Alimentación saludable: una elección que no todos pueden tomar en Chile

Los altos costos y la baja disponibilidad de alimentos saludables en nuestro país se enfrentan a una oferta de productos industriales ultra procesados que compiten en precio, sabor y accesibilidad. Esta ecuación resulta en un verdadero complot contra la posibilidad de elegir alimentarse de manera sana y sustentable para gran parte de la población. Así lo explicaron los académicos de la U. de Chile Sofía Boza y Daniel Egaña, quienes participaron en el encuentro Protagonistas 2030 organizado por El Mercurio, encuentro en el que abordaron las opciones para dar un giro a este escenario.

“¿Podemos, de verdad, elegir comer sano en Chile?” fue el nombre del panel de Protagonistas 2030de El Mercurio en el que participaron, este 21 de octubre, Sofía Boza, académica de la Facultad de Agronomía de la U. de Chile, doctora en Economía y especialista en política agraria, junto a Daniel Egaña, académico del Departamento de Atención Primaria y Salud Familiar de la Facultad de Medicina, antropólogo social y doctor en Ciencias Antropológicas, quien se dedica a investigar sobre temas vinculados a alimentación y cultura y sistemas y ambientes alimentarios.

La respuesta a la pregunta que dio nombre a este encuentro fue un rotundo no: En Chile no todos pueden elegir comer sano, y las limitaciones se imponen entre aquellos que tienen menos recursos al momento de decidir qué comprar.

“Chile es el país de la OCDE, desde hace unos años, con mayor sobrepeso y obesidad, y la inmensa mayoría de la población no cumple las recomendaciones de las guías de alimentación en términos de consumo de legumbres, frutas y hortalizas”, comenzó exponiendo la profesora Sofía Boza.

El profesor Egaña, en tanto, aseguró que “estos son temas complejos, multicausales y son distintos niveles en los que se puede pensar este problema, uno de ellos son los ambientes alimentarios, que son los entornos en que nosotros vivimos”.Así, el profesor Egaña explicó que actualmente los ambientes alimentarios no necesariamente tienen disponibilidad de alimentos saludables suficientes o incluso, a veces, tienen una mayor disponibilidad de alimentos que no son saludables que de aquellos que sí lo son. 

“En nuestro país hay una parte importante de la población que no puede cumplir con las guías de recomendaciones alimentarias porque no tiene los recursos económicos para acceder a una canasta mínima de alimentos saludables”, resaltó el doctor Egaña, descartando que el problema radique en la desinformación respecto al tema. “Tenemos bastante evidencia de que las personas saben alimentarse saludablemente, porque en los dispositivos de salud se les explican estas guías y en general la gente sabe qué hay que comer”, apuntó el académico.

En esta línea, la profesa Boza advirtió que “Chile, junto a Panamá, es el país de Latinoamérica donde más compramos en los supermercados, y un estudio reciente demostró que en los supermercados, sobre todo en los sectores más vulnerables de Santiago, tenemos un precio relativamente muy alto para los productos frescos, es decir, tenemos poca disponibilidad y encima es caro. Evidentemente cuando una familia llega al supermercado con un presupuesto escaso qué decide: comprar más fideos, arroz y pan porque son alimentos que van a durar más y porque son productos que les ofrecen a un precio más atractivo. Ahí tienes un ejemplo concreto de que hay condiciones que hay que modificar”. A lo anterior, también se sumaría el factor tiempo: los alimentos ultra procesados y envasados muchas veces suponen mayor rapidez de preparación para las familias, y el comprar alimentos frescos también implica tener cierta disponibilidad de tiempo para poder ir a ferias libres.

De acuerdo al profesor Egaña, para mirar este problema también es necesario salirse del foco individual, pensando en que también existen una serie de estrategias -como políticas públicas y legislaciones- que permiten modelar los ambientes alimentarios en que se producen finalmente nuestras decisiones. “La Ley de Etiquetados, por ejemplo, es una política que no solo informa a los consumidores, sino que además establece una serie de condiciones vinculadas a la publicidad y la disponibilidad de productos en ciertos ambientes como en los colegios, en los que está prohibida la venta de ciertos alimentos. De algún modo, hay legislaciones que pueden mejorar estos ambientes para facilitarnos la decisión de elegir”, explicó el doctor en Antropología.

Sustentabilidad y alimentación

Otro tema relevante al hablar hoy de alimentación saludable tiene que ver también con la sustentabilidad alimentaria. “Un problema que tenemos ahora es la sequía, y eso a quienes más les golpea es a los agricultores más pequeños, que son -a su vez- los que nutren nuestros mercados internos. Ahí es donde tenemos que poner bien el ojo porque si no lo hacemos esos agricultores van a ir dejando el campo, y finalmente vamos a ver todavía más mermada la producción de alimentos frescos que tenemos para el consumo. Y así, el complot contra la alimentación saludable se va a aumentar todavía más”, manifestó la doctora Boza.

Repensar el modelo productivo; fomentar la producción de alimentos saludables, que hoy incluso se han dejado de producir en el país como las legumbres; avanzar en poder satisfacer la demanda interna con productos locales; y replantear nuestras prácticas de consumo, evitando productos importados que arrastran una importante huella de carbono, son también parte de los desafíos que nos permitirán avanzar hacia una alimentación no solo más sana, sino también sustentable en el tiempo, concluyeron ambos expertos en este panel.

Otras participaciones del encuentro

Al panel de los profesores Boza y Egaña, se sumaron al Encuentro Protagonistas 2030 de El Mercurio de este año, las exposiciones de las académicas Paola Jirón, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, y Anahí Urquiza, de la Facultad de Ciencias Sociales. Además, desde el Centro de Extensión Artística y Cultural (CEAC) de nuestro plantel, la Sinfónica Nacional de Chile y el Coro Sinfónico participaron en la jornada con una presentación musical.

Texto: Francisca Siebert

Huertos Familiares: más de 100 vecinos del Salar de Atacama cultivan sus propias hortalizas en el hogar

El proyecto nació a pocos meses de iniciada la emergencia sanitaria por Covid-19 para apoyar a las comunidades a obtener hortalizas en sus casas sin tener que salir a buscarlas. A más de un año, vecinos continúan con el programa que ayuda a preservar la cultura agrícola de la zona.

Acelgas, lechugas, tomates, rábanos, cebollines, zanahorias y frutas son parte de lo que cosechan más de 100 vecinos de las localidades del Salar de Atacama, quienes instalaron en sus hogares diversos huertos familiares que les han permitido generar sus propios alimentos y, por cierto, aumentar sus conocimientos agrícolas; un sector productivo tan importante a lo largo de la historia Lickanantay.

Los huertos familiares comenzaron a ocuparse por las familias de la cuenca del salar hace más de un año, bajo la iniciativa de SQM a través del programa Atacama Tierra Fértil, con foco en ayudar a las personas en los instantes más complejos de la pandemia por covid-19 y cuando era más difícil salir de las casas para evitar contagios y por las restricciones horarias. 

El programa que tuvo una positiva recepción por los vecinos y vecinas, actualmente continúa desarrollándose en localidades como Toconao, Peine, Camar, Socaire y Talabre. Ema Zelada es una de las vecinas que recibió un huerto familiar y dispuso un sector privilegiado en el patio de su casa para llenarlo de frutas y hortalizas.

“Planté frutillas porque me encantan. Nos llegó el huerto, fertilizantes y tierra de hoja, lo que fue increíble para mí. Acá en Toconao siempre ha estado el tema de la agricultura, pero las nuevas generaciones no nos hemos preocupado tanto de eso y esta iniciativa es una oportunidad para preservar nuestro patrimonio agrícola”, dijo Ema.

CULTIVAR EN CASA

La vecina agregó que las personas se vuelven más autónomas y se aprende a comer mejor, con alimentos más saludables. “Uno aprende de la naturaleza, vemos cómo pasa el tiempo y crece el alimento desde la tierra. Es un buen programa porque vivimos en tiempos complejos y hay que valorar el hecho de aprender a cultivar tu propio alimento”.

La también oriunda de Toconao, Luz Cruz, sostiene que los huertos familiares ayudan a las personas en el día a día. “Esto significa un ahorro también, porque gastas menos en alimentos al tener tu propio huerto en casa. Es una idea maravillosa porque te permite desarrollar la agricultura a pequeña escala y ver crecer tus hortalizas en el patio de tu casa”.

El vicepresidente de Comunidades y Medio Ambiente de SQM Salar, Alejandro Bucher, sostuvo que el programa Huertos Familiares es una iniciativa sostenible en el tiempo que permite dejar un legado agrícola en las generaciones más jóvenes y resguardar el patrimonio Lickanantay en esta materia.

“El programa nace de una necesidad que había que hacer frente de manera urgente, como apoyar en la generación de alimentos sin que las personas tuvieran que salir de sus casas para no exponerse al contagio del Covid-19. Pero es mucho más que eso. Este proyecto agroproductivo es también una manera de fortalecer la herencia agrícola del pueblo atacameño, impulsando la producción de hortalizas en los hogares y ayudando a mejorar la calidad de vida de las personas”, precisó el ejecutivo.

Agronomía UdeC desarrolla serie de investigaciones para mitigar el cambio climático

En el marco del Día Internacional contra el Cambio Climático, que se conmemora el próximo 24 de octubre, Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, destaca proyectos que diversos expertos vienen desarrollando desde hace más de una década.

Inundaciones, sequías, olas de calor o de frío, tormentas o vientos extremos, son solo algunos de los fenómenos que se han incrementado producto del cambio climático que afecta al planeta, razón por la que a nivel mundial se trabaja para mitigar los efectos del cambio climático.

En este contexto, varios especialistas de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, se refieren a esta problemática y al quehacer de esta Facultad en torno al tema. El Director del Departamento de Suelos y Recursos Naturales, el académico y Dr. Marco Sandoval, pone énfasis en la necesidad de estar a la vanguardia.

“En los  últimos años, los modelos predictivos señalaban lo que hoy estamos evidenciando de manera directa especialmente con el clima, de ahí que la Facultad de Agronomía, cuya labor se centra en la formación de profesionales y la investigación; en la producción de alimentos, hoy no basta producir alimentos, la sustentabilidad y calidad de esta producción es el eje central de la preocupación de un agrónomo, el cambio climático nos está generando una variabilidad o aumento de la incertidumbre en la producción agropecuaria, que pone en riesgo el abastecimiento mundial de alimentos y con ello la estabilidad económica y social”, manifestó el experto, quien agregó que, “la agronomía tiene la responsabilidad de adecuar los actuales modelos productivos a estos cambios significativo que implica el cambio climático, de ahí que una investigación robusta y decidida en esta nueva realidad compromete a esta nuestra Facultad a mantenerse en la vanguardia de la temática”.

En este sentido, el Dr. Marco Sandoval destaca también la malla curricular de la carrera, que se ha ajustado a las nuevas realidades. “Cerca del 90% de nuestros académicos tienen estudios de doctorados, lo que ha significado un fuerte desarrollo en el ámbito académico y científico, esto ha resultado en un aire renovador en todo el ámbito de la formación de nuestros estudiantes, hecho que se ha consolidado desde hace aproximadamente una década, centrando la formación e investigación tanto del pregrado como postgrado. Además este año estamos iniciando nuevas propuestas de cambios en la malla curricular, esto es un proceso complejo, que sin duda mejorará aún más estos aspectos, también nuevas contrataciones de profesionales a jornada completa que en marzo del 2022 debieran fortalecer temas de agua en la agricultura y nutrición vegetal con la idea de enfrentar los desafíos futuros”, precisó el académico.

Bajo esta mirada es importante precisar que solo este año, la Facultad de Agronomía, junto con otros Departamentos y  Unidades de la universidad, se ha adjudicado tres Fondef Idea, directamente relacionados con adaptaciones al cambio climático, “lo que confirma nuestro compromiso y la dirección en la cual nos hemos encaminado, estos recursos mejoraran en un impacto tecnológico y de formación a nivel pregrado y postgrado”, puntualizó el Dr. Sandoval.

Por su parte, el Dr. Erick Zagal, también del Departamento de Suelos y Recursos Naturales, destacó algunas de las investigaciones que se han desarrollado en los últimos años. “Durante los últimos 10 años nuestra investigación ha estado dirigida inicialmente a la cuantificación de gases de efecto Invernadero (GEI; principalmente anhídrido carbónico, óxido nitroso, metano), desde la agricultura; en un esfuerzo por avanzar en el conocimiento de factores de emisión de nuestros suelos, según fueran, por ejemplo, las prácticas de manejo del suelo o de manejo agronómico, o del uso de fertilizantes nitrogenados. Los factores de emisión nos entregan una aproximación cuantitativa de los gases emitidos, por ejemplo, en caso de la aplicación de fertilizantes con nitrógeno, de la cantidad de óxido nitroso emitida por kilo de nitrógeno-fertilizante aplicado. En el caso de la agricultura este es uno de los GEI de mayor potencial de calentamiento global (por ejemplo 310 veces más que el CO2)”, explicó el Dr. Erick Zagal.

El académico agregó que las investigaciones también han estado dirigidas a entender el rol de los suelos en la mitigación del calentamiento global, “porque es el mayor reservorio de carbono en ecosistemas terrestres y podemos capturarlo por procesos de fotosíntesis que hacen las plantas primero (formación de compuestos orgánicos), para luego ingresar al suelo ese carbono en residuos de cosecha, hojas, raíces, y/o prácticas de fertilización orgánicas (estiércoles, compost) y también de aplicación de enmiendas como el biochar (carbono vegetal). Este último material, de diferente origen, ha sido investigado en suelos de la región, así como los mecanismos que estabilizan el carbono en el suelo, para entender interacciones clima, suelo y organismos del suelo en este proceso de captura”. 

Finalmente, el Dr. Erick Zagal, destacó el avance que el país ha tenido en el tema del Calentamiento Global. “Chile se ha propuesto una agricultura carbono neutral para el año 2050 lo que implica un esfuerzo del sector silvoagropecuario importante, en lo que significa definiciones respecto del uso del suelo, el manejo agronómico de los cultivos, el uso de energías renovables en la agricultura, el uso eficiente del agua, de los fertilizantes, la restauración del bosque nativo, entre otros. El conocimiento existe a nivel de la comunidad científica para realizar una agricultura sustentable, agroecológica, que no incorpore más tierras al cultivo a costa de los bosques, humedales y praderas. Esto implica producir más con menos o los actuales recursos, lo que actualmente se discute como intensificación sustentable de la agricultura. Producir más con los mismos recursos para asegurar los alimentos para una población de 50 billones de personas al año 2050; lo que significa un trabajo interdisciplinario, multidisciplinario para doblar la producción de alimento actual”. 

Para ello, explicó el experto, existen actualmente en Chile, equipos o mesas a nivel Ministerial (Ministerios del Medio Ambiente, de Agricultura y de Ciencias) que reúnen a expertos, y también académicos de la Facultad de Agronomía que tienen un rol central, por ejemplo, en la Mesa Agua y Suelos del Consejo Científico Asesor Silvoagropecuario Sustentable convocada por el Ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, y el Ministerio de Agricultura.

Sequía en Valparaíso: comienza entrega de bono de emergencia a más de 3 mil pequeños ganaderos y apicultores

Un total de $520.000.000 comenzó a distribuir INDAP entre 3.470 pequeños ganaderos y apicultores de Valparaíso, usuarios de este servicio, como bonos de emergencia para apoyar la alimentación de sus animales o abejas, ante la extensa sequía que afecta a esa región, sumado a las dificultades por la crisis sanitaria que provoca la pandemia por Covid-19. 

Edita Castro Pizarro, dedicada a la crianza de ovejas, y Claudio Godoy Tapia, también pequeño ganadero y emprendedor de Turismo Rural, usuarios del Prodesal de La Ligua, forman parte de estos productores, y este jueves fueron visitados por el director nacional de INDAP, Carlos Recondo, que llegó hasta sus predios en el sector Los Molles Alto.   

El director nacional de INDAP, Carlos Recondo, participó este jueves en la entrega de estos recursos en una visita a dos de estos productores beneficiados, Edita Castro Pizarro y Claudio Godoy Tapia, ambos usuarios del Prodesal de La Ligua que lo recibieron en sus predios en el sector Los Molles Alto.   

El bono que recibirán los más de 3 mil usuarios de INDAP considerados en ese grupo corresponde a $150.000 y su destino es la adquisición de alimentación animal o apícola con el objetivo de que puedan mantener su producción y enfrentar de mejor forma la falta de forraje y floración producto de la crisis hídrica. 

Carlos Recondo destacó que se trata de agricultores muy afectados por la falta de agua y que ante eso, “producto del esfuerzo que hace el gobierno entregando recursos para enfrentar la emergencia, estamos aquí con Claudio, y estuvimos con Edita, simbólicamente entregándoles un apoyo para que puedan seguir alimentando el ganado aquí en esta zona”. 

Edita Castro, cuyo negocio principal es la venta de corderos, y que debido a la escasez hídrica y de alimentos se vio obligada a reducir el plantel en que llegó a tener 45 ovejas y hoy cuenta con 25, además tuvo que confinar a los animales para su cuidado. “Hay que mantenerlos encerrados, hace 3 años que no las soltamos”, explicó. 

La compra de forraje es la mayor dificultad con que se encuentra hoy por lo que, dijo, “esta ayuda va a ser muy buena para los animales porque todo lo que uno produce y vende es para ir comprándoles comida y el bolsillo no aguanta. Se les compra comida 3 veces al mes y hay que ir a afuera, además, porque a veces pasan pocos vehículos con pasto por acá”.  

Efectos similares enfrenta Claudio Godoy Tapia, también pequeño ganadero y que ante la emergencia incursionó en el Turismo Rural creando una granja demostrativa con cabras, vacas, cerdos, gallinas y caballos de paseo que bautizó como “El Rincón Rústico”. 

El director nacional de INDAP, Carlos Recondo, en el recorrido estuvo acompañado por el director regional de INDAP Valparaíso, Fernando Torregrosa, y por el jefe de Área de INDAP La Ligua, Sergio Valladares. La entrega de bonos de emergencia iniciada ha llegado hasta ahora a cerca de 1.800 productores y la cobertura abarca más de 30 comunas de la región donde INDAP mantiene convenios con las municipalidades locales e incluye a los usuarios del Prodesal de Quilpué que actualmente está a cargo de la Universidad de Playa Ancha. 

U. de Chile llama a garantizar el derecho a la alimentación a través de campaña “Aquí comemos todas y todos”

Especialistas de la Universidad de Chile plantean la necesidad de políticas públicas que permitan enfrentar la inseguridad alimentaria y garantizar a la población el acceso a alimentos para una correcta nutrición, especialmente en un contexto de riesgo y desastre. Frente a este desafío, nuestro plantel ha impulsado diversas iniciativas, una de las cuales es la campaña “Aquí comemos todas y todos”, trabajo que -a través de tres guías prácticas- entrega una serie de recomendaciones sobre nutrición, inocuidad alimentaria y cultivos caseros.

Con la pandemia, los problemas de acceso a los alimentos esenciales aumentaron, principalmente entre la población más vulnerable. La falta de disponibilidad provocó que la inseguridad alimentaria se incrementara en un 25 por ciento, situación que llevó a la Universidad de Chile, a través de la Unidad de Redes Transdisciplinarias de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo, a realizar la campaña “Aquí comemos todas y todos”.

Jaqueline Meriño, Coordinadora Unidad de Redes Transdisciplinarias, se refirió al objetivo de la campaña. “En conjunto con académicas del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) y de la Facultad de Agronomía, nos reunimos para entregar una serie de recomendaciones a través de la elaboración de tres guías prácticas que aporten en la nutrición de las personas, la inocuidad alimentaria en cocinas comunitarias u ollas comunes, además del cultivo de alimentos en el hogar y espacios comunes”.

Meriño recalcó que “a través de una mirada transdisciplinaria, que nace desde la U. de Chile, se generó información útil para llegar a toda la población. Nuestra finalidad era entregar consejos elaborados por expertos, como respuesta a la situación de inseguridad alimentaria que atraviesa el país a consecuencia de la pandemia”.

Inseguridad alimentaria y derecho a la alimentación

Al respecto, Daniela Ejsmentewicz, coordinadora de docencia de temáticas en docencia de gestión de riesgos de desastres de CITRID de la Universidad de Chile, comentó que la inseguridad alimentaria es un concepto que tiene que ver con dos elementos. “El primero es la calidad de los alimentos que se están consumiendo y el segundo, el acceso a ellos. Entonces, es un problema que no solamente tiene que desarrollarse con que tú no tengas que comer, sino que también comas mal, entonces podríamos hablar de inseguridad alimentaria cuando tienes una población obesa –como ocurre en Chile- porque los alimentos a los que tienen acceso son de baja calidad”, explicó.

Por otra parte, para el investigador del Centro de Derecho Ambiental de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile e integrante del Grupo Transdisciplinario de Obesidad de Poblaciones, Jorge Aranda, el derecho a la alimentación es “un derecho humano consistente en poder acceder tanto física como económicamente a alimentos saludables, producidos de forma sostenible, con pertinencia cultural, de forma sostenida en el tiempo. Esto, en miras a prevenir y combatir tanto la desnutrición de las personas más vulnerables, como la malnutrición por consumo de alimentos no saludables”.

El académico enfatizó que para su implementación se requiere de un Estado que desarrolle políticas públicas coordinadas entre diferentes órganos con competencias para regular la producción, intercambio y consumo de alimentos saludables. “También se requiere de algún mecanismo para poder reclamar la tutela de este derecho ante los tribunales de justicia, como podría ser la acción de protección”.

Desde la reciente experiencia de la pandemia, además, se comenzó a experimentar problemas y complicaciones en las cadenas de suministro, situación que se puede repetir frente a cualquier tipo de emergencia o desastre. En este ámbito, “desde un punto de vista jurídico, están los temas de respeto, promoción y garantía de derechos humanos, donde obviamente las personas tienen que tener derecho a alimentación suficiente para poder sobrevivir y sobrellevar la etapa de emergencia. Eso significa que, en un primer momento, se le entregue a la población alimentación suficiente para poder sobrevivir, y luego que se reestablezcan las cadenas de suministro para que puedan tener acceso a la alimentación, también que tengan acceso a medios para comprarlas y que se den las facilidades para que puedan adquirirlas”, indica Daniela Ejsmentewicz.

Por su parte, Jorge Aranda agregó que una primera medida sería “poder asegurar la producción de alimentos dentro del país para el consumo interno, en caso de problemas de abastecimiento desde el exterior. Es de suma importancia valorar las cadenas de distribución y venta locales de alimentos, tales como las ferias libres o almacenes. En muchos casos, son los lugares en que las personas pueden surtirse de alimentos en lo cotidiano, incluso en escenarios de desastre”. Aranda también hizo un llamado a efectuar un ordenamiento territorial adecuado para la protección del suelo cultivable y del agua para regadío ante la inminencia del cambio climático.

Banco de Alimentos de Cerro Navia

En el año 2019 -y previo al inicio de la pandemia- nació el Banco de Alimentos de la Municipalidad de Cerro Navia, el cual se ha convertido en un espacio de colaboración para la entrega de alimentos que, por distintas razones, no son comercializados. Recientemente, la Municipalidad de Cerro Navia llevó a cabo la Primera Conferencia Regional sobre Banco de Alimentos en Municipios de Chile, encuentro que contó con la participación del Programa de Reducción de Riesgos y Desastres (CITRID) de la Universidad de Chile, el Banco de Alimentos de Chile, Bogotá y Argentina, entre otras entidades.

En la oportunidad, el acalde de la comuna, Mauro Tamayo, entregó algunas ilustrativas cifras relacionadas con la situación de los alimentos en nuestro país. Por ejemplo, que al año se desperdician 63 kilos de pan por familia, que existe un 25 por ciento de inseguridad alimentaria en las poblaciones más pobres y que se registra un 64 por ciento de sobrepeso y obesidad en estudiantes de 5° Básico.

Uno de los proyectos emblemáticos de la Municipalidad de Cerro Navia es el Banco de Alimentos. Somos el primer municipio en concretar esta medida junto con el Plan Cero Desperdicios. La iniciativa se creó como una oportunidad de asociación público-privada, en la consecución de objetivos de desarrollo sostenible. Se encarga de la recuperación y reutilización de alimentos, e involucrando al tercer sector en el trabajo con las comunidades locales”, señaló el acalde Tamayo, quien además es kinesiólogo de la Casa de Bello.

A través del Banco de Alimentos, el municipio ha apoyado el funcionamiento de ollas comunes y ha entregado alimentos en el contexto de desastres y catástrofes, como es el caso de la pandemia sanitaria por COVID-19.

Comunicaciones VID.

Corfo lanza catálogo 2021 con las 50 innovaciones alimentarias de mayor potencial global

  • Se trata de proyectos que van en línea con las nuevas tendencias de alimentación saludable y producción sostenible, que apuntan a enfrentar desafíos de cambio climático y transformación tecnológica.

Corfo, a través de su Programa Transforma Alimentos, apoyado por el Ministerio de Agricultura, lanzó hoy el Catálogo 2021 “Innovación Alimentaria de Chile”, publicación digital de difusión nacional e internacional que compila una selección de los 50 productos y servicios más innovadores y con potencial global desarrollados por empresas chilenas de la industria alimentaria, con el fin de facilitar su conexión y el acceso a nuevos mercados.

Esta vitrina, que es producto de una convocatoria abierta y de la selección de un jurado experto en innovación, reúne empresas cuya producción se enmarca en las categorías de alimentos saludables y de última generación; cadenas trazables y seguras; sistemas sostenibles y cero residuos; y AgriFood Tech.

“Desde Corfo, entendemos que la industria de alimentos es un sector muy relevante para la economía de Chile, donde la innovación y el desarrollo tecnológico son elementos claves para mejorar nuestro posicionamiento como país productor y exportador. A través del Programa Transforma Alimentos y con el apoyo de distintos actores de la industria, buscamos que sean cada vez más los emprendedores que trabajen por hacer crecer el sector alimentos, incorporando tecnologías en sus procesos productivos e innovando con soluciones sostenibles que respondan a las principales necesidades del país y el mundo. Así, avanzaremos hacia un Chile cada vez más competitivo y sofisticado con su economía, generando más empleos e impulsando ese talento chileno que hoy tanto necesitamos”, indicó el vicepresidente ejecutivo de Corfo, Pablo Terrazas. 

Estos productos y soluciones fueron presentados en el marco de la 5ta versión del “Encuentro Anual de la Red Transforma Alimentos”, instancia que busca conectar a los distintos actores de la industria nacional, en torno a los desafíos y oportunidades de innovación que están emergiendo. 

Algunas de las innovaciones seleccionadas este año, son los productos Rise & Mico de la empresa Done Properly; la pasta de legumbres de Cosecha Justa; la sala modular ClintBox de la firma de arquitectura Arcom; el biofortificante Crioprotect de Pewman Innovation; y la harina de insectos F4F Protein. Todas ellas, además, distinguidas entre las mejores iniciativas del catálogo, tras una competencia de pitch realizada al final del encuentro.

El Catálogo 2021 “Innovación Alimentaria de Chile” estuvo en sintonía con las nuevas tendencias de mercado en alimentación saludable y producción sostenible en un contexto de cambio climático y de rápidas transformaciones tecnológicas.

“Con un claro acento en la sustentabilidad, esta selección de productos y servicios muestra el potencial que tiene la industria alimentaria para traccionar la innovación y el desarrollo económico del país, con empresas de distintos tamaños y regiones, que han sabido interpretar las tendencias y transformar nuestros recursos en soluciones para el mercado global”, expresó la gerente de Transforma Alimento, Graciela Urrutia.

La iniciativa cuenta con la alianza de ProChile para apoyar la internacionalización de la oferta exportadora, junto a otras entidades del sector público como FIA e Invest Chile; y del sector privado, como PF Alimentos, la consultora internacional Innova Market Insights, CENEM, Doble Impacto, Arpegio VC y UC Davis Chile-. Todas estas entidades con experiencia en el área de la innovación, aceleración y/o escalamiento de emprendimientos y desarrollos tecnológicos innovadores.

Aquí puedes descargar el catálogo completo.

https://transformaalimentos.cl/catalogo2021/

Chef mapuche Amelia Cayul protagonizó último capítulo de la serie de INDAP “Agente de Cambio”

Compartir la gastronomía, la cultura y la lengua de su pueblo y dictar clases “para enseñar a vivir con poco y en armonía con la naturaleza”, dejando así un legado de su paso por esta tierra, es el principal anhelo de la pequeña agricultora, chef mapuche, monitora de telar witral, maestra de mapudungun y poeta Amelia Carmen Cayul Tranamil (42), quien protagonizó el último capítulo de esta temporada de “Agente de Cambio”, serie transmitida por las redes sociales de INDAP. 

Con un total de ocho entregas, este espacio testimonial exhibió las historias de emprendedores campesinos de distintos puntos del país que, con iniciativas ejemplares, nuevos estilos de vida y la recuperación de prácticas ancestrales, trabajan para reducir los impactos de la producción agrícola en el medio ambiente y trazar un camino ante los desafíos que plantea el cambio climático. 

Hija del agricultor Segundo Cayul y de la artesana María Estela Tranamil, Amelia nació y se crió en la comuna de Cholchol, Región de La Araucanía, y con 17 años emigró a Santiago para emplearse en una casa particular cuidando niños. En la capital también tuvo a su única hija, Carla (22), estudió banquetería, se capacitó en forma permanente y trabajó en eventos culinarios. 

En un viaje al sector Dadinco de la comuna agroecológica de San Nicolás, Región de Ñuble, conoció a quien hoy es su esposo, Álex González, y se enamoró de él y de las labores agrícolas que realizaba. En 2012 se radicó en la zona y comenzó a trabajar la huerta para producir pastas de albahaca y ají, mermeladas y otras conservas que luego vendía en Santiago y en ferias campesinas, al tiempo que recolectaba semillas ancestrales. Con el esfuerzo familiar pudieron tener su primer auto y su casa. 

Desde ese instante, Amelia se dedicó a su gran pasión, la cocina, y comenzó a trabajar con diversas municipalidades. Su gran anhelo era tener una ruka mapuche, “para dar a conocer nuestra cultura”, y para eso fue recolectando objetos de sus padres y abuelos que estaban en Cholchol, junto con aumentar sus cultivos de hortalizas, frutas y hierbas medicinales para sus recetas y productos, como concentrado de arándanos, jugo de durazno betarraga y vinagre de maqui con mora. 

En 2018 se hizo usuaria de INDAP, donde participa en los programas Prodesal y de Turismo Rural, y al año siguiente pudo ver cumplido su sueño de contar con una ruka, la que bautizó con el nombre Kuyfi Koru, que en madupungun tiene tres significados: “comida mapuche”, “cocina ancestral” y “receta antigua”. Ahí ofrece degustaciones de guisante de liebre y conejo ahumados, pan de papa y mousse de harina tostada y maqui, entre otras recetas, además de llevar a los visitantes a recorrer sus cultivos y mostrarles su trabajo en telar. 

Hoy, en esta ventana de normalidad que se ha abierto tras un año y medio de pandemia, Amelia espera poder comenzar a recibir visitantes para continuar divulgando los saberes de su pueblo: “Yo siempre sueño las cosas que van a ocurrir… Hace unos días me visitó un sapito en la entrada de mi casa y eso significa éxito en la vida”. 

Junto con anunciar una nueva temporada de la serie “Agente de Cambio”, el director nacional de INDAP, Carlos Recondo, dijo que el deseo de la institución es que casos como el de Amelia Cayul “sirvan de ejemplo y de inspiración para que otros pequeños productores tomen conciencia de lo importante que es realizar una agricultura sustentable para el cuidado de nuestro planeta”. 

Para ver todos los capítulos de “Agente de Cambio” pinche aquí

¿Cómo mejorar la alimentación en Chile? Uno de cada dos escolares tiene algún grado de malnutrición

Cada 16 de octubre se conmemora el Día de la Alimentación, el cual busca promover sistemas agroalimentarios sostenibles para que estos provean a la población de alimentos suficientes, nutritivos e inocuos accesibles para todas y todos. Especialistas de la Universidad de Chile analizan el escenario actual y plantean cuáles son los desafíos para mejorar la nutrición en nuestro país.

De acuerdo a los datos entregados por la última Encuesta Nacional de Salud de 2017, solo un 24,5 por ciento de la población se encontraba en estado “normal” respecto del estado nutricional, mientras que un 39,8 por ciento tenía sobrepeso; un 31,2 por ciento entraba en la categoría obeso y un 3,2 por ciento en la categoría obeso mórbido. Esta medición resulta ser un reflejo de los alimentos que se producen y consumen en el país, donde existe una mayor prevalencia de consumos altamente calóricos, con bajo aporte nutricional, pero de un menor costo frente a alimentos de mejor calidad nutricional.

Este problema se ha acrecentado en los últimos años, y pareciera ser que los esfuerzos realizados para poder detener esta “pandemia” no han cumplido sus objetivos. De hecho, en la última encuesta aplicada por JUNAEB, “Mapa Nutricional” de 2020, para conocer la realidad de los escolares chilenos, se observó que un 29 por ciento tenía sobrepeso, mientras que un 25 por ciento tenía obesidad u obesidad severa.

Al desagregar estos datos, también se logra identificar una realidad compleja y cruzada por determinantes sociales de la salud: las comunas de menores ingresos tienen índices más altos de obesidad que las comunas de mayores ingresos. Por otro lado, las comunas rurales tienen mayores tasas de obesidad que las comunas urbanas. Al centrarse en Santiago, se observa que los estudiantes del primer quintil del Índice de Vulnerabilidad Escolar (IVE) tenían un 44 por ciento más de probabilidad de tener cualquier tipo de obesidad que los estudiantes del quinto quintil.

Uno de los factores que influyen en este fenómeno está relacionado con la accesibilidad a una alimentación saludable. De acuerdo al académico del Departamento de Atención Primaria y Salud Familiar de la U. de Chile, Daniel Egaña, esta problemática surge por la falta de oferta de estos alimentos, sumado con los recursos limitados de la población para llegar a ellos, lo que se ha visto acrecentado por efecto de la pandemia.

La caída en los ingresos hace que las familias no puedan acceder a comida de buena calidad nutricional. Si bien no es la única causa, es un punto importante considerar que la mayoría de la población vive rodeada de un ambiente en donde la oferta de alimentación saludable no siempre es mayoritaria”, afirmó el académico.

Los desafíos para una alimentación saludable

Para el profesor del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), Fernando Vio, es fundamental que exista una política de Estado en alimentación saludable, que cumpla la finalidad de apoyar a la producción de frutas y verduras, y guiar estos alimentos desde los productores hasta los consumidores con la garantía de estándares de calidad, inocuidad y precios accesibles para la población, entre otras recomendaciones.

“Es necesario, además, educar a la población en alimentación saludable, pero también debe ser una prioridad que los alimentos que el Estado entregue -en colegios, hospitales y otros recintos públicos- cumplan estos estándares, con la finalidad de promover un estilo de vida saludable en distintos niveles, incluso dentro del mundo laboral”, agregó el Dr. Vio.

En este sentido, el académico de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (FAVET) y coordinador académico de la Cátedra de la Agricultura Campesina y la Alimentación, Claus Köbrich, resulta central cambiar la lógica actual frente a los procesos productivos, los cuales son cada vez más intensivos y con un alto uso de agroquímicos para poder alargar la vida de cada alimento. Por esto, uno de los desafíos actuales es transitar hacia sistemas sostenibles, cambiando los patrones de consumo.

“No podemos cambiar si no hacemos algo diferente y ello implica invertir. Sin duda, el precio al inicio será un poco mayor que el habitual, pero hoy pagamos poco gracias a que el medio ambiente y la salud pública se hacen cargo de muchos costos. Es hora de que como sociedad nos hagamos cargo del verdadero costo de producir alimentos”, concluyó el profesor Köbrich.

Finalmente, y como guía para la población, la conservación de los productos frescos también resulta relevante a la hora de motivar el consumo de estos alimentos. Para el académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas y director del Centro de Estudio Postcosecha, Víctor Escalona, la clave radica en el almacenamiento.

“La principal técnica para la conservación de los alimentos es tratar de reducir su temperatura por sobre el punto de congelamiento, me refiero a temperaturas de refrigeración entre 0 y 11°C; a menor temperatura el producto va a disminuir su metabolismo y prolongar su vida útil. Pero va a depender del tipo de producto la manera en que lo debo conservar. Los cultivos de climas tropicales como el plátano, por ejemplo, no deben mantenerse en frío; en cambio, las hortalizas o frutas chilenas -como lechugas, peras o cerezas- necesitan menor temperatura para mantenerse frescas. Si no hay refrigerador, ubicar un lugar en el hogar donde la temperatura es más fresca y así evitar el marchitamiento”, aconsejó el profesor Escalona.

Matías Marín
Departamento de Atención Primaria y Salud Familiar
Universidad de Chile

Día Mundial de la Alimentación: La crisis climática puede traer un hambre sin precedentes

Las comunidades vulnerables, que en su gran mayoría dependen de la agricultura, la pesca y la ganadería y son las que menos contribuyen a la crisis climática, seguirán soportando la peor parte de los impactos medioambientales con escasos recursos para amortiguarlos, destaca el informe.

Un nuevo análisis conducido por el Programa Mundial de Alimentos destaca que, si la temperatura mundial acaba registrando un aumento medio de 2ºc respecto a los niveles preindustriales, unos 189 millones de personas adicionales terminarán sufriendo hambre. El hallazgo se hizo público un día antes de la celebración del Día Mundial de la Alimentación que se conmemora cada 16 de octubre

El encargado de esbozar este complejo escenario fue el director ejecutivo del Programa al afirmar que “grandes extensiones del planeta, desde Madagascar hasta Honduras y Bangladesh, están sumidas en una crisis climática que es ya una realidad cotidiana para millones de personas. La crisis climática está fomentando una crisis alimentaria”.

A modo de ejemplo, el Programa destaca que decenas de miles de vidas están en peligro en el sur de Madagascar, uno de los muchos lugares del mundo en los que el cambio climático ha favorecido las condiciones de hambruna.

El país africano ha sufrido una serie consecutiva de sequías que han conducido a casi 1,1 millones de personas a una situación de hambre severa. Casi 14.000 de ellas se encuentran en una situación similar a la hambruna y se espera que esta cifra se duplique para finales de año.

El 63% de los habitantes del sur de Madagascar son agricultores de subsistencia que han presenciado el derrumbe de sus medios de vida y la extinción de su única fuente de alimentos debido a la sequía.©PMA /AretePersonal humanitario de la ONU entrega alimentos y mantas a la gente necesitada en Kabul, Afganistán. 

Un tercio de los afganos pasa hambre

Pero los problemas para algunas de estas naciones no se detienen con las crisis climáticas y hay que sumarles un devastador elemento adicional: la aparición de conflictos. La combinación de ambos elementos agrava las vulnerabilidades existentes y magnifican los daños, la destrucción y la desesperación. 

Los fenómenos climáticos extremos en las zonas afectadas por el conflicto destruyen los ya escasos recursos de que disponen las familias e incluso obstaculizan los esfuerzos humanitarios que llegan a las comunidades.

En Afganistán, la grave sequía ligada al conflicto y a las dificultades económicas ha dejado a un tercio de la población pasando hambre.

“Si esta es la nueva situación de normalidad, no podemos seguir tambaleándonos de desastre en desastre. Tenemos que ir más allá de limitarnos a recoger los pedazos tras las crisis, y en su lugar gestionar los riesgos climáticos para que ya no tengan el poder de destruir la seguridad alimentaria de las comunidades vulnerables. Aquí es donde aparece la experiencia exclusiva del Programa Mundial de Alimentos”, añadió Beasley.Los sistemna de alerta temprana son vitales para salvar vidas. Foto: UNISDR-Amir Jina

Falta inversión en alerta temprana y programas de adaptación climática

 La agencia de la ONU ha movilizado casi 300 millones de dólares para la acción climática en la última década. En 2020, puso en marcha estrategias para la gestión de riesgos climáticos en 28 naciones de las que se beneficiaron más de seis millones de personas.

En Bangladesh, el Programa apoya a las comunidades afectadas por los fuertes monzones y las inundaciones con ayuda en efectivo antes de las catástrofes para que puedan comprar alimentos y medicinas, proteger los bienes críticos y transportar el ganado y las familias a lugares seguros.

Además, ha protegido de las sequías con un seguro de riesgo climático a 1,5 millones de personas en Malí, Mauritania, Burkina Faso, Zimbabue y Gambia

“Necesitamos invertir urgentemente en sistemas de alerta temprana y en programas de adaptación y resiliencia climática para evitar este desastre humanitario que se avecina”, finalizó Beasley.Unsplash/Markus SpiskeLos vegetales que no cumplen ciertos requisitos estéticos generalmente se desperdician.

El 40% de las personas no pueden permitirse una dieta saludable

En su mensaje por la efeméride, el Secretario General de la ONU resaltó que actualmente cerca del 40 % de la humanidad, unos 3000 millones de personas, no pueden permitirse una dieta saludable y que el hambre, la subalimentación y la obesidad van en aumento.

Una situación que ha empeorado con la aparición de la pandemia del coronavirus dejando a otros 140 millones de personas sin acceso a los alimentos que necesitan, explicó António Guterres.

Además, la forma de producir, consumir y desperdiciar la comida “supone una pesada carga para el planeta” y produce “una presión histórica sobre nuestros recursos naturales, nuestro clima y nuestro medio natural”.

“Como deja claro el tema de este año -Nuestras acciones son nuestro futuro-la facultad de cambiar está en nuestras manos”, recordó el Secretario General.

U. Santa María: Impacto de sellos en alimentos a 5 años de su implementación

En Chile 1 de cada 11 muertes son atribuibles al sobrepeso y obesidad, y por ello fue urgente poner en práctica esta importante política pública en 2016.

A cinco años de haberse puesto en práctica el sistema de etiquetado de los alimentos -sellos negros- la evaluación de esta política pública se reconoce como práctica, muy positiva y pionera. Así lo señala la experta Cecilia León, profesora del Departamento de Química y Medio Ambiente de la Universidad Técnica Federico Santa María.

En 2016 comienza su implementación en las empresas elaboradoras de alimentos, estableciendo que aquellas provisiones a las que se les hayan adicionado azúcares, sodio o grasas saturadas y que superan los límites establecidos por el Ministerio de Salud. Los sellos escogidos fueron hoy se conocen como “alto en calorías”, “alto en azúcares”, “alto en sodio” y “alto en grasas saturadas”.

En esta línea la profesora destaca la importancia que tiene esta ley ya que “habla de adición de estos nutrientes críticos por sobre los niveles establecidos y eso la industria de alimentos lo debe tener bien claro, puesto que hay alimentos sin adición que superan los límites establecidos y no tienen la obligación de incluirlos. Asimismo, una vez que los alimentos tienen estos sellos en sus envases, la ley especifica que no podrán realizar publicidad dirigida a menores de 14 años, ni comercializarse o entregarse a título gratuito en los establecimientos educacionales de nivel parvulario, básico y media”.

Positivo balance

La discusión parlamentaria y posterior puesta en marcha de este etiquetado, es una respuesta a la alta incidencia del sobrepeso y obesidad en la población chilena de los últimos años. 

De acuerdo al Minsal, una de cada 11 muertes en Chile es atribuible al sobrepeso y obesidad, afectando además la calidad de vida de las personas “debemos comprender que puede generar enfermedades crónicas no transmisibles derivadas de una mala alimentación como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, colesterol elevado, entre otras, considerando aún más el contexto de pandemia que ha aumentado el sedentarismo, empeorando la situación de salud y mala nutrición en nuestro país”, explicó la docente y magister en Gestión de la Calidad para la Industria de Alimentos.

A la hora de la evaluación a 5 años de su implementación, la profesora León sostiene que ha sido muy positiva. “Ha mejorado la comprensión de lo que significa una alimentación saludable. Según el informe en 2018 de evaluación de la implementación de la ley sobre composición nutricional de los alimentos y su publicidad, el 92,9% de las personas en Chile declaran entender la información que entregan estos sellos, situación que es altamente importante porque avala la campaña educativa detrás de la iniciativa y además a la hora de comprar alimentos muchos consumidores realizan una comparación de acuerdo con la presencia de estos sellos”. 

La consecuencia de esta rotulación ha producido cambios importantes que dicen relación con un consumidor cada vez más informado y por ende cada vez más conscientes de una alimentación y vida sana. No obstante, aún en este ámbito falta llegar a la población con menores recursos, donde este tipo de alimentación está fuera del alcance de su presupuesto.

Otro aspecto importante es “destacar que esto ha promovido en la industria de alimentos cambios en la formulación de sus alimentos e innovación en los mismos, para lograr eliminar algunos nutrientes críticos como el sodio y el azúcar, dos detonantes importantes de enfermedades no transmisibles”, concluyó la experta.

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