Investigadores de la U. de Chile desarrollan metodología pionera para evaluar impactos del cambio climático

Investigación liderada por el Departamento de Ingeniería Civil (DIC) y el Centro Avanzado de Tecnología para la Minería (AMTC) de la U. de Chile, con el apoyo de la consultora ERIDANUS, presenta una estrategia de evaluación de modelos para estimar posibles cambios de precipitación y temperatura en macrozonas de Chile hacia finales del siglo XXI. 

Los modelos climáticos globales (MCGs) son herramientas que permiten simular la evolución del sistema climático terrestre, incluyendo la dinámica de la atmósfera y su interacción con los océanos y los continentes. Para ello, estos modelos requieren de estímulos o forzantes que pueden ser de origen natural (como cambios en la órbita terrestre o en la luminosidad solar y erupciones volcánicas) o antrópico (por ejemplo, emisión de gases contaminantes).

Dentro de este último grupo, destacan los gases de efecto invernadero y, en particular, el dióxido de carbono, cuya concentración en la atmósfera se ha incrementado vertiginosamente en las últimas décadas, provocando un aumento de la temperatura a nivel global y, con ello, cambios en las características climáticas de distintas regiones del planeta.

En la actualidad, los modelos climáticos son ampliamente utilizados para proyectar la evolución de variables climáticas para las próximas décadas bajo distintos escenarios de desarrollo socioeconómico. 

Sin embargo, hay decenas de modelos climáticos disponibles –algunos de los cuales copian aspectos de otros– y considerarlos todos para estudios de impacto a nivel local sigue siendo muy costoso computacionalmente. Además, los MCGs no necesariamente replican características históricas que son relevantes para el análisis de impactos en, por ejemplo, la disponibilidad hídrica futura o la ocurrencia de eventos hidrometeorológicos extremos.

Para abordar estas problemáticas, un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile diseñó una metodología para evaluar modelos climáticos en base a su capacidad de replicar características climáticas y la posible similitud con proyecciones generadas por otros modelos, logrando proyecciones climáticas para un escenario de emisiones desfavorable.

El estudio, publicado en la revista Climatic Change, evalúa 27 modelos climáticos de la sexta fase del Proyecto de Comparación de Modelos Acoplados (CMIP6 por sus siglas en inglés) en cinco macrozonas climáticas que abarcan a todo Chile continental. 

La evaluación consideró la capacidad de reproducir patrones históricamente observados en la precipitación y la temperatura superficial del aire (como promedios anuales, estacionalidad), además de su conexión con oscilaciones climáticas y oceánicas que operan a grandes escalas (concepto conocido como teleconexión), permitiendo descartar modelos poco realistas.

“La metodología es lo suficientemente flexible para adaptarla dependiendo de los objetivos del estudio. Por ejemplo, si te interesa analizar los posibles efectos del cambio climático en la frecuencia y magnitud de inundaciones, puedes incluir indicadores orientados a ello y ponderar su importancia de manera diferente”, explica Felipe Gateño, ingeniero civil de la Universidad de Chile y autor principal del estudio.

“El estudio aborda una problemática que ha sido relevante para la comunidad global durante décadas”, señala Pablo Mendoza, hidrólogo y académico del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Chile.

“Sabemos que una fracción importante de la incertidumbre en proyecciones hidroclimáticas proviene de la elección de modelos climáticos, por lo que su evaluación es un paso clave para entender sus limitaciones y escogerlos en base a su potencial para aplicaciones específicas. Esto cobra especial importancia en la construcción de obras civiles y en planes de gestión de nuestros recursos hídricos, cuyo diseño requiere considerar potenciales efectos del cambio climático”, sostiene.

Los autores utilizaron el esquema resultante para generar proyecciones bajo un escenario de desarrollo económico altamente dependiente de combustibles fósiles. “Los resultados muestran un alto grado de acuerdo entre los modelos seleccionados en relación al calentamiento futuro en todas las macrozonas, y una señal de secamiento para abril-julio en el centro y sur de Chile. Los modelos escogidos proyectan una reducción del 37% en la precipitación anual de Chile Central, y el calentamiento más severo en el Norte Grande, con un aumento en la temperatura de 3,7°C, y un incremento de 3.6°C en la temperatura del Norte Chico”, señala Nicolás Vásquez, coautor del estudio.

“Los modelos regionales muchas veces utilizan modelos climáticos seleccionados o evaluados a escala continental, pero que no necesariamente representan características de interés a escalas más reducidas”, indica Miguel Lagos-Zúñiga, hidrometeorólogo y coautor del estudio. “La propuesta metodológica es aplicable a cualquier parte del planeta y, en particular, a Chile continental, lo que ayudará a robustecer proyecciones de los efectos del cambio climático no sólo para modelos del CMIP6, sino que también para fases futuras de la iniciativa CMIP”, puntualiza.

Felipe Gateño, Pablo Mendoza, Nicolás Vásquez y Miguel Lagos-Zúñiga.

El equipo de investigación estuvo conformado por Felipe Gateño (DIC/Eridanus), Pablo Mendoza (DIC/AMTC), Nicolás Vásquez (DIC), Miguel Lagos-Zúñiga (AMTC, CR2 y Departamento de Obras Civiles, USM), Héctor Jiménez (AMTC), Catalina Jerez (AMTC), Ximena Vargas (DIC), Eduardo Rubio-Álvarez (Eridanus) y Santiago Montserrat (AMTC), y se enmarca dentro del proyecto Fondecyt “Robust estimates of current and future water resources across a hydroclimatic gradient in Chile”, dirigido por el profesor Pablo Mendoza.

Subdirección de Comunicaciones – DIC FCFM – U. de Chile

Estudiantes de primer año de Biología Marina UCSC crean manual de especies de la zona

La iniciativa se realiza a través del Fondo de Apoyo a la Docencia de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y busca generar material para las siguientes generaciones de estudiantes.

“Elaboración de una guía de invertebrados marinos intermareales de la región del Biobío, mediante la aplicación de una metodología de aprendizaje activo”, es el nombre del proyecto encabezado por la Dra. Paola Andrade junto a los estudiantes de primer año de Introducción a la Biología Marina de la UCSC.

Utilizando una metodología de aprendizaje activo, específicamente la de aprendizaje basado en proyectos, el trabajo busca lograr la descripción de más de 50 especies, mediante diferentes salidas a terreno, toma de fotografías y revisión bibliográfica. La iniciativa es apoyada por la Dra. Garen Guzmán y el Dr. Guillermo Herrera, como docentes colaboradores. Además de Álvaro Riffo, estudiante de tercer año de la carrera, quien participa como ayudante del proyecto. 

“Es un proyecto del Centro de Innovación y Desarrollo Docente UCSC. El objetivo principal es colaborar en el mejoramiento del aprendizaje de los estudiantes, elaborando un producto docente, que es la guía, pero además, aplicar una metodología de aprendizaje activo”, explicó la Dra. Paola Andrade.

Son los mismos estudiantes quienes se encargan de la elaboración y producción de la guía. Así, la idea es que a través de la observación en terreno junto a la búsqueda y selección de información, vayan adquiriendo herramientas de aprendizaje   que puedan ser utilizadas en sus siguientes años en la carrera. Por otra parte, la guía quedará disponible como recurso docente, en formato pdf, para todos los estudiantes de la carrera de Biología marina y de la UCSC en general. 

“Cuando un estudiante se ve involucrado en el desarrollo de un proyecto, donde podrá ver un producto final concreto, tiene un impacto directo en su motivación, sobre todo cuando son estudiantes que están ingresando a la educación superior”, agregó. 

El trabajo para esta guía implica la realización de dos salidas a terreno. La primera de ellas fue a Cocholgue (Bahía de Concepción) y la siguiente a Chome (Península de Hualpén). Se dividieron en grupos y se les asignó un grupo taxonómico objetivo, para observar y fotografiar durante los terrenos. Posteriormente se hizo un listado de todas las especies identificadas en esos terrenos, para luego, asignar a cada estudiante una especie. 

“Con esa especie, cada estudiante busca la información. El formato incluye nombre científico, algo de taxonomía como phylum y clase, características, hábitat y distribución de la especie. Además, servirá para que los estudiantes puedan interiorizarse con la biodiversidad del sector”, complementó la profesora.

Esta actividad permitirá que los estudiantes aprendan a identificar fuentes confiables de información y, a citar, herramientas que son fundamentales a la hora de seguir una carrera ligada a la ciencia. También a resumir y elegir los datos adecuados y precisos.

Al finalizar, todas las especies serán archivadas para crear la guía de invertebrados marinos, recurso que incluirá especies visibles en la costa de la región del Biobío, y que se pretende materializar en una versión digital. 

“Implica un aporte significativo para el aprendizaje y formación académica de los estudiantes de la carrera de Biología Marina, generando un recurso docente, que quedará disponible para todos los estudiantes de la carrera”, finalizó la Dra. Paola Andrade, dando a conocer que el proyecto podría tener una segunda versión con los estudiantes de primer año de la próxima generación 2025. 

Astrónoma chilena lidera estudio que analiza comportamiento de 300 mil galaxias

La astrofísica Yara Jaffé de la USM es parte de la iniciativa CHANCES, que utilizará un avanzado instrumento de medición que analizará más de 300 mil conjuntos de estrellas durante cinco años. 

En un plazo de cinco años un grupo de astrónomos nacionales se dedicará a observar y estudiar el comportamiento de más de 300 mil galaxias en el marco de un importante proyecto astrofísico. Se trata del Chilean Cluster Galaxy Evolution Survey (CHANCES), una iniciativa que podría cambiar por completo la forma de entender la vida de las galaxias.

Yara Jaffé, astrónoma y académica del Departamento de Física de la Universidad Técnica Federico Santa María, junto a su colega Christopher Haines, de la U. de Atacama y en colaboración con otros 50 académicos de distintas instituciones nacionales e internacionales, codirige este proyecto que es parte del consorcio 4-meter Multi Object Spectroscopy Telescope (4MOST) del Observatorio Europeo Austral.

“Las propiedades de las galaxias cambian mucho dependiendo del lugar del cosmos que habitan. El enfoque de este proyecto es determinar el efecto del entorno en la evolución de las galaxias”, sostiene la Dra. Jaffé, quien explica que analizarán el espectro de miles de objetos celestes simultáneamente, a fin de “entender cómo evolucionan y cómo su entorno afecta su vida y comportamiento”.

Telaraña cósmica

El proyecto recopilará la información de cientos de miles de galaxias gracias a un potente espectrógrafo que identificará el comportamiento de las galaxias alojadas en la “telaraña cósmica”.

“La llamada telaraña cósmica es una red en la que se encuentran distribuidas las galaxias, constituida por filamentos que conectan nodos. Estos nodos pueden ser cúmulos gigantescos de cientos o miles de galaxias unidas gravitacionalmente y en estos lugares se comportan de manera muy diferente a aquellas que están en espacios más aislados del universo, como los vacíos cósmicos”, comenta la astrofísica.

La experta explica que a diferencia de las imágenes que frecuentemente se obtienen, los datos recopilados por 4MOST corresponden a la “descomposición de la luz en todas sus longitudes de onda”. En palabras simples, es “el ADN de las galaxias o su huella digital”.

De la misma manera, comenta que uno de los descubrimientos más relevantes de las galaxias es su forma de “comportarse” cuando están aisladas, o cerca de otros cuerpos semejantes. “Queremos entender cuáles son los procesos físicos que transforman las galaxias cuando transitan de lugares menos densos a lugares más densos del universo”, explica.

Cabe destacar que en 2025 se montará este poderoso instrumento en el telescopio VISTA del Observatorio Paranal, ubicado en la Región de Antofagasta.

Cáncer infantil: La importancia del diagnóstico precoz 

Existe una brecha cercana al 10% de pacientes con cáncer que no han sido detectados con esta enfermedad, por ello, mejorar el pronóstico temprano es el principal desafío para el sistema de salud.  

El cáncer infantil es poco frecuente pero de gran impacto, actualmente en Chile se detectan entre 500 y 520 casos nuevos al año. La leucemia, los tumores del sistema nervioso central y los linfomas son los más comunes.  

Hoy el principal desafío en nuestro país es mejorar el diagnóstico precoz, así lo indicó la hemato-oncóloga y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Talca, Marcela Córdova Aguilera, quien recalcó que éste ha sido positivo los últimos años, sin embargo, aún existe una brecha cercana al 10% de pacientes con cáncer que no han sido detectados con esta enfermedad, lo que resulta fundamental para aumentar la sobrevida que puede llegar al 80% en el mejor de los casos. 

“Cuando se pronostica en forma precoz un cáncer, las dosis de tratamiento son menores –dependiendo del cáncer- y hay quimioterapias menos intensas, lo que significa que el paciente esté menos tiempo hospitalizado, y además con una probabilidad de curación mucho más alta que si se diagnostica un cáncer en forma tardía”, explicó la hemato-oncóloga.  

En esta línea, la especialista subrayó que el diagnóstico temprano ha mejorado “principalmente a esfuerzos del Programa Nacional de Cáncer Infantil y oncólogos que estamos permanentemente haciendo campañas, charlas y jornadas educativas dirigidas a médicos generales, consultorios y Cesfam con el objetivo de reconocer los signos de alarma y derivar de forma oportuna un paciente”, enfatizó. 

Reconocer signos de alarma 

La médica advirtió que es importante reconocer los signos de alarma y aconseja consultar cuando hay aumento de volumen en cualquier parte del cuerpo o ante la presencia de adenopatías, esto ocurre cuando los ganglios linfáticos se inflaman y no vuelven a su estado normal. “Puede estar asociado a otros síntomas, por ejemplo, baja de peso, sudoración nocturna y/o fiebre intermitente de larga data”, detalló.  

Ante cualquier sospecha, la hemato-oncóloga recomendó consultar rápidamente y así optimizar el tiempo.  

“Se pide un examen -este proceso es gratis en el sistema de salud-, el paciente llega con la sospecha de cáncer y al otro día ya tendría hecho el scanner, resonancia, evaluación por especialista y biopsia.  En una semana tenemos el diagnóstico hecho y confirmado, la idea es no perder tiempo en solicitar exámenes que pueden ser costosos, sofisticados o malinterpretados”, advirtió.

Es importante destacar que el cáncer infantil está incluido en el GES y el Estado garantiza de manera gratuita el acceso a diagnóstico y tratamientos de la enfermedad. 

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Especialista UACh: “Hay que tener cuidado con las bacterias que tienen la capacidad de sobreinfectar un cuadro de Influenza o cualquier cuadro viral”

Escrito por  José Luis Gómez (Dirección De Comunicaciones UACh). Fotografia: Freepik (foto principal). / Héctor Andrade Ch./ Dirección de Comunicaciones UACh 

El doctor Mario Calvo Gil recomendó que si un adulto o niño lleva 48 o 72 horas con fiebre “no asuma que es solamente Influenza, sino que es mejor consultar por si es que hay un cuadro infeccioso bacteriano agregado”.

Asimismo, insistió en la importancia de vacunarse contra la Influenza y el Covid, junto con tomar las medidas físicas como lavado frecuente de manos, distanciamiento físico y uso de mascarilla en el paciente que tenga síntomas respiratorios.
Igualmente hizo un llamado para que a todos los lactantes que hayan nacido a partir del 1 de octubre del 2023 se le aplique el anticuerpo monoclonal Nirsevimab que protege alrededor de seis meses, que es el periodo más grave, en el cual están expuestos a infecciones por virus respiratorio sincicial.

“Algunas personas han fallecido con Streptococcus pyogenes que es una bacteria que tiene la capacidad de sobreinfectar un cuadro de Influenza. La Influenza disminuye las defensas y especialmente a nivel local lo que hace es destruir el epitelio ciliado que es un sistema de barrido que tenemos, afectando la integridad del epitelio respiratorio. Como se ha alterado la integridad del epitelio respiratorio, las bacterias que normalmente no son capaces de destruir esas barreras logran entrar. Entonces dentro de esas bacterias está el Streptococcus pyogenes que ha sido causa de muerte de algunas personas, jóvenes incluso”.

Es lo que planteó el doctor Mario Calvo Gil, Profesor Emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad Austral de Chile, miembro correspondiente de la Academia Chilena de Medicina y ex Presidente de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias, quien recomendó que “si un adulto o niño lleva 48 o 72 horas con fiebre no asuma que es solamente Influenza sino que es mejor consultar por si es que hay un cuadro infeccioso bacteriano agregado”.

Cabe recordar que Influenza es un grupo de virus que produce manifestaciones más intensas, como, por ejemplo, lo típico en la influenza A, es que predominan síntomas generales, es decir, la persona bruscamente inicia fiebre alta, gran decaimiento, dolor de cabeza, fiebre que puede durar dos o tres días y posteriormente aparecen los síntomas respiratorios. Esta enfermedad es diferente del resfrío común que es producido frecuentemente por Rinovirus, entre otros, en el que predominan los síntomas respiratorios, como secreción nasal, tos, dolor de garganta, fiebre en algunos casos, pero la persona se siente relativamente bien.

“La obesidad está siendo una comorbilidad importante”

El doctor Calvo explicó que ha habido problemas graves en grupos etáreos que no se esperaban porque generalmente en la Influenza lo típico es que las mayores complicaciones sean en personas mayores, especialmente sobre 65 años o personas que tienen comorbilidades, como por ejemplo enfermedad pulmonar crónica, diabetes y obesidad. “La obesidad está siendo una comorbilidad importante no solo en pacientes con gripe. El coronavirus nos demostró que el ser obeso era un factor de riesgo a tener enfermedades respiratorias muy graves”.

En este momento frente al riesgo generado por la influenza A, “lo que tenemos que hacer es colocarnos la vacuna y lo que más ha demostrado que evita la infección viral siguen siendo las medidas físicas como lavado frecuente de manos, distanciamiento físico y uso de mascarilla en el paciente que tenga síntomas respiratorios”.

En ese sentido, es fundamental que el enfermo sea responsable con los otros y se coloque mascarilla apenas tenga síntomas respiratorios. “En el coronavirus teníamos que usar todos mascarilla porque los casos iniciales fueron muy graves y hubo mucha mortalidad. Con Influenza lamentablemente han fallecido algunas personas, pero por fortuna la gran mayoría sale adelante de la enfermedad. Entonces en estos momentos no existe una indicación de que todo el mundo use mascarilla, pero muchas personas de salud, dentro de las que me incluyo, sí la utilizamos cuando tenemos contacto con los pacientes. Yo veo acá que los pacientes que tienen síntomas respiratorios llegan con mascarilla y esa es una responsabilidad hacia el otro que vale la pena destacar”.

A su juicio, es muy importante ojalá adoptar algunas culturas de otros países, especialmente Japón, donde se ve habitualmente que las personas andan con mascarillas cuando tienen síntomas respiratorios. En ese caso se trata de una responsabilidad individual con el colectivo.

Reforzar las campañas y vacunarse contra influenza y coronavirus

El especialista planteó que “lamentablemente este año nosotros, desde el punto de vista médico, no estamos conformes con la campaña porque se hizo muy tarde. De hecho, hasta la semana pasada sabía que había algunos colegios a los que todavía no se había ido a vacunar. Nosotros necesitamos que las campañas de vacunación sean masivas para generar el efecto rebaño, teniendo sobre el 80% de vacunados. Estamos acostumbrados y yo creo que aquí no hay nada que innovar, sino que lo que hay que hacer es copiar. Mientras más sitios con vacunación tenemos es mejor. Por ejemplo, en Valdivia lo clásico era que se vacunara en la salida de buses y este año yo no lo vi. Muchos países le han denominado a esto la vacunación sucia. Es decir, la persona que va pasando en un recinto público se le ofrece vacunar y se le convence. Porque no tenemos otra forma de vencer estas enfermedades”. Incluso recordó que hace mucho tiempo atrás se instalaba un vacunatorio en la oficina de correos.

Respecto a la duda de si hay que vacunarse contra Influenza y Covid al mismo tiempo, el Profesor Emérito fue enfático en indicar que ambas son necesarias. “Todavía no tenemos una vacuna totipotencial. Cada vacuna está dirigida contra un microorganismo específico. Por lo tanto, es fundamental vacunarse contra influenza y coronavirus. No hay que bajar la guardia porque el coronavirus está ahí, aunque está bajo. Pero no sabemos si cuando la influenza empiece su declinación normal, al pasar el invierno, a lo mejor repunte el coronavirus”.

Sobre lo que sucede en Valdivia, mencionó que “en este momento afortunadamente hemos tenido más consultas en medicina ambulatoria que hospitalizados -al martes 11 de junio, cuando se hizo la entrevista-. Conversé con la doctora Karin Grob, que es la Jefa del Servicio Pediatría, el cual está preparado para recibir un gran número de enfermos, pero afortunadamente hasta ahora la presión en la hospitalización ha estado muy suave. Hay mucha presión en la parte ambulatoria, pero no en la hospitalización con enfermos graves”.

Anticuerpo monoclonal Nirsevimab contra virus respiratorio sincicial en lactantes

El miembro correspondiente de la Academia Chilena de Medicina instó a que a todos los lactantes que hayan nacido desde el 1 de octubre del 2023 se les aplique el anticuerpo monoclonal Nirsevimab, que protege alrededor de seis meses, que es el periodo más grave en que pueden infectarse por virus respiratorio sincicial. Este medicamente se encuentra en todo Chile y es fundamental aplicarlo porque “el año pasado el gran aumento de casos y la gran mortalidad fue por virus respiratorio sincicial en los lactantes. Hasta ahora no había un lactante hospitalizado por virus respiratorio sincicial en Valdivia. El mérito ha sido de los europeos porque este anticuerpo monoclonal se aprobó en Europa diez meses antes que en Norteamérica. En las vacunas, la persona vacunada tiene que desarrollar sus propias defensas, con este anticuerpo monoclonal recibe de inmediato las defensas que lo protegerán contra el virus respiratorio sincicial”. Esto permite que cuando se aplica una sola dosis se entrega defensas al organismo más o menos por 5 a 6 meses.

Lecciones de Europa: necesidad de prevenir infecciones respiratorias

El ex Presidente de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias participó en el Congreso Europeo de Asma, Alergia e Inmunología Clínica, encuentro que le permitió acceder a valiosa información. “La lección más importante es la necesidad de prevenir las infecciones porque no son banales. Esto porque no solo pueden producir mortalidad, sino que también pueden dejar morbilidades. Las infecciones respiratorias a repetición, tanto en los niños como en los adultos, pueden ir impactando la función pulmonar. Normalmente la función pulmonar declina después de los 65 años de edad y empieza a disminuir. Una de las cosas en las que se insistió mucho en este congreso es que las infecciones respiratorias de niños, así como de adultos jóvenes, si son a repetición, van a impactar posteriormente en el adulto”.

También conoció el éxito que ha tenido el anticuerpo monoclonal Nirsevimab contra el virus respiratorio sincicial. Hay una experiencia española muy importante, ya que fueron los primeros que lo empezaron a aplicarlo en forma masiva y lograron disminuir entre un 80% a un 90% las infecciones severas en los lactantes. “Por lo tanto, las medidas preventivas siempre van a ser mejores que las medidas curativas”, dijo.

Finalmente, hizo un llamado a la comunidad: “Hay personas que buscan algún medicamento mágico para no enfermarse, el cual no existe. Las vacunas y las medidas físicas, como el lavado de manos frecuente, el aislamiento físico y las mascarillas siguen siendo lo más importante».

Investigadores de la U. de Chile desarrollan metodología pionera para evaluar impactos del cambio climático

Investigación liderada por el Departamento de Ingeniería Civil (DIC) y el Centro Avanzado de Tecnología para la Minería (AMTC) de la U. de Chile, con el apoyo de la consultora ERIDANUS, presenta una estrategia de evaluación de modelos para estimar posibles cambios de precipitación y temperatura en macrozonas de Chile hacia finales del siglo XXI. 

Los modelos climáticos globales (MCGs) son herramientas que permiten simular la evolución del sistema climático terrestre, incluyendo la dinámica de la atmósfera y su interacción con los océanos y los continentes. Para ello, estos modelos requieren de estímulos o forzantes que pueden ser de origen natural (como cambios en la órbita terrestre o en la luminosidad solar y erupciones volcánicas) o antrópico (por ejemplo, emisión de gases contaminantes). Dentro de este último grupo, destacan los gases de efecto invernadero y, en particular, el dióxido de carbono, cuya concentración en la atmósfera se ha incrementado vertiginosamente en las últimas décadas, provocando un aumento de la temperatura a nivel global y, con ello, cambios en las características climáticas de distintas regiones del planeta.

En la actualidad, los modelos climáticos son ampliamente utilizados para proyectar la evolución de variables climáticas para las próximas décadas bajo distintos escenarios de desarrollo socioeconómico. Sin embargo, hay decenas de modelos climáticos disponibles –algunos de los cuales copian aspectos de otros– y considerarlos todos para estudios de impacto a nivel local sigue siendo muy costoso computacionalmente. Además, los MCGs no necesariamente replican características históricas que son relevantes para el análisis de impactos en, por ejemplo, la disponibilidad hídrica futura o la ocurrencia de eventos hidrometeorológicos extremos.

Para abordar estas problemáticas, un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile diseñó una metodología para evaluar modelos climáticos en base a su capacidad de replicar características climáticas y la posible similitud con proyecciones generadas por otros modelos, logrando proyecciones climáticas para un escenario de emisiones desfavorable.

El estudio, publicado en la revista Climatic Change, evalúa 27 modelos climáticos de la sexta fase del Proyecto de Comparación de Modelos Acoplados (CMIP6 por sus siglas en inglés) en cinco macrozonas climáticas que abarcan a todo Chile continental. La evaluación consideró la capacidad de reproducir patrones históricamente observados en la precipitación y la temperatura superficial del aire (como promedios anuales, estacionalidad), además de su conexión con oscilaciones climáticas y oceánicas que operan a grandes escalas (concepto conocido como teleconexión), permitiendo descartar modelos poco realistas.

“La metodología es lo suficientemente flexible para adaptarla dependiendo de los objetivos del estudio. Por ejemplo, si te interesa analizar los posibles efectos del cambio climático en la frecuencia y magnitud de inundaciones, puedes incluir indicadores orientados a ello y ponderar su importancia de manera diferente”, explica Felipe Gateño, ingeniero civil de la Universidad de Chile y autor principal del estudio.

“El estudio aborda una problemática que ha sido relevante para la comunidad global durante décadas”, señala Pablo Mendoza, hidrólogo y académico del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Chile. “Sabemos que una fracción importante de la incertidumbre en proyecciones hidroclimáticas proviene de la elección de modelos climáticos, por lo que su evaluación es un paso clave para entender sus limitaciones y escogerlos en base a su potencial para aplicaciones específicas. Esto cobra especial importancia en la construcción de obras civiles y en planes de gestión de nuestros recursos hídricos, cuyo diseño requiere considerar potenciales efectos del cambio climático”, sostiene.

Los autores utilizaron el esquema resultante para generar proyecciones bajo un escenario de desarrollo económico altamente dependiente de combustibles fósiles. “Los resultados muestran un alto grado de acuerdo entre los modelos seleccionados en relación al calentamiento futuro en todas las macrozonas, y una señal de secamiento para abril-julio en el centro y sur de Chile. Los modelos escogidos proyectan una reducción del 37% en la precipitación anual de Chile Central, y el calentamiento más severo en el Norte Grande, con un aumento en la temperatura de 3,7°C, y un incremento de 3.6°C en la temperatura del Norte Chico”, señala Nicolás Vásquez, coautor del estudio.

“Los modelos regionales muchas veces utilizan modelos climáticos seleccionados o evaluados a escala continental, pero que no necesariamente representan características de interés a escalas más reducidas”, indica Miguel Lagos-Zúñiga, hidrometeorólogo y coautor del estudio. “La propuesta metodológica es aplicable a cualquier parte del planeta y, en particular, a Chile continental, lo que ayudará a robustecer proyecciones de los efectos del cambio climático no sólo para modelos del CMIP6, sino que también para fases futuras de la iniciativa CMIP”, puntualiza.

Felipe Gateño, Pablo Mendoza, Nicolás Vásquez y Miguel Lagos-Zúñiga.

El equipo de investigación estuvo conformado por Felipe Gateño (DIC/Eridanus), Pablo Mendoza (DIC/AMTC), Nicolás Vásquez (DIC), Miguel Lagos-Zúñiga (AMTC, CR2 y Departamento de Obras Civiles, USM), Héctor Jiménez (AMTC), Catalina Jerez (AMTC), Ximena Vargas (DIC), Eduardo Rubio-Álvarez (Eridanus) y Santiago Montserrat (AMTC), y se enmarca dentro del proyecto Fondecyt “Robust estimates of current and future water resources across a hydroclimatic gradient in Chile”, dirigido por el profesor Pablo Mendoza.

Subdirección de Comunicaciones – DIC FCFM – U. de Chile

Nuevos hallazgos revelan cambios milenarios en vegetación e incendios en la Patagonia chilena

Por : Lorenzo Palma Morales
Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP)

Científicos han descubierto importantes cambios en la estructura de la vegetación y los patrones de incendios forestales en la Patagonia chilena, específicamente en la parte más occidental de la cuenca del río Cisnes, en la Región de Aysén.

La científica Valentina Álvarez-Barra, del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), lideró un estudio realizado en la laguna Las Mellizas del Río Cisnes, en Aysén, el cual abarca un periodo de 13.900 años, que ha proporcionado datos relevantes sobre la evolución de estos ecosistemas tras el retroceso de los glaciares.

¿Cómo lo hicieron? El equipo de investigación, en 2015, extrajo una secuencia sedimentaria de 470 cm de largo de la Laguna Las Mellizas del Río Cisnes, situada a 6 metros de profundidad. Esta secuencia fue examinada mediante análisis visual, rayos X y pruebas de pérdida por ignición para determinar la composición orgánica e inorgánica. Además, se identificaron y analizaron geoquímicamente las capas de tefra presentes.

Este estudio fue publicado recientemente en la destacada revista académica Quaternary Science Reviews. Lo que hicieron los investigadores fue un análisis derivados de polen y macropartículas de carbón vegetal, indican una colonización inicial de plantas y una actividad de incendios casi nula tras el retroceso glaciar, hace más de 13.900 años.

Durante el final del período Tardiglaciar, se observó un aumento en las especies vegetales como N. dombeyi y el farolito chino o Misodendrum, con la coexistencia de Podocarpus nubigenus y Pilgerodendron uviferum, lo que sugiere condiciones climáticas más cálidas y húmedas desde hace 12.400 años.

Testigo de sedimentos

Para la investigadora postdoctoral del CIEP, Valentina Álvarez, doctora en Ecología y Biodiversidad, el resultado más importante de este trabajo es que “este es el primer registro que da cuenta de cambios históricos de más de 13 mil años cerca de la costa en la región de Aysén”, comentó.

Además, explica que “hace entre 12,000 y 11,700 años atrás, había un clima más cálido que el actual y predominaba el tineo. Actualmente, domina el Nothofagus, pero con los cambios climáticos que están sucediendo, los bosques podrían transformarse y volver a las condiciones de altas temperaturas donde el tineo predominaba”.

La investigadora explica que los bosques norpatagónicos son dinámicos y no estáticos; su desarrollo depende en gran medida del clima y la temperatura. Además, señala que el disturbio antrópico es el principal factor que está gatillando los cambios más significativos en el paisaje y su conservación en la actualidad.

El equipo de investigación también estuvo integrado por Antonio Maldonado, María Eugenia de Porras, Amalia Nuevo-Delaunay; y César Méndez, quien además es el investigador responsable del proyecto Fondecyt Regular titulado “Exploradores en Aysén continental: una evaluación de las discontinuidades arqueológicas en el tiempo y espacio”, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), el cual dio el marco de la investigación de Álvarez.

Para establecer la cronología de la secuencia sedimentaria, se seleccionaron seis muestras para datación por radiocarbono, empleando un modelo edad-profundidad ajustado por capas de tefra y utilizando técnicas estadísticas avanzadas para estimar tasas de acumulación.

Se tomaron muestras de polen cada 3 cm, evitando las capas de tefra, para analizar la vegetación histórica, donde se contaron al menos 500 granos de polen por muestra. Se utilizó polen adicional de referencia para mejorar la precisión de las concentraciones y tasas de acumulación de polen.
Incendios

Para la reconstrucción histórica de los incendios, se recuperaron y analizaron partículas macroscópicas de carbón a lo largo de toda la secuencia, determinando tasas de acumulación de carbón y frecuencia de incendios basándose en el modelo de edad.

Fuego

Los primeros 1.500 años del registro no muestran actividad de fuego; sin embargo, la actividad de fuego comenzó hace aproximadamente 12.400 años cal BP con una frecuencia de un incendio cada 1.000 años. Entre 12.400 y 10.500 años cal BP se detectó la mayor actividad de incendio del registro, indicada por la aparición de cuatro episodios de incendio.

“Este estudio no solo proporciona una visión más profunda de la historia natural de la Patagonia, sino que también subraya la importancia de factores ambientales y climáticos en la modulación de los ecosistemas a lo largo del tiempo”, concluyó el director del Fondecyt Regular, César Méndez, académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Además, Méndez explicó que el estudio de los cambios vegetales y los regímenes de incendios del pasado nos sirve para analizar el impacto del cambio climático en las sociedades humanas que habitaron la región en el pasado, y para determinar si estos grupos de cazadores recolectores influyeron en las modificaciones del paisaje con sus actividades.

“Es sabido que los seres humanos afectan el entorno que habitan, pero hasta qué punto, y en qué lugar y momento específico, son algunas preguntas que aún quedan por evaluar”, concluyó.

Puedes leer el paper aquí: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0277379124001562?dgcid=coauthor

Un agujero negro supermasivo parece crecer como una estrella bebé

Alma Observatory

¿Cómo se vuelven tan grandes los agujeros negros supermasivos? Un equipo internacional de astrónomos y astrónomas ha descubierto un poderoso viento magnético giratorio que creen que está ayudando a crecer el agujero negro supermasivo central de una galaxia.

La mayoría de las galaxias, incluida nuestra Vía Láctea, tienen un agujero negro supermasivo en su centro. Cómo crecen estos agujeros negros sigue siendo un misterio para la comunidad astronómica. Un equipo científico optó por estudiar la galaxia relativamente cercana ESO320-G030, ubicada a sólo 120 millones de años luz de la Tierra. Esta galaxia es muy activa y forma estrellas diez veces más rápido que la Vía Láctea.

El equipo midió la luz de las moléculas transportadas por los vientos desde el núcleo de la galaxia, con la esperanza de rastrear su origen en el agujero negro supermasivo. Se utilizó el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) para estudiar esta luz, procedente de las longitudes de onda de las moléculas de cianuro de hidrógeno (HCN), escondidas dentro de gruesas capas de polvo y gas.

ALMA pudo ver detalles y rastrear movimientos en el gas, y descubrió patrones que sugieren la presencia de un viento giratorio magnetizado. Mientras que otros vientos y chorros en el centro de las galaxias empujan el material lejos de su núcleo, el equipo científico cree que este viento recién descubierto alimenta al agujero negro para ayudarlo a crecer. 

Este proceso es similar a un entorno de escala mucho más pequeña en el espacio: los remolinos de gas y polvo que conducen al nacimiento de nuevas estrellas y planetas. “Está bien establecido que las estrellas, en las primeras etapas de su evolución, crecen con la ayuda de vientos giratorios, acelerados por campos magnéticos, como el viento en esta galaxia. Nuestras observaciones muestran que los agujeros negros supermasivos y las estrellas diminutas pueden crecer mediante procesos similares, pero en escalas muy diferentes”, dice Mark Gorski, autor principal de esta investigación y miembro del Centro de Exploración e Investigación Interdisciplinaria en Astrofísica de la Universidad Northwestern, y también afiliado al Departamento de Espacio, Tierra y Medio Ambiente de la Universidad Tecnológica de Chalmers (Suecia).

Información adicional

Esta investigación fue publicada en la revista Astronomy & Astrophysics.

Este comunicado de prensa fue adaptado de noticias compartidas por la Universidad Tecnológica de Chalmers y por la Universidad Northwestern. El comunicado de prensa original fue publicado por el Observatorio Radioastronómico Nacional de los Estados Unidos (NRAO), socio de ALMA en nombre de América del Norte.

El Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), una instalación astronómica internacional, es una asociación entre el Observatorio Europeo Austral (ESO), la Fundación Nacional de Ciencia de EE. UU. (NSF) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS) en cooperación con la República de Chile. ALMA es financiado por ESO en representación de sus estados miembros, por NSF en cooperación con el Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá (NRC) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de Taiwán (NSTC), y por NINS en cooperación con la Academia Sinica (AS) de Taiwán y el Instituto de Ciencias Astronómicas y Espaciales de Corea del Sur (KASI).

La construcción y las operaciones de ALMA son conducidas por ESO en nombre de sus estados miembros; por el Observatorio Radioastronómico Nacional (NRAO), gestionado por Associated Universities, Inc. (AUI), en representación de Norteamérica; y por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) en nombre de Asia del Este. El Joint ALMA Observatory (JAO) tiene a su cargo la dirección general y la gestión de la construcción, así como la puesta en marcha y las operaciones de ALMA.

Imagen

Con la ayuda de campos magnéticos, un viento en espiral ayuda a crecer el agujero negro supermasivo en la galaxia ESO320-G030. En esta ilustración, el núcleo de la galaxia está dominado por un viento giratorio de gas denso que sale del agujero negro supermasivo (oculto) en el centro de la galaxia. Los movimientos del gas, rastreados por la luz de las moléculas de cianuro de hidrógeno, se han medido con ALMA. Crédito de la imagen: M. D. Gorski/Aaron M. Geller, Northwestern University, CIERA, el Centro de Exploración e Investigación Interdisciplinaria en Astrofísica.

Simposio Internacional en La Serena conmemorará 35 años de investigación de largo plazo

Fuente: IEB Chile

¡Atención a las y los interesados en la conservación ecológica!

Nos complace invitarlos al “Simposio Internacional de Largo Plazo para la Conservación Basada en Evidencia”, un evento imprescindible para quienes buscan entender y promover políticas de conservación fundamentadas en investigaciones a largo plazo.

Fecha: 7 al 9 de agosto

Lugar: Universidad de La Serena

Este simposio se organiza para conmemorar los 35 años de monitoreo continuo del ecosistema de matorral en la Reserva de la Biósfera de Fray Jorge, un proyecto que comenzó en 1989. A lo largo de estos años, la Investigación Ecológica a Largo Plazo (LTSER) ha sido crucial para informar políticas de conservación efectivas, asegurando un futuro sostenible para nuestros ecosistemas.

El programa del simposio incluye:

Exposiciones sobre la importancia de los datos LTSER para la comprensión de los ecosistemas.

Colaboración interdisciplinaria con entidades gubernamentales.

Abordaje de la transferencia de datos y los desafíos en la investigación y conservación.

Hace 35 años, los profesores Julio Gutiérrez, Peter Meserve, Fabian Jaksic y Luis Contreras lanzaron el Proyecto de Investigación Ecológica de Zonas Áridas (PIEZA). Hoy, este proyecto forma parte de la Red de Sitios de Estudio Socio Ecológico de Largo Plazo (Red LTSER), revelando las dinámicas ecológicas modeladas por la variación climática en este lugar único.

Pronto compartiremos más información sobre las inscripciones. ¡Manténganse atentas y atentos!

La investigación de largo plazo en el Parque Nacional Bosque Fray Jorge cumple 35 años este 2024 y a lo largo de estas décadas las preguntas científicas se han tornado más complejas. Gracias al trabajo colaborativo entre investigadores, profesionales y técnicos de la Universidad de La Serena y el Instituto de Ecología y Biodiversidad y con la relevante colaboración de CONAF, se han publicado más de 150 artículos científicos y participado en eventos de divulgación y comités científicos con el gobierno regional y CONAF.

No pierdas la oportunidad de ser parte de este evento científico internacional. ¡Te esperamos!

Plan de adaptación sectorial al cambio climático: se realiza encuentro que analizó estado actual del conocimiento en pesca y acuicultura

Con el objetivo de actualizar el conocimiento científico disponible para caracterizar las respuestas de los ecosistemas acuáticos frente a estresores climáticos impulsados por el cambio global y su impacto en los sistemas socio-ecológicos como la pesca y la acuicultura, el día 12 de junio se llevó a cabo un taller en dependencias de la Universidad de Concepción, esto en el marco del Plan de Adaptación al Cambio Climático en Pesca y Acuicultura, PACCPA, que está llevando a cabo la Subpesca.

La instancia contó con distintos actores del mundo de la academia y el sector público y consistió en una serie de presentaciones sobre distintas investigaciones científicas en el área de la pesca y acuicultura y los efectos del cambio climático.

De esta forma, investigadores de instituciones como la Universidad Católica de Valparaíso, Universidad de Concepción, U. Santo Tomás, Instituto de Fomento Pesquero, Centro COPAS Coastal, Instituto Milenio SECOS, entre otras, presentaron investigaciones centradas en temas como los eventos extremos en el océano, el cambio climático y sus efectos en pesquerías pelágicas en Chile, exposición y variabilidad de las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos al cambio climático, y variabilidad de condiciones oceanográficas y su efecto en poblaciones de invertebrados costeros, para luego dar paso a trabajos en equipo para debatir los temas y establecer conclusiones al respecto.

“En este taller participaron científicos y expertos en investigación sobre variables atmosféricas y oceanográficas y el impacto en el ecosistema. Se analizaron las amenazas y vulnerabilidades de este importante sistema socioeconómico, así como también se identificaron las brechas de conocimiento que deben abordarse en el corto plazo para comprender este proceso de cambio climático ya en curso y, de esta manera, mejorar las recomendaciones a la autoridad sectorial a la hora de la toma de decisiones”, señaló Ricardo Norambuena, coordinador de Servicio Público y Recursos Naturales de la Unidad MOTOR de Centro COPAS Coastal, entidad que asesora el desarrollo de este plan de adaptación al cambio climático, junto con el apoyo de Centro INCAR.

Juan Santibáñez, jefe de la división de Desarrollo Pesquero de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, valoró la realización de esta instancia y la participación de expertos. “Algunos de las y los participantes de este taller fueron parte también del PACCPA anterior con el cual llevamos a cabo acciones, otras quedaron pendientes y algunas no pudimos abordar, por lo que hoy día estamos haciendo este segundo ejercicio de elaboración de este plan de adaptación con una experiencia desarrollada, ya sabemos a qué atenernos y qué contenidos incluir en esta nueva versión; la mezcla de conocimiento a partir de investigaciones más la experiencia del plan anterior representan una tremenda oportunidad para elaborar un instrumento que nos sirva de cara a un nuevo ciclo”, señaló.

La actualización del Plan de Adaptación al Cambio Climático en Pesca y Acuicultura incorpora las directrices de la Ley Marco de Cambio Climático, su Reglamento y la Guía de elaboración para los planes sectoriales preparada por el Ministerio de Medio Ambiente. Actualmente, se encuentra abierta una consulta ciudadana respecto al anteproyecto que es posible responder en www.subpesca.cl hasta el 25 de julio.

Por Celeste Burgos Badal
Comunicaciones COPAS Coastal 

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