidad Institucional, que busca fomentar la sostenibilidad ambiental como un eje transversal al interior de la Casa de Estudios.
Finalmente, durante este año se auditará nuevamente el Sistema de Gestión Energética, bajo la norma ISO 50001, para obtener la certificación por tres años y también se proyecta la instalación de una nueva planta fotovoltaica en el edificio K del Campus San Joaquín.
Expertos llaman a buscar actividades físicas que se incorporen a la rutina para revertir el escenario que sitúa a nuestro país como el cuarto a nivel mundial que menos las realiza.
Si se trata de cuidar y potenciar nuestra salud, sin duda el deporte es uno de los grandes aliados. Justamente por eso la Organización Mundial de la Salud recomienda hacer al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana si se quiere mantener una condición saludable. Aún así, un amplio porcentaje de los chilenos no practica ningún tipo de deporte. De hecho, un reciente estudio global de Ipsos aseguró que Chile es el cuarto, de un total de 29 países, que menos horas de actividad física realiza a la semana (3,7 horas), estando por debajo del promedio mundial (6,1 horas) y sólo superando a Italia, Japón y Brasil.
Un punto clave dentro de estos resultados son las razones para adoptar una vida sedentaria. En ese sentido, el 46% de los chilenos alude a la falta de tiempo, motivo que supera ampliamente a otros como las pocas instalaciones en la zona donde vive (21%), la escasez de dinero (14%), o el no tener conocidos con los cuales compartir momentos deportivos (11%).
En este escenario, y considerando lo crucial que es la práctica deportiva para la salud, los expertos coinciden en que el mejor camino es “incorporar dentro de nuestra rutina acciones que involucren movimiento y ejercicio. La caminata es una buena alternativa, pero dada su eficiencia como medio de transporte, la bicicleta es una mejor opción. Más aun considerando que las alternativas eléctricas, con pedaleo asistido, permiten recorrer largas distancias sin necesidad de realizar una actividad demasiado intensa”, aseguró Juan Francisco Maureira, Director de Pedagogía en Educación Física de la Universidad Central, añadiendo que “las e bikes son un facilitador para dejar atrás una rutina sedentaria. El trabajo cardiovascular se realiza de buena forma y en la medida que vamos mejorando nuestro rendimiento, o si un día estamos menos cansados, podemos disminuir la asistencia eléctrica y acercarnos más a la opción mecánica”.
Esa postura es compartida por Juan Ignacio Guldman, gerente de operaciones de Völmark, quien comenta que “muchos llegan buscando una bicicleta eléctrica porque no cuentan con entrenamiento suficiente como para afrontar todos los traslados del día en bicicleta tradicional, sin embargo, quieren llevar una rutina más saludable y, al mismo tiempo, promover la sustentabilidad evitando el uso del automóvil”. En ese sentido, el ejecutivo recalcó que las e bikes no son sinónimo de no hacer deporte, “sin ir más lejos, un estudio llevado a cabo en siete países europeos concluyó que quienes utilizaban una bicicleta eléctrica superaban a los ciclistas de bicicletas tradicionales en términos de ejercicio total cada semana”. Estas ventajas han impulsado un auge de la industria sin precedentes, con proyecciones de un aumento de ventas de e bikes en torno al 30% durante 2022 “y con la irrupción de nuevos modelos que rompen el paradigma usual que conocemos, y dan la opción de pedalear con nuestros niños, despachar mercaderías e incluso montar una heladería móvil”, destacó Guldman.
En cuanto al impacto concreto en la salud, el académico de la Universidad Central aseguró que “cualquier ejercicio físico sistemático beneficiará siempre nuestro organismo. En particular, el uso de la bicicleta ha demostrado disminuir las probabilidades de desarrollar enfermedades cardíacas y diabetes de tipo 2. Además, diversas investigaciones muestran que además favorece las funciones cognitivas, el sistema inmunológico, disminuye el estrés, incrementa la expectativa de vida y reduce los efectos del Parkinson, entre varios otros efectos positivos”.
La tierra de mates, caballos y gauchos, será parte del plan que busca realizar acciones que aporten al desarrollo del turismo de montaña en el territorio.
La montaña constituye un espacio de singulares potencialidades para el desarrollo turístico, vinculadas a la conexión con una biodiversidad única y a la práctica de actividades deportivas. A ello se une la identidad y riqueza cultural de sus comunidades locales, que por siglos han mantenido particulares modos de vida, como resultado de la adaptación a las condiciones naturales del entorno.
Es por ello que Corfo, a través de su Programa Transforma Turismo, se encuentra implementando un Plan Nacional de Impulso al Turismo de Montaña, el cual prioriza 20 territorios a lo largo del país, con el objetivo de apoyar el desarrollo productivo local para posicionar a Chile como un destino único de categoría mundial. Un destino que se incorpora recientemente a este plan es Palena, donde en un trabajo articulado con el Programa Territorial Integrado Ruta de Los Parques de la Patagonia, además de Corfo y el municipio y comunidad local, se buscarán realizar acciones que aporten al desarrollo del turismo de montaña en el territorio.
Julio Delgado, alcalde de la comuna de Alto Palena al respecto comento que “estamos muy orgullosos de integrarnos como comuna a este plan nacional, podemos visualizar una oportunidad de desarrollo económico para Alto Palena a través del turismo y nuestro patrimonio. Este trabajo se suma a otras acciones que estamos desarrollando como municipio y en las cuales seguiremos avanzando a pie firme”.
En esta línea, Nicolás Carvallo, Coordinador Nacional de Turismo de Aventura y Naturaleza de Montaña aseguró que “como Transforma Turismo hemos puesto mucha energía y dedicación en el proyecto del Plan Nacional de Impulso al Turismo en Montaña y a su ejecución, hay una gran oportunidad en Chile con el desarrollo de este tipo de turismo en el escenario actual, las tendencias actuales, nos dicen que el turismo de aventura y naturaleza tiene un gran potencial y debemos estar preparados para generar un impacto positivo tanto en la naturaleza como en la economía local”.
Líneas de trabajo
Uno de los aspectos a trabajar será el que los guías locales de Palena se capaciten en un nuevo programa nacional enfocado en el fortalecimiento de los guías de trekking y montaña, que se desarrollará durante el primer semestre de este año. También, en una gran coordinación con otras instituciones públicas, se busca identificar e impulsar iniciativas que apoyen el desarrollo turístico local. Asimismo, comentó Nicolas, – buscamos apoyar al municipio con nuestras alianzas que hemos generado con organizaciones, así como proyectos que como programa pondremos a disposición.
Una de las acciones para alcanzar el objetivo, es la articulación con el Programa Territorial Integrado Ruta de los Parques de la Patagonia, también impulsado por Corfo, donde actualmente se encuentra apoyando al municipio en la rehabilitación de una ruta hacia el Lago Palena, inserto en la Reserva Nacional Lago Palena, alineado con el objetivo de este programa que busca generar un entorno positivo para que las empresas, personas y comunidades aledañas a los parques de la Patagonia puedan generar mayor oportunidad de desarrollo alineada con la conservación del entorno.
“Como PTI hemos trabajado en conjunto con la Municipalidad de Palena y la Asociación de Turismo de Alto Palena para fomentar el desarrollo del turismo, apoyando la articulación, promoviendo el territorio y contribuyendo al desarrollo de nuevos productos turísticos. Hace un año apoyamos la implementación 10 circuitos de ascenso deportivo (escalada) en el cerro La Cruz, con el fin de contribuir a ampliar la oferta existente e ir posicionando al territorio como un destino excepcional al alero de las áreas silvestres protegidas consideradas motores de desarrollo a consecuencia de la conservación y del patrimonio. Y junto al Plan de montaña estamos trabajando constantemente en iniciativas conjuntas que nos permitan apoyar el desarrollo del Turismo en la Montaña”, señala Francisca Aylwin, gestora del Programa Territorial Integrado Ruta de Los Parques de la Patagonia.
La investigación analizó el tiempo de emersión y las respuestas bioquímicas de tres cangrejos porcelanidos presentes en el Pacífico Suroriental y cómo reaccionan con la marea alta y baja.
“¿Cómo el tiempo de emersión afecta a los embriones de especies de invertebrados marinos costeros?: Respuestas bioquímicas en tres cangrejos porcelanidos del Pacífico Suroriental”, es el título del estudio publicado en la prestigiosa revista Marine Ecology por: Natalia Viña-Trillos, estudiante del Doctorado en Ciencias con mención en Biodiversidad y Biorecursos de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Fabián Guzmán Jefe de Investigación del Laboratorio de Recursos Hidrobiológicos UCSC, y el Dr. Ángel Urzúa Académico de la Facultad de Ciencias UCSC.
Se analizaron tres tipos de cangrejos: Petrolisthesleavigatus, Petrolisthesviolaceus y Allopetrolisthespunctatus; los que tuvieron diferentes respuestas. “Estos organismos tienen branquias, por lo que es interesante analizar qué estrategia usan para respirar cuando no están bajo el mar. En este contexto, quisimos averiguar qué efectos tendrían en los embriones el cambio de la marea alta y baja y sus respuestas”, explicó Natalia Viña-Trillos.
Resultados
Parte de los resultados del estudio evidenciaron que efectivamente hay un efecto diferente entre los embriones de las tres especies, sobresaliendo Petrolisthesleavigatus como la que mejor logra adaptarse a estas condiciones. Esta especie reacciona de manera adecuada sin acumular altos niveles de lactato, ni glucosa, los cuales son producidos por el organismo cuando existe insuficiencia de oxígeno. “Petrolisthes violaceusreaccionó de manera similar, sin afectar negativamente a los embriones, debido a que experimentan toda su vida el efecto de la marea baja”, complementó.
Sin embargo, Allopetrolisthes punctatustuvo un comportamiento deficiente, aunque pudo responder bajo estas condiciones. “Tuvo un incremento mayor de lactato. Tuvo la capacidad de reaccionar, pero si se somete a un periodo prolongado, tendrá un efecto negativo. Ha perdido esa capacidad de adaptación ya que habita únicamente en el submareal”, señaló Natalia Viña-Trillos.
Respecto a la relevancia de este estudio, es importante destacar que aunque no son especies de importancia comercial, tienen una importancia ecológica, ya que se encuentran ampliamente distribuidas a lo largo de Chile. Otro punto es lo novedoso de estudiar la ontogenia temprana de estas especies en etapa de embriones, ya que se encuentra mayor información de su comportamiento y fisiología cuando están en etapa de adultos. Además, existen aves y peces que se alimentan principalmente de estos cangrejos, de ahí se evidencia su importancia para el ecosistema.
De acuerdo a las condiciones de bajo oxígeno es interesante ver cómo un organismo en etapa temprana finalmente logra adaptarse. “Es importante dar a conocer la fauna nativa que existe en Chile. Estos crustáceos están en gran parte del Biobío y en otras regiones. Son interesantes de estudiar, respecto a sus comportamientos y además, están muy accesibles en la playa. Cumplen un rol ecológico fundamental no tan solo como presas, sino también como filtradores. Incluso desde una fase muy temprana de la ontogenia como los embriones, pueden adaptarse desde un inicio de su vida a condiciones difíciles”, finalizó Natalia Viña-Trillos.
Un nuevo informe de la Comisión Europea sobre los avances en el logro de las metas para el desarrollo sostenible muestra que la región debe hacer un gran esfuerzo por acelerar el progreso si quiere alcanzar los objetivos. Para 64 metas, el ritmo de progreso global es demasiado lento para alcanzar la marca de 2030 y la región avanza en la dirección equivocada en 15 metas. Además, ni los efectos de la pandemia ni los de la guerra en Ucrania han sido reflejados.
Para todas las demás metas medibles, la región debe acelerar el progreso o invertir las tendencias actuales para alcanzar sus ambiciones para 2030.
Siete años después de la adopción de los Objetivos, el tiempo empieza a agotarse para corregir el rumbo. El informe identifica las metas y los objetivos en los que se requiere una acción urgente para hacer realidad la Agenda 2030.
“El informe del año pasado debía ser una llamada de atención para que la región acelerara las medidas colectivas. Pero hoy, un año después, nuestro informe muestra que los avances han sido demasiado lentos: donde necesitábamos acelerar el progreso en 57 metas, ahora ha aumentado a 64; mientras que el año pasado teníamos nueve metas para las que necesitábamos invertir la tendencia, ahora tenemos 15”, comentó la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para Europa (CEPE), Olga Algayerova.
“Con los efectos negativos de la pandemia de COVID-19 que todavía no se reflejan plenamente en los datos disponibles, y los efectos de la guerra en Ucrania aún por evaluar, el riesgo de que la región fracase en la Agenda 2030 nunca ha sido tan alto”, advirtió.
“Además, el 40% de las 169 metas no pueden ser medidas adecuadamente por las estadísticas oficiales. Esto es un recordatorio urgente de que estadísticas precisas y fiables no solo son la base de un buen análisis técnico, sino que son el fundamento de la elaboración de políticas basadas en hechos a todos los niveles”, concluyó. ONU Uzbekistán/Dinara ChirkovaUna campesina durante la recolecta de algodón en Uzbekistán.
Pobreza y desigualdad
Con la excepción de la pobreza extrema, que es poco frecuente en la región de la Comunidad Económica para Europa, los objetivos de reducción de la pobreza y la desigualdad de ingresos no están en vías de alcanzarse para 2030. Uno de cada cinco individuos experimenta pobreza multidimensional en toda la región (meta 1.2), y la desigualdad de ingresos (meta 10.2) está empeorando en muchos países.
Los avances regionales en materia de nutrición y suministro sostenible de alimentos han sido insuficientes. Los datos disponibles indican que la región debe invertir las tendencias para mantener un suministro de alimentos diverso (meta 2.5) y mejorar la productividad y la eficiencia agrícolas (meta 2.a).
La región está en vías de alcanzar las metas de mortalidad materna (meta 3.1) e infantil (meta 3.2) y de seguridad vial (meta 3.6). Todos los demás objetivos sanitarios requieren una aceleración.
La región está en camino de cumplir la meta 5.b sobre el uso de la tecnología para promover el empoderamiento de las mujeres, pero no los otros objetivos medibles de igualdad de género. Hay que acelerar los esfuerzos para reducir las disparidades entre mujeres y hombres en el hogar (meta 5.4) y en la esfera pública (meta 5.5).
Agua y energía
La región ha avanzado mucho en el acceso a servicios básicos como el agua potable (meta 6.1) y la energía (meta 7.1). Para garantizar la disponibilidad y sostenibilidad del agua y el saneamiento, la región debe acelerar los avances en materia de saneamiento (meta 6.2), calidad del agua (meta 6.3), eficiencia en el uso del agua (meta 6.4) y en cooperación internacional y gestión nacional de los recursos hídricos (meta 6.5).
La mayoría de los países han aumentado el uso de las energías renovables (meta 7.2) y han mejorado la eficiencia energética (meta 7.3), pero es necesario acelerar el ritmo para alcanzar los objetivos de 2030. Los avances en la reducción de las subvenciones a combustibles fósilesse han ralentizado (meta 12.c) y, a pesar de las perspectivas positivas anteriores, la región ya no está en vías de alcanzar el objetivo.
Clima y medio ambiente
Las perspectivas son positivas en cuanto a la contaminación marina (14.1) y la conservación (meta 14.5) y una pesca más regulada (meta 14.6). La región necesita actuar urgentemente para invertir las tendencias en torno a la deforestación (meta 15.5), la biodiversidad (meta 15.2), el turismo sostenible (meta 12.b) y las políticas de cambio climático (meta 13.2).
Las emisiones de gases de efecto invernadero en las economías en transición de la región siguen aumentando; entre los países desarrollados, las emisiones están disminuyendo, pero no lo suficientemente rápido como para cumplir los objetivos de 2030 (meta 13.2). En otras áreas críticas como la generación y el tratamiento de residuos, el uso sostenible de los recursos naturales y la conservación de los ecosistemas, la región debe acelerar el progreso.UNICEF/Tomislav GeorgievUna niña de diez años estudia en línea durante el confinamiento por COVID-19 en Skopje, en la República de Macedonia del Norte.
Economía e industrialización
La mayoría de las metas relativas al trabajo decente y al crecimiento económico (meta 8) avanzan con demasiada lentitud, y los efectos de la pandemia —que ha afectado a casi todos los aspectos de la economía— aún no se reflejan en los datos disponibles para esta evaluación.
La parte positiva es que los cambios relacionados con la pandemia en la industria y el transporte pueden ayudar a impulsar a la región hacia una industrialización sostenible y limpia (metas 9.2 y 9.4).
El desarrollo de las infraestructuras (meta 9.1) está retrocediendo; se necesitan inversiones adicionales para invertir las tendencias actuales de aquí a 2030. Los datos recientes apuntan a un empeoramiento de la estabilidad financiera en la región (meta 10.5), lo que contribuye a la desigualdad entre países.
Paz y alianzas
La pandemia de COVID-19 ha demostrado la importancia de la cooperación internacionalen torno a la ciencia y la tecnología, y los avances en la región son importantes en este ámbito (meta 17.6).
Las repercusiones inmediatas de la pandemia se reflejan en los datos sobre el gasto público (16.6), la estabilidad económica mundial (meta 17.3) y la ayuda al desarrollo de los países en desarrollo (meta 17.2), que apuntan a regresiones preocupantes. Puede ser difícil para la región invertir estas tendencias mientras los países se enfrentan a los efectos duraderos de la pandemia.
Persistentes lagunas de datos
El informe también destaca la persistencia de lagunas de datos que impiden el progreso
El 40% de las metas no pueden medirse en la región debido a la insuficiencia de datos o a otros problemas de medición. La mayoría de las metas no medidas no tienen datos de suficientes países o años para una evaluación precisa a nivel regional. En total, se dispone de datos para seguir las tendencias a lo largo del tiempo en la región para 142 (57%) de los 247 indicadores de seguimiento global y para 105 (62%) de las 169 metas.
Los relatos proporcionados por las agencias (Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), Asociación de Estadísticas para el Desarrollo en el Siglo XXI, Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), ONU Mujeres y Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) y los equipos de las Naciones Unidas en los países (ONU Bosnia y Herzegovina, ONU Moldavia) que participan en el Grupo de Coordinación Regional de Datos y Estadísticas para Europa y Asia Central ayudan a colmar las deficiencias de información. Estas historias examinan más de cerca cómo se relacionan las diversas medidas que se toman a nivel regional y nacional con el desarrollo sostenible. La contribución de ONU Mujeres, por ejemplo, pone de relieve la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres (Objetivo 5).
* La Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas (CEPE) comprende 56 países de Europa, América del Norte y Asia Central.