22 de abril Día Internacional de la Tierra: Clima Urbano, el inminente desafío del aumento de las temperaturas en las ciudades

En esta instancia mundial, que busca sensibilizar y movilizar en torno a la preservación de los ecosistemas, especialistas de la Universidad de Chile abordan las problemáticas ambientales del cambio climático, entre ellas, el desafío que presenta el aumento de la temperatura a nivel global desde la perspectiva de las ciudades, y la preparación que debemos tener para mitigar su efecto.

“Del cuidado del medioambiente depende la salud del planeta y los más de 7.700 millones de personas que vivimos”, advierte la Organización de las Naciones Unidas, que decretó oficialmente la conmemoración del Día Internacional de la Tierra en 2009 y que, además, hace un llamado a “restaurar nuestros ecosistemas dañados para acabar con la pobreza, combatir el cambio climático y prevenir una extinción masiva”.

Uno de los graves problemas que enfrenta la humanidad y el planeta, es el efecto del cambio climático, fundamentalmente el aumento de las temperaturas. Según lo que diagnostican las y los especialistas, este fenómeno se intensificará, generando problemas globales y locales serios; tales como variaciones en las tasas de precipitaciones, tormentas, aumento en el nivel del mar, y eventos extremos de temperatura, asociados a olas de calor y períodos extendidos de sequía, con veranos más largos y secos. 

Respecto del alza térmica, el profesor Fernando Santibáñez, académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas, explica que “la temperatura sube a razón de 0.2 a 0.25 grados por cada 10 años. Un grado podría ser al año 2040 o 2050 pues en todo el siglo se esperan 1.5 a 2 °C en la mayor parte de Chile. Con un grado más, muchas especies podrían encontrar serias dificultades por los niveles de estrés térmico, ya que esto se potencia con un aire más seco a mediodía lo que deshidrata a las plantas impidiéndoles crecer, especialmente a las especies de hoja ancha, las que se ‘queman’. Estas quemaduras ya las estamos viendo en los árboles urbanos”.

En este sentido, este cambio térmico tendría un efecto significativo en los insectos. Así lo destaca la profesora Audrey Grez, académica de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet), señalando que “debido a que los insectos son ectotermos, son muy dependientes de la temperatura ambiental; y cambios en estas condiciones resultarán en cambios en su distribución y abundancia.  Si las temperaturas aumentan, el ciclo de vida de varios de ellos se acelerará. Varios autores mencionan el riesgo que plagas agrícolas, como los pulgones, o insectos vectores de enfermedades, como los zancudos, incrementen sus poblaciones bajo las nuevas condiciones de cambio climático, afectando así la producción de alimentos y la salud pública”.

Sensación térmica en la ciudad

El impacto del aumento de la temperatura ambiental cobra mucha relevancia en las ciudades, principalmente porque la mayoría de la población mundial se ubica en ellas. En Chile, cerca del 89,8 por ciento del total de sus habitantes vive en las urbes, convirtiendo estos territorios en zonas vulnerables y donde urge una preparación adecuada para enfrentar el fenómeno.

La profesora Pamela Smith académica de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), pionera en estudios de clima urbano, agrega que “el comportamiento del clima responde a procesos de alcance global o regional, que están fuera de nuestro control. Sin embargo, en las ciudades la relación que se da entre el comportamiento del clima y el de la sociedad es muy estrecha. Por ello, el comportamiento del clima es altamente heterogéneo, podemos tener 30° en una parte y 25° en otra y esto se explica porque el clima está sujeto a las decisiones que tomamos respecto de cómo construimos las ciudades, el diseño y los materiales que usamos”.

Asimismo, la académica de FAU señala que la heterogeneidad de nuestras urbes es “un elemento muy gravitante y característico de las ciudades latinoamericanas. Por ejemplo, lugares con más vegetación gozan de mejores condiciones climáticas. El aumento de las temperaturas no nos va a afectar a todos de la misma manera, es importante entender esa heterogeneidad porque algunos ya estamos sufriendo más calor que otros”.

Un ejemplo de la diferencia de cómo afecta la temperatura según el territorio que se habita, lo puntualiza la profesora Lorna Lares, presidenta del Comité Sustentabilidad de la U. de Chile y académica de la FAU. “La degradación de los suelos y la pérdida de biodiversidad es producto del llamado ‘desarrollo o expansión de las ciudades’, donde el sector inmobiliario ha ocasionado un enorme impacto en los ecosistemas, cambiando el uso de suelo y disminuyendo la vegetación y áreas verdes. Es decir, un cambio del medio ambiente natural por un medio ambiente construido, que trae como consecuencia un cambio en las corrientes de aire y la sobrepoblación de las grandes urbes”, señala. En este punto, advierte la académica, se cruza otras variables como el transporte y la energía, que son “los sectores que más contribuyen a la emisión de gases de efecto invernadero pero que juegan un rol fundamental en la configuración de las ciudades”.

Pero hay una forma de contribuir a mitigar estos efectos: el rol de la vegetación en nuestras ciudades como reguladores térmicos es clave. Así lo sostiene la profesora Karen Peña, académica de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza. “Si hablamos de uno o dos árboles podemos hablar de una reducción de calor de uno o dos grados Celsius, pero si estamos hablando de una masa boscosa, un parque, por ejemplo, donde hay una gran cantidad de árboles, podemos llegar incluso a la reducción de 10° C de la temperatura ambiental”. 

Además, complementa la ingeniera forestal, los árboles son los organismos que absorben grandes cantidades de dióxido de carbono, principal gas efecto invernadero, e interceptan la radiación solar directa “impidiendo que llegue hasta el nivel del suelo, reduciendo el calentamiento del asfalto y hormigón, y, por lo tanto, evitando que la temperatura ambiental se incremente”. 

Temperatura y planificación urbana 

La planificación de la construcción de la ciudad y sus viviendas resulta vital para mitigar el aumento de la temperatura y los gases efecto invernadero, argumenta la profesora Alejandra Cortés, académica de la FAU. “La edificación por sí misma genera un aumento de temperatura urbana, lo cual se denomina Islas Urbana de Calor”, explica, detallando que ante este fenómeno “se ha demostrado que ciertas áreas urbanas pueden llegar a tener hasta 7°C más que el entorno peri-urbano o rural”.

Este fenómeno, advierte, “se puede controlar teniendo presente el albedo de las fachadas. El albedo de una superficie es la capacidad reflectiva de la radiación solar que tienen los materiales y por lo tanto su capacidad de sobrecalentarse o no. El diseño urbano podría reducir la demanda energética de las edificaciones con una adecuada ventilación de los corredores urbanos, la densidad y altura de edificios para garantizar acceso a radiación solar directa a todas las fachadas y la incorporación de infraestructura verde que permita el control del aumento de las temperaturas urbanas”. 

Para esta especialista en arquitectura sustentable y eficiencia energética, “el principal desafío en Chile para mejorar la eficiencia energética urbana, es poder diseñar con el clima local tanto a escala de edificaciones como a escala de planificación urbana, entendiendo que cada edificio tiene una incidencia directa en el entorno inmediato”.

Para el profesor Pablo Sarricolea, académico de la FAU, se debe repensar la forma en que se diseña la ciudad. “No es posible seguir una lógica de expansión urbana con escasa dotación de infraestructura y con desplazamientos de más de una hora para ir al trabajo o establecimientos de educación o salud.  El derecho a la vivienda digna o la ciudad son asuntos que Chile no contempla en su actual Constitución, y son urgentes. Por lo tanto urge construir mejor para resguardar a los ciudadanos del calor y del frío, garantizando infraestructura adecuada, tanto gris como verde, obviamente cuidando el recurso agua, favoreciendo el arbolado, así como césped para el disfrute de las personas y no como bandejones centrales o lugares estrechos donde las personas no se pueden siquiera sentar”. 

Roxana Alvarado – Periodista FAU 
Francisca de la Vega Planet – Periodista Campus Sur

Amigos de los Parques reúne firmas frente a desastre ambiental en Fiordo de Comau

Las impactantes imágenes que se registraron hace unos días en el Fiordo Comau dan cuenta del desastre ambiental que está ocurriendo producto de la insostenible actividad de la industria salmonera en las costas del país. En ellas se puede observar el agua color blanco-rosado devuelto al mar, probablemente debido a la gran carga de materia orgánica en el agua producto de la descomposición de salmones. 

Una mortalidad de salmones que ocurre, según publica Claudia Soto en un artículo publicado por Qué Pasa, La Tercera, a la floración de algas nocivas (FAN) -alga del plancton Heterosigma akashiwo- que apareció en esa zona y, aunque hay factores como el cambio climático que podrían tener incidencia, lo cierto para algunos expertos es que las actividades relacionadas a la salmonicultura también tienen responsabilidad. “Según explican, estas algas se alimentan de la materia orgánica descargada en el mar por parte de las operaciones de salmonicultura: estos nutrientes, que son fecas y alimento no consumido por los peces, dan vida a estas algas tóxicas que luego absorben el oxígeno, generando zonas muertas donde no prolifera la vida y que además dan paso a la muerte masiva -por asfixia- de salmones y posiblemente de otras especies que no se conocen”, dice el artículo.

Un aumento significativo de materia orgánica en un cuerpo de agua cerrado, como un fiordo, puede producir una serie de impactos negativos sobre el ecosistema marino, incluyendo hipoxia y anoxia (una baja o ausencia total de oxígeno disuelto) en el agua de mar y el sedimento, lo que puede causar grandes perturbaciones o muerte de comunidades y especies pelágicas y betónicas, incluyendo importantes recursos hidrobiológicos.

Estas imágenes son preocupantes por el daño ambiental que puede generar esta materia orgánica, y particularmente su impacto sobre la adyacente Área Marina Costera Protegida Fiordo Comau-San Ignacio de Huinay. “Más aún, considerando los corredores biológicos de distintas especies y lo interdependientes que son los ecosistemas, el impacto de este desastre ambiental es de alto alcance, pero difícil de medir en el corto plazo. Lo que demuestra este hecho es que la industria de la salmonicultura, como opera en Chile, no es sostenible”, dijo Eugenio Rengifo, Director ejecutivo de Amigos de los Parques. 

Para mayor información acerca del  desastre ambiental que estamos viviendo en los fiordos de la X y XI Región, que tiene directa relación con la industria salmonera, recomendamos el documental Estado Salmonero de Daniel Casado.

La Corporación Amigos de los Parques está alerta y activa frente a todas las actividades que puedan resultar amenazas para la salud de los ecosistemas y es por ello que invita a dar el apoyo ciudadano para exigir a las autoridades una apropiada regulación que proteja nuestros ecosistemas, firma aquí. 


*Todas las imágenes fueron capturadas por Alvaro Vidal (IG:@alvfoto TWITTER:@alvaropixel).

Investigación y propuestas para la ordenación de la salmonicultura en tiempos de emergencias globales y locales

La situación de pandemia que estamos viviendo a nivel global y los últimos eventos de marea roja que afectan a la industria del salmón han sido abordados por INCAR desde varias perspectivas con la intención de aportar a  la investigación y conocimiento relevante para las políticas publicas en Chile y a nivel global que contribuyan a una mayor sustentabilidad de la acuicultura.

En Noviembre del 2020 se presentaba y publicaba la plataforma de atlas climático de Chile del MMA ARCLIM (https://arclim.mma.gob.cl/ ) donde INCAR desarrolla los mapas de riesgo para la salmonicultura y mitilicultura.  Alli se muestran los mapas de riesgo frente a fenómenos FAN para la salmonicultura (https://arclim.mma.gob.cl/atlas/view/acuicultura_f_salmon_fan/)  generados por una reducción paulatina de las precipitaciones especialmente en la Patagonia norte.  El análisis de riesgo considera el componente climático como amenaza pero además incluye algunos elementos que hacen al sistema más sensible de ser afectado, incluyendo una gran produccion o biomasa acumulada en la ultima década en cada barrio o ACS.

Es decir aquellos barrios donde se ha producido mayor biomasa de salmones han ingresado más nutrientes y este siempre es un factor de riesgo de eutroficación, facilitación o gatillante de florecimientos algales, reducción de oxígeno etc.  El evento actual de FAN aparentemente debido a una microalga denominada  Heterosigma akashiwo que ha afectado especialmente al fiordo Comau (ACS 17A) ha sido generado sin duda por el evento climático de sequía extrema que estamos viviendo, pero no podemos descartar el papel de los nutrientes adicionales en el ecosistema que alberga la salmonicultura.

Además este es un barrio de alta concentración productiva, que en el modelo de riesgo equivale a una alta exposición, “se puede perder mucho si algo malo pasa”. Es decir es una tormenta perfecta.

Cabe destacar también que producto de un esfuerzo conjunto de varios centros e investigadores chilenos liderados por INCAR y con el apoyo de WWF, se presentó en enero del 2020 una propuesta de enfoque ecosistémico al desempeño ambiental de la salmonicultura  (https://www.incar.cl/wp-content/uploads/2021/01/Revista.pdf ).

En este documento de análisis científico se  recomienda incrementar esfuerzos hacia la evaluación de los ecosistemas que albergan la salmonicultura con un enfoque de riesgo y con medidas  preventivas acorde a ello. La evaluación preliminar muestra algunos cuerpos de agua incluyendo Estuario y Seno Reloncavi,  fiordo Comau en la X region,  y  fiordos Puyuhuapi, Cupquelan y Quitralco, en Aysen con niveles de riesgo de eutroficación mas altos.

En el análisis de riesgo ello está influenciado por la mayor biomasa en producción y acumulada (cosechada), menores tasas de recirculación del agua (equivalente a mayor retención) y presencia de zonas hipoxicas (escaso oxigeno) en los cuerpos de agua por debajo de los 50 m, información provista por el programa oceanográfico CHONOS de IFOP.   Las noticias recientes también destacan mortalidades masivas por bajas de oxigeno y posibles FAN en Aysen principalmente en  ACSs en los fiordos mencionados,  apoyando nuestras proyecciones.

La propuesta de gestión de la salmonicultura con enfoque ecosistémico insiste en una evaluación permanente de la situación ambiental de los cuerpos de agua que albergan salmonicultura con medidas preventivas orientadas por monitoreos ambientales integrados mas intensos y adecuadamente comunicados además de medidas reductoras del riesgo, por ejemplo la reducción de produccion en aquellos ecosistemas mencionados. 

Es necesario revisar la distribución espacial de la salmonicultura y establecer máximos productivos acorde con niveles de riesgo para la actividad y para el ecosistema, poniendo especial atención a  la capacidad de carga de los cuerpos de agua lo cual puede ser orientado inicialmente por las evaluaciones oceanográficas y productivas mencionadas.  

Nuestra publicación reciente sobre vulnerabilidad de la salmonicultura ante el COVID  también alude a los componentes del riesgo para la industria y para el  sistema socioecologico  y destaca la necesidad de una revisión estratégica de la produccion y su distribución  en  el maritorio  

(  https://authors.elsevier.com/a/1cqsT_,iw2HLG1 ). 

Estamos así cumpliendo con una de nuestras misiones principales como centro FONDAP, “contribuir con ciencia de excelencia a las áreas de desarrollo prioritarios del país”.

Versión comunicado en Inglés

Research and proposals for the management of Chilean salmon farming in times of global and local emergencies

The pandemic situation that we are experiencing at a global level and the latest red tide (harmful algal blooms, HAB) events that affect the salmon industry have been addressed by INCAR from various perspectives with the intention of contributing to science and relevant knowledge for public policies in Chile and global level for greater sustainability of aquaculture.

In November 2020, the Chilean Ministry of Environment launched the national  climate atlas platform, ARCLIM (https://arclim.mma.gob.cl/ ) where INCAR develops the climate change  risk maps for salmon farming and mussel farming. One of the modules describe risk maps for HABs affecting salmon farming (https://arclim.mma.gob.cl/atlas/view/acuicultura_f_salmon_fan/ ) generated by a gradual reduction in rainfall, especially in northern Patagonia.

The risk analysis considers the climate component as a threat but also includes some elements that make the system more susceptible to being affected, for example, the accumulated production or harvested  biomass  in the last decade in each neighborhood or ACS (salmon farming concession groupings) . In other words, those neighborhoods where there has been a greater biomass of farmed  salmon have loaded more nutrients to the ecosystem and this is always a risk factor for eutrophication, facilitation or triggering  algal blooms, oxygen reduction, etc. The current HAB event apparently due to Heterosigma akashiwo especially affecting the Comau fjord (ACS 17A) has undoubtedly been generated by the extreme and prolonged drought that we are experiencing, but we cannot rule out the role of additional nutrients in the ecosystem where salmon farming takes place. In addition, this is a neighborhood with a high concentration of production, which in the risk model is equivalent to high exposure, “you can lose a lot if something bad happens.” In other words, it is a perfect storm.

We could also mention that as a result of a joint effort of several Chilean centers and scientists led by INCAR and with the support of WWF-Chile, a proposal for an ecosystem approach to the assessment of salmon farming environmental performance was presented in January 2020 (https: //www.incar .cl / wp-content / uploads / 2021/01 / Revista.pdf).

In this document, through scientific analysis we recommended to increase efforts towards the evaluation of the ecosystems that host salmon farming, with a risk approach leading to preventive measures. The preliminary assessment shows some water bodies including Estuary and Seno Reloncavi, Comau fjord in the Los lagos  region, and Cupquelan,  Quitralco, Puyuhuapi  fjords in Aysen region with higher levels of eutrophication risk. In the risk analysis, this is influenced by the higher biomass being farmed and accumulated (harvested), lower water circulation (equivalent to higher retention) artes  and the presence of hypoxic zones (low oxygen) below the 50 m depth in these water bodies.

This information has been provided by IFOP’s CHONOS oceanographic program.  Coincidently, within the last week massive salmon mortalities have been also reported in Aysen region due to oxygen declines and possible HABs, mainly in ACSs in the aforementioned fjords, thus supporting our projections.

The proposal for the management of salmon farming with an ecosystem approach underscore the need for a permanent evaluation and monitoring of the environmental condition of water bodies (this is beyond farms) that host salmon farming leading to preventive measures adequately communicated. Other risk reduction measures must be considered, including the reduction of salmon production in those ecosystems mentioned.

It is necessary to review the spatial distribution of salmon farming and establish maximum allowed production in accordance with risk levels for both, the activity and for the ecosystem. It is necessary to consider the far side effects paying special attention to the carrying capacity of water bodies. This can be initially guided by oceanographic and productive evaluations as mentioned.

Our recent publication on the vulnerability of salmon farming to COVID also alludes to the components of risk for the industry and for the socio-ecological system and highlights the need for a strategic review of production and its distribution in the sea 

(https: // authors.elsevier.com/a/1cqsT_,iw2HLG1)

The mentioned activities and products are generated to fulfil our main missions as a FONDAP center, “contributing with science of excellence to the priority development areas of the country ”.

Dr. Alejandro Buschmann publica en revista Nature estudio sobre avances en la acuicultura mundial

Centro I-mar
Universidad de Los Lagos
Publicado por: Paulina Ossa Magaña

“La industria acuícola ha avanzado hacia la sostenibilidad mundial” dice un estudio que acaba de publicar la prestigiosa revista científica, en donde uno de sus autores es el doctor Alejandro Buschmann, investigador del Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos, entre otros/as connotados/as investigadores/as.

En la investigación financiada por el Centro de Seguridad Alimentaria y Medio Ambiente de la Universidad de Stanford, se realizó un seguimiento al progreso de la industria -tras una publicación hace 20 años- en la cual se señalaba que la producción al depender de harina y aceite de pescado, tenía un importante impacto sobre las pesquerías. “A lo largo de los años, esta diversa industria, que abarca hoy desde enormes jaulas de diferentes especies de peces en mar abierto, hasta estanques de tilapia de agua dulce de granjas familiares, ha avanzado significativamente hacia la sostenibilidad…” dicen sus autores, liderados por la investigadora principal del estudio, Rosamond Naylor profesora de Ciencias del Sistema Terrestre en la Escuela de Ciencias de la Tierra, Energía y Medio Ambiente de la Universidad de Stanford (Stanford Earth).

El artículo que ya fue publicado en el New York Times, en el sitio: https://www.nytimes.com/2021/03/24/climate/salmon-vegetarian-fish.html?action=click&module=Latest&pgtype=Homepage, señala oportunidades y desafíos que aún quedan para un crecimiento sostenible. Para que la acuicultura mundial cumpla plenamente su promesa, se necesitan medidas de supervisión más efectivas, para ayudar a garantizar que sus sistemas ambientalmente racionales sean económicamente viables.

A pesar del potencial de la acuicultura para alimentar a una población mundial en crecimiento y al mismo tiempo aliviar la presión sobre los océanos muy agotados, la industria ha estado plagada de preguntas sobre sus impactos ambientales.

Los hallazgos, publicados este 25 de marzo en Nature, podrían ayudar a dar forma al modo en que los consumidores piensan sobre los productos del mar que compran e informar las estrategias de gobernanza críticas para la seguridad alimentaria y nutricional mundial. “A medida que la demanda de productos del mar en todo el mundo continúe expandiéndose, la acuicultura seguirá creciendo », dijo Rosamond Naylor: «Si no lo hacemos bien, corremos el riesgo de enfrentar los mismos problemas ambientales que hemos visto en los sistemas agrícolas y ganaderos terrestres: contaminación de nutrientes, uso excesivo de antibióticos y cambios de hábitat que amenazan la biodiversidad», enfatizó.

Desde la Universidad de Los Lagos, el doctor Alejandro Buschmann enfatiza lo siguiente: “En este trabajo, además de la disminución del uso de la harina y aceite de pescado, se identificó la mayor dependencia de la cadena de producción alimentaria entre sistemas terrestres y los marinos, lo que que abre nuevas interrogantes ambientales; asimismo, que el aporte mayor a la nutrición ambiental por parte de la acuicultura se produce en agua dulce, en países orientales y que la producción de moluscos y algas son los sectores con mayor crecimiento en los últimos 20 años, indicó el doctor Buschmann.

Foto: granja acuícola en China, gentileza doctor Alejandro Buschmann .

DESAFÍOS E INCERTIDUMBRES

La revisión hecha por los/las Investigadores/as consideró los desafíos e incertidumbres clave, como el impacto del cambio climático en la industria; la adopción de programas de certificación de productos pesqueros sostenibles por parte de los productores de bajos ingresos y la capacidad de los productores de mariscos y algas para beneficiarse de la prestación de servicios ecosistémicos, como la captura de carbono.

Entre los principales hallazgos del trabajo se destaca que la acuicultura de agua dulce (con casi 150 especies de peces, mariscos y plantas) representa el 75% de los alimentos acuáticos cultivados, consumidos directamente por los humanos. Asimismo, indica que la mayor parte de los animales acuáticos cultivados que se produce en los países asiáticos se queda en esos países.

Por otra parte, el estudio señala que la acuicultura de agua dulce está aumentando en todo el mundo, particularmente a través de pequeñas granjas de cultivo.  Lo mismo ha ocurrido con la producción de camarones, salmones y otros peces marinos, aumentando significativamente el uso de harina y aceite de pescado a nivel mundial. Sin embargo, el sector acuícola ha hecho un considerable progreso en la eficiencia del uso de estos recursos, reduciendo casi 7 veces la relación entre la captura de peces silvestres y la producción de peces cultivados. Han sido exitosos en la conversión de peces carnívoros como el salmón y la trucha, en peces que son en gran parte vegetarianos.

Entre los desafíos para la industria, el artículo plantea la necesidad de una mejor gestión del uso de antimicrobianos para limitar el desarrollo de microbios resistentes a los medicamentos y la regulación de los sitios de granjas marinas. También se recomendaron incentivos para sistemas diseñados de manera sostenible, para prevenir la contaminación cruzada entre los desechos de pescado y las aguas circundantes, y un enfoque de sistemas alimentarios para la gobernanza que considere la nutrición, la equidad, la justicia y los resultados y compensaciones ambientales en la tierra y el mar. «Cuando se hace bien, la acuicultura puede desempeñar un papel sustentador en los sistemas alimentarios globales, al brindar una mayor producción de alimentos y beneficios para los medios de vida con un daño ambiental relativamente mínimo”, apunta el estudio.

 Se adjunta paper original:

Naylor etal.2021.Nature- A 20-Year Retrospective Review of Global Aquaculture (1)

Día Internacional del Sueño: La importancia del buen dormir en pandemia

Por primera vez desde su creación, se conmemora este día en medio de una crisis sociosanitaria de impacto global. Las cuarentenas, el teletrabajo y el encierro han alterado la higiene del sueño de una población chilena que ya tenía serios problemas para regularla de forma correcta. Expertos de la Universidad de Chile entregan consejos para el buen dormir y mejorar así nuestra calidad de vida.

Este 19 de marzo se conmemora un nuevo Día Internacional del Sueño, fecha impulsada por la Asociación Mundial de Medicina del sueño que tiene como objetivo concientizar a la población sobre la importancia que tiene el buen dormir y la alta prevalencia de los trastornos del sueño en la sociedad. Este año, la campaña -que desde el 2008 se realiza el viernes anterior al equinoccio (tercer viernes de marzo)- está marcada por la crisis del COVID-19 y el impacto que ha tenido en la vida de las personas, incluida la alteración que ha significado en las horas de descanso nocturno.

El lema de este año es “Sueño regular para un futuro saludable”, con el que llama a adecuar el sueño y desarrollar rutinas. Según datos entregados por la Sociedad Chilena de Medicina de Sueño (SOCHIMES), el 80 por ciento de la población no duerme entre las 7 y 9 horas recomendadas. Además, menos del 30 por ciento tiene horario fijo para dormir y, en el mundo, solo un tercio de la población busca ayuda con un especialista cuando duerme mal.

Durante la pandemia, los problemas de sueño y los asociados a él, se han agudizado. Tener un sueño reparador ayuda a prevenir la ansiedad, aumenta la atención y mejora el rendimiento físico e intelectual, impactando así positivamente la calidad de vida de las personas. Por esta razón, durante las cuarentenas es necesario adquirir estrategias para tener un descanso reparador.

El Rector de la Universidad de Chile y especialista en trastornos e higiene del sueño, Ennio Vivaldi, señala que “dormir menos es malo para la salud, definitivamente. Todas las estadísticas demuestran que las personas que duermen menos tienen más problemas de salud. Eso nos preocupa más en la situación del Covid, porque tenemos un factor más que nos va poniendo más vulnerables ante los efectos de la pandemia. Es por eso que tenemos que tomar consciencia de la importancia de la salud mental en el contexto de la pandemia, y uno de los aspectos fundamentales es, sin lugar a dudas, el sueño y tomar las medidas que permitan dormir mejor”.

Trastornos y rutinas para evitarlas

Los trastornos de sueño son un conjunto de síndromes que afectan este proceso. Hoy existen más de 60 diagnósticos diferentes, que no necesariamente se refieren a dificultades para conciliarlo o mantenerlo, sino que pueden ser fenómenos que aparecen durante el proceso, como apneas o movimientos del cuerpo. Además, existen patologías asociadas como la depresión, trastorno de ansiedad o nutricionales.

La académica del Hospital Clínico de la U. de Chile, Rosemarie Fritsch, explica que durante la pandemia se han producido trastornos en la irregularidad del sueño. El estar expuesto a pantallas por el teletrabajo y perder las pautas y marcadores externos (luz solar, salir de la casa con rutinas) han producido un desorden en los patrones con consecuencias negativas en la salud física y emocional de las personas. “Esto hace que la arquitectura del sueño no sea la apropiada, que el descanso no sea el mismo, y las consecuencias que tiene esto en el diario vivir. Estos problemas siempre han existido, pero en estas circunstancias se ha agravado”, indicó.

Por su parte, la profesora del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), Cecilia Algarín, recalca que “mientras dormimos se desarrollan una serie de actividades en nuestro organismo y en diferentes tejidos, como el corazón, pulmón, hígado, etc. Estos procesos solo pueden realizarse en ese momento. Durante la vigilia, nuestro organismo está abocado a otras actividades diferentes. Cuando nosotros no tenemos un dormir adecuado estas actividades enzimáticas, hormonales y cognitivas que se desarrollan durante el estado del sueño, no se van a cumplir y no vamos a tener una vigilia adecuada, ni se van a llevar a cabo todas las acciones que se necesitan para que nuestro organismo pueda funcionar de manera normal”.

Las expertas recomiendan mantener rutinas regulares. Tener los mismos horarios al comer, al acostarse, al levantarse y al comenzar y terminar de trabajar; exponerse a la luz solar; evitar bebidas que disminuyen el sueño; que el sitio para dormir sea un lugar agradable, con luminosidad baja y sin pantallas encendidas; no consumir alcohol ni drogas; y no automedicarse con fármacos para dormir sin consultar con expertos.

El académico del INTA, Patricio Peirano, agrega que “dormir mejor en estas condiciones de pandemia tiene muchas ventajas. Primero, nos va a dejar en una condición más adecuada para poder hacer frente a las exigencias diarias. Basta que uno duerma mal una noche, para que sepa que al día siguiente va a estar con menos tono vital, con menos capacidad de aprender, va a estar más irritable, va a estar menos acogedor. Es decir, todo aquello que tiene que ver con dormir mejor nos va a dejar en un estado que podamos asumir, reitero, las exigencias que nos demanda esta condición de emergencia”.

Finalmente, las y los especialistas coinciden en que la medicina del sueño es una especialidad relativamente nueva y que la población generalmente no acude a consultas, ya que normaliza el dormir mal. Por lo tanto, estos días son importantes para generar conciencia en estos tiempos donde aumentan las patologías asociadas.

Texto: Arturo Baeza
Fotos: Alejandra Fuenzalida
Prensa UChile

Investigación determinó influencia del mucus de salmón en la comunidad microbiana

Un estudio publicado en la revista Microbiology Open asegura que el impacto de la hiperdensificación en jaulas de peces puede contribuir al aumento de materia orgánica en ecosistemas marinos.

Daniela Jofré, Centro IDEAL. En la industria acuicultura, el salmón del Atlántico (Salmo salar), presente en la mayor parte de los centros de cultivo en nuestro país, libera diferentes tipos de materia orgánica durante su ciclo de vida, las que se integran al ciclo de nutrientes en la columna de agua.

Alimentos no consumidos, excreción y pellet fecales que liberan los peces afectan a las comunidades microbianas presentes en el agua y el suelo marino. No obstante, una reciente investigación determinó además el impacto del mucus epitelial del S. salar en estos ecosistemas.

“El mucus generado constantemente en el epitelio del salmón es consumido por bacterias y ectoparásitos como el Caligus, que es uno de los problemas de la industria salmonera. Hay que entender que este fluido es un mecanismo anti-estrés, por ende, a mayor cantidad de estresores hay un aumento en la liberación de esta materia orgánica”, explicó la Dra. Camila Fernández, académica del CNRS (Francia), del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción (UdeC) e investigadora del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh), co-autora del estudio.

Tras pruebas realizadas a 18 ejemplares de S. salar, el mucus genera amonio solo por el hecho de ser liberado al agua de mar, el que es consumido por bacterias y convertido en otros nutrientes como nitrato. “El impacto que tiene esto en el microbioma marino es que favorecerá a algunos grupos de microbiotas y eso modifica la capacidad de reciclar nutrientes dentro de la jaula, un ecosistema distinto a lo que uno puede encontrar al exterior de estos cultivos”, manifestó.

Alimentos no consumidos, excreción y pellet fecales que liberan los peces afectan a las comunidades microbianas presentes en el agua y el suelo marino.

La Dra. Fernández explicó que la hiperdensificación en las jaulas de salmón favorecería las condiciones de estrés de esta especie, lo que podría eventualmente y a gran escala modificar el estado trófico de los ecosistemas en el que se desarrolla la industria al haber demasiados nutrientes para que la microbiota se haga cargo de ellos.

“Vemos la jaula como una fuente de material orgánico permanente. Esto eventualmente debe tomarse en cuenta para ver, por ejemplo, la capacidad de carga de un ecosistema. No necesariamente vamos a tener episodios de eutroficación, pero es un parámetro a tener en cuenta”, comentó la investigadora, que también trabaja para el Centro Interdisciplinario de Investigación Acuícola (Incar), el Centro de Investigación Oceanográfica Copas Sur-Austral y el Laboratorio Internacional Asociado Mast/Morfun.

El trabajo, que tomó tres años de investigación, fue publicado en la revista científica Microbiology Open. Los próximos estudios, comentó la Dra. Fernández, estarán enfocados a determinar la relación entre el mucus epitelial del salmón del Atlántico y las Floraciones Algales Nocivas (FAN).

Corte Suprema da espaldarazo a argumentos de la Comunidad Kawésqar contra aprobación de salmonera en territorio ancestral

Luego de que el Tribunal Ambiental rechazara las reclamaciones de la comunidad Kawésqar As wal Lajep en contra la aprobación del Proyecto Piscicultura Balmaceda, la comunidad indígena, con el apoyo de las ONG FIMA, AIDA y Greenpeace, presentó un recurso de casación a la Corte Suprema, quien determinó que la evaluación ambiental de la salmonera fue realizada sin considerar las observaciones de la comunidad indígena.

En octubre de 2018, la Comisión de Evaluación Ambiental de Magallanes (COEVA) autorizó la entrada en funcionamiento de la Piscicultura de Recirculación Lago Balmaceda, Proyecto que ingresó a través de una Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Para los proyectos ingresados mediante DIA la legislación ambiental contempla el deber de realizar reuniones con las comunidades indígenas que sean susceptibles de ser afectadas, cuestión que en el presente caso no se hizo pues el titular no reconoció comunidades indígenas dentro del área de influencia.

Ante esto, la comunidad Kawésqar As Wal Lajep (representada por Marcela Caro) que se encuentra dentro del área de influencia del proyecto, reclamó ante el Servicio de Evaluación Ambiental, que en su decisión declara la existencia de un vicio, pero solo reconoció impactos por el tránsito de camiones.

Así, la autoridad ambiental mantuvo de todos modos la aprobación del proyecto, excluyendo los impactos sobre los sistemas de vida del pueblo Kawésqar. Esta decisión se mantuvo en el Tercer Tribunal Ambiental, lo que llevó a los reclamantes a presentar un Recurso de Casación en el Fondo para que la Corte Suprema revisara las omisiones incurridas durante la tramitación.

“Estamos muy agradecidos de las organizaciones AIDA, Greenpeace y FIMA. El impacto en el territorio es muy grande, el aumento de jaulas en el mar y de plantas de proceso o psicultura en tierra, del tráfico marítimo, está acabando con la cultura de subsistencia y con los espacios que se han recorrido por miles de años”. Señala Marcela Caro, consejera de la comunidad As Wal Lajep.

La Corte Suprema, en su sentencia, frente a la constatación de que la comunidad indígena As Wal Lajep se encuentra dentro del área de influencia del proyecto, y las observaciones ciudadanas realizadas durante el proceso de participación ciudadana, resaltó la importancia de la instancia de reuniones con grupos humanos de pueblos indígenas frente a un proyecto que ingresa por Declaración de Impacto Ambiental, como herramienta que permite al SEA incorporar sus inquietudes y determinar si se han descartado adecuadamente los impactos sobre los grupos indígenas.

Así, dispone que haberlas omitido constituye un vicio que requiere ser subsanado y ordena dejar sin efecto la Resolución de Calificación Ambiental del Proyecto y retrotraer el procedimiento con el fin de que estas reuniones se lleven a cabo.

“El valor de este caso está principalmente en que la Corte Suprema ratifica su posición respecto de la justiciabilidad de las preocupaciones ambientales de los grupos y personas indígenas, las que al carecer de una herramienta más idónea pueden llevar casos a la

justicia a través de la reclamación de participación ciudadana. Esto refuerza la exigibilidad de un estándar más serio y elevado por parte del SEA en la consideración de las observaciones ciudadanas que se refieren a los grupos humanos y se pone en un mayor nivel de importancia a los mecanismos consultivos a los pueblos originarios cuando existen proyectos susceptibles de afectar sus derechos” explica Diego Lillo, Coordinador de Litigios de ONG FIMA

Deber de protección de las aguas australes

“Un aspecto clave de la sentencia es que avanza en el reconocimiento de la importancia que tiene la participación de las comunidades locales, el conocimiento local que se obtiene mediante estos procesos participativos, es mucho más que un derecho, se trata de un insumo valioso que no puede faltar y que debe ser apreciado a la hora de decidir sobre el desarrollo de los territorios” comenta Florencia Ortuzar de AIDA

Las comunidades Kawésqar y organizaciones locales desde hace años que vienen luchando contra la salmonicultura que se expande en la Región de Magallanes, y que ya ha dejado devastadores efectos en las regiones de Los Lagos y Aysen. En este cometido se han asesorado jurídica y técnicamente en las organizaciones FIMA, AIDA y Greenpeace con el fin de proteger sus aguas marinas y dulces.

“Es muy duro tener que estar constantemente temiendo que se instale uno u otro proyecto que finalmente terminará devastando el territorio, la lucha de las comunidades indígenas contra la industria es desigual” señala Marcela Caro, de la Comunidad Kawésqar.

Desde Greenpeace, su vocero Mauricio Ceballos, señala que “El fallo da cuenta del rol clave que tienen los pueblos originarios como defensores de su territorio. El pueblo Kawésqar está sosteniendo hoy en día una lucha contra viento y marea para poder exponer y detener los daños de las industrias extractivas sobre su territorio, y sus consecuencias terminarán repercutiendo beneficiosamente en la salud del océano a nivel planetario”.

Investigador UdeC estudiará durante 4 años la genómica marina del piojo de mar

  • El Dr. Cristian Gallardo-Escárate, académico del Departamento de Oceanografía UdeC, lidera investigación sobre la especie Caligus rogercresseyi, el cual es un ectoparásito que infecta a salmónidos y truchas de cultivos.

La Agencia Internacional de Investigación y Desarrollo (ANID) dio a conocer los resultados del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico, FONDECYT, uno de los principales fondos para promover el desarrollo de investigación científica en el país. De las diversas disciplinas de investigación, en el grupo de Biología III, se encuentra el proyecto “Dancing with the genes: the role of topologically associated domains (TADs) to drive the non-codin/ coding RNA interactions in sea lice biology”, liderado por el Dr. Cristian Gallardo Escárate, académico del Departamento de Oceanografía y subdirector del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola, INCAR.

Dentro de los próximos 4 años investigadores UdeC, Valentina Valenzuela, Gustavo Núñez, Diego Valenzuela, además del Dr. Gallardo junto a Ivan Liachko, fundador de Phase Genomics, y Stevens Roberts, académico de la Universidad de Washington, estudiarán la especie responsable de provocar parasitosis en peces de cultivo, principalmente truchas y salmones.

“Hemos utilizado Caligus rogercresseyi como una especie modelo en genómica marina desde casi 10 años, y con este proyecto en particular, buscamos responder a la pregunta sobre cómo la información genómica a nivel funcional está siendo guiada por la conformación tridimensional del núcleo” señala el Dr. Gallardo-Escárate.

Al igual que las bacterias en el cuerpo humano se hacen resistentes a los antibióticos, los parásitos se hacen resistentes a los fármacos que se utilizan en la industria acuícola para prevenir la plaga del “piojo de mar”, arrojando pesticidas al océano que tienen eventos contraproducentes para el medio ambiente.

Desde el punto de vista comercial, la parasitosis en los salmones tiene un costo a nivel país que bordea los 550 millones de dólares anuales. Uno de los objetivos de la investigación busca desarrollar nuevas estrategias de control desde el punto de vista de la biotecnología.

La investigación genómica busca evidenciar el papel de los Dominios Asociados Topológicamente (TADs en inglés) en la biología del piojo de mar como mecanismo molecular de la expresión genética y sus interacciones con elementos no-codificantes.

El Centro INCAR cuenta con un laboratorio experimental de peces localizado en la estación de Biología Marina en Dichato, perteneciente al Departamento de Oceanografía UdeC, además de un laboratorio en el área de biología molecular y secuenciación de alto rendimiento.

Dicha infraestructura será utilizada para la ejecución de este proyecto de investigación financiado por la Agencia Nacional de Investigación (ANID) y ejecutado en conjunto con FONDAP. Esta investigación integrará tecnologías de frontera en biología molecular y será un gran aporte a nivel mundial, sobre todo en el ámbito medioambiental y comercial.

¿Teletrabajo? lo que hay que saber de bienestar digital

De acuerdo a recientes estudios, sólo el 14% de las empresas a nivel mundial cuentan con liderazgo y cultura digital y estas carencias derivan en excesivo estrés y desgaste de los colaboradores. 

El teletrabajo llegó para quedarse. La pandemia ha implicado enormes cambios en nuestro estilo de vida, tanto personal como laboral. Incluso según cifras de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) durante 2020 un 95% de las empresas implementó este sistema de trabajo. Con ello, hubo un cambio acelerado en la digitalización que ha implicado largas horas de conexión a diversas plataformas e incluso jornadas más extensas. De hecho, de acuerdo a cifras de Mandomedio Consulting, el 62% de los trabajadores he declarado que su carga laboral aumentó en el marco de la crisis sanitaria.  

Considerando que la presencia del virus continuará este año, y por ello las condiciones de trabajo no serán diferentes, ha surgido con fuerza una idea que será crucial: el bienestar digital. En palabras simples, este concepto se refiere a la capacidad que tiene una persona para usar y disfrutar de un modo consciente la tecnología, desarrollando una relación saludable y sustentable a largo plazo. 

La mayor dificultad en este sentido es que las compañías no estaban preparadas para afrontar este cambio de escenario y, por tanto, carecen de una cultura digital que de paso a este bienestar. Sin ir más lejos, de acuerdo a un dato reciente, entregado por Accenture, sólo el 14% de las empresas a nivel mundial cuentan con madurez digital, lo cual incluye un liderazgo y cultura digital,  y el 25% de los trabajadores experimenta problemas regulares con sus tecnologías remotas. 

Esta falta de competencias genera una brecha que repercute directamente en la salud y desempeño de los integrantes de un equipo, quienes sufren de un excesivo desgaste y estrés.  En este sentido, Rodrigo Correa, gerente de Mandomedio Consulting, cree que además de facilitar el manejo de las tecnologías es fundamental que se desarrollen nuevas habilidades en todos los segmentos de la compañía: “Por una parte, los trabajadores deben contar con la capacidad de planificación, orden y rigurosidad, que les permita establecer límites entre los tiempos personales y laborales. Y al mismo tiempos los jefes deben potenciar sus talentos de liderazgo remoto y redoblar esfuerzos para generar bienestar y seguridad en los colaboradores, aplicando herramientas que los mantengan conectados a ellos a pesar de la distancia”. 

La misma visión comparte la Directora de Psicología de la Universidad Bernardo O’Higgins, Viviana Tartakowsky, quien recalca que “cada equipo directivo debe tener claridad sobre las capacidades y la carga laboral de sus miembros, su escenario de confinamiento y si ha tenido situaciones personales que puedan impactar sus emociones. Sólo así podrán tener un mapa de los factores de riesgo y establecer estrategias de soporte potenciando la comunicación eficiente, el apoyo mutuo y la empatía”.

Para ello, existen hoy distintos mecanismos y herramientas. Uno de ellos es  Emotiv, una plataforma de Mandomedio que permite hacer seguimiento al estado de los trabajadores en tiempo real, estableciendo tendencias en términos de salud mental que pueden estar alertando de posibles crisis psicológicas. El innovador modelo funciona en base a un cuestionario online autoaplicado, que arroja datos de manera permanente,   calificando a los encuestados dentro del nivel bajo (rojo), medio (naranjo) o alto (verde) de energía, con las sensaciones y actitudes asociadas a cada segmento. Al respecto, Correa destaca que “gracias a las ventajas de este instrumento no tenemos que esperar a que todo el equipo esté estresado, podemos ir regulando y anticipándonos a las emociones, implementando planes de acción oportunos y por supuesto favoreciendo el ansiado bienestar digital”.

Informe de la FAO señala que la pesca y la acuicultura mundiales se han visto gravemente afectadas por la pandemia COVID-19

Se prevén más perturbaciones ante la repercusión de los confinamientos en la oferta y el consumo.

La pesca y la acuicultura mundiales se han visto gravemente afectadas por la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) y podrían afrontar nuevas perturbaciones en 2021, pues los confinamientos afectarán a la oferta y la demanda en todo el sector, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El informe titulado Repercusiones de la COVID-19 en los sistemas alimentarios relacionados con la pesca y la acuiculturase presentó durante el 34.º período de sesiones del Comité de Pesca, albergado por la FAO. 

Según el informe, se prevé una disminución de la oferta, el consumo y los ingresos comerciales del pescado para 2020 debido a las restricciones de contención, en tanto que se espera que la producción acuícola mundial descienda un 1,3 %, lo que supondría la primera caída que registra el sector en varios años.

“La pandemia ha provocado un trastorno generalizado en el sector de la pesca y la acuicultura, al haberse alterado la producción, interrumpido las cadenas de suministro y restringido el gasto de los consumidores debido a varios confinamientos”, señaló la Directora General Adjunta de la FAO, la Sra. Maria Helena Semedo.

“Las medidas de contención han ocasionado cambios profundos, muchos de los cuales probablemente perdurarán a largo plazo”. 

Aunque los alimentos en sí no son responsables de la transmisión de la COVID-19 a las personas, el informe destacó que todas las etapas de la cadena de suministro de la pesca y la acuicultura eran susceptibles de sufrir perturbaciones o interrupciones por las restricciones de contención.

Los precios agregados para 2020, medidos según el índice de precios del pescado, han disminuido en términos interanuales para las especies más comercializadas. Los cierres de restaurantes y hoteles en muchos países han provocado asimismo una caída de la demanda de productos pesqueros frescos. 

“La repercusión ha sido significativa en los países en desarrollo, especialmente en aquellos con grandes sectores informales, en los que los trabajadores y comunidades en pequeña escala y artesanales dependen de la pesca para su seguridad alimentaria y sus medios de vida. Ellos se han llevado la peor parte de las restricciones”, declaró la Sra. Semedo.

Según se indicaba en el informe de la FAO, en la acuicultura había cada vez más indicios de que la producción sin vender daría lugar a un aumento de los volúmenes de existencias de peces vivos, lo que generaría un incremento de los costos de alimentación así como mayores cifras de mortalidad de los peces. Los sectores con ciclos de producción más largos, como el salmón, no pueden adaptarse con rapidez a los cambios en la demanda. 

Se prevé también que las capturas mundiales de pesquerías naturales hayan sufrido un ligero descenso en 2020, ya que, en general, ha habido un menor esfuerzo de pesca debido a las restricciones relativas a la COVID-19 impuestas a las tripulaciones de buques pesqueros y las malas condiciones de los mercados.

A raíz de la COVID-19, las preferencias de los consumidores han cambiado. Mientras que la demanda de pescado fresco ha disminuido, la demanda de consumo de productos envasados y congelados ha aumentado, ya que las familias buscan abastecerse de alimentos no perecederos.

Antes de la pandemia, el sector presentaba una tendencia general al alza. En 2018, la producción pesquera y acuícola mundial, excluidas las plantas acuáticas, alcanzó un máximo histórico de casi 179 millones de toneladas. La pesca de captura global, con 96,4 millones de toneladas, supuso el 54 % del total, en tanto que la acuicultura, con 82,1 millones de toneladas, representó el 46 %. En los últimos decenios, el consumo de pescado ha aumentado de forma significativa a un promedio de más de 20 kilogramos por persona. 

La FAO ha solicitado que las medidas de restricción transfronteriza que alteran el comercio de alimentos se reduzcan al mínimo en aras de la seguridad alimentaria. En el informe se instó a organizaciones sectoriales y regionales a trabajar conjuntamente para gestionar los sectores pesquero y acuícola durante la pandemia, aplicando medidas que apoyen la protección del empleo y aseguren una rápida recuperación del sector sin comprometer la sostenibilidad.

Las repercusiones de la COVID-19 en las mujeres, ya de por sí vulnerables como productoras, elaboradoras y vendedoras de alimentos así como cuidadoras, también deberían tenerse en cuenta y debería brindarse apoyo gubernamental a las mismas a lo largo de la cadena de valor pesquera.

La incertidumbre sigue imponiéndose en las perspectivas para los sectores de la pesca y la acuicultura, particularmente en lo que se refiere a la duración y gravedad de la pandemia. 

El Comité de Pesca, en su 34.º período de sesiones, conmemora este año el 25.º aniversario del Código de Conducta para la Pesca Responsable, un instrumento emblemático respaldado por los Estados Miembros de la FAO, que ha venido orientando los esfuerzos por lograr la sostenibilidad de la pesca y la acuicultura en todo el mundo.

Ante la incertidumbre que la pandemia y otros problemas han suscitado en el sector, los principios del Código de Conducta son más esenciales que nunca para velar por que el sector pesquero siga siendo viable y sostenible.

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