Magallanes: Residuos en Áreas Marinas Protegidas provienen de las ciudades y de actividades productivas del sector

Dos expediciones de extracción de residuos, realizadas por WCS Chile y el Ministerio del Medio Ambiente, lograron retirar 293 kilos de residuos domiciliarios y peligrosos de las Áreas Marinas Costeras Protegidas de Múltiples Usos (AMCP-MU) Francisco Coloane y Seno Almirantazgo.

En el marco del Fondo de Protección Ambiental de Conservación Marina del Ministerio del Medio Ambiente, WCS Chile ejecuta el proyecto “Conservación de Áreas Marinas Protegidas: Francisco Coloane y Seno Almirantazgo”, el cual contribuye a la protección de la biodiversidad de estas dos áreas marinas por medio de acciones de extracción de residuos, potenciando los sistemas locales de gestión de éstos y promoviendo cambios de hábitos en la ciudadanía.

“El ministerio ha basado sus políticas de trabajo en la concientización, la educación y el trabajo con comunidades para establecer criterios que apunten hacia la disminución de residuos, estas políticas públicas son la base para fortalecer esas conductas que permitirán conservar de una manera sustentable nuestra biodiversidad y con ello la calidad de vida de las personas a través de la buena convivencia con el entorno natural”, indicó Carlos Olave seremi del Medio Ambiente.

Entre las iniciativas más importantes de este proyecto, se realizaron dos expediciones de extracción de residuos de ambas AMCP-MU. Una principalmente exploratoria y otra de extracción propiamente tal. Luego del análisis de datos de los profesionales de WCS Chile, se puede concluir que los residuos encontrados en las dos áreas marinas son principalmente plásticos y han llegado ahí por intervención humana, ya sea de manera indirecta, arrastrados por el viento y mareas, o de manera directa o intencional.

El profesional de la División de Recursos Naturales y Biodiversidad de la SEREMI del Medio Ambiente Magallanes, Juan Francisco Pizarro, comentó respecto del proyecto que “ha logrado dos puntos claves. El primero, dimensionar la problemática real de los residuos, no sólo en las AMP, sino que también en las áreas aledañas. Hemos percibido que el problema es bastante serio, con puntos de acumulación importantes y que requieren de un trabajo y esfuerzos coordinados para dar una solución efectiva y eficiente. El segundo punto tiene relación con implementar y mantener un sistema de gestión de residuos para la pesca artesanal y mejorar los sistemas de vigilancia y fiscalización a la pesca industrial, la acuicultura y el turismo”.

La primera expedición, realizada en febrero del 2020, contó con parte del equipo de WCS Chile y representantes de instituciones públicas, instancia en la que se identificaron los sitios contaminados y se realizó una caracterización de residuos. En aquella oportunidad, en el borde costero de la isla Charles, ubicada en el AMCP-MU Francisco Coloane, también se realizó extracción de residuos. Del total extraído, el 81 por ciento correspondía a plásticos, 9 por ciento a telas, 5 por ciento a cartón y el mismo porcentaje, a latas de aluminio.

En abril de 2021, se concretó la segunda expedición, esta vez de extracción y disposición final de los residuos antropogénicos marinos (RAM). En esta instancia, del total de residuos extraídos en el AMCP-MU Francisco Coloane, un 62,2% por ciento correspondía a plásticos; un 30,4 por ciento a telas, mientras que el restante 7,4%, a metales. En tanto, en el AMCP-MU Seno Almirantazgo, el 100 por ciento de los residuos correspondían a plásticos.

Sobre esta última expedición, Daniela Droguett, Directora de WCS Magallanes, comenta que “en el AMCP-MU Francisco Coloane, se evidencia una disposición de residuos distinta a la del Seno Almirantazgo. Esto se confirma por la manera en que se encuentran estos residuos y el lugar específico en que se han depositado, hallando gran cantidad de plumavit o espumas sintéticas, incluso, residuos peligrosos como baterías, las que fueron retiradas con ayuda de la tripulación de la embarcación que nos acompañaba. Mientras que en el AMCP-MU Seno Almirantazgo, hay una disposición casual de residuos, es decir, llegan por acción del viento y mareas, situación que se confirma ya que la mayoría de los residuos encontrados son plásticos del tipo número 4, bolsas plásticas, principalmente”.

Los residuos que llegan al mar tienen múltiples impactos, ya sean directamente sobre la biodiversidad y el medio ambiente, como así también, sobre las actividades económicas relacionadas con el océano. Ejemplo de ello es la contaminación por aceites lubricantes, que, al entrar en contacto con el pelaje de mamíferos, interfiere con su capacidad aislante, provocando hipotermia. Cuando son los peces quienes entran en contacto con este contaminante, pueden experimentar cambios en la frecuencia respiratoria y cardiaca, erosiones de aleta y discapacidad reproductiva, además de acumular y traspasar estos metales pesados al ser humano, a través de su ingesta.

Sobre la toma de conciencia de las y los magallánicos respecto de la gestión de residuos, el profesional de la SEREMI del Medio Ambiente, Juan Francisco Pizarro, mencionó que “es cada vez mayor, de hecho, lo sentimos nosotros en la Secretaría porque la exigencia de mayor intervención en la problemática es recurrente. No obstante, es esencial la educación y responsabilidad personal e individual en este tipo de temas. Es inviable tener un fiscalizador al lado de cada persona, o a bordo de cada embarcación, para tener control. Cambiar nuestras actitudes es fundamental”, recalcó el especialista de recursos naturales y biodiversidad.

El cambio climático y las catástrofes definen las tendencias migratorias en Centroamérica

Centroamérica es especialmente vulnerable a los impactos del calentamiento global. Un grupo de migrantes, que perdieron todo en huracanes e inundaciones, comparten sus experiencias en su búsqueda de un lugar más seguro.

Unidos, para intentar cambiar de vida. Migran solos o en grandes grupos, y por múltiples razones: huyendo de la pobreza, la violencia, la discriminación y, cada vez más, para dejar atrás los desastres causados por fenómenos meteorológicos extremos que han devastado sus comunidades. 

Algunos de estos migrantes medioambientales han compartido* sus experiencias con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Lo que todos tienen en común es que lo perdieron todo por el paso de los huracanes “Eta” e “Iota” en noviembre de 2020. Sus testimonios muestran cómo la migración en todo el mundo se ve cada vez más afectada por las consecuencias de las inundaciones, huracanes y tormentas.  En definitiva, por el cambio climático, ya que tal y como exponía un informe publicado ayer por Noticias ONU, América Latina y el Caribe será una de las regiones más afectadas por el calentamiento global.

Huyendo de la ira de la naturaleza 

La región centroamericana se ha caracterizado por ser especialmente vulnerable a los impactos del cambio ambiental y climático. En el Corredor Seco, un espacio árido que ocupa gran parte de Guatemala, Honduras y El Salvador, la agricultura de subsistencia se ve afectada regularmente por la sequía. Por ello, cuando se producen desastres repentinos, como los ocurridos en noviembre de 2020, superan la capacidad de resistencia de los hogares. 

Marvin, Jenny y Carlos no se conocen, pero los tres son centroamericanos. Están en Tijuana por la misma razón: lo perdieron todo a finales del año pasado como consecuencia de los huracanes citados. 

Los tres están varados, expectantes, en una de las ciudades más transitadas de la frontera entre México y Estados Unidos. Desean poder pasar de alguna manera al otro lado y dejar atrás el momento de sus vidas en el que la naturaleza aniquiló sus propiedades y sus sueños. Emiliano Tux ChubARCHIVO: Daños causados por los huracanes Eta e Iota en la ciudad guatemalteca de San Pedro Carcha.

“El río Motagua es destructivo” 

Marvin es un agricultor de treinta años. Emigró con Karen, su mujer, y sus dos hijos desde el departamento de Izabal en Guatemala. Lo que dejó atrás es una pesadilla. 

En noviembre de 2020, los dos huracanes “Eta” e “Iota”, de categoría 4 y 5 respectivamente en la escala Saffir-Simpson, devastaron la región y afectaron a siete millones de personas en diez países, entre ellos varios de Centroamérica, el Caribe y México. 

Guatemala fue uno de los países más afectados, junto con Honduras y Nicaragua, según la evaluación del impacto de los huracanes realizada por el Centro de Seguimiento de Desplazamientos de la Organización Internacional para las Migraciones. Además, “Eta” e “Iota” provocaron 1,7 millones de nuevos desplazamientos, especialmente en Nicaragua, Guatemala y Honduras, según ese Centro.

Marvin y su familia lo vivieron de cerca: “Cuando nos dijeron que venía ‘la llena’ (la crecida del río), no lo creímos. No llovió mucho, pero no sabíamos que en el oeste del país había grandes tormentas. Un río que viene de Honduras se llenó completamente, y terminó llenando también el río Motagua”, dice el campesino. 

“Tenía un pobre animalito, un caballo, para jalar el producto, el maíz, la yuca… Tenía un trabajo diario con la ayuda del caballo, para sacar los productos del campo, a la carretera, para coger el autobús o el coche, para llevar el producto a los mercados, y la riada también se lo llevó, el pobre animal se murió, lo perdimos, las vallas se perdieron, todo se perdió“, añade. 

Antes de esto, Marvin trabajó en una empresa de plátanos que luego cerró: “La empresa colapsó y despidió a todos sus trabajadores. Prácticamente dependíamos todos de ellos porque, sin esos salarios, no tenemos medios para cultivar la tierra, para comprar las semillas, los fertilizantes, los líquidos, que se necesitan”, dice Marvin.

Su esposa, Karen Patricia, completa la historia de lo difícil que fue y explica cómo la migración se convirtió en su único método de supervivencia: “Mis hijos querían comer, pero no teníamos nada. Fue muy duro vivir eso, así que tomamos la decisión de salir de allí; no teníamos otra opción”, dice la madre migrante. 

Cruzar México no fue fácil. Se ahorran los detalles, pero dejan claro que el camino estuvo lleno de dificultades. 

Lo que quiero es que mis hijos no pasen por lo mismo que nosotros. Sería muy duro para ellos volver a vivir esto”, dice Marvin, que echa en cara a las autoridades de su país que nunca les avisaran con antelación de “Eta”. WFP/Mauricio MartinezUna mujer camina en El Salvador en medio de los daños causados por la tormenta tropical Amanda en mayo.

El agua se llevó todo, todo, todo

Jenny, por su parte, es hondureña, de una zona del departamento de Cortés llamada Bajos de Choloma. En 2020 trabajaba en una empresa de costura, pero debido a la pandemia del COVID-19 se quedó sin trabajo, como muchas otras personas. 

En su caso, la experiencia de ‘Eta’ e ‘Iota’ le hizo recordar ese otro momento traumático de su vida, el paso del huracán “Mitch” por su comunidad hace 23 años. 

“Cuando pasó el huracán ‘Mitch’ nos tuvieron que sacar en botes para un cerro y de ahí, gracias a Dios, mi papá y mi mamá, nos recuperamos, pero ahora con los huracanes ‘Eta’ e ‘Iota’ prácticamente lo perdimos todo…”, explica al borde de las lágrimas. 

La zona en la que vive está rodeada de “bordos” (presas de contención) que, durante las fuertes lluvias, como en esta ocasión, se rompen y desbordan provocando inundaciones y destrozos. Cuenta que la familia se salvó, pero perdió sus bienes. 

Cuando regresó al pueblo, sus peores temores se hicieron realidad: “las casas se perdieron, el agua se llevó todo, todo, todo. Fue triste para nosotros volver y no encontrar nada después de tantos años de lucha por tener algo”, dice. 

El dolor de ver perderlo todo

La misma experiencia vivió Carlos: “Fue muy doloroso ver cómo se perdía lo poco que se tenía”. 

“Soy agricultor y me dedicaba a la agricultura en mi país, pero con el paso de los huracanes lo perdí todo y decidí emigrar a Estados Unidos”, cuenta este campesino de la comunidad de El Belloto, en el departamento hondureño de Lempira, que emigró con su hijo de 5 años. 

La zona montañosa en la que vivía no es especialmente propicia para la agricultura, pero solía plantar café, maíz y frijoles, cultivos básicos en Centroamérica. 

Vivíamos bien, no nos faltaba nada. Después de los huracanes, nuestra casa quedó destruida, perdimos la parcela donde trabajábamos, la cosa se puso fea”, dice. 

Fueron varias semanas de lluvias que provocaron que “nos quedáramos con las manos vacías” y que mucha gente acabara en la calle, sin trabajo, sin posibilidad de ganarse la vida. Sin opciones para mantener económicamente a su familia, Carlos pensó que la mejor opción era marcharse. 

El 1 de febrero, junto a su hijo, partió hacia Tijuana llegando el 19 de marzo. La decisión no le pesa: “Es horrible quedarse sin nada de la noche a la mañana. Es como si no se te ocurriera nada, no había nada que hacer en ese momento y se me ocurrió mudarme aquí, a Estados Unidos, porque es la única manera”, añade. 

Junto a su hijo, Carlos Alfredo, recuerda lo que dejaron atrás e insiste en que, pase lo que pase, volverán a su comunidad. Sin embargo, le recuerda a su hijo pequeño que las cosas no serán iguales. 

“La lección que le dejó (el haber emigrado) es que, aunque te enfrentes a la adversidad, siempre puedes levantarte, por mucho que te cueste. Se va a dar cuenta de lo que perdimos y que, por Dios, lo vamos a recuperar algún día, ¿no? Y, gracias a Dios, que está viviendo la aventura conmigo aquí”, comparte Carlos. 

La Organización Internacional para las Migraciones lleva décadas trabajando sobre los vínculos entre migración, medio ambiente y cambio climático. Esta agencia de la ONU ayuda a las personas y a los gobiernos a prepararse para los efectos adversos del cambio climático en la migración. También lleva a cabo programas de adaptación y mitigación del cambio climático, de reducción del riesgo de catástrofes y de estabilización comunitaria para ayudar a las personas a permanecer en sus hogares y evitar la migración forzosa. 

Cuando la migración es la única opción, la Organización trabaja con los gobiernos para garantizar vías seguras, ordenadas y regulares para la migración, y proporciona ayuda a quienes se ven obligados a huir de sus hogares.

La OIM ha publicado, junto con la Secretaría del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), un estudio reciente sobre la relación entre la migración, los desastres y el cambio climático en Centroamérica. También apoya el desarrollo de políticas adecuadas para prevenir la migración forzada y atender las necesidades de los migrantes climáticos. 

*Reportaje original en inglés producido por Cesia Chavarría, Alejandro Cartagena y Alberto Cabezas de la Unidad de Comunicación de la Organización Internacional para las Migraciones en México, y Pablo Escribano, especialista temático Regional en Migración, Medio Ambiente y Cambio Climático de la Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe de la OIM.

Desafío de las Ciudades: Acción climática de comunas chilenas se mide en competencia global de WWF

Una decena de comunas de Chile se encuentran participando en la versión 2021-2022 del “Desafío de las Ciudades” (One Planet City Challenge u OPCC), competencia amistosa convocada por WWF en todo el mundo para impulsar la acción climática desde los gobiernos locales. Con ello, se busca aportar al cumplimiento de las metas establecidas en el Acuerdo de París.

Los municipios de Santiago, Valdivia, Puerto Varas, Renca, Cerro Navia, Providencia, Talca, San Pedro de la Paz, Peñalolén y Temuco se encuentran ya en carrera, lo que implica reportar sus planes, programas y acciones de desarrollo urbano bajo en emisiones y resiliente al cambio climático, en una plataforma pública. Éstos serán evaluados por un jurado especialista, quien otorgará el reconocimiento a la ciudad ganadora del desafío, tanto a nivel global como por cada país participante.

“Valoramos el interés que han mostrado estas diez comunas, sus alcaldes y alcaldesas, así como su disposición a ser parte del desafío que implica la acción climática, el cual hoy más que nunca debe convocar e involucrar a todos los actores en todos los territorios. Este año iniciamos una década clave en la lucha contra el cambio climático y la conservación de la naturaleza y como WWF creemos que muchas de las soluciones pueden nacer desde los propios municipios, entidades que destacan por su cercanía con la comunidad y la gestión de acciones concretas”, señala Uri Colodro, encargado técnico del Desafío de las Ciudades de WWF Chile.

Mariann Breu, coordinadora del Programa de Reducción de Huella Ecológica de WWF Chile, destacó la urgencia de actuar más rápido y con mayor efectividad frente al cambio climático, un imperativo que reafirmó el reciente informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). “Los municipios pueden liderar un esfuerzo muy potente en términos ambientales, con base en el contexto socioeconómico y cultural de cada comuna, haciendo que la promoción del cuidado del medio ambiente y su implementación en temas como mitigación y adaptación signifiquen una oportunidad de mejor movilidad, ahorro y sustentabilidad para la comunidad”, sostiene la experta.

Esta versión del Desafío de las Ciudades cuenta con la colaboración en Chile de la fundación Urbanismo Social, que ha facilitado la vinculación con los municipios. “Creemos que las ciudades no son un problema, sino la solución para enfrentar  problemáticas ambientales, económicas y sociales que afectan a nuestras comunidades y al planeta, por lo mismo, el Desafío de las Ciudades 2021-202 es una tremenda herramienta para facilitar la planificación de los gobiernos locales en pos de implementar proyectos más resilientes, inclusivos y sostenibles”, destaca Pilar Goycoolea, directora ejecutiva de Urbanismo Social.

Durante las próximas semanas se selecionarán las municipalidades finalistas del Desafío de las Ciudades a nivel internacional y nacional. Las que obtengan mejor puntaje participarán en la iniciativa Amamos las Ciudades (We Love Cities), que busca dar visibilidad a las acciones y compromisos adquiridos por estos municipios, con participación de la comunidad, la cual se desarrollará en 2022.

UTEM realiza cuarta versión de Premio Sustenta

  • La iniciativa reconoce el impacto positivo de las empresas que generen estrategias y acciones de desarrollo sustentable en los ámbitos económico, social y ambiental. 

La Universidad Tecnológica Metropolitana, UTEM, a través de su Programa de Sustentabilidad, con el patrocinio del Ministerio del Medio Ambiente; Corfo; Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático,entregará un reconocimiento público al trabajo de las empresas comprometidas en materia de desarrollo e innovación sustentables, con el fin de difundir buenas prácticas e ideas que constituyan un ejemplo para el resto de las empresas del país.

Óscar Mercado Muñoz, director del Programa de Sustentabilidad UTEM, señala que “este Premio, recientemente reconocido con el Green Gown Awards, es una iniciativa universitaria que genera impacto positivo en la sociedad, específicamente en nuestros estudiantes y en las empresas. Es una gran oportunidad, gratuita, para las empresas de evaluarse en su camino a la sustentabilidad”.

En su cuarta versión, Premio Sustenta destacará a empresas que sean respetuosas del medio socioambiental, que cumplan con la legislación vigente e implementen mejora continua en estos temas. Además, se realizará en tres categorías de acuerdo con los tamaños de las empresas, dado por la cantidad de colaboradores contratados: 

  • Pequeña y Micro: de 1 a 25 colaboradores dependientes contratados. 
  • Mediana: de 26 a 100 colaboradores dependientes contratados. 
  • Grande: 101 o más colaboradores dependientes contratados.

Son tres los niveles de reconocimiento, tanto para pymes como para grandes empresas, destacando las distintas etapas de crecimiento de su sustentabilidad a partir de la clasificación:

  • Semilla: se otorga a la empresa que ha cumplido con los requisitos mínimos, se encuentra bien encaminada, pero que aún le queda por avanzar.
  • Brote: destaca a la empresa que tiene un camino avanzado, y que aún puede crecer.
  • Árbol: distingue a la empresa que se ha destacado y cumplido en todos los ámbitos de la sustentabilidad.

La plataforma de postulación se encuentra disponible entre el 12 de julio hasta el 10 de septiembre, en el sitio web https://sustenta.utem.cl/ donde están publicadas las bases y requerimientos para participar.

Según Mercado Muñoz, “esta invitación a postular es una contribución de la UTEM al desarrollo sustentable del país y esperamos que muchas empresas, especialmente pymes, se animen a postular, son muy bienvenidas, ya que cada empresa participante recibe una retroalimentación de sus puntos fuertes y débiles”.

Cabe destacar que el Premio Sustenta 2021 cuenta con el auspicio de la Auditora y Consultora EY y Diario Sustentable como media partner.

Bases del Premio: https://sustenta.utem.cl/wp-content/uploads/2021/07/Base-Premio-Sustenta-2021-1.pdf

Concurso de cuentos “Chile Circular sin Basura en 360 palabras” promete darles un espacio a poetas del medio ambiente

  • Certamen creado por el ministerio del Medio Ambiente y apoyado por Columbia Global Center, consta de 3 categorías en las que pueden participar niños y jóvenes de entre 7 y 18 años.

Con el fin de promover la conciencia ambiental en torno a la temática de economía circular, la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, junto a la directora del Centro Global de la Universidad de Columbia, Karen Poniachik, realizaron el lanzamiento del I Concurso Infantil y Juvenil de Cuentos “Chile Circular Sin Basura en 360 palabras” en el centro educacional Jorge Huneeus Zegers de comuna de La Pintana.

Sobre el concurso la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt recalcó que “tenemos una misión educativa que debemos seguir cumpliendo aún en tiempos de pandemia; este concurso le da a niños y jóvenes la posibilidad de contarnos desde su mirada y su pluma cómo ven la economía circular en 360 palabras. Este concurso es una ventana además para promover la conciencia ambiental en torno a la temática de la economía circular. Reducir, Reciclar y Reutilizar es el mensaje con el que esperamos llegar a cada hogar”.

Hasta el 20 de septiembre de 2021 se recibirán los trabajos, que deben ser obras inéditas y escritas en español. Podrán participar niños y niñas de todas las nacionalidades, residentes en Chile con la cantidad de obras que desee. Existen 3 categorías: Chungungo (entre 7 y 10 años), Chinchilla (entre 11 y 14 años) y Lagarto gruñidor (entre 15 y 18 años).

«Los temas ambientales son sumamente importantes para la Universidad de Columbia y es por eso que nos hemos unido al Ministerio de Medioambiente para apoyar esta iniciativa. Los niños y niñas contribuyen a generar conciencia respecto de la situación ambiental global y a movilizar a los adultos a repensar sus hábitos de consumo y su relación con el planeta. Anteriormente ya colaboramos con el Ministerio dentro del contexto del Día de la Tierra, en un concurso de arte para el que niños y jóvenes crearon obras basadas en el concepto de restauración del planeta y esperamos que esta alianza prevalezca a futuro», comentó directora del Centro Global de la Universidad de Columbia, Karen Poniachik.

El lugar escogido para el lanzamiento fue el centro educacional Jorge Hunneus, un establecimiento particular subvencionado de La Pintana, que se caracteriza por su trabajo ambiental. Se encuentra certificado por el Ministerio del Medio Ambiente en Nivel de Excelencia, el máximo escalafón, por su trabajo en gestión de residuos, eficiencia hídrica y energética, y porque han privilegiado los contenidos ambientales en la malla curricular de manera transversal en todas las asignaturas.

Algo que enorgullece a su directora, Maritza Contreras, “tenemos una larga historia junto al ministerio al tratar de promover en nuestras aulas una cultura más sustentable, participando e incluso adjudicándonos proyectos. Por eso hoy nos llena de satisfacción y alegría que este concurso tenga su lanzamiento entre nuestros alumnos cuyo lema de vida ha llegado el reciclar, reutilizar y reducir”.

Las bases del concurso e instrucciones para subir tu obra están en https://chilecircularsinbasura.mma.gob.cl/concurso360/ y los resultados serán publicados 02 de octubre de 2021en el mismo lugar, fecha en que se conmemora el “Día Nacional del Medio Ambiente” y podrán ser revisados en la web en las redes sociales del Ministerio del Medio Ambiente. ¡Participa!

Cambio climático: Mil millones de niños están gravemente amenazados por sus efectos

Entre los más vulnerables están los niños de la República Centroafricana, el Chad y Nigeria, según el primer estudio de la agencia de la ONU para la infancia sobre el impacto de la crisis del clima a través de sus efectos en el agua, el calor o los ciclones, entre otros fenómenos. estas cifras seguirán empeorando a medida que los efectos del calentamiento global se aceleren.

Alrededor de 1000 millones de niños, casi la mitad del total de 2200 millones que hay en el mundo, viven en alguno de los 33 países considerados de “muy alto riesgo” por su exposición a los efectos del cambio climático, un fenómeno que pone en peligro su salud, su educación y su protección, y los expone a enfermedades mortales.

Esa estimación se recoge en el Índice de Riesgo Climático de la Infancia de UNICEF, el primer análisis exhaustivo de los riesgos climáticos desde la perspectiva de los niños.

En el índice, los países se clasifican en función de la exposición de los niños a las perturbaciones climáticas y medioambientales, como los ciclones y las olas de calor, así como su vulnerabilidad a esas perturbaciones según su acceso a los servicios esenciales.

Teniendo en cuenta esos términos, los jóvenes que viven en la República Centroafricana, el Chad, Nigeria, Guinea y Guinea-Bissau son más vulnerables a los efectos del cambio climático.

El estudio fue presentado en colaboración con Viernes para el Futuro cuando se conmemora el tercer aniversario del movimiento mundial de lucha por el clima de los jóvenes, que comenzó cuando la activista sueca Greta Thunberg llamó a una huelga escolar para exigir que se tomarán medidas inmediatas para frenar el calentamiento global.

El Índice revela que unos 1000 millones niños se enfrentan a la combinación letal al estar expuestos a múltiples perturbaciones climáticas y medioambientales y ser altamente vulnerables debido a la precariedad de los servicios esenciales que reciben, como el agua y el saneamiento, la atención médica y la educación.

Greta y Calderón: Los adultos no escuchan

Según los resultados del informe, estas cifras seguirán empeorando a medida que los efectos del cambio climático se aceleren.

“Por primera vez disponemos de un panorama completo que nos revela dónde y de qué forma los niños son vulnerables al cambio climático, y se trata de un panorama mucho más grave de lo que podíamos imaginar. Las perturbaciones climáticas y medioambientales están menoscabando la totalidad de los derechos de los niños, desde su acceso a un aire limpio, alimentos y agua potable, hasta su derecho a una educación, a una vivienda, a estar protegidos contra la explotación e incluso a sobrevivir. La vida de prácticamente todos los niños resultará afectada”, declaró Henrietta Fore, directora ejecutiva de la agencia de la ONU para la infancia.

Por su parte, en un artículo publicado en un diario estadounidense, Greta Thunberg, junto con las también activistas Adriana Calderón, de México, Farzana Faruk Jhumu de Bangladesh, y Eric Njuguna de Kenia, recuerdan que jóvenes como ellas han estado dando la alarma sobre el clima desde hace años sin que los adultos hayan escuchado.

“Para los niños y los jóvenes, el cambio climático es la mayor amenaza para nuestro futuro. Nosotros somos los que tendremos que limpiar el desastre que los adultos han hecho, y somos los que tenemos más probabilidades de sufrir ahora. Los niños son más vulnerables que los adultos a los peligrosos fenómenos meteorológicos, las enfermedades y otros daños causados por el cambio climático, y por eso es tan importante un nuevo análisis publicado el viernes por UNICEF”, aseguran.

Henrietta Fore señala que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia “respalda su reivindicación en favor del cambio con su mensaje irrefutable: la crisis del clima es una crisis de los derechos de los niños”.IOM 2021/Triffin NtoreUna escuela de la provincia rural de Bujumbura, cerca del lago Tanganika, en Burundi, no puede impartir clases debido a que su recinto está inundado.

Algunos datos importantes del informe

El Índice de riesgo climático de la infancia revela los siguientes datos:

  • 240 millones de niños están muy expuestos a las inundaciones costeras
  • 330 millones de niños están muy expuestos a las inundaciones fluviales
  • 400 millones de niños están muy expuestos a los ciclones
  • 600 millones de niños están muy expuestos a las enfermedades transmitidas por vectores
  • 815 millones de niños están muy expuestos a la contaminación por plomo
  • 820 millones de niños están muy expuestos a las olas de calor
  • 920 millones de niños están muy expuestos a la escasez de agua
  • 1000 millones de niños están muy expuestos a niveles cada vez más elevados de contaminación atmosférica

Si bien casi todos los niños del mundo corren el riesgo de sufrir alguna de estas amenazas climáticas y medioambientales, los datos revelan que los países más afectados se enfrentan a crisis múltiples y a menudo solapadas que podrían mermar el progreso en materia de desarrollo y aumentar las carencias de la infancia.

Se estima que 850 millones de niños (uno de cada tres en todo el mundo) viven en zonas donde se solapan al menos cuatro de las perturbaciones climáticas y medioambientales anteriormente citadas.

Además, nada menos que 330 millones de niños (uno de cada siete en todo el mundo) viven en zonas afectadas como mínimo por cinco peligros considerables.

Los que más sufren, los que menos contaminan

Del mismo modo, el informe revela incoherencias entre los países donde se generan las emisiones de gases de efecto invernadero y aquellos en los que los niños sufren las peores consecuencias del cambio climático. En conjunto, los 33 países “de muy alto riesgo” son responsables tan solo el 9% de las emisiones mundiales de CO2. Por el contrario, los 10 países que generan más emisiones representan casi el 70% de las emisiones mundiales. Sin embargo, solo uno de estos países se encuentra clasificado como país “de muy alto riesgo” en el índice.

El cambio climático es profundamente desigual. Aunque ningún niño es responsable del aumento de las temperaturas mundiales, ellos sufrirán las peores consecuencias. Los niños de los países menos responsables sufrirán más que nadie”, afirmó Fore.

“Sin embargo, todavía nos queda tiempo para actuar. Mejorar el acceso de los niños a los servicios esenciales, como el agua y el saneamiento, la salud y la educación puede aumentar notablemente su capacidad para sobrevivir a los peligros del clima. UNICEF insta a los gobiernos y a las empresas a escuchar a los niños y dar prioridad a las medidas que los protejan de los efectos del cambio climático, al tiempo que aceleran el trabajo para reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero”, añadió.

Si no se toman las medidas necesarias para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero cuanto antes, los niños seguirán sufriendo más que nadie.

Tal y como afirmaba Greta Thunberg y sus compañeras en el citado artículo, en comparación con los adultos, los niños necesitan más alimentos y agua por cada unidad de peso corporal; tienen menos capacidad para sobrevivir a los fenómenos meteorológicos extremos; y son más susceptibles a las sustancias químicas tóxicas, los cambios de temperatura y las enfermedades, entre otros factores.

Seguirán surgiendo movimientos de jóvenes activistas por el clima que continuarán creciendo y luchando por lo que es justo porque no tenemos elección”, afirman las cuatro activistas, pertenecientes al movimiento Viernes por el Futuro y coautoras del prefacio del informe, al que también prestan su apoyo.

“Debemos afrontar los hechos, reconocer que el cambio climático es una crisis y actuar con la premura necesaria para garantizar que los niños de hoy hereden un planeta habitable”, añaden.UNICEF/Ricardo FrancoDespués de que sus casas fueran destruidas por el ciclón Eloise, niños y sus familias tuvieron que ser realojados temporalmente en un centro de reubicación en Mozambique. 

Exigencias de UNICEF a los gobiernos y las empresas

UNICEF exige a los gobiernos, las empresas y los actores relevantes que tomen medidas como las siguientes:

  1. Aumentar las inversiones destinadas a la adaptación y la resiliencia al clima en los servicios más importantes para la infancia. Si queremos proteger a los niños, a las comunidades y las personas más vulnerables de los efectos más graves del cambio climático que ya están comenzando a surgir es necesario adaptar los servicios más importantes, como los sistemas de agua, saneamiento e higiene y los servicios de salud y educación
  2. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. A fin de evitar los peores efectos de la crisis climática, es necesario emprender acciones contundentes de inmediato. Antes de 2030, los países deben reducir sus emisiones un 45% como mínimo (en comparación con los niveles de 2010) para impedir que la temperatura aumente más de 1,5 grados centígrados.
  3. Proporcionar a los niños educación sobre el clima y competencias ecológicas, ya que son fundamentales para su adaptación y su preparación ante los efectos del cambio climático. A pesar de ser los menos responsables, los niños y los jóvenes sufrirán las desastrosas consecuencias de la crisis del clima y la inseguridad del abastecimiento de agua. Tenemos el deber de actuar en defensa de todos los jóvenes y de las generaciones futuras
  4. Incluir a los jóvenes en todas las negociaciones y las decisiones relacionadas con el clima a nivel nacional, regional e internacional, incluida la COP26. Los niños y los jóvenes deben participar en todos los procesos de formulación de decisiones relacionadas con el clima
  5. Garantizar que la recuperación de la pandemia de COVID-19 sea respetuosa con el medioambiente, genere bajas emisiones de carbono y beneficie a todo el mundo, de una forma que no ponga en peligro la capacidad de las generaciones futuras para abordar y responder a la crisis climática

El cambio climático y las catástrofes definen las tendencias migratorias en Centroamérica

La región centroamericana se ha caracterizado por ser especialmente vulnerable a los impactos del cambio ambiental y climático. Un grupo de migrantes, que perdieron todo en huracanes e inundaciones, comparten sus experiencias en búsqueda de un lugar más seguro.

Unidos, para intentar cambiar de vida. Migran solos o en grandes grupos, y por múltiples razones: huyendo de la pobreza, la violencia, la discriminación y, cada vez más, para dejar atrás los desastres causados por fenómenos meteorológicos extremos que han devastado sus comunidades. 

Algunos de estos migrantes medioambientales han compartido* sus experiencias con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Lo que todos tienen en común es que lo perdieron todo por el paso de los huracanes “Eta” e “Iota” en noviembre de 2020. Sus testimonios muestran cómo la migración en todo el mundo se ve cada vez más afectada por las consecuencias de las inundaciones, huracanes y tormentas.  En definitiva, por el cambio climático, ya que tal y como exponía un informe publicado ayer por Noticias ONU, América Latina y el Caribe será una de las regiones más afectadas por el calentamiento global.

Huyendo de la ira de la naturaleza 

La región centroamericana se ha caracterizado por ser especialmente vulnerable a los impactos del cambio ambiental y climático. En el Corredor Seco, un espacio árido que ocupa gran parte de Guatemala, Honduras y El Salvador, la agricultura de subsistencia se ve afectada regularmente por la sequía. Por ello, cuando se producen desastres repentinos, como los ocurridos en noviembre de 2020, superan la capacidad de resistencia de los hogares. 

Marvin, Jenny y Carlos no se conocen, pero los tres son centroamericanos. Están en Tijuana por la misma razón: lo perdieron todo a finales del año pasado como consecuencia de los huracanes citados. 

Los tres están varados, expectantes, en una de las ciudades más transitadas de la frontera entre México y Estados Unidos. Desean poder pasar de alguna manera al otro lado y dejar atrás el momento de sus vidas en el que la naturaleza aniquiló sus propiedades y sus sueños. Emiliano Tux ChubARCHIVO: Daños causados por los huracanes Eta e Iota en la ciudad guatemalteca de San Pedro Carcha.

“El río Motagua es destructivo” 

Marvin es un agricultor de treinta años. Emigró con Karen, su mujer, y sus dos hijos desde el departamento de Izabal en Guatemala. Lo que dejó atrás es una pesadilla. 

En noviembre de 2020, los dos huracanes “Eta” e “Iota”, de categoría 4 y 5 respectivamente en la escala Saffir-Simpson, devastaron la región y afectaron a siete millones de personas en diez países, entre ellos varios de Centroamérica, el Caribe y México. 

Guatemala fue uno de los países más afectados, junto con Honduras y Nicaragua, según la evaluación del impacto de los huracanes realizada por el Centro de Seguimiento de Desplazamientos de la Organización Internacional para las Migraciones. Además, “Eta” e “Iota” provocaron 1,7 millones de nuevos desplazamientos, especialmente en Nicaragua, Guatemala y Honduras, según ese Centro.

Marvin y su familia lo vivieron de cerca: “Cuando nos dijeron que venía ‘la llena’ (la crecida del río), no lo creímos. No llovió mucho, pero no sabíamos que en el oeste del país había grandes tormentas. Un río que viene de Honduras se llenó completamente, y terminó llenando también el río Motagua”, dice el campesino. 

“Tenía un pobre animalito, un caballo, para jalar el producto, el maíz, la yuca… Tenía un trabajo diario con la ayuda del caballo, para sacar los productos del campo, a la carretera, para coger el autobús o el coche, para llevar el producto a los mercados, y la riada también se lo llevó, el pobre animal se murió, lo perdimos, las vallas se perdieron, todo se perdió“, añade. 

Antes de esto, Marvin trabajó en una empresa de plátanos que luego cerró: “La empresa colapsó y despidió a todos sus trabajadores. Prácticamente dependíamos todos de ellos porque, sin esos salarios, no tenemos medios para cultivar la tierra, para comprar las semillas, los fertilizantes, los líquidos, que se necesitan”, dice Marvin.

Su esposa, Karen Patricia, completa la historia de lo difícil que fue y explica cómo la migración se convirtió en su único método de supervivencia: “Mis hijos querían comer, pero no teníamos nada. Fue muy duro vivir eso, así que tomamos la decisión de salir de allí; no teníamos otra opción”, dice la madre migrante. 

Cruzar México no fue fácil. Se ahorran los detalles, pero dejan claro que el camino estuvo lleno de dificultades. 

Lo que quiero es que mis hijos no pasen por lo mismo que nosotros. Sería muy duro para ellos volver a vivir esto”, dice Marvin, que echa en cara a las autoridades de su país que nunca les avisaran con antelación de “Eta”. WFP/Mauricio MartinezUna mujer camina en El Salvador en medio de los daños causados por la tormenta tropical Amanda en mayo.

El agua se llevó todo, todo, todo

Jenny, por su parte, es hondureña, de una zona del departamento de Cortés llamada Bajos de Choloma. En 2020 trabajaba en una empresa de costura, pero debido a la pandemia del COVID-19 se quedó sin trabajo, como muchas otras personas. 

En su caso, la experiencia de ‘Eta’ e ‘Iota’ le hizo recordar ese otro momento traumático de su vida, el paso del huracán “Mitch” por su comunidad hace 23 años. 

“Cuando pasó el huracán ‘Mitch’ nos tuvieron que sacar en botes para un cerro y de ahí, gracias a Dios, mi papá y mi mamá, nos recuperamos, pero ahora con los huracanes ‘Eta’ e ‘Iota’ prácticamente lo perdimos todo…”, explica al borde de las lágrimas. 

La zona en la que vive está rodeada de “bordos” (presas de contención) que, durante las fuertes lluvias, como en esta ocasión, se rompen y desbordan provocando inundaciones y destrozos. Cuenta que la familia se salvó, pero perdió sus bienes. 

Cuando regresó al pueblo, sus peores temores se hicieron realidad: “las casas se perdieron, el agua se llevó todo, todo, todo. Fue triste para nosotros volver y no encontrar nada después de tantos años de lucha por tener algo”, dice. 

El dolor de ver perderlo todo

La misma experiencia vivió Carlos: “Fue muy doloroso ver cómo se perdía lo poco que se tenía”. 

“Soy agricultor y me dedicaba a la agricultura en mi país, pero con el paso de los huracanes lo perdí todo y decidí emigrar a Estados Unidos”, cuenta este campesino de la comunidad de El Belloto, en el departamento hondureño de Lempira, que emigró con su hijo de 5 años. 

La zona montañosa en la que vivía no es especialmente propicia para la agricultura, pero solía plantar café, maíz y frijoles, cultivos básicos en Centroamérica. 

Vivíamos bien, no nos faltaba nada. Después de los huracanes, nuestra casa quedó destruida, perdimos la parcela donde trabajábamos, la cosa se puso fea”, dice. 

Fueron varias semanas de lluvias que provocaron que “nos quedáramos con las manos vacías” y que mucha gente acabara en la calle, sin trabajo, sin posibilidad de ganarse la vida. Sin opciones para mantener económicamente a su familia, Carlos pensó que la mejor opción era marcharse. 

El 1 de febrero, junto a su hijo, partió hacia Tijuana llegando el 19 de marzo. La decisión no le pesa: “Es horrible quedarse sin nada de la noche a la mañana. Es como si no se te ocurriera nada, no había nada que hacer en ese momento y se me ocurrió mudarme aquí, a Estados Unidos, porque es la única manera”, añade. 

Junto a su hijo, Carlos Alfredo, recuerda lo que dejaron atrás e insiste en que, pase lo que pase, volverán a su comunidad. Sin embargo, le recuerda a su hijo pequeño que las cosas no serán iguales. 

“La lección que le dejó (el haber emigrado) es que, aunque te enfrentes a la adversidad, siempre puedes levantarte, por mucho que te cueste. Se va a dar cuenta de lo que perdimos y que, por Dios, lo vamos a recuperar algún día, ¿no? Y, gracias a Dios, que está viviendo la aventura conmigo aquí”, comparte Carlos. 

La Organización Internacional para las Migraciones lleva décadas trabajando sobre los vínculos entre migración, medio ambiente y cambio climático. Esta agencia de la ONU ayuda a las personas y a los gobiernos a prepararse para los efectos adversos del cambio climático en la migración. También lleva a cabo programas de adaptación y mitigación del cambio climático, de reducción del riesgo de catástrofes y de estabilización comunitaria para ayudar a las personas a permanecer en sus hogares y evitar la migración forzosa. 

Cuando la migración es la única opción, la Organización trabaja con los gobiernos para garantizar vías seguras, ordenadas y regulares para la migración, y proporciona ayuda a quienes se ven obligados a huir de sus hogares.

La OIM ha publicado, junto con la Secretaría del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), un estudio reciente sobre la relación entre la migración, los desastres y el cambio climático en Centroamérica. También apoya el desarrollo de políticas adecuadas para prevenir la migración forzada y atender las necesidades de los migrantes climáticos. 

*Reportaje original en inglés producido por Cesia Chavarría, Alejandro Cartagena y Alberto Cabezas de la Unidad de Comunicación de la Organización Internacional para las Migraciones en México, y Pablo Escribano, especialista temático Regional en Migración, Medio Ambiente y Cambio Climático de la Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe de la OIM.

Sistema frontal redujo déficit de precipitaciones pero se mantiene la condición de sequía en el país producto del cambio climático

  • La ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, sostuvo que “dado que debemos cambiar la forma en que nos comportamos, especialmente sobre el recurso hídrico, el Presidente Piñera ha decidido poner discusión Inmediata al proyecto de ley marco de cambio climático”.

“En relación al balance de lo sucedido con el sistema frontal, quiero ser enfático en señalar que si bien la nieve y la lluvia significó una pequeña ayuda, seguimos viviendo una sequía muy profunda. Hasta julio teníamos un déficit -comparado con un año normal- de entre un 60% y 80% en materia de lluvias entre las regiones de Atacama y Maule, y con estas lluvias el déficit está entre un 50% y 80%”, informó el ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno, luego de realizar un sobrevuelo por el cordón montañoso de la Región Metropolitana junto a la ministra de Medioambiente, Carolina Schmidt; y el general de Carabineros Enrique Monrás.

El secretario de Estado destacó que las regiones que han mejorado en relación al déficit de lluvia son las de O’Higgins y Maule: “En estas regiones fue donde el frente fue más intenso, tuvieron una mayor pluviometría y con ello han reducido el déficit acumulado de 60% a un 50%. En tanto, las regiones de Valparaíso y Metropolitana tuvieron menos lluvia, del orden de 17 milímetros en Santiago, mantenido el nivel de déficit que tenían, porque recordemos también que en agosto, en un año normal, llueve en torno a 55 mm, por lo tanto este agosto con esa lluvia mantiene el nivel de déficit que teníamos”.

En relación a la cantidad de nieve acumulada tras el sistema frontal, la que alcanzó 43 centímetros en la estación de Laguna Negra, la máxima autoridad del MOP agregó que “en julio teníamos déficits superiores al 85% respecto de un año normal -en toda la cordillera de la zona centro norte y centro sur del país-, y afortunadamente este frente nos ha provisto de una pequeña cantidad de nieve desde Valparaíso al sur. En Laguna Negra, donde nace el río Maipo, al lado del embalse El Yeso, donde está el origen de todas las fuentes de agua para la región Metropolitana, tuvimos un buen aporte de este frente, en julio teníamos un centímetro de nieve, pero para ponerlo nuevamente en el contexto de un año normal deberíamos tener un metro 30 centímetros”.

“Quisiera terminar haciendo un llamado para que todos aportemos nuestro grano de arena y cuidemos el agua, pese a estas lluvias seguimos en una situación de sequía en la cual todos tenemos que colaborar utilizando de mejor forma el agua. Hemos tomado todas las medidas para que evitar que haya racionamiento, para que todos puedan disponer de agua, pero naturalmente hoy día el agua sigue siendo sumamente escasa”, agregó el ministro del MOP.

La ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, destacó que más allá de las lluvias que dejó el sistema frontal, la sequía en el país se mantiene, producto de los efectos del cambio climático a nivel global y, especialmente, en nuestro país.

“Las recientes precipitaciones son positivas ante el enorme déficit hídrico que tenemos en el país, sin embargo, no cambian la sequía estructural que estamos viviendo en Chile. El reciente informe del IPCC sobre cambio climático nos muestra que el incremento de la temperatura, sumada a la disminución de las precipitaciones y el incremento de los eventos climáticos extremos se van a dar con cada vez más frecuencia, especialmente en Sudamérica”, detalló la titular de Medio Ambiente.

Añadió que “dado que debemos cambiar la forma en que nos comportamos, especialmente sobre el recurso hídrico, el Presidente Piñera ha decidido poner discusión Inmediata al proyecto de ley marco de cambio climático que establece las facultades y obligaciones vinculantes de todos los órganos del Estado a nivel nacional, regional y comunal, así como a todos los sectores productivos no solo para reducir sus emisiones sino que también adaptarse al cambio climático, con especial foco en la gestión del agua”.

Por su lado, la meteoróloga de la DMC, Catalina Cortés, indicó que aunque las lluvias contribuyeron a disminuir el déficit de precipitación sobre todo en la zona centro del país, seguimos estando en una año que tiene características secas y que, es muy probable se termine con un déficit -especialmente en la Región Metropolitana-, cercano al 80%.

En tanto, que las lluvias que se acumularon en el último sistema frontal del miércoles 18 y jueves 19 de agosto, permitió que el déficit disminuyera desde un 71% a un 65% en Santiago.

Por su parte, las proyecciones para este próximo trimestre indican lluvias bajo lo normal entre las regiones de Coquimbo y la Araucanía, por lo tanto el panorama debiese seguir siendo una acumulación bajo lo normal, asociado también a esta tendencia de Cambio Climático de disminución de las precipitaciones en toda la zona centro – sur del país.

Precipitaciones
•    Con las lluvias acumuladas al 19 de agosto para 2021 se mantienen déficits entre un 50% y 80% entre Atacama y Maule. Las regiones de O’Higgins y Maule, donde el frente presentó una mayor intensidad, los déficits se redujeron de 66% y 62% a valores del orden del 50%. En la región de Valparaíso y Metropolitana los déficits se mantuvieron respecto de lo observado a julio, o incluso aumentaron, sin embargo, las precipitaciones ya superan el total del año 2019. En Atacama y Coquimbo el frente no dejó precipitaciones significativas, por lo que los déficits se aumentaron respecto de lo observado a julio.
•    En Santiago (Quinta Normal) en las últimas horas precipitaron 17,3 mm (promedio histórico para agosto: 55 mm). Con esto, a la fecha se acumulan 95 mm de agua caída, correspondiente a un déficit de 68% respecto de un año normal. Tras este frente, agosto de 2021 se convierte en el más lluvioso desde 2017. Si no lloviera más en el resto del año ya se supera los tres años más secos de la historia (1968: 69,2 mm; 1998: 89,3 mm y 2019: 82 mm) quedando en el cuarto lugar del registro.
•    El déficit en Santiago (Quinta Normal) el 2021 si no cayera más lluvia sería de un 73%.
Nieve
•    En cuanto a la acumulación de nieve, a julio de 2021 había déficits superiores al 85% entre Atacama y Maule. El frente de precipitaciones trajo nieves desde la región de Valparaíso al sur, sin embargo, la acumulación actual es muy menor al 2020 y a lo esperado para un año normal.
•    En Portillo cayeron 36 cm de nieve, mientras que a julio habían solo 12 cm. Esto mejora la situación, sin embargo, la altura de nieve de 2020 era de 130 cm y el promedio cercano a 110 cm.
•    En Laguna Negra en las últimas horas cayeron 43 cm de nieve, mientras que a julio había menos de 1 cm acumulado. Sin embargo, el 2020 teníamos 104 cm y el promedio histórico alcanza los 130 cm.

Informan avances en mesa COVID-Calidad del Aire en Coyhaique y anuncian recambio para Puerto Aysén y Cochrane

Las autoridades anunciaron a las familias de Puerto Aysén y Cochrane que ya se encuentra disponible la plataforma para postular al recambio de calefactores.

En Coyhaique, con la presencia de los subsecretarios de Medio Ambiente, Javier Naranjo y de Energía, Francisco Javier López; la delegada presidencial, Margarita Ossa, dio inicio a la quinta sesión de la mesa “Covid-Calidad del Aire”, que trató sobre distintas temáticas para hacer frente al invierno en el escenario de la pandemia por Covid 19.

Participaron de la instancia también, las autoridades locales, como el alcalde de Coyhaique, Carlos Gatica; los Diputados por Aysén, Miguel Calisto y David Sandoval; y los seremis de Vivienda y Urbanismo, Diego Silva, Energía, Juan Luis Amenábar, y Medio Ambiente, Mónica Saldías.

Esta iniciativa ha sido replicada en distintas regiones del país con la participación de actores públicos y privados, organizaciones de la sociedad civil, fuerzas armadas y de orden y seguridad pública, el sector académico y el Gobierno Regional.

“En esta sesión pudimos conocer todo lo que ha sido el trabajo mancomunado de todos los sectores, cada ministerio presentó sus iniciativas, logros y como se han plasmado en la disminución de episodios críticos. Reconocemos que estas iniciativas son de largo aliento, sabemos que debemos seguir realizando un esfuerzo con el compromiso de todos”, explicó la Delegada Presidencial, Margarita Ossa.

El subsecretario del Medio Ambiente explicó que “buscamos impulsar un trabajo multisectorial para combatir la contaminación en la Región de Aysén y reducir la pobreza energética, con soluciones amigables con el medio ambiente. Hemos avanzado sustantivamente en calidad del aire: desde el año 2016 a la fecha hemos logrado disminuir en un 70% los episodios críticos. El programa de recambio de calefactores ha sido todo un éxito en Coyhaique, ya llevamos más de 8 mil recambios en la ciudad, cerca de la mitad de los calefactores que nos hemos propuesto, lo que es parte del plan de descontaminación atmosférica. Aún tenemos que seguir trabajando todos en conjunto”.

Por su parte el subsecretario de Energía, Francisco López, señaló que “lo que buscamos con el proyecto de ley de biocombustibles es tener mejores biocombustibles, lo que implica también regular la leña y evitar la leña húmeda, con la que asocia la contaminación. Por eso es que el objetivo del proyecto es que exista mayor disponibilidad de leña seca para los hogares. Queremos que las personas puedan comprar productos con mayor poder calorífico, con lo que se produce un ahorro inmediato en los hogares. Los usuarios dejarán de pagar sobreprecio por la leña”.

El alcalde, Carlos Gatica, señaló que “nosotros como Municipalidad vamos a volver a participar de esta mesa de calidad del aire-covid, porque tenemos una responsabilidad como Estado de atender las demandas de mejor calidad de vida de la ciudadanía. Tenemos una gran tarea: sacar adelante la ordenanza municipalidad para la regulación de la leña y esperamos contar con todo el apoyo para que las personas accedan a leña seca de buena calidad y a precios razonables”.

Por su parte el Seremi MINVU, Diego Silva destacó el avance de los subsidios térmicos “cuando iniciamos el Gobierno queríamos alcanzar 800 subsidios, hoy estamos llegando 1.346” mencionando además el programa piloto casa sustentable que incluye revestimiento térmico para 14 viviendas con recambio eléctrico de calefacción y que visitó además con las autoridades nacionales de medio Ambiente y Energía.

Las autoridades aprovecharon además la instancia para anunciar la apertura de postulaciones para el programa preventivo de recambio de calefactores para las localidades de Cochrane y Puerto Aysén, para quienes se han dispuesto equipos de parafina y pellet. Las postulaciones podrán realizarse en la página web calefactores.mma.gob.cl hasta el 2 de septiembre y en las oficinas de las delegaciones provinciales correspondientes.

(CR)2 de la Universidad de Chile llama a que el país se declare en emergencia climática

El Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 de la Universidad de Chile emitió su primer boletín sobre la crisis climática enfatizando la relevancia que, en este contexto, adquiere el proceso constituyente. “Frente al actual fenómeno global, el Estado debería considerar en sus bases la necesidad de compatibilizar el desarrollo económico con un modelo bajo en emisiones de GEI y también resguardar los derechos eventualmente amenazados por el aumento de la temperatura”, cita el texto enviado a la Convención Constitucional este mes.

Con un llamado a que Chile se declare en emergencia climática, el primer boletín constitucionaldel Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 de la Universidad de Chile, reabre el debate sobre la importancia de vincular el proceso constituyente chileno con la crisis climática. En este, plantean la necesidad de garantizar en la nueva Carta Magna el resguardo del medio ambiente y establecer un nuevo modo de relacionamiento con nuestro entorno.

A través de 5 ejes, el documento busca llevar la atención de las autoridades a la emergencia climática mundial ante el aumento progresivo de la temperatura del planeta en más de 1°C, para luego aterrizar estas condiciones al caso chileno y actuar de manera consecuente con los convenios internacionales firmados, como el Acuerdo de París y los compromisos asumidos por la nación al 2050. Finalmente, el texto enfatiza la necesidad de vincular el proceso constituyente con una mirada científica y enfocada en la crisis climática, de manera que puedan establecerse una serie de desafíos necesarios para las políticas públicas frente a esta emergencia.

Pilar Moraga, profesora titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, subdirectora del Centro de Derecho Ambiental e investigadora principal del (CR)2, afirma que la redacción de una nueva Constitución supone una oportunidad única en el mundo, ya que, para ella, “el cambio climático hoy, es un tema ineludible de la nueva Constitución, porque además Chile tiene una oportunidad única de poder discutir esta nueva Carta Magna, luego del informe del IPCC, y luego de la firma del Acuerdo de París, eso no sucede muchas veces. Y si bien otros países pudieran hacer reformas a sus respectivas constituciones, Chile tiene la oportunidad de tener una visión integrada o transversal en su futuro texto constitucional, marcado por esta realidad que va a determinar el futuro de las generaciones que vienen”.

Dentro de las propuestas que enumera el boletín, se encuentra la promulgación urgente de la Ley Marco de Cambio Climático, que permitiría dar un sustento legal al marco institucional del cambio climático y así establecer responsabilidades para los sectores y gobiernos regionales. En paralelo, se llama a contar con una estrategia climática de largo plazo que permita establecer metas sectoriales en materia de reducción de GEI, y elaborar reformas regulatorias para ejecutar estas medidas sectoriales. Finalmente, el documento llama a aumentar la evidencia científica e incorporarla a la toma de decisiones a nivel central.

Para Andrea Rudnick, directora ejecutiva del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, “todo tiene un vínculo importante con la discusión de una nueva Constitución para Chile, porque la emergencia climática tiene que ser el telón de fondo de nuestra estrategia de desarrollo del futuro”. Añade, en esta línea, que el nuevo texto que salga de la Convención Constitucional debe responder a las metas que tiene el país al 2050, “porque implica profundas transformaciones. Implica dejar de consumir combustibles fósiles, implica llegar a cero emisiones netas antes del 2050, y eso significa tener una matriz 100 por ciento renovable, el sector transporte pasar a tener electromovilidad, dejar de consumir carbón, gas natural, diesel y gasolinas para el transporte, así como también transformaciones de los distintos sectores industriales”.

Puedes leer el boletín completo aquí.

Estefanía Labrín

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