Hasta el Parque Comunitario de Concón llegó la SEREMI del Medio Ambiente Victoria Gazmuri’ y el alcalde de la comuna Freddy Ramirez, para dar por concluido el proyecto de invernadero comunitario, de “Minga Valpo”, que cuenta con el financiamiento del Fondo de Protección Ambiental Del Ministerio del Medio Ambiente.
El “Invernadero – Ludoteca” tiene como objetivo fortalecer la educación ambiental capacitando a la comunidad en temas de cultivo talleres de huerta, semillas, plantas y generación de alimentos.
“Iniciativas como estas son una luz de esperanza en nuestras vidas. Para nosotros como Ministerio del Medio Ambiente es un honor poder financiar una iniciativa tan maravillosa como esta. Conozco la fundación, el trabajo que han hecho en Villa Alemana, en Valparaíso y acá en Concón, donde más que poner una construcción le ponen corazón. Hemos enfermado a nuestro planeta y lo mínimo que podemos hacer es ser parte de la solución. Iniciativas como estas son el camino correcto y ojalá replicarlo un millón de veces. El trabajo comunitario es la única clave para hacer frente al cambio climático. Les deseo el mayor de los éxitos, agradezco a la municipalidad por el tremendo aporte del terreno y ojalá que este sea el primero de muchos proyectos de FPA en esta comuna”, señaló la Seremi del Medio Ambiente, Victoria Gazmuri
El invernadero se conformará como un espacio educativo y de experimentación, donde los vecinos podrán participar tanto de talleres como del trabajo semanal que se desarrollará en torno al invernadero y huerta. Este será un espacio donde la comunidad podrá desarrollar nuevos conocimientos y experimentarlos directamente.
La Directora de la Fundación Minga, Carolina Moraes, destacó que el recibimiento por parte de la comunidad ha sido excelente, con alta concurrencia en los talleres y mucha disposición de la comunidad, municipio y apoyo Universidad Católica de Valparaíso. «La realización de este gran proyecto es la muestra que el trabajo en equipo estilo «mingas» puede lograr grandes experiencias de aprendizaje colectivo», comentó Carolina Moraes, Directora Fundación Minga Valpo.
La Fundación será la encargada de facilitar el aprendizaje de los usuarios y desarrollará para ellos talleres educativos relacionados al manejo de invernadero, técnicas de cultivo, huertos y manejo de desechos orgánicos. De esta forma proyecta como un espacio de convivencia y aprendizaje en torno a la naturaleza, bienestar, encuentro y salud.
Una decena de artesanos en mimbre de los sectores Roblería, Culenar, Chillinhue y Paso Soto de la comuna de Coihueco, Región de Ñuble, llegarán por primera vez a Santiago para mostrar su oficio campesino y vender sus productos en la Expo Mimbre Coihueco, que se realizará en la explanada del Centro Cultural Montecarmelo de Providencia entre el 13 y el 17 de este mes, para aprovechar los días previos a Navidad.
La iniciativa cuenta con el apoyo del Fondart, INDAP y los municipios de Providencia y Coihueco, y busca visibilizar el trabajo en mimbre a través de la revitalización patrimonial y la activación de redes comerciales. La producción agrícola en la Provincia de Punilla ha permitido que los cultores invitados y sus familias vivan de la confección de canastas para labores del campo, como la cosecha y el lavado de papas, porotos y arvejas, prolongando así este quehacer en los patios de sus casas y predios.
Los protagonistas de esta feria exhibirán sus técnicas para la creación de piezas utilitarias que evocan nuestro pasado patrimonial, como canastos para ropa, leña, papas y pan, roperos, bandejas para el desayuno, paneras, pantallas de lámparas, cestas de fruta y de picnic, individuales, costureros, sillas y mesas de niños, cunas, bolsos de playa y secadores de ropa que fueron parte de nuestros hogares.
María Victoria Medina (59) se dedica hace más de 40 años a la cestería en esta fibra natural –además de la producción de frambuesas– en el sector Roblería. Junto a su esposo, tres de sus cinco hijos y nietos, hace canastos leñeros, roperos y “de todo un poco”. Dijo que la feria es una muy buena noticia, “porque con la pandemia quedamos muy abandonados y es bonito poder mostrar lo que hacemos”.
José Pérez Sánchez (73), también artesano y agricultor –produce papas y frambuesas en el sector Culenar–, ofrecerá paneras, pantallas de velador y cielo, cestas y secadores, entre otras piezas. “Estoy feliz de que podamos mostrar nuestra cultura campesina y vender nuestro trabajo en Santiago después de tanto tiempo en que ha estado todo cerrado por la crisis sanitaria”, afirmó.
Para la ministra de las Culturas, Consuelo Valdés, “esta exposición es muy importante, ya que releva el tradicional oficio del tejido en mimbre y promueve a artesanos y artesanas que son portadores de un importante conocimiento y que representan a las culturas e identidades del territorio”.
La actividad se realiza en el marco de un convenio entre INDAP y la Municipalidad de Providencia, con el fin de desarrollar proyectos e iniciativas que vayan en beneficio tanto de los vecinos y visitantes de la comuna de Providencia como de la Agricultura Familiar Campesina.
“Este convenio tiene propósito de visibilizar y entregar un espacio cultural a todos los artesanos del país, consolidando al Centro Cultural Montecarmelo como un espacio para la puesta en valor de los oficios tradicionales que guardan nuestra sabiduría ancestral como nación, el talento y las raíces de nuestros maestros”, indicó la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei.
El director nacional de INDAP, Carlos Recondo, destacó el trabajo conjunto que se está haciendo con la comuna de Providencia para brindar un espacio a los cultores de oficios ancestrales de nuestro país, ya que “esto permite que los habitantes de Santiago puedan apreciar la cultura y las tradiciones más profundas de nuestro mundo rural, como en este caso son los mimbreros de Coihueco”.
La Expo Mimbre Coihueco estará abierta de 12 a 21 horas y contará con talleres (todos los días a las 18 horas), música en vivo, carros de comida, venta de productos frescos, área para niños y niñas, una zona de descanso y la cafetería permanente del recinto, a fin de convertirse en un panorama familiar prenavideño en el corazón del barrio Bellavista.
Los asistentes al Centro Montecarmelo también podrán disfrutar en paralelo de otras dos muestras de cestería en fibras vegetales: “Memoria y Trascendencia”, de la artesana en totora de La Serena Marta Godoy, Sello de Excelencia 2009 y Premio Lorenzo Berg 2019, y “Tejiendo el Bosque”, de la artesana en quilineja de Quellón Raquel Aguilar, Sello de Excelencia 2020.
La iniciativa es financiada por el Fondo del Patrimonio Cultural y desarrollada por CETSUR, organización de la sociedad civil que impulsa de manera colectiva acciones de investigación, formación, divulgación y servicios para la recuperación de las AgroCulturas, contribuyendo a la diversidad, sustentabilidad y soberanía de los territorios del sur del mundo.
‘Las semillas, patrimonio colectivo de los pueblos’, es el título de la iniciativa de carácter formativa que se encuentra en desarrollo gracias a los aportes del Fondo del Patrimonio Cultural, convocatoria 2020, y que tiene como objetivo poner en valor las semillas tradicionales campesinas, reforzando los vínculos de interdependencia tejidos entre seres humanos y naturaleza, que conecten con el desarrollo de sensibilidades estéticas, conocimientos y reflexiones críticas de personas y organizaciones implicadas en procesos de educación no formal, promoviendo la activación de una conciencia ecológica y patrimonial transformadora
“La abrumadora desconexión que experimenta la humanidad en relación al mundo natural del que forma parte, es uno de los factores predominantes al momento de explicarnos las sucesivas crisis de orden ecosistémico (económicas, alimentaria, ecológica) que vivimos actualmente. En este escenario, las semillas tradicionales, consideradas por el movimiento campesino mundial patrimonio colectivo de los pueblos, se encuentran en un estado de tal fragilidad que requiere urgente atención”, señaló al respecto Paula Mariángel, presidenta de ONG CETSUR.
En concreto, la propuesta, situada en la Región del Biobío, acude al diálogo de saberes, la andragogía y la educación patrimonial como enfoques orientadores, materializándose en la creación de cuatro cartillas pedagógicas y una guía del/a facilitador/a que, inspiradas en los cuatro elementos de la naturaleza como fuerzas vitales para la sostenibilidad de la vida, permiten adentrarse en el oficio tradicional de la curatoría de semillas. Durante el proceso creativo se consideran también instancias de validación con guardianes y custodios de semillas, que sustenten su pertinencia metodológica y territorial.
En este mismo sentido, Marcela Bahamonde, integrante del equipo de trabajo, indicó que “por miles de años, han sido los/as custodios/as, curadores o guardianes de semillas los encargados de salvaguardar un conocimiento ancestral en torno a las semillas que ha permitido la subsistencia humana y planetaria, cuestión que sólo ha sido posible mediante un profundo y cuidadoso diálogo con la naturaleza, que hoy vemos pocos conservan y reconocen”.
Cabe señalar que para lograr lo propuesto, el proyecto considera como acciones claves: a) la sistematización de contenidos asociados al oficio de la Curatoría de Semillas de comunidades campesinas e indígenas del centro sur de Chile, destacando la relación de los elementos de la naturaleza y los de saberes ancestrales, que fortalezcan una perspectiva biocéntrica para la comprensión del patrimonio; b) el diseño de una propuesta didáctica inspirada en el conocimiento ancestral y su relación con la naturaleza que, junto a la voz de cultoras de oficio, activen experiencias de aprendizaje significativas, orientadas a vivenciar, comprender y valorar las semillas como patrimonio colectivo de los pueblos; y c) la validación del material didáctico diseñado con líderes comunitarios urbanos y periurbanos encargados de facilitar procesos de educación no formal en sus organizaciones y/o comunidades.
Cada vez se hacen más frecuentes las alzas en las temperaturas, especialmente a medida que nos acercamos más al verano. Sin ir más lejos, el lunes recién pasado los termómetros marcaron más de 30 grados en gran parte de la zona centro sur del país. Académicos de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la U. de Chile abordan las implicancias que el calor excesivo tiene en las producción de hortalizas y frutas.
“Se define como un evento de Ola de Calor (diurna), el período de tiempo en el cual las temperaturas máximas diarias superan un umbral diario considerado extremo, por tres días consecutivos o más”, señala el apartado de climatología de la Dirección de Meteorología de Chile. Si bien este fenómeno ocurre durante todo el año, son de mayor interés las olas de calor que se registran durante la época de verano o temporada estival debido a su intensidad.
Uno de las consecuencias más importantes de esta alza de temperaturas tiene relación con su impacto la producción de alimentos, especialmente en el ámbito agrícola. El académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas, Fernando Santibáñez, plantea que el alza en las temperaturas puede generar “múltiples efectos”. Sobre todo, advierte, “en la siembra pequeña que todavía no se ha consolidado biensobre el terreno se puede producir una mortalidad grande de plantitas. Todavía las raíces no tienen una profundidad necesaria como para buscar agua más profunda y estas ondas de calor tienden a secar mucho la superficie del suelo, provocando entonces la mortalidad”, sostiene.
“Los agricultores que hayan sembrado muy tarde normalmente van a sufrir una merma de producción relativamente importante”, advierte Santibáñez. Por otra parte, indica que en el caso de los árboles frutales, “las ondas de calor tienden a producir un deterioro no solo en la cantidad de la cosecha, sino que también en la calidad”.
En la misma línea, Víctor Escalona, profesor de la misma unidad académica, explica que uno de los principales problemas en torno a la calidad de la fruta es que “se deshidratan y al ocurrir esto se marchitan (…) Las frutas suelen ser más resistentes a la deshidratación porque algunas tienen piel, algunas tienen cera. Por ejemplo, si tú tocas una manzana verde, tiene como cera y eso la protege de la deshidratación”, afirmó.
Detalla, además, que cuando hay golpes de calor, “a veces los árboles florecen antes porque los tiempos para que ocurran las distintas etapas, floración, formación del fruto, cosecha, dependen también de la temperatura”. También se producen cambios en los ciclos de producción: “Si hay más calor esos períodos de cosecha se pueden adelantar o retrasar. Esto hace que al momento de gestionar la labor de cosecha, que necesita en general mano de obra, se complica la gestión. Obviamente, cuando tenemos 30 grados y pasamos a 45 grados las frutas están mucho más estresadas porque se está calentando más, se está deshidratando más”, sostiene.
El profesor Santibáñez agrega también que al producirse las olas de calor, “las semillas también pierden capacidad de generar las hormonas que hacen que el fruto crezca posteriormente. Se producen a veces estas ondas de calor, perdida en lo cosechado y también en frutos más pequeños que pierden un valor comercial”.
Adaptación y cambio de estrategia
Ambos académicos sostienen que el pequeño y mediano productor es el que se ve más perjudicado con las olas de calor y el aumento repentino de temperaturas. Esto porque tienen menores posibilidades de adaptarse porque tienen menos capital, menor formación, y menor especialización para poder hacer frente o competir con un productor que envía sus frutas u hortalizas fuera de Chile.
En este sentido, Fernando Santibáñez, entrega la siguiente recomendación: “Se necesita sembrar con mayor anticipación. O sea, cada vez tenemos que ir adelantando más las siembras, de modo de que estos golpes de calor, por ejemplo, de los cultivos anuales como el trigo, la papa, el maíz, ojalá les venga en un momento cuando ya la planta ha crecido lo suficiente para defenderse por sí sola”.
Añade, por otra parte, que también se requiere, al igual que en otros países, aplicar programas que entreguen herramientas a los agricultores. “Generar sistemas de producción donde hay mezcla entre árboles y hortalizas en la parte baja, de manera que los árboles le proveen esa sombra de manera gratuita a las hortalizas, lo que les hace tener menor exposición frente a estos golpes de calor o golpes de sol. En Chile tenemos muy poca experiencia al respecto, pero necesitamos avanzar más en ese tipo de diseños de plantación”, advierte.
Por su parte, Víctor Escalona apunta a los horarios y aprovechar los momentos del día cuando la temperatura es menor. “Cuando uno cosecha tiene que tratar de hacerlo temprano en la mañana, almacenar y ojalá refrigerar pronto, bajar la temperatura del fruto lo antes posible. Si no se puede, hay que buscar medidas paliativas, cosechar en la mañana, guardar las cosas debajo en una suerte de fonda o ramada para que los productos no se calienten. Si uno no tiene sistema de refrigeración usar una bodega, la parte más fría”, recomienda.
Maritza Tapia, periodista Prensa U. de Chile. Fotos: Felipe Poga.
En el marco del Día Mundial del Suelo, que se conmemoró ayer 5 de diciembre, el Dr. Marco Sandoval, destaca las investigaciones que se están desarrollando expertos del Departamento de Suelos y Recursos Naturales.
El tema de la conservación de los suelos ha cobrado mayor fuerza ante los desafíos que impone el cambio climático y la seguridad alimentaria para el mundo.
En este sentido, el académico y director del Departamento de Suelo y Recursos Naturales de la Facultad de Agronomía, de la Universidad de Concepción, Dr. Marco Sandoval, manifestó que, “el suelo es un sistema que permite almacenar una importante cantidad de agua del planeta, lo cual a su vez permite completar los ciclos de muchas especies dando continuidad a la vida, además de reponer, parte importante del agua de las napas subterráneas. Es la organización estructural del suelo la que da origen y forma al ordenamiento del espacio poroso, que a su vez, permite el drenaje de los excesos del agua y el almacenamiento de la misma. La destrucción de esta organización espacial por la intervención antropogénica, hace que la alteración del suelo resulte no sustentable y las pérdidas de agua se incrementen por escurrimiento y con ello se favorece la erosión, en resumen, se intensifican los efectos del cambio climático”.
Por otra parte, el experto agregó que la seguridad alimentaria está estrechamente ligada a la conservación de los suelos. “La humanidad debe alimentarse, por ejemplo; si pensamos en el pan, en los dulces, en los tallarines etc., sin un sustrato como el suelo no sería posible a la escala que necesita la humanidad, la fruta, el vino, el aceite de oliva, tantas actividades ligadas al suelo, si el lector establece una línea partiendo desde el suelo podrá imaginar las cantidad de trabajo ligado a cada una de esta (siembra-cosecha-industrialización de variados productos-transporte-acopio-transacciones comerciales- distribución-consumo), y todo se inicia en el suelo, sin el suelo nuestra seguridad alimenticia se pone en riesgo”.
Considerando este escenario, y la necesidad de aplicar adecuados manejos de los distintos tipos de suelo o la rehabilitación de los mismos, investigadores del Departamento de Suelos y Recursos Naturales, se encuentran desarrollando diversos proyectos relacionados a estos temas, destacando entre otros:
Desarrollo y validación en análisis de suelos de un proceso costo-efectivo, rápido y ambientalmente amigable a nivel local y global: la alternativa de espectroscopia de suelo. Concurso IDeA I+D (ANID). 2021, cuyo Director es el Dr. Erick Zagal.
Formulación de hidrogeles a base de biopolímeros y bacterias benéficas para mitigar el estrés hídrico en plantas. FONDEF ID2110050 (ANID). 2021. Director, Dr. Mauricio Schoebitz.
Puente sobre las escalas de tiempo de los efectos del cambio climático y de la vegetación en la denudación: un enfoque de modelo acoplado. Proyecto DFG-SPP Program 1803 (Alemania), 2019. Co-inv. en Chile el Dr. Leandro Paulino.
Desarrollo de un producto superabsorbente biodegradable para el óptimo aprovechamiento del recurso hídrico en cultivos de berries de exportación”. Código ID21I10075. 2021. Fondef idea (ANID).Director-alterno Dr. Marco Sandoval.
Biochar activado para la remediación y recuperación de suelos para promover una agricultura climáticamente inteligente”. Código 1210503. Fondecyt Regular (ANID).2021. Directora Dra. Cristina Muñoz
Biofertilización Dinámica: Una Estrategia Biológica E Innovadora Dirigida A La Plasticultura”. Código MEC 80190011, (ANID). 2021. Director Dr. Marco Sandoval.
Las investigaciones relacionadas con la ciencia del suelo involucran grandes desafíos tal como tal como lo explica el Dr. Marco Sandoval. “Día a día están surgiendo muchos avances que nos faltaría espacio y tiempo para comentarlos, sin embargo creo poder asegurar que esta disciplina deberá dar respuesta al conocimiento básico y aplicado, cuyo objeto de estudio es el suelo, pero con una visión integradora de muchas otras disciplinas, además de las tradicionales, por ejemplo el ámbito del medio ambiente, tendremos que tener una mirada más integradora, los desafíos son más complejos, ya que no solo podemos pensar en la necesidad de dosificar fertilizantes, deberemos tener claridad de los efectos ambientales de ellos en el agua y el aire. Necesitamos técnicas de diagnóstico amigables con el medio ambiente, necesitamos por un lado producir alimento en cantidad y calidad, teniendo como sustrato el suelo, avanzar en políticas públicas y legislativas que apoyen modelos sustentables en donde el suelo es nuestro factor iniciador de muchas otras actividad”, puntualizó el Dr. Sandoval.
Este método permite utilizar los desechos orgánicos de verduras y frutas y así, después de un par de meses, generar un abono natural para nutrir las plantas y árboles de tu jardín o balcón. María Teresa Varnero, académica del Departamento de Ingeniería y Suelos de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, nos explica cómo hacerlo de manera casera en nuestro hogar.
Cada acción que realizamos puede generar algún tipo de desperdicio. Si por la mañana desayunas huevos revueltos, las cáscaras de estos terminarán en el tacho de la basura, o si te haces un jugo de naranja recién exprimido, también botarás lo restante de dichas frutas. Ahora, si te quieres preparar una rica ensalada, habrá varias hojas de lechuga, espinaca o acelga que mandarás directo al basurero porque están oxidadas, quemadas o “malas”. Pero, ¿sabías qué si juntas todos estos desechos y los dejas en algún recipiente o en la tierra podrías conseguir un excelente compost? Este nuevo uso que tienen los desperdicios es el objetivo del compostaje, práctica que permite abonar tus plantas y árboles.
“El compostaje es un bioproceso, y al decir bio significa que hay detrás de ello organismos, concretamente microorganismos, que hacen uso de aquello que muchas veces se considera basura, desechos y residuos que quedan de diversas actividades”, dice la académica del Departamento de Ingeniería y Suelos de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, María Teresa Varnero.
Para hacer uno de estilo más casero, explica la especialista, lo apropiado es utilizar aquellos residuos que quedan, por ejemplo, de la elaboración de alimentos. “Lo que queda en la cocina, cuando se han pelado papas, frutas, es decir, principalmente residuos de origen vegetal porque a nivel de un compostaje casero creo que hay que indicar que es importante hacer uso de residuos vegetales como hojas de lechuga que no están buen estado o cascaras de futas”, afirma.
Explica que se pueden seguir varios caminos. Si tenemos la posibilidad de contar con un jardín, con espacio de tierra sin plantas o arbustos, ese rincón dejarlo como una compostera. Puede ser en el suelo mismo o se puede llevar a cabo haciendo la mezcla en un contenedor. ¿De qué tipo? La profesora Varnero dice que “hay contenedores de tipo plástico que se usan justamente para eliminar desechos e ir depositándolos. Ese contenedor para un proceso de compostaje es importante que tenga ciertas aberturas para que se realice una buena aireación, porque el compost o el proceso de compostaje es un proceso en condiciones aeróbicas”, apunta.
Mezclar bien: café y verde
La profesora del Departamento de Ingeniería y Suelos de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile afirma que no solo se pueden mezclar restos de frutas, verduras o cáscaras de huevos, también pueden ser utilizados desechos de pasto.
Sobre la mezcla de estos residuos dice que “lo ideal es que sean diversos y hay un tema que se habla de mezcla de residuos café con verdes. Los cafés pueden ser, por ejemplo, pasto seco, paja que sobró. Tienen mucho carbono la paja de trigo, los rastrojos de maíz, versus otros materiales como las hojitas de lechuga o las cascaras de manzana, que tienen una relación carbono – nitrógeno más estrecha, hacen un aporte de nitrógeno que es lo que forma parte de la proteína, que es importante, a su vez, en el desarrollo de los microorganismos, que los utilizan como su alimento”.
¿Cuánto demora y cómo sé que está listo mi compostaje?
Según la profesora Varnero, una forma fácil de saber que tenemos una proporción adecuada es midiendo su humedad con nuestras manos. “Uno puede tomar con la mano un montoncito y apretar como quien está estrujando ropa, si gotea mucho estamos pasado en el agua, si lo hace muy lento o me queda mi mano húmeda estamos en un punto adecuado. Si yo a pesar de apretar fuertemente me queda la mano casi seca, le falta agüita”, aclara.
Sobre el tiempo, dice que si uno mantiene en el patio de la casa la compostera, “eso puede demorar seis, siete meses o casi un año porque en forma natural eso también se va a entrar a descomponer”. Por otra parte, indica que si la intención es que sea un continuo “puedo fabricar una especie de contenedor con estas rejillas que se usan en los gallineros, armo con palitos un contender y esa rejilla permite que haya una buena aireación”.
Una vez descompuesto los restos de alimentos y residuos orgánicos, la profesora recomienda aplicar un análisis casero. “Tomar esta especie de tierra, ponerla en una bolsa plástica de un kilo con la humedad que tiene y dejarla al menos 24 horas no expuesta directamente al sol sino más bien a la sombra. Al cabo de 24 horas hay que observar cuánta agua se puede haber formado como gotitas en la bolsa. Si hay mucha agua quiere decir que le falta madurar totalmente”, dice. A esto se suma también el olor de la tierra, porque si ya no se expenden malos olores quiere decir que el proceso culminó.
¿Para qué sirve nuestro compost?
Cuando es de buena calidad, aporta beneficios y nutrientes a nuestro suelo, como una especie de abono natural para nuestras plantas y árboles. “Le aporta beneficios a las propiedades físicas de ese suelo, propiedades químicas y biológicas” advierte la académica. En síntesis, “aumenta esta capacidad de retención de agua, no requiero estar regando más a menudo porque no hay una perdida tan evidente de esa agua. Es un material más esponjoso y eso perite que las raíces se puedan bifurcar, explayar más fácilmente”, dice la especialista.
Maritza Tapia, periodista Prensa U. de Chile. Fotos: Alejandra Fuenzalida.
En el marco del Día Mundial de los Suelos que se conmemora este 5 de diciembre, el Departamento de Suelos y Recursos Naturales de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, desarrollará el primer coloquio con la finalidad de escuchar y compartir con académicos que lideran diversas líneas de investigación, relacionadas con las Ciencias del Suelo.
La actividad que se desarrollará el martes 07 de diciembre a las 17:00 horas, será presentada por la académica, Dra. Analí Rosas y será moderada por el Director del mencionado Departamento, Dr. Marco Sandoval, quien junto los académicos Celerino Quezada, Erick Zagal e Iván Vidal, conversarán sobre “el pasado y futuro de las ciencias del suelo: una visión desde la experiencia”.
De acuerdo a lo expresado por la académica, Dra. Analí Rosas, el objetivo del encuentro remoto es “compartir la visión de los investigadores más experimentados en Ciencias del Suelo de nuestra Facultad. El Dr. Erick Zagal nos hablará de la importancia del suelo como reservorio de carbono para contribuir a disminuir las emisiones de gases efecto invernadero y el calentamiento global, además de nuevas técnicas para su determinación a gran escala. El Profesor Celerino Quezada, por su parte, dará conocer su experiencia en temas tan importantes como son la relación suelo-planta-agua y el manejo del recurso agua. El rol del suelo en la vida del planeta y las amenazas a las cuales estan sometidos nuestros suelos serán analizados por el Dr. Ivan Vidal, quien además planteará desafíos para los científicos de Ciencias del Suelo que se relacionan con las demandas de conocimiento actuales y futuras, entre estas, la tendencia en alza de oferta de productos comerciales del tipo bioinsumos”.
A la actividad organizada por el Comité de Extensión y Vinculación con el Medio y la Unidad de Comunicaciones, pueden sumarse, profesionales y técnicos del área, así como público en general, a través de nuestro canal de Youtube.
Sofía Boza y Marcos Mora, profesores de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, lideran un proyecto que busca identificar y analizar las políticas de apoyo a las micro y pequeñas empresas (MIPES) procesadoras de alimentos para dar cumplimiento a la Ley sobre etiquetado y publicidad de alimentos. La iniciativa es desarrollada por mandato de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
La Ley chilena sobre etiquetado y publicidad de alimentos (Ley N°20606) fue aprobada en julio de 2012, luego de una larga discusión y varias modificaciones. Esta normativa establece que cualquier alimento procesado que exceda un cierto nivel de calorías, azúcar, grasas o sodio debe exhibir obligatoriamente un sello de advertencia en la parte frontal del envase.
Esta Ley fue promulgada en el Decreto N°13, publicado en junio de 2015, y su implementación comenzó exactamente un año después. Este Decreto otorgó a las micro y pequeñas empresas (MIPES) procesadoras de alimentos un período de gracia para implementar el etiquetado de sus alimentos. Este gradualismo reconoció que las MIPES, que representan el 97 por ciento del total de empresas en Chile, podrían enfrentar dificultades adicionales para cumplir con la Ley. Por ello, se desarrollaron e implementaron políticas e iniciativas de apoyo para facilitarles el cumplimiento de la Ley, con objeto de evitarles obstáculos.
“En este sentido, documentar la experiencia chilena es especialmente interesante. Chile es el primer país del mundo en contar con etiquetado nutricional obligatorio de advertencia en el frontis del envase para alimentos procesados, y ahora otros países, como Colombia, Uruguay, Perú y Argentina, están también implementándolo”, señaló la profesora Sofía Boza, académica y directora del Departamento de Gestión e Innovación Rural.
Este es el contexto en el cual se genera el proyecto que está desarrollando un equipo académico del Departamento de Gestión e Innovación Rural, compuesto por la profesora Boza y elprofesor Marcos Mora, mandatado por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), unainiciativa que tiene por objetivo identificar y analizar las políticas de apoyo a MIPES en el contexto de la Ley 20.606 para el etiquetado nacional.
Como primer hito del proyecto se realizó un taller con expertos y MIPES. En este,se expuso la experiencia de instituciones que han apoyado a estas empresas en el contexto de la Ley 20.606. Participaron representantes tanto nacionales como regionales de entidades públicas, como el Ministerio de Salud, la Agencia Chilena para la Calidad e Inocuidad Alimentaria (ACHIPIA), el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y el Ministerio de Economía.
Asimismo, se contó con la participación del Senador de la República Guido Girardi, y las exposiciones de Lorena Rodríguez, académica de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, José Luis Palacios, académico de la Universidad de Santiago de Chile, y Solange Brevis, de la directiva del Colegio de Ingenieros en Alimentos de Chile. Mujeres emprendedoras fueron las encargadas de representar la voz de las MIPES “Sabores de Mataquito”, “Olivar Tío Pedro” y “Agrícola Conales”.
“Como principales conclusiones del levantamiento realizado hasta el momento, se destaca que, desde el sector público, mediante un trabajo colaborativo entre instituciones y también con la academia, se han llevado a cabo en los últimos años, distintas políticas para mejorar la adaptación de las MIPES a la Ley 20.606, las cuales se pueden agrupar en difusión, capacitaciones, asesorías y apoyo a la reformulación de productos”, afirmó la profesora Boza.
De acuerdo a la académica, también se enfrentan importantes desafíos, como la alta informalidad de las micro y pequeñas producciones agroindustriales y las condiciones productivas en las mismas, que -en muchos casos- se manifiestan en una alta variabilidad en cómo se produce. “Es esencial disminuir la brecha en acceso a conocimiento y tecnología por parte de las MIPES, así como mejorar su formalizaciónpara abrirles mercados, pero sin que los productos que elaboran pierdan su carácter artesanal, muy valorado por los consumidores”, concluyó la profesora Boza.
Francisca de la Vega Planet – Periodista Campus Sur
La ONU identifica población con necesidades de emergencia en 63 países y solicita 41.000 millones de dólares para asistirla a lo largo del año. Advierte que el costo de la inacción es alto y prevé múltiples hambrunas. Si vivieran en el mismo territorio, las personas que precisan socorro compondrían el cuarto país más poblado del planeta. También destaca que el deterioro de la situación humanitaria en América Latina y el Caribe.
Los conflictos, la crisis climática, las enfermedades y la crisis socioeconómica debida a la pandemia de COVID-19 seguirán empujando a más gente a depender de la ayuda de emergencia y a necesitar protección en 2022, cuando las personas con requerimientos vitales llegarán a 274 millones, alertó este jueves la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA).
El año pasado, esa cantidad se cifró en 235 millones, lo que implica un aumento de casi 17% en tan sólo 12 meses.
Para aliviar las necesidades más urgentes de 183 millones de esas personas durante el año próximo, la ONU requerirá 41.000 millones de dólares, con un programa tres veces mayor que el de 2021 debido a las crecientes necesidades.
De acuerdo con el Panorama Humanitario Global para 2022, la población que precisa asistencia básica vive en 63 naciones y, sumada, equivaldría al cuarto país más poblado del mundo.
El informe destaca el deterioro de la situación humanitaria en América Latina y el Caribe. Hace cinco años, sólo Haití tenía un Plan de Respuesta Humanitaria, mientras que ahora hay seis en toda la región. La ONU pide 2500 millones de dólares para asistir a los venezolanos tanto en su país como emigrados, 200 millones para Colombia, 114 millones para El Salvador, 153 millones para Guatemala y 143 millones para Honduras.PMA/Julian FrankEstas madres acuden a que se trate a sus hijos por desnutrición en una clínica de la provincia de Balkh, en Afganistán.
Los pobres son los primeros y más afectados
En la presentación del informe en Ginebra, el jefe de OCHA, Martin Griffiths afirmó que el cambio climático está afectando “primero y de peor manera” a las personas más pobres y vulnerables del mundo.
Además, se refirió a la prolongación de los conflictos y la inestabilidad en países como Etiopía, Myanmar y Afganistán, que han empeorado la precaria situación de sus respectivas poblaciones.
“Y por supuesto, la pandemia de COVID-19 no ha desaparecido”, dijo, lamentando que los países pobres sigan sin tener acceso a las de vacunas.
Griffiths señaló que las vidas y los medios de subsistencia individuales, la estabilidad nacional y regional y décadas de desarrollo están en peligro y advirtió que el costo de la inacción ante estos retos es alto.
Rayo de esperanza
“Mi objetivo es que este llamamiento pueda ayudar de alguna manera a restaurar un rayo de esperanza para millones de personas que lo necesitan desesperadamente”, apuntó.
El estudio destaca que más del 1% de la población mundial ha debido desplazarse y que la pobreza extrema se incrementa nuevamente.
El coordinador humanitario de la ONU advirtió que hay 45 millones de personas en 43 países en peligro de hambruna.
Explicó que, sumada a otros factores, la crisis del COVID-19 ha devastado los medios de subsistencia y ha impulsado el incremento de la pobreza extrema en el mundo.
El informe indica que el número de personas que sufren inseguridad alimentaria aguda ha aumentado drásticamente y que el riesgo de hambruna es ya una realidad.
“Y las crisis alimentarias incentivan a su vez más violencia y explotación de mujeres y niños”, recordó Griffiths.
Agregó que, para aliviar estas emergencias, las organizaciones humanitarias han respondido con acciones urgentes que incluyen transferencias en efectivo y asistencia alimentaria directa, apoyo a los trabajadores autónomos, alimentación de ganado y ayuda a la producción de cultivos.
Logros en 2021
El jefe de OCHA aseguró que, gracias a la generosidad de los donantes, el sistema humanitario brindó alimentos, medicamentos, atención médica y otra asistencia esencial a 107 millones de personas durante el año en curso, una cifra que llega al 70% del objetivo que se fijó al iniciar 2021.
Si bien no se alcanzó la meta en su totalidad, se registraron grandes logros, añadió, citando que más de medio millón de personas evitaron la hambruna en Sudán del Sur.
Asimismo, subrayó la atención médica que se dio a diez millones de personas en Yemen, evitando así la hambruna.
Griffiths reconoció el esfuerzo de los donantes internacionales y los Estados miembros, que aportaron más de 17.000 millones para los programas humanitarios pese la difícil situación económica derivada de la pandemia; sin embargo, destacó que los fondos recibidos no son muchos cuando se observan las necesidades existentes. El financiamiento conseguido no llegó a la mitad del solicitado.
“La ayuda es importante y puede marcar la diferencia, aunque no es una solución, la asistencia no es un remedio, no es una forma de estabilizar sociedades”, enfatizó Griffiths.
En este sentido, aclaró que el socorro humanitario no reemplaza la asistencia para el desarrollo ni el financiamiento de la sociedad y la economía. “Es un salvavidas. Somos conscientes de que no obtendremos 41.000 millones de dólares, pero intentaremos conseguir lo que podamos”, acotó.
OCHA especificó que las necesidades totales del Panorama Humanitario Mundial se han duplicado en sólo cuatro años y que para 2022 hay nueve planes para países con necesidades superiores a mil millones de dólares: Afganistán, República Democrática del Congo, Etiopía, Nigeria, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Siria y Yemen. Otros planes de menores presupuestos incluyen a Colombia, El Salvador, Haití, Honduras y Venezuela.
También superan los mil millones de dólares los recursos que requieren los planes regionales para Sudán del Sur, Siria y Venezuela.
Asoex y Fedefruta en conjunto con el Comité del Kiwi de Chile reconocieron a profesionales e instituciones que han trabajado ininterrumpidamente en la Mesa de Psa y, posteriormente, en la actual Mesa Fitosanitaria del Kiwi, destacando en este sentido el trabajo desarrollado por el académico del Departamento de Producción Vegetal de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, Dr. Ernesto Moya Elizondo.
El propósito del reconocimiento fue destacar las tareas desarrolladas en apoyo a la investigación y a búsqueda de soluciones para enfrentar problemas fitosanitarios del Kiwi.
En este sentido el Dr. Ernesto Moya manifestó que, “uno se alegra mucho cuando alguna institución reconoce el trabajo que se ha realizado y la verdad que esta mesa técnica que partió como Mesa Técnica Psa (Pseudomonas syringae pv. actinidiae, bacteria que afecta a los kiwis) y que ahora es la Mesa fitosanitaria del Kiwi ha sido una instancia súper valiosa de interacción”, dijo el investigador quien además se explicó el trabajo desarrollado.
“Nosotros nos adjudicamos un proyecto Fondef que desarrollamos dentro de 5 años aproximadamente y fruto de ese trabajo desarrollamos una patente la cual se licenció a una empresa y hoy es un producto que ya salió la mercado y que se está empezando a vender como una solución al control de la Psa del kiwi, y eso fue fruto de esta interacción entre la empresa privada, la académica, las entidades gubernamentales como el Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, y las instituciones de investigación y productores y exportadoras que participan de la Mesa, así que fue una muy gratificante experiencia porque además nosotros como universidad pudimos desarrollar un proyecto de alta calidad que rindió frutos y que hoy le sirve a los productores de kiwi de Chile, así que muy honrado de recibir el reconocimiento”, precisó el académico.
Cabe destacar que la Mesa Fitosanitaria del Kiwi, se estableció originalmente para abordar la enfermedad Bacteriosis del Kiwi o Psa. Luego se decidió ampliar su actividad a otras temática sanitarias de la especie.
Tiene un programa de trabajo colaborativo que es liderado y coordinado por el Comité del Kiwi, el que incluye la definición de líneas de trabajo en base a las necesidades y prioridades de la industria, para abordar las principales enfermedades y plagas que afectan a la especie.