Estamos en una carrera para limitar el impacto del cambio climático en los más vulnerables, afirma Guterres

La comunidad humanitaria a nivel mundial celebra su jornada anual de reconocimiento, que este año ha querido hacer hincapié en los retos y la carrera que corremos contra el cambio climático, especialmente aquellos que ya de por sí se encuentran en una situación frágil debido a sus condiciones de vida desfavorables. 

Con motivo del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, el Secretario General de la ONU rindió homenaje a todos los que ayudan a las personas necesitadas mientras cada día enfrentan más obstáculos y amenazas a su vida.

“Los trabajadores humanitarios están aquí para ayudar a las personas más vulnerables del mundo cuando ocurre un desastre”, dijo António Guterres. 

“Pero en todo el mundo, los trabajadores humanitarios se enfrentan a amenazas crecientes. En los últimos 20 años, los tiroteos, secuestros y otros ataques contra las organizaciones humanitarias se han multiplicado por diez. Solo este año, al menos 72 trabajadores humanitarios han sido asesinados en zonas de conflicto”, observó.

Honrar a los caídos

El sistema de la ONU en todo el mundo conmemoró el día con solemnidad y palabras de apoyo a las familias de los trabajadores humanitarios heridos o muertos mientras ayudaban a otros.

En Suiza, la directora general de la ONU en Ginebra, Tatiana Valovaya, y la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, depositaron una corona de flores en memoria de los caídos, con el telón de fondo de una bandera de la ONU casi borrada por el atentado suicida de 2003 contra el Hotel Canal de Bagdad, en el que perdieron la vida 22 funcionarios de la ONU.

Observando con preocupación la rápida evolución de la situación en Afganistán, donde más de 18 millones de personas necesitan ayuda de emergencia, Valovaya insistió en que los trabajadores humanitarios “seguirán siendo fieles a su misión de prestar servicios vitales a las comunidades afectadas“.

Bachelet, por su parte, rindió homenaje a la “valentía y el compromiso” de todos los que han muerto al servicio de los derechos humanos, y dijo que ese “trabajo rompe el odio y la violencia. Estamos creando sociedades mejores y con más recursos, en las que ocurren menos tragedias, pero cuando ocurren, equipamos a la gente para superarlas”.

Riesgos climáticos extremos

Insistiendo en que el cambio climático es el “problema definitorio de nuestro tiempo”, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) indicó los desafíos que tienen que afrontar cada vez más los llamados migrantes del cambio climático que abandonan sus hogares debido a las temperaturas extremas, el aumento del nivel del mar, las sequías y las tormentas.

Su director general, Antonio Vitorino, instó a la comunidad internacional a centrarse en las poblaciones vulnerables más afectadas por el cambio climático, y en esos “migrantes climáticos”, que probablemente se verán obligados a abandonar sus comunidades.

“El año pasado, más de la mitad de los nuevos desplazamientos en todo el mundo se debieron a desastres relacionados con el clima”, dijo Vitorino, que añadió que “millones de personas perdieron sus hogares, el acceso a los alimentos y al agua, así como a todos sus medios de vida debido al empeoramiento meteorológico y la mayor frecuencia de los riesgos climáticos”.

Con las presiones adicionales sobre el suministro de ayuda humanitaria creadas por la pandemia del COVID-19, el responsable de esa agencia de la ONU subrayó cómo los trabajadores de primera línea se vieron obligados a trabajar aún más que antes.

La emergencia climática es una carrera contra el tiempo“, dijo, e instó a los gobiernos, al sector privado y a los ciudadanos interesados a ayudar a aumentar la preparación para las emergencias y el fomento de la resiliencia, junto con la adaptación y la mitigación del cambio climático.

Campaña de la Oficina de Coordinación de Ayuda Humanitaria

La campaña de este año para el Día Mundial, preparada por la Oficina de Coordinación de Ayuda Humanitaria, #TheHumanRace (sin traducción oficial al español) subraya cómo los extremos climáticos están causando estragos en todo el mundo y abrumando a los encargados de la respuesta de primera línea.

Guterres advirtió que la emergencia climática “es una carrera que estamos perdiendo. Pero es una carrera que podemos y debemos ganar“.

La campaña pide a quienes se adhieran que hagan 100 minutos de ejercicio dedicados a al Día Mundial de la Asistencia Humanitaria. 

“Pueden correr, rodar, montar a caballo, caminar, nadar, patear o golpear una pelota, cada acción contará para ayudarnos a llevar nuestro mensaje a los líderes mundiales cuando se reúnan en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) en noviembre”, dijo la Oficina de Coordinación de Ayuda Humanitaria.

Los derechos humanos han de ser el núcleo del plan de la ONU para salvar el planeta

Un relator especial señala que los países han de apartarse de una conservación de la biodiversidad basada “en los enfoques de siempre” y velar por el cumplimiento de los derechos humanos. “Un acercamiento más inclusivo, justo y sostenible para proteger y restaurar la biodiversidad es una obligación, no una opción”, asegura.

El anteproyecto recientemente publicado por Naciones Unidas para conservar y proteger la naturaleza debe modificarse para situar los derechos humanos como eje central si queremos garantizar el futuro de la vida en nuestro planeta, declaró este jueves el relator* especial de la ONU sobre derechos humanos y medio ambiente.

David Boyd destacó que “dejar los derechos humanos al margen del proceso no puede ser una opción, porque la conservación centrada en ellos es el camino más eficaz, eficiente y equitativo para proteger el planeta“.

El experto instó a los Estados a que sitúen los derechos humanos en el centro del nuevo Marco Global de Biodiversidad, hecho público recientemente por la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU, antes de la celebración de una conferencia en la ciudad de Kunming, en China.

Durante ese evento representantes de 190 gobiernos ultimarán el Marco en el que se abordarán las amenazas a la biodiversidad, el bienestar humano y el futuro de la vida en la Tierra.Unsplash/Ryan ‘O’ NielMalasia es uno de los países con la mayor biodiversidad del mundo.

Hay que lograr un enfoque más inclusivo para conservar la biodiversidad

“Los Estados deben apartarse de un enfoque centrado en la “conservación de siempre” para salvar la biodiversidad y garantizar el cumplimiento de los derechos humanos para todos”, dijo Boyd, y añadió: “Un enfoque más inclusivo, justo y sostenible para proteger y restaurar la biodiversidad es una obligación, no una opción“.

El objetivo de la cumbre es establecer un “mundo que viva en armonía con la naturaleza” de aquí a 2050, en parte protegiendo como mínimo el 30% del planeta y restaurando por lo menos el 20% de aquí a 2030.

“Este nuevo marco es de vital importancia porque la aceleración de los esfuerzos para ampliar las áreas protegidas ha demostrado ser, por desgracia, insuficientes para detener o incluso ralentizar la ola de destrucción ambiental que barre el planeta”, afirmó.OPS/Karen GonzálezNiños indígenas en el Amazonas.

Derechos de los pueblos indígenas y de las mujeres

Boyd dijo que es esencial lograr una rápida expansión para que las áreas protegidas que cubran el 30% de la tierra y el mar del planeta, pero que no debe conseguirse a costa de más violaciones de los derechos humanos de los pueblos indígenas y otras poblaciones rurales.

El relator afirmó que se ha de prestar especial atención a los derechos de los pueblos indígenas, los afrodescendientes, las comunidades locales, los campesinos, las mujeres y los jóvenes rurales, ya que ninguno de ellos recibe la debida prioridad en el actual borrador a pesar de las recientes mejoras.

Estos individuos y grupos “deben ser reconocidos como socios clave en la protección y restauración de la naturaleza”. “Hay que reconocer, respetar y apoyar sus derechos humanos, a la tierra y a la propiedad, sus conocimientos y sus contribuciones a la conservación”.

Además, advirtió contra los enfoques de “conservación tipo fortaleza” que buscan restaurar “espacios naturales inmaculados” y sin habitantes humanos, asegurando que este enfoque ha tenido efectos devastadores sobre los derechos humanos de las comunidades que viven en las zonas seleccionadas, como los pueblos indígenas u otros habitantes rurales.ICS/Craig NisbetLas islas Seychelles en África se han comprometido para proteger a su biodiversidad marina.

Todos los derechos humanos dependen en última instancia de una biosfera sana

Boyd destacó que el actual borrador del Marco no menciona las garantías fundamentales, “pasando por alto el hecho básico de que todos los derechos humanos dependen en última instancia de una biosfera sana“.

“Los Estados deben mejorar el borrador del Marco Global de Biodiversidad Post-2020 garantizando que los enfoques basados en los derechos sean obligatorios en todas las acciones para conservar, restaurar y compartir los beneficios de la biodiversidad, incluyendo la financiación de la conservación”, sentenció.

*Los relatores especiales forman parte de lo que se conoce como Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Los Procedimientos Especiales, el mayor órgano de expertos independientes del sistema de derechos humanos de la ONU, es el nombre general de los mecanismos independientes de investigación y supervisión del Consejo que se ocupan de situaciones específicas de países o de cuestiones temáticas en todo el mundo. Los expertos de los Procedimientos Especiales trabajan de forma voluntaria; no son personal de la ONU y no reciben un salario por su trabajo. Son independientes de cualquier gobierno u organización y prestan sus servicios a título individual.

Investigadores U. de Chile alertan sobre Dominga y cambio climático: “Tiene impacto contundente sobre el entorno”

Pese a la alarmante situación mundial presentada en el informe del Panel de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas, el pasado 11 de agosto la Comisión de Evaluación Ambiental de Coquimbo aprobó el polémico proyecto minero-portuario, Dominga. Académicos y académicas del Programa Transdisciplinario en Medio Ambiente (PROMA) y el Center for Climate and Resilience Research (CR2) expresan su preocupación, pues la iniciativa implicaría riesgos en el ecosistema marino y podría acelerar los efectos negativos a los que se enfrenta Chile por el calentamiento global.

Aumento de las temperaturas medias, eventos meteorológicos extremos y la subida del nivel del mar serán algunos de los fenómenos que enfrentaremos, de acuerdo al alarmante VI informe IPCC de las Naciones Unidas. El documento señala que el cambio climático es generalizado y se está intensificando con el paso de los años, siendo el factor humano el principal desencadenante de esta situación.

La investigación entrega estimaciones sobre los altos índices de gases de efecto invernadero en el planeta, e insta a tomar medidas para no sobrepasar el umbral de calentamiento global de 1,5 °C dentro de los próximos 20 años. En este contexto, especialistas del Programa Transdisciplinario en Medio Ambiente (PROMA) y del Center for Climate and Resilience Research (CR2) de la Universidad de Chile, cuestionan las decisiones que se han tomado a nivel país y piden trabajar transdisciplinariamente para enfrentar el desafío.

La académica del Departamento de Geofísica de la U. de Chile, investigadora del CR2 y miembro de IPCC, Laura Gallardo, asegura que “la evidencia científica sobre el calentamiento global cada vez se vuelve más sólida e irrefutable. Las temperaturas aumentan y con ello, la gravedad de los impactos, por lo que comenzamos a tener múltiples fenómenos simultáneamente”, indicó. Por otra parte, una variable relativamente nueva que se manifiesta en el documento de IPCC, son los forzantes climáticos de vida corta. De acuerdo con la profesora Gallardo, “hay que poner atención a las ciudades, ya que concentran el 70% de las emisiones de dióxido de carbono de manera global, por lo que tenemos que poner más atención a la urbanización”.

El escrito menciona 98 veces a Chile, y 34 de ellas guardan relación con fenómenos climáticos que actualmente enfrenta el país. Las bajas precipitaciones y cobertura nival, la desertificación y el aumento de incendios forestales son fenómenos que se manifiestan hace más de 10 años. Sin embargo, y pese a la advertencia de expertos, no hay mejoras. Al respecto, Javier Simonetti, académico de la Facultad de Ciencias de la U. de Chile e integrante del PROMA, enfatiza que “hace décadas se ha advertido de los cambios globales que enfrentaríamos y que, hoy en día, se están haciendo tristemente realidad. La evidencia científica y técnica, muestran inequívocamente y a través de fundamentos contundentes los problemas a los que nos estamos enfrentando, cambios en el clima que también afectan a nuestra diversidad biológica, evidencia que es a prueba de cualquier escéptico”.

Incongruencias en el accionar nacional

Chile se encuentra suscrito a diversos acuerdos internacionales que lo invitan a adoptar medidas estratégicas para contribuir a la mitigación del cambio climático mundial. El país ha impulsado diversos planes de acción, tales como la Estrategia Climática a Largo Plazo y el Programa de Gestión del Carbono. Sin embargo, el Proyecto de Ley Marco de Cambio Climático aún se encuentra en tramitación.

Este hecho posibilitó que la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de Coquimbo aprobara el polémico proyecto minero-portuario Dominga. Ante ello, las organizaciones ambientales y especialistas de PROMA y CR2 manifestaron su preocupación ante las incongruencias del accionar del país en materia medio ambiental.

La profesora Gallardo asegura que “este tipo de contradicciones vitales no nos avecinan a un escenario positivo. Debemos disminuir las disonancias cognitivas y entender que mientras más tarde se tomen medidas, más costoso será nuestro futuro. Resulta importante continuar impulsando iniciativas como el programa FONDAP, para conjugar las capacidades científicas en un sentido amplio”.

Para el académico de la Facultad de Ciencias de la U. de Chile e integrante del PROMA, Javier Simonetti, “debemos ser ambiciosos en las metas que nos fijamos y dar señales claras a la población. Esta decisión que se ha tomado a escala regional es una bofetada a todos quienes han demostrado que el proyecto Dominga tiene un impacto contundente sobre el entorno. Es una vergüenza que aceptemos este tipo de acciones, sobre todo cuando estamos en conocimiento de la preocupante situación mundial”.

A su vez, el experto agregó que la biodiversidad chilena ya está siendo afectada por el cambio climático, “las especies se están desplazando, las modificaciones en el uso del suelo son reales, y en la medida en que Chile solo se preocupe de un poder económico y no tome en cuenta la opinión de la academia, el futuro no es alentador”.

Finalmente, el vicerrector de Investigación y Desarrollo (VID), Flavio Salazar, señaló que “el rol de las universidades públicas es fundamental respecto al estudio de los orígenes y eventuales consecuencias del cambio climático. En la Universidad de Chile comprendemos que estos fenómenos no deben ser abordados desde solo una dimensión y durante años, hemos contado con visiones transdisciplinarias a través de los distintos centros, unidades académicas e investigadores para aportar a la mitigación y adaptación frente a estos escenarios”, destacó.

Comunicaciones VID

“Minería y Cambio Climático”: Informe propone ruta de transformación para una minería más limpia

La minería del cobre es responsable, directa o indirectamente, de cerca del 21 por ciento de las emisiones de Chile. En la actualidad, la minería demanda un 33 por ciento de la electricidad y casi un 20 por ciento del diésel nacional, y se proyecta que su consumo eléctrico aumente en un 41,2 por ciento al 2029, fenómeno que se explica -entre otros factores- por un aumento en la demanda de cobre, que hacia el 2050 se incrementaría cerca de un 50 por ciento. Estas son solo algunas de las cifras que entrega el informe “Minería y Cambio Climático” elaborado por Beauchef Minería de la U. de Chile, documento que plantea una ruta de acción para la reducción de emisiones en esta industria.

Incorporar la electromovilidad y la eficiencia energética, fomentar las Energías Renovables No Convencionales (ERNC), propiciar una mayor responsabilidad de la minería respecto a sus emisiones e incentivar la investigación y el desarrollo en estas líneas de acción son parte de la ruta de transformación que la Universidad de Chile, a través de Beauchef Minería, dependiente de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM), propone a través del informe “Minería y Cambio Climático”. El trabajo, dirigido por los profesores Willy Kracht y Bárbara Salinas, y que contó con la contribución de numerosos académicos e investigadores de la FCFM, plantea que un plan de acción para la reducción de emisiones bajo estas directrices posicionaría a la minería chilena, y particularmente al cobre, como un producto diferenciado y limpio, mientras se genera un nuevo mercado.

El estudio, correspondiente a la tercera entrega de una serie de estudios sobre Minería, Tecnología y Sociedad, aborda los compromisos y desafíos que el cambio climático representa para la minería chilena. En concreto, ofrece una mirada actualizada de estadísticas del sector, tendencias, vulnerabilidades frente al cambio climático y demandas proyectadas para distintos minerales, al tiempo que muestra la relación que existe entre la transición energética, temas de electromovilidad y minería, donde la base se centra en la mitigación de los efectos del cambio climático. Este proceso implica grandes desafíos, sobre todo para la minería del cobre, debido a que, al ser un metal clave para el desarrollo de tecnologías limpias, su demanda experimentará un incremento aproximado de 50 por ciento a nivel global hacia el 2050, lo que irá acompañado de un aumento en el consumo de electricidad por sobre el 41 por ciento al 2029.

Energía en minería: enfoque prioritario

“La eficiencia energética, a diferencia de lo planteado usualmente, se presenta como una opción con gran potencial, mientras se generen los incentivos adecuados y haya mayor conocimiento respecto a su implementación. Por otro lado, el documento abraza la oportunidad única de la energía solar en sus diversas formas, sin dejar de lado los aportes de otras energías renovables, la electromovilidad y el hidrógeno como portador energético. Todo este análisis se realiza considerando los impactos que podría eventualmente tener el desarrollo de estas tecnologías a nivel local, donde se destaca el ‘dilema del litio’ como una disyuntiva no resuelta entre huella de carbono y huella hídrica”, comenta en el prólogo de este trabajo el profesor Rodrigo Palma, académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica y director del Centro de Energía.

Actualmente, el sector energía es responsable del 78 por ciento de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, y el consumo de electricidad representa más del 70 por ciento de las emisiones de la minería. De esta forma, el informe advierte que “el sector minero es intensivo en el uso de energía, situación que empeorará, debido a que los yacimientos se encuentran cada vez más profundos, con leyes decrecientes y con mayor dureza de la roca, por lo que el consumo energético aumentará (Fundación Chile, 2016). Además, las minas a rajo abierto se irán profundizando, requiriendo mover más material estéril por tonelada de material tratado y a una mayor distancia, aumentando el uso de diésel. Otro factor que elevará el consumo energético es la desalinización”.

Willy Kracht, director del Departamento de Ingeniería de Minas de la U. de Chile e integrante de Beauchef Minería, comenta que el cobre además es un elemento clave para el desarrollo de tecnologías limpias y plantea que “existe una demanda de más minería en el avance hacia la transición energética, la cual es ineludible. Entonces, visualizamos que si hay una matriz energética basada en tecnologías limpias, siendo intensivas en el uso de minerales, el cobre es importante en ella. Se impone un desafío de producción sostenible, producción limpia desde la perspectiva minera”.

Destaca, además, que la minería es intensiva en el uso de combustible y energía eléctrica. “De hecho, demanda alrededor de 1/3 de la energía eléctrica que se produce en el país y un 20 por ciento del diésel de consumo a nivel nacional. Por lo tanto, tenemos que hacernos cargo de las emisiones directas e indirectas”. En esta línea, agrega que contamos como país con ventajas importantes para la generación de energías renovables, ya que tenemos altos niveles de radiación para la generación de energía solar, en una región que es además cercana a donde se encuentran grandes operaciones mineras”.

El documento indica que “a pesar de que generamos solo un 0,25 por ciento de las emisiones globales, Chile produce casi el 30 por ciento del cobre mundial, por lo que si nuestros esfuerzos se concentraran en la minería, el aporte a la producción cuprífera mundial sería muy relevante”. En este sentido, Willy Kracht enfatiza que es necesaria una transformación del sector minero para dar cuenta de los desafíos del cambio climático, “que si bien a nivel local la contribución al entorno global es reducida, no resta la responsabilidad que tenemos en un tema tan importante para el planeta completo”.

Transformación hacia una minería más limpia

Por su parte, Bárbara Salinas destaca que el estudio de Beauchef Minería se hace aún más relevante hoy día en el contexto de la reciente publicación del último informe del IPCC, con conclusiones bastante desesperanzadoras, lo que pone al cambio climático como una urgencia incluso mayor de la que tenía cuando se redactó. Es por esto que se propone una ruta de transformación de la minería que apunte a la reducción de emisiones con foco en energía. “Para cumplir con el Acuerdo de París la transformación energética es ineludible. Si queremos limitar el aumento de temperatura debemos alcanzar la carbono neutralidad al año 2050, para lo cual las principales medidas que se han impulsado son la transformación de la matriz energética y la electromovilidad”, señala el documento.

La minería chilena, que hoy es responsable directa o indirectamente de cerca del 21 por ciento de las emisiones de CO2 del país, no puede quedarse fuera de este compromiso global. Además, el cobre es un mineral estratégico para el desarrollo de las tecnologías limpias que se están impulsando globalmente para reducir emisiones, por lo que es lógico pensar que este metal debe ser extraído de la forma más sustentable posible”, explica la académica a propósito de la importancia creciente que este metal tendrá para la descarbonización, por ejemplo, a través del desarrollo de ERNC y vehículos eléctricos. Al respecto, el informe releva que el 74 por ciento de la demanda total de cobre será utilizada para el desarrollo de tecnologías de generación solar y eólica, sin embargo, es probable que esta estimación esté significativamente subestimada, dado que no incluye los requerimientos de infraestructura, como los sistemas de transmisión, ni el crecimiento de la población mundial.

Bárbara Salinas asegura que esto podría beneficiar tanto a Chile (porque se reducirán las emisiones del país) como a la industria minera, “no solo porque sería capaz de entregar un producto limpio y diferenciado, sino que también más competitivo en un mundo donde las personas se preocupan cada vez más del procedimiento de los bienes que consumen. Al ser responsables de cerca del 30 por ciento de la producción de cobre mundial, podríamos convertirnos en un ejemplo para que la minería se transforme en una industria más limpia“.

En este sentido, afirma que Chile tiene amplias ventajas para llegar a ser una potencia de energías renovables en la región a través de la energía solar y el hidrógeno verde. “Dado que el hidrógeno verde es aún un mercado incipiente en comparación a otras tecnologías limpias, se visualiza una gran oportunidad de desarrollo local para el norte de Chile, lugar que posee ventajas importantes para su producción. De este modo, sería una solución para la maquinaria pesada en minería, que actualmente no es posible alimentarla con baterías de litio”, comenta. A esto añade que el hidrógeno, además, podría ser una tecnología menos problemática que el litio, “debido requiere una pequeña cantidad de agua en su producción, industria que está experimentando conflictos con las comunidades del norte por este tema”.

La académica cree que es momento de que Chile tome las ventajas que le otorga su geografía en la producción de energías renovables para innovar y desarrollar la tecnología a nivel local, en vez de seguir importándola y adaptándola a la realidad nacional. “Aprovechar el enfoque de economía circular en la minería para generar mercados locales de reciclaje de baterías de litio y celdas de hidrógeno podría ser un nuevo impulso de desarrollo para nuestro país. Al igual que las baterías de litio, si las celdas de combustible de hidrógeno no se reciclan, pueden llegar a ser no tan sustentables como parecen. En este ámbito, nuestro país podría integrar el concepto de economía circular y la producción de las celdas de combustible, aprovechando que es un mercado que aún está en desarrollo y queda mucho por investigar e innovar al respecto”, concluye.

El estudio se encuentra disponible en el sitio web de Beauchef Minería y es de acceso libre y gratuito: www.beauchefmineria.cl

Departamento de Ingeniería de Minas – Prensa UChile

Mitigar el cambio climático cuesta mucho dinero, ¿quién y cómo ha de pagarse?

Es un hecho ampliamente aceptado que el cambio climático representa una amenaza de gran importancia para la humanidad y, aunque existen innumerables soluciones para hacer frente a lo que la ONU ha descrito como la “amenaza existencial” de nuestro tiempo, todavía no está del todo claro cómo se pagarán las soluciones para mitigarlo. 

Esta misma semana, un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático revelaba que las emisiones de gases de efecto invernadero de las actividades humanas son responsables de un calentamiento del planeta en un 1,1° grados centígrados desde el periodo 1850-1900 hasta la actualidad.

Más alarmante es el hecho de que el estudio predice que se espera que la temperatura global alcance o supere los 1,5 °C o más de calentamiento en los próximos 20 años.

Las consecuencias las estamos empezando a sentir: mayores inundaciones, olas de calor extremo más frecuentes, sequías más largas, pérdida de las capas de hielo, incendios voraces.PNUD/Andrea EganLas zonas costeras del Pacífico se encuentran entre las más vulnerables del mundo.

Aunque las inversiones en energías renovables e infraestructuras sostenibles siguen creciendo, el gasto mundial en combustibles fósiles superó al de las energías verdes entre enero de 2020 y marzo de 2021.

Muchos países no cuentan con los recursos financieros para acometer la transición a fuentes de energía limpia y modos de vida sostenibles que podrían revertir el cambio climático.

La ONU considera que la financiación relacionada con el clima es la respuesta adecuada, ya que no invertir será más costoso a largo plazo, pero también porque existen importantes oportunidades para los inversores.PNUD/Azza AishathMujeres nepalíes construyendo barreras para evitar que el río se desborde e inunde los pueblos cercanos.

¿Qué es la financiación relacionada con el clima?

A grandes rasgos, la financiación climática está relacionada con el dinero que hay que gastar para toda una serie de actividades que contribuirán a frenar el cambio climático y que ayudarán al mundo a alcanzar el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5°C por encima de los niveles preindustriales.

Para alcanzar este objetivo, el mundo necesita reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero prácticamente a cero en 2050; la frase “emisiones netas cero o de valor cero” también se escucha mucho en el contexto de la financiación climática.

Entre las iniciativas que deben costearse para alcanzar estas emisiones de valor cero están las que reducen las exhalaciones de gases nocivos, así como las que mejoran o preservan las soluciones naturales para capturar esos gases, como los bosques y los océanos.

La financiación también busca aumentar la resiliencia de las poblaciones más afectadas por el cambio climático y ayudarlas a adaptarse a las condiciones climáticas cambiantes, unas medidas que a su vez contribuirán a reducir el calentamiento.

La financiación y las soluciones son necesarias para la transición a lo que la ONU llama una economía verde. La energía renovable, que proporciona electricidad sin producir dióxido de carbono ni otras formas de contaminación atmosférica, es un elemento fundamental para impulsar el crecimiento económico sostenible.UNDP Costa RicaLa ayuda canadiense beneficiará a 48.000 personas en Honduras, Nicaragua, Bolivia y Perú, e impulsará la resiliencia de pequeños productores, especialmente mujeres, jóvenes y pueblos indígenas.

¿Por qué es tan importante?

Con el aumento de las temperaturas a nivel global, los cambios en los patrones climáticos, la subida del nivel del mar, el aumento de las sequías y las inundaciones, las poblaciones más vulnerables se enfrentan a riesgos cada vez mayores, como la inseguridad alimentaria, y tienen menos oportunidades de salir de la pobreza y conseguir una vida mejor.

De hecho, la ONU estima que el cambio climático podría empujar a otros 100 millones de personas a la pobreza de aquí a 2030.

Para hacer frente a estas preocupantes tendencias se necesitan importantes recursos financieros, inversiones adecuadas y un enfoque global sistemático.ONU Mujeres /Mohammad Rakibul HasanLas inundaciones aumentan en todo el mundo debido al cambio climático

¿Cuánto dinero se necesita?

Para hacerlo realidad, se necesitan inversiones importantes y es fundamental contar con cooperación internacional. Hace más de una década, los países desarrollados se comprometieron a aportar de forma conjunta 100.000 millones de dólares al año para 2020 en forma de apoyo a la acción climática en los países en desarrollo.

Puede parecer mucho, pero compárelo con el gasto militar mundial en 2020, que se estimó en algo menos de dos billones de dólares, o con los billones de dólares gastados por los países desarrollados en ayudas a sus ciudadanos relacionadas con el COVID-19.

Según un informe de expertos elaborado a petición del Secretario General de la ONU, el objetivo de destinar 100.000 millones de dólares para esas naciones no se está cumpliendo (los últimos datos disponibles para 2018 son de 79.000 millones de dólares), a pesar de que la financiación relacionada con el clima sigue una “trayectoria ascendente.”

Por lo tanto, sigue habiendo un gran déficit de financiación.PNUD/Manuth ButhEn Camboya se utilizan paneles solares para ayudar a satisfacer la demanda de energía del país

¿Es lógica esa inversión desde el punto de vista financiero?

La verdadera pregunta es si el mundo puede permitirse no invertir en acción climática.

Las comunidades de todas las partes del mundo ya están sufriendo los efectos financieros del cambio climático, ya sea por la pérdida de cosechas debido a la sequía, o por los grandes daños en las infraestructuras causados por las inundaciones u otros fenómenos meteorológicos extremos.

El enviado especial de las Naciones Unidas para la Acción Climática y la Financiación, Mark Carney, afirma que la enorme cantidad de inversión requerida representa una oportunidad y no un riesgo y sostiene que los beneficios que se derivan de estas inversiones superan con creces cualquier coste inicial.

También está cada vez más aceptado que las inversiones en materia climática tienen su lógica económica. Los argumentos financieros y empresariales a favor de las energías limpias son más fuertes que nunca.

En la mayoría de los países, la energía solar es actualmente más barata que la construcción de nuevas centrales eléctricas de carbón. Las inversiones en energías limpias también impulsan el crecimiento económico, y se prevé que pueden llegar a crear 18 millones de puestos de trabajo para 2030; incluyendo las inevitables pérdidas de puestos de trabajo en el sector de los combustibles fósiles.Unsplash/Kouji TsuruLa contaminación atmosférica de las centrales eléctricas alimentadas con carbón está relacionada con el calentamiento global y otras consecuencias perjudiciales para el medio ambiente y la salud pública.

¿De dónde sale el dinero?

Este es un punto más complicado, pero, en general, la financiación procede de una amplia gama de fuentes de financiación públicas y privadas, que apoyan iniciativas innovadoras de acción climática a nivel local, nacional o transnacional.

Se puede utilizar una variedad de instrumentos financieros para proporcionar financiación climática, desde bonos verdes hasta préstamos directos para proyectos o inversiones directas en proveedores de energía o tecnología.

Conviene recordar que la adaptación es sólo una parte del complicado rompecabezas de la acción climática. Una vez contabilizados los esfuerzos de mitigación y descarbonización y los de resiliencia global, tanto en el mundo en desarrollo como en el desarrollado, el coste anual superará ampliamente los 500.000 millones de dólares y posiblemente incluso superarán el billón de dólares. 

Pero los beneficios que comportarán las inversiones serán mucho mayores: el cambio a una economía verde podría suponer una ganancia económica directa de 26 billones de dólares hasta 2030 en comparación con la situación actual.Unsplash/Nicholas DohertyEn el Reino Unido se han construido parques eólicos en zonas marítimas

Fondos climáticos internacionales respaldados por la ONU

Los países reconocieron la necesidad de una financiación climática específica en el Acuerdo de París, el tratado jurídicamente vinculante adoptado por la comunidad internacional en diciembre de 2015. Entre los fondos que ahora existen, figuran:

Los Fondos de Inversión en el Clima: Este Fondo dotado de 8000 millones de dólares trata de “acelerar la acción climática potenciando las transformaciones en tecnología limpia, acceso a la energía, resiliencia climática y bosques sostenibles en los países en desarrollo y de renta media.”

El Fondo Verde para el Clima: Creado por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 2010, es el mayor fondo global dedicado al clima. Su mandato consiste en apoyar las acciones de mitigación y adaptación en los países en desarrollo.

El Fondo de Adaptación: El Fondo ha destinado desde 2010 unos 830 millones de dólares en ayudas a las comunidades vulnerables de los países en desarrollo para que se adapten al cambio climático.

El Fondo para el Medio Ambiente Mundial: El Fondo busca “impulsar cambios transformadores en los principales sectores que generan grandes pérdidas medioambientales”, en particular la energía, las ciudades y los alimentos.

El Programa ONU-REDD: Este Programa está formado por la alianza de tres agencias de la ONU (El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el Programada de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) que se unieron hace una década para proteger los bosques.

El Fondo de Tecnología Limpia:  Este fondo de 5400 millones de dólares “permite la transformación de los países en vías de desarrollo aportando recursos para expandir las tecnologías de baja emisión de carbono”.

Cambio climático: América Latina será una de las regiones más afectadas

Un informe confirma que el cambio climático se ensañará con América Latina, donde se batirán récord de huracanes, se sufrían sequías severas, seguirá aumentando el nivel del mar y habrá más incendios . Todo podría empeorar si no se logra detener urgentemente la emisión de gases de efecto invernadero.

El futuro ya está aquí: las peores sequías en 50 años en el sur de la Amazonia y el récord de huracanes e inundaciones en Centroamérica durante 2020 son la nueva normalidad que espera a América Latina, según dio a conocer este martes el nuevo Reporte del Estado del Clima en América Latina y El Caribe 2020 de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

La investigación señala que América Latina y el Caribe es una de las regiones del mundo más afectadas por el Cambio Climático y los fenómenos meteorológicos externos que están causando graves daños a la salud, a la vida, a la comida, al agua, a la energía y al desarrollo socioeconómico de la región.

El reporte señala que los eventos relacionados con el clima y sus impactos cobraron más de 312.000 vidas en América Latina y el Caribe y afectaron a más de 277 millones de personas entre 1998 y 2020.

¿Cómo será el futuro en la región?

América Latina se proyecta como una de las regiones del mundo donde los efectos e impactos del cambio climático, como las olas de calor, la disminución del rendimiento de los cultivos, los incendios forestales, el agotamiento de los arrecifes de coral y los eventos extremos del nivel del mar, serán más intensos.

El informe es contundente al asegurar que poner límites el calentamiento global por debajo de 2,0 grados centígrados, según lo dictaminado en el Acuerdo de París, es vital para reducir los riesgos en una región que ya enfrenta asimetrías económicas y sociales para su desarrollo de manera sostenible.

“La región de América Latina y el Caribe enfrenta y seguirá enfrentando graves crisis socioeconómicas debido a los eventos hidrometeorológicos extremos. En los últimos tiempos esto se ha visto agravado por los impactos de la pandemia de COVID-19. La recuperación posterior al COVID 19 será un gran desafío. Para asegurar es recuperación es fundamental seguir impulsando el Objetivo de Desarrollo Sostenible 13 que señala la adopción de medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus impactos”, recalcó Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial.

¿Qué cambios extremos del clima e impactos se están dando en América Latina?

El informe es claro al señalar que hay fuertes efectos relacionados al aumento de temperaturas, cambios en los patrones de precipitación y tormentas, así como un marcado retroceso de los glaciares.

La agencia de la ONU lanzó además un mapa virtual que recoge las principales conclusiones, impactos y requerimientos para la adaptación y la resiliencia, entre ellos:

Temperaturas

El reporte destaca que 2020 fue uno de los tres años más cálidos de América Central y el Caribe, y el segundo año más cálido de América del Sur, con 1,0 grados centígrados, 0,8 y 0,6 por encima del período 1981-2010, respectivamente.

Lluvias

La sequía generalizada tuvo un impacto significativo en las rutas de navegación, el rendimiento de los cultivos y la producción de alimentos, lo que provocó un empeoramiento de la seguridad alimentaria en muchas áreas.

En América del Sur los impactos fueron extremos. La intensa sequía en el sur de la Amazonia y la región del Pantanal fue la peor de los últimos 50 años.

Los déficits de precipitación son particularmente graves para la región del Caribe, ya que varios de sus territorios se encuentran en la lista mundial de países con mayor estrés hídrico.

Un monzón débil en América del Norte y temperaturas de la superficie del mar más frías de lo normal a lo largo del Pacífico oriental, asociadas con La Niña, provocaron la sequía en México.

Hacia fines de año, las intensas lluvias provocaron deslizamientos de tierra e inundaciones repentinas en las zonas rurales y urbanas de América Central y del Sur.

Incendios en el Amazonas

El 2020 superó a 2019 y se convirtió en el año de incendios más activo en el sur de la Amazonia. La sequía fue un factor determinante. La cuenca del río Amazonas, que se extiende a lo largo de nueve países de América del Sur y almacena el 10% del carbono global, ha experimentado una mayor deforestación en los últimos cuatro años debido a la tala para crear pastizales para el ganado y la degradación producida por los incendios.

Si bien todavía es un sumidero neto de carbono, el Amazonas se tambalea y podría convertirse en una fuente de emisión de carbono si la pérdida de bosques continúa al ritmo actual.

La región de América Latina y el Caribe contiene aproximadamente el 57% de los bosques primarios del mundo, almacenando aproximadamente 104 gigatoneladas de carbono y albergando entre el 40% y el 50% de la biodiversidad mundial y un tercio de todas las especies de plantas.

Ciclones tropicales

Mientras la sequía afectaba a gran parte de México y América del Sur, 2020 trajo un inédito récord de 30 tormentas con nombre en la cuenca del Atlántico.

Usualmente en noviembre la temporada de huracanes está por terminar. Pero este 2020 presenció a los huracanes de categoría 4 Eta e Iota tocar tierra en la misma región con apenas una semana de diferencia.

Siguieron caminos casi idénticos a través de Nicaragua y Honduras, afectando las mismas áreas y exacerbando así los impactos. Estos huracanes sin precedentes afectaron a más de ocho millones de personas en Centroamérica.

Guatemala, Honduras y Nicaragua fueron los países más afectados con más de  964.000 hectáreas de cultivos dañadas.

Sólo en Honduras los daños al Producto Interno Bruto de estos dos huracanes fueron calculados en más de 2000 millones de dólares.

Aumento del nivel del mar

El nivel del mar en la región crece por encima del promedio mundial. Con un promedio de 3,6 mm anuales, entre 1993-2020, el nivel del mar en el Caribe ha aumentado a un ritmo superior al promedio mundial, que fue de 3,3mm al año.

En América Latina y el Caribe, más del 27% de la población vive en áreas costeras, y se estima que entre el 6 y el 8% vive en áreas que tienen un riesgo alto o muy alto de verse afectadas por amenazas costeras.  

Temperatura del océano

La temperatura de la superficie del mar en el Océano Atlántico Norte fue significativamente más cálida de lo normal durante todo el año.

En el Caribe, 2020 fue el año con las mayores alteraciones de la temperatura oceánica jamás registradas. A partir de mayo de 2020 las temperaturas de la superficie del mar comenzaron a enfriarse gradualmente en el Pacífico ecuatorial y se desarrolló La Niña. Esto, junto al aumento de temperatura en el Atlántico contribuyó a una temporada de huracanes más activa de lo normal.

Glaciares

En los Andes de Chile y Argentina, los glaciares han ido retrocediendo durante las últimas décadas.
La pérdida de masa de hielo se ha acelerado desde 2010, junto a un aumento de las temperaturas estacionales y anuales y una reducción significativa de las precipitaciones en la región.

Alimentación y acceso a la comida

Los fenómenos meteorológicos extremos afectaron a más de ocho millones de personas en América Central, agravando la carestía de alimentos en países que ya estaban paralizados por crisis económicas, restricciones de COVID-19 y conflictos.

En Guatemala por ejemplo, las condiciones climáticas han contribuido a la pérdida cercana al 80% de la cosecha de maíz.

En México, el municipio de Cerritos sufrió una baja del 50% en las cosechas debido a la sequía. Entre los cultivos más afectados estuvieron el sorgo, el girasol y el maíz.

¿Es posible la adaptación y la resiliencia en esta región?

El informe plantea que el cambio climático debe entenderse en conjunto con el nivel de intervención humana en el entorno, como la urbanización descontrolada, destrucción de ecosistemas, así como su relación con otros factores de riesgo asociados como la pobreza, la desigualdad y la corrupción, entre otros.

“La muerte y devastación que resultaron de los huracanes Eta e Iota en Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, y la intensa sequía y la inusual temporada de incendios en la región del Pantanal de Brasil, Bolivia, Paraguay y Argentina, resaltan una vez más la necesidad de cooperación regional e internacional porque los peligros asociados a los fenómenos hidrometeorológicos y el clima no respetan fronteras”, dijo el secretario general de la OMM. 

La agencia de la ONU señala en su informe que la región requiere:

  • reforzar el monitoreo de las amenazas climáticas
  • fortalecer sus sistemas de alerta temprana
  • planes de acción temprana para reducir el riesgo de desastres y sus impactos

Sin embargo, la evidencia muestra que los sistemas de alerta temprana están subdesarrollados en la región, particularmente en América Central y del Sur

La organización también mencionó que los sistemas de monitoreo de riesgos específicos, como el Índice de Estrés Agrícola (ASIS) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, es un ejemplo de una herramienta útil que permite a los gobiernos emitir alertas tempranas para sectores específicos como la agricultura.

El informe sugiere además promover la protección de los manglares como un recursso excepcional para la adaptación y la mitigación al cambio climático, ya que este ecosistema presenta la capacidad de almacenar de tres a cuatro veces más carbono que la mayoría de los bosques del planeta, y brinda otros servicios como estabilización de costas, conservación de la biodiversidad, entre otros.

Sin embargo y a pesar de estos beneficios, las zonas de manglar se redujeron en cerca de un 20% en las primeras dos décadas del siglo XXI.

Financiación para la adaptación

En la presentación del informe, la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señaló que el informe constata la gravedad de la crisis climática en la región y muestra la urgencia de enfrentarla, instando a la comunidad internacional a priorizar el financiamiento de medidas de adaptación.

El sistema de gobernanza global no ha sido eficaz para movilizar los recursos hacia los países en desarrollo. Hay escasez de financiamiento para la acción climática, especialmente para la adaptación. Esto agrava la vulnerabilidad de los países, reduciendo la capacidad de financiar sus propias acciones”, afirmó Alicia Bárcena.

Y añadió que “este es un reporte oportuno, necesario y pertinente y debe servir de base para la política pública, para la planificación económica, sectorial y social”.

La creación del informe

El informe fue elaborado mediante un proceso interactivo que involucró la participación de un grupo multidisciplinario de 40 expertos, coordinado por la Organización Meteorológica Mundial.

Los hallazgos del informe se basan en una evaluación del sistema climático a partir de datos de 1700 estaciones meteorológicas en México, América Central y el Caribe y de datos cuadriculados para América del Sur.

El informe se divulgó el 17 de agosto junto a la Conferencia de Alto Nivel “Trabajando Juntos por la resiliencia hidrometeorológica y climática en América Latina y el Caribe”,

Bajo la coordinación de la OMM, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR).

Este reportaje ha sido producido por Danilo Mora Díaz, oficial de Comunicaciones de la ONU en Costa Rica

Ministerio del Medio Ambiente declarará los primeros cuatro humedales urbanos de La Araucanía en los próximos días

Municipio de Temuco presentó tres nuevos expedientes, transformándose en la comuna con más solicitudes de protección a nivel nacional.

En febrero de este año, la municipalidad de Temuco presentó al Ministerio del Medio Ambiente, los primeros expedientes para solicitar la declaratoria de humedales urbanas que se enmarca dentro de la ley 21.202 que busca proteger y resguardar las características ecológicas e hidrológicas de estos espacios ecosistémicos.

Es por ello que el Ministerio del Medio Ambiente dio a conocer las resoluciones que declaran los primeros 4 humedales urbanos de la región: humedal Estero Lircay; Labranza Alto, camino Mollulco; humedal laguna Temuco; humedal río Cautín, sector Antumalén, todos ubicados en la comuna de Temuco.

Al respecto, la seremi del Medio Ambiente Paula Castillo destacó que “hoy se marca un hito importante en nuestra región en relación a la protección de nuestros ecosistemas que se alojan en los sectores urbanos porque creemos que son fundamentales para el desarrollo sustentable de los territorios, siendo fuentes de mitigación y adaptación del cambio climático”.

Las resoluciones de estos cuatros humedales urbanos serán publicadas en el Diario Oficial dentro de los próximos días, cumpliendo con esto, el último paso para su declaratoria oficial.

Paralelamente, el mismo municipio de Temuco presentó tres nuevos expedientes para solicitar la declaratoria de los humedales urbanos: Menoko Tromen, humedal Rengalil y humedal Estero Coihueco, este último fue reingresado luego de su retiro en el mes de mayo, convirtiéndose en el municipio con más solicitudes presentados al Ministerio del Medio Ambiente a nivel país.

Finalmente, hay que destacar que son los municipios quienes deben presentar los expedientes al Ministerio, existiendo un plazo de 6 meses para la tramitación y así darle protección a estos importantes espacios ecosistémicos.

El agua, parte del problema, pero también de la solución ante el cambio climático

Aunque el coronavirus COVID-19 copa estas últimas semanas la actualidad mediática, no debemos olvidarnos de una de las mayores amenazas que pende sobre la humanidad: los efectos del cambio climático en el planeta, recuerda la ONU en un nuevo informe dedicado a uno de sus aspectos menos abordado en los tratados internacionales: el agua.

En conmemoración del Día Mundial del Agua, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura ha lanzado este domingo un informe donde se advierte que las alteraciones climáticas afectarán a la disponibilidad, calidad y cantidad de agua necesaria para las necesidades humanas básicas, socavando así el derecho básico al uso del agua potable y al saneamiento para miles de millones de personas.

El estudio destaca que en la actualidad unos 2200 millones de personas carecen de agua potable y 4200 millones, el 55% de la población mundial, carecen de un sistema de saneamiento adecuado.

Este panorama dificulta, por ejemplo, el logro del Objetivo de Desarrollo Sostenible número seis de los 17 que componen la Agenda 2030 y que busca garantizar el acceso universal al agua potable a un precio asequible en el año 2030, lo cual pone en riesgo la consecución de casi la totalidad de ellos.

Efectos devastadores en los recursos hídricos

Según los datos de la UNESCO, el consumo de agua se ha multiplicado por seis en el último siglo y crece a un ritmo de un 1% anual. Además, considera que el cambio climático se manifiesta en el aumento de la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos tales como las tormentas, las inundaciones y sequías o las olas de calor que agravarán la situación de los países que actualmente sufren ‘estrés hídrico’ y generará problemas similares en áreas que no se han visto gravemente afectadas.

Además, el informe destaca el hecho de que la mala gestión del agua tiende a exacerbar los impactos del cambio climático, no sólo de los recursos hídricos, sino de la sociedad en su conjunto.

“Gran parte del impacto del cambio climático en los recursos hídricos tendrá lugar en los trópicos, donde se encuentran la mayoría de los países en desarrollo, con consecuencias potencialmente deastadoras para los pequeños Estados insulares, algunos de los cuales podrían ser borrados del mapa”, destaca la UNESCO.PMA/Georgina GoodwinUn proyecto de distribución de agua a los desplazados en el campamento de Dolow en Somalia. La OIM, el PMA y otras agencias cubren las necesidades más urgentes de estas personas gracias a los recursos del CERF.

Soluciones al desafío climático: atenuación y mitigación

Frente a las amenazas, el informe destaca dos estrategias complementarias a para dirigir y disminuir los riesgos del cambio climático: la adaptación y la mitigación.

La adaptación incluye, según el informe “una combinación de opciones naturales, de ingeniería y tecnológicas, así como medidas sociales e institucionales para contener el daño o explotar las oportunidades beneficiosas del cambio climático. Existen opciones de adaptación en todos los sectores relacionados con el agua y deberían estudiarse y aplicarse siempre que sea posible”.

Por su parte, el estudio destaca que la mitigación implica “actuaciones humanas para reducir las fuentes o mejorar los sumideros de gases de efecto invernadero. Pese a que también existan opciones de mitigación en cada uno de los sectores relacionados con el agua, la mayoría no se reconocen”.

Hay que conseguir la mejora del tratamiento de las aguas residuales

El tratamiento de aguas residuales también contribuye al cambio climático, ya que genera gases de efecto invernadero que representan entre un 3% y un 7% de todas las emisiones contaminantes. Además, se estima que, entre el 80% y el 90 % de éstas se liberan al medio ambiente sin ningún tipo de tratamiento.

La UNESCO indica que para producir una gestión óptima de los recursos hídricos se debe invertir en técnicas de tratamiento modernas que permitan la extracción de metano, un poderoso gas de efecto invernadero que se encuentra en las aguas residuales no tratadas, de materia orgánica y posteriormente utilizar este biogás para generar la energía necesaria para ejecutar el proceso de tratamiento.

Esta ténica ya se usa como en países con escasez de agua como Jordania, México, Perú y Tailandia donde se ha conseguido reducir las emisiones contaminantes en miles de toneladas de CO2,, al tiempo que se logró importantes ahorros económicos para las arcas públicas y una mejora en la calidad de servicio.

Otros ejemplos innovadores para mejorar los recursos hídricos mencionados en el informe son la captura de agua de la niebla, la protección de los humedales o técnicas como la “agricultua de conservación” que permite preservar la estructura del suelo, la materia orgánica y la humedad pese a la disminución de las precipitaciones. También se apunta la posibilidad de “reutilizar” aguas residuales parcialmente tratadas para su uso agrícola e industrial.

Financiación para los recursos hídricos

Pese a reconocerse la necesidad de combatir el cambio climático mediante una mejor gestión del ciclo del agua, no se está traduciendo en la realidad ni en una adecuada financiación de los recursos hídricos.

“La palabra ‘agua’ rara vez aparece en los acuerdos climáticos internacionales“, indica la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay.

Las contribuciones determinadas a nivel nacional* que presentan los Estados en virtud del Acuerdo de París son de carácter general y no proponen planes específicos para el agua. Si bien la mayoría de los países reconocen el agua en su “cartera de acciones”, pocos calculan realmente los costos de estas acciones y aún menos presentaron proyectos específicos.

Los autores del informe señalan que la gestión de los recursos hídricos y los servicios de abastecimiento y saneamiento de agua “carecen de fondos suficientes y requieren una mayor atención de los Estados”.

Además, argumentan que cada vez hay más oportunidades “de integrar de forma sistemática la adaptación y la planificación de la mitigación en las inversiones relacionadas con el agua, con el fin de hacerlas más atractivas para los donantes“.

Valga como ejemplo un proyecto del Fondo Verde para el Clima en Sri Lanka que busca mejorar los sistemas de riego en las comunidades vulnerables de las aldeas y promover prácticas agrícolas “climáticamente inteligentes” en tres cuencas fluviales, ofreciendo tanto beneficios de adaptación climática como de mitigación, al tiempo que se conserva el agua y se protegen las fuentes de agua potable.

El agua y el cambio climático pueden proporcionar diversas iniciativas de las que resulten en beneficios para la comunidad como la creación de empleo, el desarrollo de la salud pública, la reducción de la pobreza, fomentar la igualdad de género, entre otros aspectos.

Así, el informe concluye que adoptar medidas conjuntas de adaptación y mitigación es una situación en la que todo el mundo salga ganador. Benefician de forma clara la gestión sostenible de los recursos hídricos y el derecho humano al agua potable y al saneamiento.

Al mismo tiempo, tratan de forma específica las causas y consecuencias del cambio climático, incluida la respuesta a los fenómenos meteorológicos extremos y contribuyen a la consecución de varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Innovación tecnológica

El estudio resalta que los principales retos en cuanto a innovación tecnológica, gestión del conocimiento investigación y desarrollos son “promover la creación de nuevas herramientas y enfoques por medio de la investigación avanzada y el desarrollo, y en el mismo orden de importancia, acelerar la implantación del conocimiento y la tecnología existentes en todos los países y regiones”.

Sin embargo, aclara que estas acciones solo conseguirán el resultado esperado si van acompañadas de concienciación, así como de programas de desarrollo educativo y de capacitación.UN News/Daniela GrossEn un año de sequía, glaciares que se derriten pueden significar hasta un 91% de la reserva de agua en ciudades como Huaraz, en Perú.

Panorama en América Latina y el Caribe

La región se ve gravemente afectada por la variabilidad climática y los fenómenos atmosféricos extremos y se prevé que continuarán produciéndose los cambios observados en el flujo fluvial y la disponibilidad de agua, afectando a las regiones vulnerables tanto en América Central como del Sur.

“La rápida urbanización, el desarrollo económico y la desigualdad son algunas de las principales causas socioeconómicas de la presión que soportan los sistemas hídricos, a las que se suman las repercusiones del cambio climático. La pobreza es una constante en la mayoría de los países y acrecienta la vulnerabilidad al cambio climático. La desigualdad económica también se traduce en desigualdad de acceso al agua y al saneamiento y viceversa. El riesgo creciente de contraer enfermedades transmitidas por el agua afecta más a los pobres. La vulnerabilidad también es alta en las zonas rurales, los factores climáticos limitan las opciones económicas y provocan el éxodo rural”, afirma el estudio.

A esta problemática situación se le ha de añadir el hecho de que “las estrategias de desarrollo casi no mencionen explícitamente los problemas transfronterizos del agua en relación con el clima nos indica que todavía existen grandes barreras para la cooperación en torno a las aguas transfronterizas en América Latina y el Caribe”.

Guterres: Hay que mejorar la eficiencia del uso del agua

El Secretario General de la ONU se sumó a la celebración del Día Mundial del Agua y en su mensaje por la efeméride destacó que el binomio calentamiento global-uso insostenible de los recursos hídricos crearán “una competencia sin precedentes” que causará el desplazamiento de millones de individuos.

António Guterres dijo que esta situación causará efectos negativos en la salud y la productividad y servirá para aumentar amenazas como la inestabilidad y los conflictos.

La solución es clara. Debemos aumentar con urgencia las inversiones en cuencas hidrográficas e infraestructuras hídricas sanas y mejorar drásticamente la eficiencia en el uso del agua. Debemos prever los riesgos climáticos en todos los niveles de la gestión del agua y responder a ellos de manera acorde”, explicó.

Al mismo tiempo, Guterres destacó la urgencia de aumentar los esfuerzos para reforzar la resiliencia y la adaptación de todas las personas afectadas por las alteraciones climáticas.

“Y, sobre todo, debemos aprovechar este año y la COP26 de Glasgow a fin de controlar la curva de emisiones y crear una base segura para la sostenibilidad del agua”, finalizó el Secretario General.

*Las contribuciones determinadas a nivel nacional son las metas a las que se comprometen los países para el cumplimiento del Acuerdo de París

La marea de plástico causada por el COVID-19 también es un peligro para la economía y la naturaleza

No sólo mascarillas y guantes, también empaques de plástico de comida y otros productos a domicilio están inundando calles, vertederos y océanos durante la pandemia, algo que cuesta millones de dólares a las economías y representa una grave amenaza para los ecosistemas. La conferencia de la ONU para el comercio asegura que se necesita la cooperación entre países y el desarrollo de políticas comunes para detener este problema que ya existía pero que se ha exacerbado con la emergencia.

Cerca del 75% del plástico generado por la pandemia de COVID-19 como mascarillas, guantes y botellas de desinfectante para manos se convertirá en desechos que llegarán a vertederos y mares, con un grave costo para el medio ambiente y la economía, alertó este lunes en un comunicado la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).

Aunque las medidas de confinamiento alrededor del mundo han generado una dramática caída del 5% de las emisiones de gases de efecto invernadero, el aumento de los desechos plásticos que ya se ven en calles, playas y el océano está teniendo un impacto negativo en la naturaleza.

“La contaminación por plásticos ya era una de las más grandes amenazas a nuestro planeta antes del coronavirus. El rápido aumento en el uso diario de ciertos productos que ayudan a proteger a las personas y a detener la propagación del virus está empeorando las cosas”, explicó Pamela Coke-Hamilton, directora de comercio internacional de la UNCTAD.

Se pronostica, por ejemplo, que las ventas globales de mascarillas desechables se incrementarán de 800 millones de dólares en 2019 a 166.000 millones en 2020, según estimaciones de la empresa de consultoría Grand View Research.

Pero de acuerdo con la UNCTAD, esto es sólo parte de la historia. El distanciamiento social también está generando una avalancha de productos enviados diariamente a hogares, envueltos en una gran cantidad de envases, a medida que los consumidores recurren cada vez más a las compras en línea y a la comida para llevar. “Los desechos de plástico son enormes”, apunta la agencia.

Por ejemplo, durante el confinamiento de ocho semanas de Singapur, el cual se empezó a levantar el 1 de junio, los 5,7 millones de residentes de la ciudad-estado desecharon 1470 toneladas adicionales de envases de plástico de comida para llevar, revela una encuesta citada por el periódico Los Angeles Times.

Los efectos negativos indirectos de los desechos de plástico para la pesca, el turismo y el transporte marítimo, suman unos 40.000 millones de dólares en pérdidas cada año, calcula el Programa de la ONU para el Medio Ambiente.ONU /Loey FelipeLos materiales de protección contra el coronavirus se convierte en desechos médicos en muchas ocasiones tras un solo uso o más a largo plazo cuando dejan de funcionar o existen otros mejores.

La política comercial para aliviar el problema

El plástico es un componente en innumerables productos exportados e importados todos los días en cada rincón del mundo, desde automóviles hasta juguetes para niños y electrodomésticos. Incluso los productos que no contienen plástico, como manzanas o barras de chocolate, son transportados en millones de toneladas de envases de plástico cada año.

“La producción y el consumo de plástico son parte de un sistema global que tiene muchas dimensiones comerciales. Sin embargo, el papel importante que las políticas comerciales mundiales podrían tener en la lucha contra la contaminación por plásticos no ha atraído la atención que se merece“, dijo Coke-Hamilton.

El número de medidas comerciales notificadas a la Organización Mundial del Comercio – como reglamentos técnicos, subsidios, licencias y prohibiciones – que mencionan los plásticos ha aumentado 28% al año durante la última década, lo que demuestra que los países miembros de esa agencia están cada vez más preocupados por este tipo de contaminación.

“Pero la manera en que los países han estado usando las políticas comerciales para combatir la contaminación por plásticos ha sido descoordinada en su mayor parte, lo cual ha limitado la efectivad de los esfuerzos. Hay límites a lo que cualquier país puede lograr por sí solo”, aseguró la directora.

Coke-Hamilton recalcó que las 164 economías que hacen parte de la Organización tienen la capacidad de redactar normas comerciales multilaterales que podrían abordar de forma más eficiente los problemas fundamentales relacionados con la producción y el consumo mundial de plásticos.Joerg BlessingVarias mantarayas nadan entre plásticos en Bali, Indonesia.

Menos contaminación, más empleo

Además de regular la producción y el consumo de plásticos, la UNCTAD instó a los gobiernos y a las empresas a identificar sustitutos del plástico que no sean producidos a partir de combustibles fósiles.

La lista de materiales no tóxicos, biodegradables o fácilmente reciclables que podrían sustituir el plástico incluye muchos ya conocidos como vidrio, cerámica, fibras naturales, papel, cartón, cáscara de arroz, caucho natural y proteínas animales.

Dado que los países en desarrollo son proveedores importantes de muchos de estos materiales, una mayor demanda mundial podría ofrecerles nuevas oportunidades comerciales y de inversión en sectores más ecológicos.

Las naciones en desarrollo exportan, por ejemplo, el 92% del yute mundial, siendo Bangladesh (74%) e India (9%) los principales países productores. Estos países también produjeron en 2019 el 94% de las exportaciones mundiales de caucho natural, con Tailandia (31,5%), Indonesia (30%) y Costa de Marfil (8,5%) a la cabeza de la lista.

Los países en desarrollo son muy activos en la economía mundial del plástico. Su participación en la producción global aumentó de 43,5% en 2009 a 58% en 2018. Además, estas naciones albergan dos de cada tres empleos en las industrias de fabricación de plásticos.

“Puesto que muchos materiales que podrían sustituir el plástico requieren una mano de obra importante, los cambios en los patrones de producción y consumo podrían crear nuevos empleos”, concluyó la experta.

Opinión: 1.5°C: umbral de vida

MARGARITA DUCCI
Directora Ejecutiva Pacto Global Chile, ONU

“No cabe duda, la humanidad es casi completamente responsable del calentamiento global”, asegura un nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que hace resonar las alarmas. Pero, además, todas las voluntades deben estar puestas en que se tomen las medidas hoy, para que, en las próximas dos décadas, el planeta no supere los 1,5 °C de aumento de su temperatura promedio, límite para que el planeta siga siendo vivible y no se extingan masivamente las especies. 1,5° C es el límite de incremento de la temperatura mundial que se pusieron como meta los 197 países  que firmaron el Acuerdo de París del 2015.

Es urgente crear mayor conciencia y sensibilizar a la sociedad entera sobre los efectos del cambio climático y los gravísimos impactos ambientales y humanos que está ocasionando. La tragedia de los incendios forestales recientes, en Europa y EE.UU, las inundaciones en Asia, o la sequía en Medio Oriente y zonas de América del Sur, nos alertan sobre la magnitud de las amenazas y hacen aún más crítica la necesidad de unir esfuerzos para evitar mayores desastres. 

“El riesgo de que un país entero termine sumergido bajo el agua, es tan extremo, que las condiciones de vida en esa nación pueden volverse incompatibles con el derecho a la vida y la dignidad, incluso antes de que ocurra”, dijeron los expertos, lo mismo que sucede con los grandes incendios y desastres naturales que están obligando a las personas a migrar, hacia diferentes partes del mundo. 

Como sabemos, reducir las emisiones se torna más urgente que nunca, ya que estamos viviendo un punto de inflexión respecto al calentamiento global que hará de nuestro planeta, un lugar incompatible con la vida humana. El exceso de CO2 es el principal causante del calentamiento de la atmósfera por el efecto invernadero, agravando la falta de agua, al incrementarse las sequías, realidad que en Chile se torna crítica. 

En este aspecto, el sector privado juega un papel clave, cuando actúa en coordinación con el Estado y la ciudadanía. Debemos acelerar las inversiones en desarrollo de fuentes de energía renovables, conversión a combustibles más limpios, mejoras en la eficiencia de los procesos de combustión y modificación de las tendencias de consumo a través de la educación ambiental. 

Necesitamos coherencia entre la ambición climática de los países, con lo que nos indica la ciencia, y lo que las personas del planeta exigen, y reconocer también, la acción climática del resto de actores no gubernamentales. La reducción de la Huella de Carbono es un desafío que incumbe a todos: empresas, instituciones y ciudadanos. Todos, en la medida de sus posibilidades y responsabilidades, pueden y deben contribuir a la protección del planeta, para así cuidar a la humanidad. 

1.5°C es el umbral que nos ha propuesto la ciencia, número que está en juego, pero es también el límite fijado entre la vida y la muerte para todos los que habitamos en el mundo. Está en nuestras manos tomar conciencia de la gravedad y amenaza que significa el calentamiento global y llegar a acuerdos mundiales ambiciosos, a solo meses de la realización de la COP26.

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