A través de una carta, apoyada por más 70 instituciones internacionales, la comunidad científica busca que estos ecosistemas sean prioritarios en las políticas ambientales.
Tras el desarrollo del primer encuentro de mapeadores de algas en español realizado en Punta Arenas en abril pasado, científicos firmaron una carta para concientizar sobre la importancia de aumentar la protección de los bosques de macroalgas (también llamados kelp o huiros) en las políticas ambientales en Latinoamérica.
La misiva, que surgió en la instancia organizada por el Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh), y que contó con el patrocinio de la Seremi de Ciencias Macrozona Austral, la Seremi de Medio Ambiente de Magallanes y el Ministerio de Relaciones Exteriores, señala que si bien se estima que los bosques de macroalgas de Latinoamérica representan el 40% de la cobertura global, menos del 1% se encuentran en Áreas Marinas Altamente Protegidas, especialmente aquellos presentes en costas de Argentina y Chile.
Los firmantes, entre los cuales destacan investigadores de renombre global como Dra. Sylvia Earle (Mission Blue), el Dr. Paul Dayton (University of California) y el Dr. Enric Sala (NatGeo), demandan la necesidad de “un mayor compromiso por incluir estos ecosistemas marinos como un valor de conservación prioritario en las estrategias de conservación de cada país, ya sea en áreas marinas altamente protegidas y/o incluyendo las especies que forman estos bosques dentro de diferentes figuras de protección”.
El Dr. Mauricio Palacios, investigador del Centro IDEAL plantea que “es importante que la ciencia logre incidir sobre los tomadores de decisiones, obviamente con evidencia científica de calidad. Esto es relevante en países como Chile, donde las amenazas a estos extraordinarios bosques de macroalgas son constantes, y donde el peso del valor natural y social, particularmente sobre las comunidades costeras, aún no ha sido asimilado del todo”.
Palacios, quien también investigador asociado del Programa Marino de la Fundación Rewilding Chile, agrega que “en esta región del mundo se encuentran los bosques de kelp más resilientes del planeta, y donde la ciencia aún está desarrollando líneas de investigación de interés global como, por ejemplo, relacionados a poder comprender e identificar cuáles son los flujos de carbono en estos ecosistemas (Blue Carbon) y, de esta forma, ver cuál es el aporte real de estos bosques en el actual escenario de crisis climática”.
La carta plantea tres ejes de acción. El primero es la protección eficiente del 30% de los bosques de macroalgas en las políticas ambientales de Latinoamérica. El segundo es establecer figuras de protección para especies que están amenazadas por la extracción directa y la crisis climática. El tercero es la necesidad de identificar y proteger los bosques de macroalgas persistentes y resilientes.
La Dra. Alejandra Mora, creadora del primer mapa mundial de bosques submarinos de macroalgas que se desempeña como especialista en algas marinas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) e investigadora del Scott Polar Research Institute, señala que “esperamos que el llamado que hacemos desde la comunidad científica sea escuchado por los tomadores de decisiones. Mientras aumentan las presiones sobre este ecosistema por amenazas como el barreteo y la contaminación, más crece el número de personas que buscamos caminos para su protección, porque entendemos que la protección incrementa la biodiversidad marina, y eso nos beneficia a todos”.
Lee la carta en sus versiones enespañol y en inglés.
Las instituciones convocaron a integrantes del sistema de CTCi del país a conocer experiencias que abordan nuevos modelos para valorizar el trabajo académico.
El Salón de Honor del ex Congreso Nacional de Chile recibió al Seminario internacional Evaluación Justa de la Ciencia y Calidad del Sistema de Educación Superior en Chile, realizado el miércoles 31 de julio y organizado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID, y la Universidad Autónoma de Chile.
El encuentro, que contó con la participación de Eva Méndez, miembro de la Junta Directiva de la Coalición para el Avance de la Evaluación de la Investigación, CoARA, y Pilar Paneque, directora de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y AcreditaciónANECA de España -ambas expertas en la materia-, tuvo como propósito abrir un espacio de diálogo respecto a la evaluación de la investigación, convocando a distintos actores a exponer, ilustrar y dar a conocer experiencias de transición hacia nuevos modelos para valorizar el trabajo académico, en el marco del tránsito hacia la apertura del conocimiento. Todo muy en línea con las iniciativas desarrolladas a nivel global en torno a evaluación de la actividad científica y la ciencia abierta.
En este camino Chile no se queda atrás y la instalación de prácticas de ciencia abierta impone el esfuerzo sistemático de mirar cómo evaluamos los procesos de investigación, basados en mayor accesibilidad, trabajo colaborativo, eficiencia y transparencia, y hacerlos coherentes con este nuevo paradigma mundial. Por ello, en octubre de 2023, ANID suscribió un acuerdo para integrarse a CoARA, iniciativa a la que también se sumaron la Universidad de Las Américas y la Universidad Autónoma.
«Estamos convencidas y convencidos que si avanzamos con otros llegaremos más lejos y qué mejor manera que contar con el apoyo y la colaboración de organizaciones pares y líderes en la materia, con una hoja de ruta compartida que facilite y acelere el aprendizaje e implementación de iniciativas significativas, al mismo tiempo que conocemos buenas prácticas y experiencias relevantes (…) buscamos transitar hacia un sistema de investigación de mayor calidad, con más impacto, y más eficiente e inclusivo«, señaló la directora nacional de ANID, Alejandra Pizarro, dando la bienvenida al seminario.
Respecto a la participación en CoARA, la directora remarcó la adhesión de la Agencia a principios como el reconocimiento de la diversidad de contribuciones y trayectorias profesionales en investigación, que fue incluido en el Plan de Acción para la Investigación, el Desarrollo y la Innovación en Instituciones de Educación Superior, elaborado por el Ministerio de Ciencia y la Comisión de Investigación y Desarrollo del Consejo de Rectores y Rectoras de las Universidades Chilenas.
Enfatizando en los compromisos que abocan al tema, la subsecretaria de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Carolina Gainza, remarcó el foco ministerial en ser justos con las trayectorias científicas, principalmente con las gestiones y administración de políticas institucionales orientadas a reconocer diversos contextos, prácticas y mecanismos utilizados para evaluar la ciencia.
Por su parte, el vicerrector de Investigación y Doctorados de la Universidad Autónoma, Iván Suazo, expresó: “La evaluación de la actividad científica ha estado, durante mucho tiempo, dominada por métricas que no capturan la esencia de lo que significa la producción de conocimiento y este seminario marca un hito importante a nivel nacional para avanzar en adoptar prácticas de evaluación más justas y diversas”.
Al finalizar las exposiciones de las expertas internacionales, el seminario abrió un espacio de diálogo en un panel conformado por la vicerrectora académica de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Lorena Gerli; el vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile, Christian González-Billault; la vicerrectora de Investigación y Doctorado de la Universidad Andrés Bello, Carolina Torrealba y el vicerrector Suazo. La instancia fue moderada por Patricia Muñoz, subdirectora de Redes, Estrategia y Conocimiento de ANID.
Puedes revisar el material disponible del seminario en este enlace.
Con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra del 1 al 7 de agosto, docentes de Postgrado de la Universidad San Sebastián destacan la importancia de esta práctica para el desarrollo integral del niño. “La lactancia materna no solo fortalece el vínculo madre e hijo, sino que es fundamental para el desarrollo motor, cognitivo y emocional del infante. Las recomendaciones incluyen la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses y su continuación con alimentos complementarios hasta los dos años. Esta práctica ofrece beneficios significativos tanto para el bebé como para la madre, incluyendo un sistema inmunológico más fuerte y reducción de riesgos de enfermedades para la madre.
En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra del 1 al 7 de agosto, se reafirma la importancia de esta práctica para el desarrollo integral del niño. Instituida oficialmente por la Organización Mundial de la Salud y UNICEF en 1992, esta semana representa el movimiento social más extendido en defensa de la lactancia materna.
La lactancia materna no solo fortalece el vínculo madre e hijo, sino que también juega un papel crucial en el desarrollo motor, cognitivo y emocional del infante. Según la Fonoaudióloga María Jesús Espinoza, docente del Diplomado en manejo fonoaudiológico de la Universidad San Sebastián, la succión y deglución durante la lactancia fortalecen la musculatura orofacial, esencial para el desarrollo del habla y la masticación.
Desde el punto de vista cognitivo, la leche materna aporta nutrientes esenciales, como ácidos grasos, que favorecen el desarrollo cerebral y mejoran la capacidad de aprendizaje y memoria. Además, el contacto piel con piel durante la lactancia contribuye al desarrollo emocional del niño, proporcionando seguridad y una mejor regulación emocional.
Recomendaciones para una lactancia materna exitosa:
Lactancia Exclusiva: Se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida para proporcionar todos los nutrientes necesarios y fortalecer el sistema inmunológico del bebé.
Continuación con Alimentación Complementaria: A partir de los seis meses, se debe continuar con la lactancia materna junto con alimentos complementarios adecuados hasta los dos años o más para asegurar un desarrollo equilibrado.
Frecuencia y Duración: Amamantar al bebé a demanda, asegurando que el niño se alimente cuando lo necesite, es fundamental para mantener una buena producción de leche y satisfacer las necesidades nutricionales del bebé.
Apoyo y Asesoría: Las madres deben buscar apoyo y asesoría de profesionales de la salud, como lactantes y consultores de lactancia, para superar cualquier desafío que puedan enfrentar durante el proceso.
Ambiente de Apoyo: Crear un entorno cómodo y libre de estrés durante la lactancia es crucial para el éxito de la misma. Esto incluye un espacio adecuado y la participación de la familia en el apoyo a la madre.
Beneficios de la lactancia materna:
Desarrollo Motor: Fortalece la musculatura orofacial, esencial para el desarrollo del habla y la masticación.
Desarrollo Cognitivo: Proporciona nutrientes clave como ácidos grasos esenciales que favorecen el desarrollo cerebral y mejoran las capacidades de aprendizaje y memoria.
Desarrollo Emocional: El contacto piel con piel durante la lactancia fortalece el vínculo afectivo y promueve una mejor regulación emocional.
Sistema Inmunológico: La leche materna contiene anticuerpos que ayudan a proteger al bebé de infecciones y enfermedades.
Beneficios para la Madre: La lactancia materna también ofrece beneficios para la salud de la madre, incluyendo la reducción del riesgo de cáncer de mama y ovario, y ayuda en la recuperación postparto.
La OMS y UNICEF recomiendan seguir estas prácticas para asegurar que los niños reciban todos los beneficios de la lactancia materna. Es crucial promover y apoyar la lactancia materna, brindando a las madres la información y el apoyo necesarios para que esta práctica continúe beneficiando a las generaciones futuras.
En el Mes del Corazón es clave crear conciencia sobre el cuidado y la prevención de enfermedades cardiovasculares. Aunque poco conocida y frecuente, la miocardiopatía de Tako-Tsubo es una enfermedad causada por el estrés y puede llegar a ser grave.
¿Es posible morir por un corazón roto? Al parecer, sí. El síndrome del corazón roto o Miocardiopatía de Tako-Tsubo es una enfermedad que se asocia al estrés emocional severo. Si bien la mayoría de los casos las personas se recuperan sin mayores secuelas, en ocasiones puede hacerse recurrente y provocar la muerte
Gustavo Constenla, director de la escuela de Medicina de la Universidad Andrés Bello, explica que esta patología, descrita en 1990 en Japón, se presenta con mayor frecuencia en mujeres, quienes “son más propensas que los hombres a experimentar dolor torácico intenso y repentino (en respuesta a un incremento de las hormonas del estrés) como consecuencia de un acontecimiento emocionalmente estresante”.
“El nombre se relaciona con la deformidad que ocurre en el corazón debido a este síndrome, en el cual el vértice del corazón se abomba y adopta una forma de bolsa, mientras que la base se estrecha. Esto sucede porque el músculo cardíaco se debilita debido a la liberación de catecolaminas asociadas con un estrés significativo.”
Este síndrome presenta síntomas parecidos a los de un infarto agudo al miocardio, como el dolor de pecho y la falta de aire y puede ser confundido con un ataque cardiaco, explicó el académico UNAB. De hecho, agrega, “en la presentación clínica no se pueden distinguir. En el electrocardiograma sí hay algunas diferencias, pero tampoco es fácil identificarlo. La gran diferencia es que en el síndrome del corazón roto las arterias coronarias no tienen obstrucción”, precisó el académico.
Constenla señala que es fundamental que las personas mantengan un estilo de vida saludable, ya que esta enfermedad suele desencadenarse en situaciones de estrés significativo. Además, enfatiza, “es importante que el equipo médico aborde el tratamiento de esta afección con la misma seriedad que un infarto agudo de miocardio, hasta que se realicen estudios coronarios que confirmen que las arterias están libres de obstrucciones. Una vez confirmada la ausencia de obstrucciones, se puede estar más tranquilo, ya que el pronóstico para esta enfermedad es generalmente favorable. La mayoría de los pacientes se recupera completamente en un par de semanas, regresando a un estado normal de salud”.
Especialista de la Universidad de Talca resaltó las ventajas de esta práctica. En la madre disminuye la probabilidad de sufrir cáncer y en el menor refuerza el sistema inmune.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) mejorar la tasa de lactancia materna podría salvar la vida alrededor de 825 mil niños al año, por tal sentido especialistas han recalcado la importancia de efectuar esta práctica de forma exclusiva durante los seis primeros meses, y, en forma complementaria hasta los dos años de vida, lo que ayuda a la protección contra enfermedades y muerte.
La académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Talca, María Jesús Cataldo, explicó que tanto la madre como el hijo se favorecen con la lactancia. “El niño o niña se protege de enfermedades, ya que, la leche materna tiene gran cantidad de inmunoglobulina que evita diarreas, infecciones en el oído y algunos tipos de neumonía que son habituales en los recién nacidos. Estudios demuestran también que hay un mayor desarrollo motriz”, indicó.
Otro aspecto positivo, de acuerdo a la profesora, es que ayuda a la digestión, debido a que contiene algunas enzimas digestivas, permite que se absorba mejor el hierro, por su gran cantidad de nutrientes, como la Vitamina C y las proteínas y por el PH de la leche materna.
Cataldo añadió que, el principal beneficio para los bebés es el apego. “El contacto físico entre madre e hijo permite mayor agudeza en los patrones sensoriales del niño, es decir, mejor gusto y mejor olfato, entre otros”, planteó.
Evita el cáncer
La docente de la UTalca recalcó que la madre también se ve beneficiada por la lactancia. “Ayuda a evitar el cáncer de mama y de ovario. Los estudios han demostrado que las mujeres que no amamantan tienen 4% más de probabilidades de sufrir cáncer de mama y un 27% más de padecer cáncer de ovario”, explicó.
Junto con ello permite una mejor recuperación postparto, debido a que hace retomar el peso anterior al embarazo, disminuye la fertilidad durante la lactancia y rebaja las posibilidades de sufrir osteoporosis.
En algunos casos -dijo Cataldo- evita la depresión postparto ya que esta práctica produce hormonas que favorecen el bienestar mental.
Respecto a las causas que provocarían una disminución en la producción de leche materna, la especialista detalló que, “generalmente se debe a causas de estrés en la madre como problemas familiares o del trabajo, sin embargo el problema más común se debe a una mala succión del bebé, es decir, mientras menos leche tome, menos leche va a producir el cuerpo materno, porque capta erróneamente que la necesidad es menor”.
Para prevenir esto, la académica señaló que, “se debe evaluar el acople al pecho o el tiempo de toma del bebé”, para volver a estimular la producción de leche.
La iniciativa es desarrollada entre académicas y estudiantes de la Facultades de Ciencias y Medicina de la UCSC.
“Fortaleciendo la prevención de zoonosis doméstica y alimentaria en la comunidad de Puntalavapié”, es el nombre del proyecto que recientemente se adjudicó el Fondo Concursable de Vinculación del Núcleo Científico Tecnológico para el Desarrollo Costero Sustentable de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC).
La zoonosis es una enfermedad o infección que se da en animales y que es transmitible a las personas, por contagio directo con un animal enfermo. Ese es el contexto del proyecto en el que participa Valentín Toledo, estudiante tesista de Biología Marina junto a la académica Dra. Sara M. Rodríguez. También participan los estudiantes de Medicina Millaray Albornoz, Daniel Alvarado y Cristóbal Fuentes junto a las académicas Tania Grant y Mirna Muñoz.
El Fondo del Núcleo Científico Tecnológico busca potenciar el trabajo interfacultades y en particular, debido a los incendios forestales ocurridos, investigadores de la Facultad de Medicina evidenciaron la problemática de animales domésticos abandonados y por lo tanto, una posible zoonosis doméstica, en perros y gatos en condición de calle. Si bien existen registros por ahora solamente visuales, si hay datos en comunidades cercanas de zoonosis doméstica, razón por la cual, los estudiantes de Medicina junto a las académicas aportarán en difundir y dar a conocer los riesgos de esta enfermedad.
Por otra parte, la zoonosis alimentaria, se refiere a la transmisión de parásitos de animales a humanos a través de la alimentación. En este contexto, existen larvas de parásitos presentes en la musculatura de los pescados y que se transmiten a los humanos, cuando se consumen pescados crudos, marinados o semicocidos, los cuales albergan estas larvas. Esto tiene estrecha relación con la tesis de pregrado en la que está trabajando el estudiante Valentín Toledo. Su tema de investigación se centra en los metales pesados en parásitos y en peces de consumo humano.
Es por ello que se originó esta colaboración, a modo de difundir los riesgos de ambas zoonosis en la comunidad en general, incluyendo colegios, juntas de vecinos, cocinerías y pescadores artesanales.
La académica de la Facultad de Ciencias UCSC Dra. Sara M. Rodríguez evidenció la importancia del trabajo colaborativo, considerando la experiencia de ambas carreras con la temática, además del carácter interdisciplinario. “Vamos a dar charlas respecto a la prevención de estas enfermedades y de la importancia de la desparasitación de las mascotas. Además, del conocimiento y medidas de prevención de infección de los parásitos que viven en los pescados”, señaló.
La idea es trabajar con toda la comunidad desde pescadores, escolares, comunidad en general y abarcando ambas áreas. A propósito, la académica de Medicina UCSC Mirna Muñoz enfatizó en las problemáticas asociada a la caleta. “Valentín realizará levantamiento de muestras en el sector, principalmente congrios, los cuales serán analizados para su tesis. Además, en el marco del proyecto, llevaremos ciencia a la comunidad y enseñar sobre los parásitos en peces y animales domésticos y su implicancia para la salud humana”, comentó la académica.
En esa misma línea, la académica de Medicina UCSC Tania Grant valoró la instancia y la importancia de la colaboración desde el enfoque Una Salud (One Health). “Se espera que la salud se aborde desde todos los focos. Esta propuesta está compuesta por profesionales como biólogos marinos, médicos veterinarios y estudiantes de Medicina. Esto nos ayuda a que los estudiantes puedan ir apreciando el valor, desde su rol, en resolver un problema real de la comunidad. Además, aprender a que no siempre una disciplina tiene la respuesta, sino que tienen que colaborar y que la problemática se puede abordar multidisciplinariamente”, explicó.
Cabe destacar que el proyecto iniciará en octubre con charlas abiertas sobre zoonosis doméstica y alimentaria, además de la recolección de peces para la tesis de Valentín Toledo, para finalizar en marzo de 2025 con la presentación de esta investigación a toda la comunidad de Punta Lavapie.
Tres años de una rigurosa investigación necesitó el historiador David Home Valenzuela para publicar “Historia del agua potable en Santiago. Desde la Colonia a Aguas Andinas”, gracias a un esfuerzo conjunto entre Aguas Andinas y Ediciones UC, en línea con su compromiso por la sustentabilidad y la seguridad hídrica para las futuras generaciones.
Alrededor de 2 mil millones de personas en el mundo aún no tienen acceso a servicios de agua potable gestionados de forma segura. Y de ellos, 771 millones de personas no pueden acceder ni siquiera a servicios básicos de agua potable (Banco Mundial, 2023) En Chile, en la Región Metropolitana, Aguas Andina lleva más de un siglo abasteciendo de agua potable a su población, que hoy superan los ocho millones de personas.
Pero cuesta imaginarse cómo hicieron sus primeros habitantes para surtirse de agua limpia. De hecho, en sus inicios, se utilizaba un sistema de acequias para obtener agua del río Mapocho, su principal fuente de abastecimiento, que servía indistintamente para regadío y consumo humano.
La llegada de las aguas cristalinas de la quebrada de Ramón permitió, por primera vez, que en la capital se disfrutara de agua precordillerana limpia y pura. Así también, durante la Colonia, las regulaciones contemplaban un sistema de turnos que facilitaba el acceso equitativo al agua.
Estos son solo algunos de los relatos que se pueden leer en el libro Historia del agua potable en Santiago. Desde la Colonia a Aguas Andinas, fruto de un proyecto desarrollado por Ediciones UC y Aguas Andinas, desde el año 2021.
La iniciativa contó con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, a través de la Ley de Donaciones Culturales. Lanzada recientemente, con motivo del 25° aniversario desde que comenzó a operar la alianza público-privada en el sector sanitario, la obra se hace cargo del rescate y la preservación de esta historia, visibilizando la importancia de este recurso, como también de su gestión sostenible con miras hacia el futuro.
El rector de la Universidad Católica de Chile Ignacio Sánchez, destacó en su presentación la relevancia de este trabajo conjunto. “Estamos orgullosos de apoyar esta iniciativa que resalta la colaboración entre el mundo académico y las empresas para aportar al desarrollo sostenible de nuestra ciudad. Este libro es un testimonio del compromiso de nuestra universidad con la educación y la conciencia medioambiental”, subrayó.
Desde la Colonia hasta la actualidad
“La investigación deja en evidencia que los requerimientos por agua potable y servicios sanitarios de calidad han sido una constante a lo largo de la historia de Santiago”, afirma el autor del libro, David Home Valenzuela. (Crédito fotográfico: gentileza Aguas Andinas)
La historia del agua, uno de los recursos más importantes para la subsistencia de las personas, se entrecruza con la evolución de las ciudades y con las historias de vida de sus habitantes.
El relato desarrollado por el historiador David Home Valenzuela, se inicia en la Colonia, cuando Santiago aún no era Santiago, y atraviesa la historia de la empresa Agua Potable de Santiago, actualmente Aguas Andinas. A través del texto se pueden reconocer una serie de transformaciones sociales, como también implementaciones técnicas y tecnológicas que han marcado este camino y que resaltan la importancia de generar conciencia acerca del cuidado del agua.
A lo largo de casi cinco siglos -que el libro aborda mediante una rigurosa investigación con fuentes, imágenes y mapas inéditos-, se desprenden hitos, anécdotas y datos de interés. El mayor hito que marca el historiador es el inicio de las operaciones de la Empresa de Agua Potable de Santiago, en septiembre de 1866, suministrándoles agua potable a 109 clientes, que se ubicaban en lo que hoy se considera como el centro histórico de la capital.
A través de sus 250 páginas revisa la evolución de la empresa a EMOS, así como el desarrollo de obras emblemáticas y pioneras ejecutadas por la compañía, entre las que se encuentran el tratamiento de aguas de la Quebrada de Ramón, el embalse El Yeso y el complejo Las Vizcachas.
Un tremendo hito fue la plena cobertura de agua potable de la ciudad y el tratamiento del 100% de las aguas depuradas de Santiago, logro alcanzado en tiempo récord a nivel mundial, lo que permitió la erradicación de enfermedades y la limpieza del cauce del río Mapocho.
“La investigación deja en evidencia que los requerimientos por agua potable y servicios sanitarios de calidad han sido una constante a lo largo de la historia de Santiago”, afirmó el autor en una entrevista en El Mercurio.
Los desafíos
El Embalse del Yeso, en el Cajón del Maipo, inaugurado en 1964, es una de las obras emblemáticas que recorre la publicación. (Crédito fotográfico: Nicole Saffie)
La historia del agua en Santiago es más bien el relato de una serie de retos y dificultades, acompañados de desastres naturales, crecimiento demográfico y expansión geográfica, y altos costos en infraestructura, entre otros. Todos ellos, desafíos que según el autor han afectado la producción de agua potable, obligando a desarrollar planes de contingencia. En particular, frente al cambio climático, el agua en la capital se ha visto afectada por turbiedades extremas en los ríos Mapocho y Maipo, dificultando operaciones y el abastecimiento de la población.
El clima también ha sido implacable. “Debido a que los sistemas de abastecimiento de agua potable dependen en gran medida de fuentes superficiales, las precipitaciones juegan un papel relevante en la disponibilidad del recurso. A lo largo de la historia, hay numerosos registros, en distintos momentos, de preocupación por parte de las autoridades y de la población por escasez de agua”, afirma el historiador en la entrevista.
Y agrega: “La megasequía que ha afectado a la zona central de Chile desde la década de 2010 es, claramente, uno de los mayores desafíos que se deben enfrentar para asegurar la continuidad y calidad del servicio”.
Todo ello ha marcado también la búsqueda de nuevas fuentes de agua: sumando a la quebrada de Aguas de Ramón y el río Mapocho, los caudales de los drenes de Vitacura, laguna Negra y del río Maipo.
Como resaltó David Home Valenzuela durante el lanzamiento del libro, este “no solo es un homenaje a la historia del agua potable en Santiago, sino también una reflexión sobre cómo las alianzas y la innovación han sido clave para enfrentar los retos del presente y futuro”.
“Hoy, la empresa formada en 1861, se ha convertido en una entidad robusta, con visión de futuro, comprometida con ser un actor relevante que busca ir más allá de entregar un servicio de calidad, apostando a ser un referente en materia de gestión social y ambiental, aportando al desarrollo de la ciudad y sus habitantes, y promoviendo soluciones que le permitan seguir entregando un suministro seguro, continuo y confiable, aún en condiciones climáticas adversas”, subrayó el presidente de la empresa, Felipe Larraín.
Colaboración académica
En la presentación del libro, de izquierda a derecha: Camilo Larraín, director de Asuntos Legales de Aguas Andinas; David Home Valenzuela, historiador y autor del libro; y Rodrigo Guendelman, moderador del evento y fundador de Santiago Adicto. (Crédito fotográfico: César Cortés Dellepiane)
Tres años necesitó el historiador para recopilar información y conocer el mayor detalle posible de hechos, datos y detalles, para dar forma a este proyecto bibliográfico emprendido por Ediciones UC.
La directora de la casa editorial, María Angélica Zegers, destaca la relevancia de la colaboración entre la academia, la empresa privada y el Estado.
La investigación del historiador logra sintetizar casi cinco siglos de historia para dar lugar a una publicación que no solo es única por esta síntesis, sino por la enorme cantidad de fuentes primarias utilizadas, la incorporación de muchísimas imágenes inéditas y una lectura que además resulta entretenida.
Aguas Andinas, en tanto, colaboró no solo en términos económicos, sino en abrir por primera vez sus archivos, sin los cuales hubiera sido imposible abordar esta crónica y, sin duda, contar con el apoyo del MINCAP a través de la Ley de Donaciones Culturales, siempre es la clave para poder abordar proyectos de gran valor cultural.
Con un cuidado diseño y formato, que permiten la máxima expresión del contenido, este libro no solo es una interesante mirada a la historia de Santiago, sino que también una buena manera de concientizar sobre el uso responsable del agua, como parte del compromiso de la Universidad Católica por la sostenibilidad y la seguridad hídrica para futuras generaciones.
El compromiso adquirido entre la Casa de Estudios y la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN), impulsa el desarrollo de iniciativas conjuntas en diversas áreas del conocimiento, donde parte de los objetivos se orientan a la promoción y divulgación científica.
La Universidad de Concepción y la Comisión Chilena de Energía Nuclear (Cchen) realizaron este lunes la charla «Talleres de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares: Origen, alcances y desafíos» en el Auditorio Universidad de Concepción, ubicado en la Facultad de Humanidades y Artes, enmarcada en el convenio de cooperación entre ambas instituciones.
Este evento marca la integración de la universidad como Extensión del Centro Nacional de Datos de la Cchen, fomentando su cooperación. El compromiso adquirido entre ambas instituciones impulsa el desarrollo de iniciativas conjuntas en diversas áreas del conocimiento, donde parte de los objetivos se orientan a la promoción y divulgación científica, como así también al desarrollo de proyectos de investigación sobre los océanos, desastres naturales, cambio climático, dispersión de contaminantes, inteligencia artificial, entre otros.
Al respecto, el Director de Desarrollo e Innovación de la Universidad de Concepción, Dr. Jorge Carpinelli Pavisich, afirmó que “como institución de educación superior, como universidad compleja y de carácter público, nos sumamos con mucho esfuerzo y entusiasmo a aportar científicamente a partir de la información que seamos capaces de recoger, en conjunto con la comunidad científica mundial, y con la Comisión Chilena de Energía Nuclear en particular”.
El Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares tiene su origen en el año 1966 con el objetivo de prohibir los ensayos nucleares en nuestro planeta. Mientras entra en vigor, se han instalado 321 estaciones de monitoreo a nivel mundial para detectar este tipo de eventos. Como resultado, se ha reducido el número de ensayos nucleares y, además, se ha generado una potente base de datos, factible de utilizar con fines civiles y científicos
La charla contó con tres exposiciones. “Convenio Cchen y UdeC”, a cargo del académico José Luis Palma Lizana, Director de Extensión del Centro Nacional de Datos —CND-UdeC— y Director del Observatorio de Riesgos Ambientales, ORA-UdeC. Luego vino la presentación “Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (TPCE) en Chile”, que contó con la exposición de Paola García Peña. Finalmente se presentó “Aplicaciones del TPCE a la Comunidad”, a cargo de Christopher Celis Huaiquilaf, Coordinador y Analista del Centro Nacional de Datos del TPCE, Cchen y Sergio Barrientos Parra, Director del Centro Sismológico Nacional.
Dr. Jorge Carpinelli Pavisich, Director de Desarrollo e Innovación de la Universidad de Concepción / Crédito: Esteban Paredes Drake
La encargada del TPCE y además Alumni UdeC, Paola García Peña, comentó que con el convenio suscrito “vamos a entregarle a la Universidad de Concepción información que es solo nuestra, por lo tanto, la UdeC va a ser un anexo del Centro Nacional de Datos, de los datos que recibimos. Además, vamos a incluir también cualquier otro aspecto que involucre el tratado, tales como capacitaciones, apoyo a la investigación, charlas, etc.”.
Por su parte, el Director del Centro Sismológico Nacional Sergio Barrientos Parra, relevó el hecho de la instalación de un sistema mundial, a través del TPCE, que pueda determinar cuándo se ejecutan explosiones nucleares, ya sea en el ambiente acuático o en el ambiente terrestre.
“De hecho, las explosiones ocurridas en Corea del Norte han sido todas registradas por el sistema. Además, los antecedentes adicionales permiten usar esos datos para otras cosas”, añadió, destacando que los datos que llegan en tiempo real para poder usarlos, por ejemplo, en caso de que haya un terremoto importante. “Entonces, nosotros lo que podemos hacer es estimar el potencial tsunami de los terremotos asociados a partir de esos datos. Diría que hay una cantidad de cosas que ni siquiera nos imaginamos que vamos a ir descubriendo con estos datos que se están adquiriendo”, precisó.
Finalmente, el académico José Luis Palma Lizana hizo un llamado a todos los académicos, académicas y estudiantes, tanto de pregrado y postgrado, que estén interesados e interesadas en conocer más sobre lo que este nuevo convenio trae a la Universidad de Concepción, “a que se contacten conmigo para que podamos ver cómo pueden sus ideas y nuestras ideas colaborar para desarrollar algún tipo de ciencia que puede beneficiar a la sociedad o que simplemente pueda aportar en la investigación y mejorar o complementar el trabajo académico que se realiza en la Universidad de Concepción”.
Las autoridades de ambas instituciones se comprometieron a colaborar en la puesta en marcha de proyectos innovadores para potenciar la calidad de los cuidados que reciben las personas mayores en situación de dependencia en hogares a lo largo de Chile.
Con el objetivo de avanzar en la investigación y desarrollo en favor de las personas mayores vulnerables, así como de sus cuidadores, sean estos familiares o institucionales, el Centro ANID, Instituto Milenio para la Investigación del Cuidado (MICARE) y la Fundación Las Rosas firmaron una alianza el pasado 19 de julio.
La firma del convenio se llevó a cabo en la casa central de la Fundación Las Rosas ante la presencia de Gladys González, asesora del gabinete del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), Max Donoso, director de Gestión de Hogares, Gregorio Airola, director de Gestión de Personas, Pamela Crocco, directora de Administración y Finanzas, y Daniela Tapia, subdirectora de Gestión del Cuidado de la Fundación.
En la oportunidad, Claudia Miranda, directora del Instituto Milenio MICARE expresó su alegría por la formalización de esta alianza, destacando la misión que ambas instituciones comparten para mejorar la calidad de vida de las personas mayores, en particular de las más vulnerables.
“Al unir nuestras capacidades, estamos preparados para lograr avances sustanciales en el campo del cuidado de las personas mayores. El Instituto Milenio MICARE aporta un creciente volumen de conocimientos e investigaciones de excelencia en el cuidado de personas mayores en situación de dependencia y de quienes realizan labores de cuidado, así como con la experticia académica para diseñar e implementar estudios y proyectos innovadores”, dijo la directora.
La académica agregó que junto a la Fundación Las Rosas “exploraremos nuevas fronteras en el cuidado de personas mayores, asegurando que esta población reciba la dignidad, el respeto y el apoyo que merecen”.
Edgardo Fuenzalida, gerente general de la Fundación Las Rosas, comentó que este hito permitirá “seguir avanzando en materia de excelencia en la gestión del cuidado y por supuesto en beneficio de nuestros residentes, pero también de quienes están a cargo de cuidarlos. Fortalecer este reconocido binomio que se establece entre las cuidadoras y las personas cuidadas constituye un desafío fundamental para cumplir la misión que da sentido a nuestra querida fundación”, destacó.
La actividad incluyó la presentación de los principales resultados del Estudio MICARE sobre la situación de los cuidados y las personas cuidadoras en Chile a cargo de las investigadoras Beatriz Fernández y Valentina Jorquera, así como un conversatorio donde participó la investigadora Alejandra Araya, junto a representantes de la Fundación Las Rosas para profundizar sobre temáticas relacionadas a los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) y el cuidado formal de personas mayores.
Once expertos de diversas disciplinas y regiones asesorarán en políticas climáticas, abordando desafíos como la protección de océanos y la escasez hídrica, con respaldo de los Ministerios de Ciencia y Medio Ambiente.
¿Cómo protegeremos nuestros océanos del cambio climático? ¿Es la desalinización la solución a la escasez de agua? ¿Cómo afectará el calentamiento global a nuestra agricultura y salud? Son algunas de las preguntas que el Comité Científico Asesor de Cambio Climático (C4) podría abordar a través de su trabajo y recomendaciones. Con informes que abarcan desde la biodiversidad marina hasta las estrategias de adaptación urbana, el C4 trabajará en la búsqueda, análisis y evaluación de los datos necesarios para la adopción de políticas públicas basadas en evidencia orientadas a hacer frente al desafío climático.
En julio de 2024, la Ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Aisén Etcheverry y la Ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, anunciaron oficialmente la conformación del nuevo C4, un nuevo hito en la lucha contra la crisis climática en Chile. Este comité, integrado por destacados científicos de diversas disciplinas y regiones del país, tiene como objetivo brindar asesoramiento experto para la elaboración, diseño e implementación de políticas climáticas informadas por la mejor evidencia científica disponible. Entre los científicos que componen el comité se encuentra la Dra. Camila Fernández, directora del Centro de Investigación Oceanográfica COPAS Coastal y académica de la Facultad de Cs. Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción, quien es experta en ecosistemas marinos y su respuesta al cambio climático.
Entre los desafíos inmediatos del C4 se encuentran la revisión de diversos instrumentos de gestión del cambio climático (CC), como por ejemplo la actualización de los planes sectoriales de CC, las estrategias de mitigación de gases de efecto invernadero y la promoción de la investigación en áreas críticas como la energía renovable, la conservación de ecosistemas y la agricultura resiliente. El comité también trabajará en estrecha colaboración con tomadores de decisiones para asegurar que la ciencia se traduzca en políticas efectivas y acciones concretas.
«Hoy tuvimos la primera sesión del Comité Científico Asesor de Cambio Climático. Se trata de un comité interdisciplinario con representantes de las ciencias sociales, de las ciencias naturales, incluso abogados, psicólogos, ecólogos, que nos van a ayudar a incorporar evidencia científica en los procesos de toma de decisión.», declaró la Ministra de Ciencia, Aisén Etcheverry.
«El mundo está viviendo una triple crisis: climática, de biodiversidad y de contaminación, y como país nos hemos comprometido a enfrentarla de una manera bien particular, que es en base a evidencia científica. Esto nos ubica como pioneros en valorización de la evidencia científica y nos ayuda a avanzar con mejores políticas públicas para el desarrollo. Así que estamos felices, agradecidos de los expertos y expertas que nos van a acompañar durante los próximos años en este proceso y con muchas expectativas respecto de cómo la ciencia puede impactar de manera directa en las políticas públicas», cerró la autoridad.
Por su parte, la Ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, añadió: «Estamos muy contentos de haber conocido a los miembros del Comité Científico Asesor que mandata la Ley Marco de Cambio Climático. Se trata de un comité que aborda todas las disciplinas asociadas al cambio climático y que colaborará en la implementación de la ley, que tiene dos objetivos: carbono neutralidad y resiliencia. Significa un cambio importante en la manera en que se hacen las políticas públicas de manera intersectorial y la colaboración de este grupo para contar con la mejor evidencia disponible va a ser crucial. Así que estamos muy contentos de que el Ministerio de Ciencia nombre a este comité, de que estos once expertos y expertos hayan aceptado y que nos ayuden al Ministerio de Medio Ambiente a poder enfrentar de manera exitosa el cambio climático en el país».
El comité será presidido por la académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile Dra. Sandra Cortés Arancibia y la copresidencia está a cargo de la Dra. Camila Fernández, quien destacó que se buscará asegurar en el C4 la representatividad regional y lograr una visibilidad adecuada para las diferentes problemáticas relacionadas con el cambio climático. «Los principales desafíos van a ser evaluar y comunicar en los sectores que son atingentes a las NDC (Contribución Determinada a Nivel Nacional)y a los planes sectoriales que se están evaluando y, sobre todo, lograr una visibilidad para la problemática del cambio climático en sus distintas aristas. El comité tiene representatividad en el área de salud mental, salud pública, salud ecosistémica, el área de océanos que es la que yo represento y que es fundamental para entender los impactos del cambio global sobre la sociedad, el área económica, las leyes. Esa complejidad va a ser un desafío de organización, pero tiene todo el potencial para hacer un impacto significativo», señaló la investigadora.
Integrantes del Comité Científico Asesor de Cambio Climático:
El C4 está compuesto por once destacados científicos provenientes de distintas regiones de Chile, desde Antofagasta hasta Magallanes, representando la diversidad geográfica y climática del país. Sus especialidades abarcan desde la oceanografía y la ecología hasta la ingeniería y las ciencias sociales, garantizando un enfoque multidisciplinario en el abordaje del cambio climático.
La conformación de este comité se realizó mediante un proceso competitivo y riguroso. De 55 postulaciones, se evaluaron 53 candidaturas. La selección priorizó la excelencia académica, la diversidad regional y de género, y la representación disciplinaria, lo que permitió la siguiente composición:
Camila Fernández (Región del Biobío): Oceanógrafa de la Universidad de Concepción y CNRS, experta en ecosistemas marinos y su respuesta al cambio climático.
Raúl Cordero (Región Metropolitana): Climatólogo de la Universidad de Santiago, con amplia experiencia en investigación antártica y ozono atmosférico.
Lohengrin Cavieres (Región del Biobío): Ecólogo de la Universidad de Concepción e IEB, especializado en ecosistemas de alta montaña y su adaptación al cambio climático.
Sandra Cortés (Región Metropolitana): Experta en salud pública de la Pontificia Universidad Católica de Chile, investiga los impactos del cambio climático en la salud humana.
Jorge Pérez Quezada (Región Metropolitana): Investigador de la Universidad de Chile e IEB, experto en ciclos de carbono en ecosistemas terrestres.
Amaya Alvez Marín (Región del Biobío): Académica de la Universidad de Concepción y CRHIAM, especialista en derecho ambiental y recursos hídricos.
Rodolfo Sapiains (Región de Magallanes): Psicólogo ambiental de la Universidad de Chile, estudia la percepción y comportamiento humano frente al cambio climático.
Camila Muñoz (Región de Los Lagos): Investigadora del INIA, experta en emisiones de gases de efecto invernadero en la agricultura.
Waldo Bustamante (Región Metropolitana): Ingeniero de la Pontificia Universidad Católica de Chile, especializado en eficiencia energética en edificaciones.
Elizabeth Lam Esquenazi (Región de Antofagasta): Investigadora de la Universidad Católica del Norte, experta en adaptación de especies vegetales a entornos mineros.
Álex Godoy (Región Metropolitana): Académico de la Universidad del Desarrollo, especialista en sistemas de energía renovable y economía circular.