Organizaciones campesinas de Aysén se fortalecen en gestión y soporte 

El Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) del Ministerio de Agricultura celebró la adjudicación de fondos del Programa Gestión y Soporte Organizacional (PROGYSO) en la Región de Aysén, beneficiando a 11 organizaciones campesinas. Las organizaciones favorecidas se encuentran distribuidas entre Chile Chico, Coyhaique, Puerto Aysén y La Junta.  


El PROGYSO, enmarcado dentro de la Estrategia Nacional de INDAP 2023-2030, tiene como objetivo apoyar el fortalecimiento de las organizaciones de representación campesina a través del desarrollo de capacidades y habilidades organizativas. También busca optimizar los canales de comunicación, ampliar el grado de representación, mejorar la interlocución con el sector público y privado, y promover la participación activa en políticas públicas.

Al respecto, la Directora Regional de INDAP, Yessica Lagos Cárdenas, señaló: “La adjudicación de estos fondos, representa un paso significativo hacia el fortalecimiento de la participación y la representación de nuestras organizaciones campesinas de las distintas comunidades de la Región de Aysén, haciendo que las políticas y programas de INDAP sean mucho más atingentes a las distintas realidades que viven las familias campesinas”. 

Durante el año 2024, INDAP en Aysén realizó dos llamados a concurso del Programa Gestión y Soporte Organizacional (PROGYSO), con un monto total de $21.000.000. En el primer llamado, lanzado en febrero, la Asociación Gremial de Mujeres Campesinas de la Patagonia Aysén fue adjudicada con $3.000.000 para fortalecer la capacidad organizacional de las mujeres campesinas en la región.

En el segundo llamado, efectuado en abril, se benefició a múltiples organizaciones: la Asociación de Chacareros y Ganaderos Lago General Carrera, la Agrupación Cultural de Artesanas Manos Amigas, el Taller Artesanal Campesino Social y Cultural Raíces de Mañihuales, el Comité Campesino Las Confluencia de Mañihuales, la Asociación Gremial de Pequeños Campesinos Los Torreones, la Asociación Gremial de Pequeños Campesinos de Puerto Aysén, la Federación Agropecuaria Forestal Aysén Patagonia Verde, la Agrupación Cultural y Productiva Productoras de la Patagonia, la Federación Gremial Regional Agrícola y Ganadera FAGA, y la Agrupación Social Río Figueroa.  


Sobre la iniciativa, el SEREMI de Agricultura, Eugenio Ruiz, indicó: “Durante este jueves nos reunimos con las campesinas y campesinos de Coyhaique que felizmente lograron ser beneficiarios de la adjudicación de fondos PROGYSO 2024 que promueve INDAP. Relevamos esta tarea como un gran avance para su fortalecimiento organizacional, el de su autonomía campesina y su capacidad de incidencia en virtud de potenciar comunidades rurales a nivel local y nacional”.

Estos fondos están destinados a fortalecer capacidades de liderazgo, representatividad gremial y colaboración dentro de las comunidades campesinas de Aysén, como parte de la estrategia de INDAP 2023-2030. 

Investigación en Chiloé abordó trabajo de adultas mayores en agricultura y paisaje alimentario insular

Escrito por  Luis Sánchez S. – FCAA Fotografia: Gentileza Fernanda Bórquez 

Trabajo de tesis de Magíster en Desarrollo Rural realizado en la Isla Quehui da cuenta de la resiliencia y capacidad de transformación de las adultas mayores de esa zona ante los cambios en las costumbres asociadas a la agricultura.

Fernanda Bórquez Solís estudió Antropología en la Universidad Austral de Chile y se integró al programa de Magíster en Desarrollo Rural a través de la vinculación pregrado-postgrado con dicha carrera, llevando a cabo una investigación titulada: “Percepciones y experiencias en torno al Paisaje Alimentario Insular: Adultas Mayores en Isla Quehui, Archipiélago de Chiloé”.

“El paisaje alimentario insular se compone de material e inmaterial, quería ver la infraestructura alimentaria y también hablar con ellas sobre qué alimentos consumían, cuáles compraban, cuáles producían y las transformaciones que se habían dado desde su niñez hasta su vejez, ya que en las distintas etapas etarias hay diferentes funciones que cumplen las personas en el campo, entonces quería hablar de cómo se había desarrollado su vida pero además cómo es la alimentación en la vejez”, señala Fernanda.

La profesional indica que en las zonas rurales hay altos índices de pobreza y, además, se produce mucha migración de jóvenes y adultos a las urbes, por lo tanto, le interesaba conocer la visión de estas mujeres, “cómo era dedicarse todavía a cultivar, si alguien las ayudaba, si lo hacían solas, entre otros aspectos.”

El objetivo fue investigar sobre el paisaje alimentario insular que perciben las adultas mayores, “mujeres de 60 años o más y que estuvieran involucradas en algún punto de la cadena agroalimentaria, es decir, desde que se producen hasta que se desechan los alimentos”, enfatiza.

Migración y resiliencia

Fernanda constató que uno de los temas que más les preocupaba era la migración, especialmente los más jóvenes, que se trasladan desde el campo a la ciudad. “Las mujeres hablaban harto de que antes se producía en mayor cantidad, los jóvenes ayudaban, estaban interesados en quedarse en el campo, y hoy en día más bien todos migran a la ciudad, los más jóvenes algunos van a estudiar a las universidades y técnicos y ya no regresan, y los que son más adultos se van principalmente a las salmoneras, pasan generalmente 14 días embarcados y 14 en casa”.

Agrega que aún mantienen algunas redes de colaboración entre vecinos, principalmente de intercambio de alimento y no de trabajo como antes. “Hay cierta nostalgia de esos tiempos en que entre vecinos se ayudaban en las labores campesinas, en cambio hoy en día están un poco más solas y eso las ha llevado a crear redes entre vecinas y amigas de intercambio de alimentos, semillas, animales. Se habla mucho de seguridad alimentaria, es decir, el acceso físico, económico y social a alimentos sanos y nutritivos que sean culturalmente pertinentes”, indica.

Como conclusión de este estudio señala que “si bien se ha transformado no se ha perdido esta colaboración, todavía muestran una resiliencia, una capacidad de transformación con el tiempo que las hace agentes de cambio activo. No están desprotegidas frente a estos cambios, sino que son capaces de adaptarse y buscar nuevas maneras de continuar con su vida en el campo”, puntualiza.

Examen de grado

El 18 de junio Fernanda Bórquez rindió exitosamente su examen para optar al grado de Magíster en Desarrollo Rural, programa impartido por las Facultades de Ciencias Agrarias y Alimentarias y de Filosofía y Humanidades.

La comisión examinadora estuvo integrada por su profesora patrocinante, la Dra. Asunción Díaz, del Instituto de Estudios Antropológicos, los profesores informantes Dr. Gonzalo Saavedra y Dra. Cari Lynn Tusing, junto a la profesora invitada Dra. Debbie Guerra, académicos del Instituto de Estudios Antropológicos de la Facultad de Filosofía y Humanidades.

Presidió el examen y actuó como secretario y ministro de fe, el Director de la Escuela de Graduados de la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias, Dr. Iván Maureira.

Especialista UCSC explica cómo se provoca el trastorno de ansiedad por comer

Las personas, entre ellos, estudiantes universitarios, buscan gestionar su ansiedad utilizando la comida como un mecanismo compensatorio para sentirse bien. 

Una de las situaciones con mayor estrés que enfrentan los universitarios es el fin de semestre, donde los estudiantes sufren inseguridad, miedo y angustia ante esta situación que muchas veces produce ansiedad por comer.

Un desorden que se caracteriza por el consumo impulsivo y descontrolado de alimentos, sin sentir hambre, que busca satisfacer necesidades emocionales, terminando en una sensación de angustia y culpabilidad.  Esta es una sensación similar al hambre fisiológica, sin embargo, es catalogada como hambre emocional. Presenta síntomas de ansiedad como desconcentración, decaimiento, sensibilidad repentina y pensamientos intrusivos relacionados con la comida.

Cristian Núñez, nutricionista de la Unidad de Salud de la Dirección de Apoyo a los Estudiantes UCSC (DAE), enfatizó que “todas las personas pueden experimentar ansiedad y la podríamos experimentar, incluso, en más de una oportunidad en el día. Una persona que no sabe gestionar correctamente la ansiedad y que comienza experimentar síntomas que afectan su salud física y mental, buscará en la comida algún mecanismo compensatorio para poder sentirse bien como es el caso de los estudiantes universitarios”. 

“La ansiedad por comer es como una especie de antidepresivo y estabilizador pasajero. Entonces, frente a esta situación de mucha ansiedad, angustia y presión, las personas se refugian comiendo alimentos que son no saludables, ricos en carbohidratos, azúcares refinados y grasas saturadas”, agregó. 

Comer chocolate después de almorzar, revisar el refrigerador constantemente y consumir bebidas gaseosas en vez de agua, son algunas de las actitudes que enfrentan las personas. Por lo general, tienen antojos de los alimentos que se pueden experimentar inmediatamente después de comer. 

Al consumir este tipo de alimentos, el nutricionista explicó que “genera un aumento en la producción de algunos neurotransmisores como la dopamina. Y esto hace a su vez, nos genera un estado de placer, un estado de calma, exaltación, nos activa y nos permite, incluso, conectarnos con las tareas que teníamos pendientes y nos permite funcionar bien, pero esta sensación puede durar hasta una hora”. 

Sin embargo, realizar estas acciones muy seguido provoca que las personas se vuelven dependientes. Núñez aclaró que “cada vez que se enfrentan a una situación de ansiedad donde se afecta la concentración, la capacidad para hacer frente y el estado de ánimo empiezan a querer consumir nuevamente un alimento con estas características para nuevamente experimentar estos síntomas pasajeros de placer, de bienestar, de compensación como un método compensatorio donde se acostumbran a funcionar de esa manera y caen en este círculo vicioso”. 

“Y eso a largo plazo puede afectar el estado nutricional, la salud cardiovascular en general, y puede generar molestias digestivas, afecta a nuestra salud mental, puede afectar el sistema inmunológico, entre otros”, añadió. 

En cuanto a cómo la comida influye en el estado de ánimo, el nutricionista señaló que “los nutrientes regulan el metabolismo de las células relacionadas con el pensamiento, las emociones y el estrés. Por ejemplo, la vitamina B2 mejora la memoria, previene estados de confusión y depresión; la vitamina C protege al cerebro del estrés oxidativo y mejora su funcionamiento; el hierro es necesario para el buen funcionamiento neuronal, la sinapsis y su déficit se asocia a problemas de aprendizaje y desarrollo; y el magnesio ayuda a reducir el estrés, la ansiedad y regula la producción de dopamina y serotonina”. 

Recomendaciones 

Para enfrentar estos escenarios, el nutricionista recomendó que “hay que abordar esto mediante estilos de vida saludables. Es necesario dormir 7 a 9 horas por la noche, para tener un sueño reparador, establecer horarios, evitar los neuroestimulantes físicos y químicos”. 

Asimismo, el especialista enfatizó que “hay que definir los horarios de alimentación, no saltarse comidas, no realizar ayunos, no experimentar dietas de moda presentes en las redes sociales. Nunca dejar de comer y hay que consumir volúmenes de comida pequeños”. 

“Por otro lado, hay que evitar alimentos inflamatorios (condimentos, aliños, frituras, snack), y gaseosas. Mantener hidratación (agua, limitar la ingesta de café, té, mate y similares), no sobrecargar el estómago, evitar alimentos con temperaturas extremas, cocinar con laurel y orégano, preferir sopas y cremas”, sostuvo. 

Otras de las maneras para mitigar la sensación de ansiedad por comer, el profesional sugiere consumir hierbas tranquilizantes naturales como manzanilla, cedrón, menta, poleo, lavanda y cáscaras de naranja, otras como sedantes como hierba de San Juan, pasiflora, valeriana y lavanda. Para el colon, recomendó orégano, manzanilla, bolso, bailahuén, semillas de hinojo, clavo de olor, llantén y flor de caléndula. Asimismo, para la concentración sugirió ruda y romero como aromatizantes.

Crean biofungicidas “nanoencapsulados” para frutales y viñas chilenas

El proyecto, encabezado por Investigadores del centro ANID CEDENNA, desarrolla nanopartículas a partir de polímeros naturales, cargadas con agentes antifúngicos de origen botánico para prevenir los daños causados por hongos de la madera en árboles frutales y en las viñas.

Chile es reconocido a nivel mundial por su rol en la fruticultura, liderando la producción y exportación de más de 50 especies frutales. A nivel nacional, es el segundo sector exportador luego del cobre, aportando con un 39.2% al PIB sectorial y con un 34% a las exportaciones silvoagropecuarias.

Y frente a una población mundial creciente, se proyecta que la demanda de vegetales y frutas aumentará más de un 50%, siendo necesario incrementar la productividad nacional para mantener la competitividad de nuestro país.

Para cumplir esas expectativas, necesitamos sistemas de producción más intensivos, pero el exceso de fertilizantes y podas agresivas aumentan la susceptibilidad de los cultivos a enfermedades (hongos) y consecuentemente disminuye su rendimiento.  Por eso es necesario desarrollar una agricultura sostenible, que permita controlar las plagas sin causar daño a los productos, al medioambiente, ni a la salud humana.

Actualmente como tratamientos se utilizan biopesticidas y biofungicidas formulados con productos naturales, biodegradables y menos nocivos. Sin embargo, la exposición de estos compuestos a la temperatura, humedad o luz ultravioleta los degrada y obliga a aplicarlos con mayor frecuencia, afectando la efectividad, la toxicidad y aumentando los costos, lo que produce una resistencia al su uso por parte de los productores. Si a eso se agrega su naturaleza hidrofóbica, su uso también significa mayores volúmenes de solventes orgánicos para su aspersión, disminuyendo sus características eco-amigables.

Una potencial respuesta a este dilema, es elaborada por investigadores del Centro ANID CEDENNA, quienes proponen incorporar los biofungicidas en nanopartículas que también sean de origen vegetal, lo que protege a los fungicidas, incrementa su efectividad y disminuye su toxicidad, ayudando al tratamiento de enfermedades producidas por hongos en árboles frutales y parras.

Para lograr estos objetivos, los investigadores del equipo encabezado por el Dr. Luis Constandil, investigador de CEDENNA, y la candidata a doctora Natalia Juica, perteneciente al doctorado en biotecnología, de la Facultad de Química y Biología de la USACH, postularon y se adjudicaron el Concurso IdeA I+D 2024 otorgado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), junto a la empresa ANASAC.  Estos fondos permitirán desarrollar nanopartículas a partir de polímeros naturales cargadas con agentes antifúngicos de origen botánico para prevenir los daños causados por hongos de la madera en árboles frutales y en las viñas.

La aplicación de estas nanopartículas biodegradables brindaría beneficios relevantes para los productores, como la protección del compuesto activo frente a factores medioambientales, aumentando su disponibilidad. Además, permitiría una liberación sostenida en el tiempo, reduciendo la recurrencia de su aplicación.

Lógicamente, los principales beneficiarios serán los agricultores y exportadores y consumidores, pero también se otorga mayor seguridad a los trabajadores del agro. Complementariamente, se favorecerá la colaboración universidad-empresa y contribuirá a la formación de capital humano al incluir a tesistas e investigadores jóvenes en el desarrollo de estos “nanobiofungicidas”.

Fuente: CEDENNA

Expoferia de Alimentos: 20 años de innovación, formación y sabor en la Universidad de Chile

La Expoferia de Alimentos Innovadores de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile celebra su vigésima edición, consolidándose como una tradición de innovación y salud. Desde 2005, este evento ha permitido a los estudiantes de Ingeniería en Alimentos presentar propuestas alimenticias innovadoras, siendo evaluadas por un jurado y el público.

Este año, bajo el lema “Smart Food por la Salud y el Planeta”, la feria promete destacar por su interdisciplinariedad y conexión con la industria, ofreciendo un espacio para degustar, aprender y apoyar el talento joven en la creación de alimentos saludables.

Este 2024, la Expoferia de Alimentos Innovadores de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas (FaCiQyF) de la Universidad de Chile celebra su vigésima edición, consolidándose como una tradición académica y científica que ha dejado una huella profunda en la formación de ingenieros e ingenieras en alimentos. Bajo el lema “Smart Food por la Salud y el Planeta”, el próximo 3 de julio, desde las 09:00 hasta las 17:30 horas, se desarrollará este evento que promete ser un hito en la historia de la Facultad y de la universidad.

Desde su inicio en 2005, la Expoferia ha sido un espacio donde los estudiantes de quinto año de Ingeniería en Alimentos presentan propuestas alimenticias innovadoras y saludables. La profesora asociada Lilian Abugoch, académica del Departamento de Ciencia de los Alimentos y Tecnología Química, una de las fundadoras del evento, recuerda con entusiasmo los primeros años de la feria: “La idea surgió porque con el grupo de estudio empezamos a hacer proyectos. En lugar de estar encerrados en una sala, abrimos esta actividad a la comunidad”. Este espíritu de apertura y colaboración ha sido una constante a lo largo de los años, permitiendo que la feria crezca y evolucione.

El evento ha sido testigo de numerosas innovaciones, desde mermeladas, nuggets de garbanzos, helados de cochayuyo y un pionero paté vegano, hasta productos más complejos. Siempre con el objetivo de fomentar la creatividad y la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos. “Cada año, los estudiantes sorprenden con su capacidad para desarrollar productos que no solo son innovadores, sino también sostenibles y saludables”, comenta la profesora Abugoch. Este compromiso con la calidad y la innovación ha posicionado a la Expoferia como un referente en el ámbito de la ingeniería de alimentos.

La evolución y los desafíos 

Esta iniciativa ha pasado por diversas etapas y ha enfrentado múltiples desafíos. Claudio Inostroza, profesor adjunto y subdirector económico de la facultad, destaca cómo la feria ha ido profesionalizándose. “Empezamos en Vicuña Mackenna 20, en un pasillo pequeño. Hoy, tenemos una carpa grande y stands más profesionales, con una mayor participación de la comunidad y de empresas”, relata. Esta evolución ha permitido que la feria no solo sea un espacio de exhibición, sino también de interacción con la industria alimentaria a través de la rueda de negocios, incorporada en las últimas ediciones.

La profesionalización de la feria no ha sido sencilla y ha requerido de un esfuerzo conjunto de toda la comunidad académica. “Hemos tenido que adaptarnos y mejorar cada año, incorporando nuevas tecnologías y metodologías para asegurar que nuestros estudiantes tengan la mejor experiencia posible”, añade el profesor Inostroza. Esta mejora continua es evidente en la calidad de los proyectos presentados y en la creciente participación de empresas que ven en la feria una oportunidad para descubrir talentos y productos innovadores.

Impacto en la formación y la industria

La Expoferia no solo ha sido una plataforma para mostrar proyectos innovadores, sino también un espacio de aprendizaje y conexión con el mundo laboralArturo Squella, profesor y ex decano de la facultad, subraya la importancia de este evento: “Ha sido el primer acercamiento de la academia hacia el medio externo en el ámbito de nuestra carrera. Es una actividad que reúne docencia, extensión e investigación, proporcionando a los estudiantes una experiencia integral y realista del mundo laboral“, plantea.

El académico, añade que el impacto de este proyecto en la formación de los estudiantes es innegable. “Esta actividad les permite a los alumnos aplicar sus conocimientos en proyectos reales,enfrentarse a desafíos auténticos y recibir retroalimentación directa de profesionales del sector”, explica Squella. Esta interacción con la industria no solo enriquece su formación académica, sino que también los prepara para enfrentar con éxito el competitivo mundo laboral.

La visión de futuro

Para Pablo Richter Duk, decano de la facultad, la Expoferia representa la esencia de la interdisciplinariedad y la innovación que caracteriza a la carrera de Ingeniería en Alimentos.”Estamos conscientes de que las problemáticas actuales se resuelven mediante abordajes interdisciplinarios. Actividades como la Expoferia dan cuenta de espacios propicios para avanzar hacia la transdisciplina, incorporando cada vez más a la sociedad en la generación y consumo de alimentos innovadores”, dice.

El decano Richter Duk también destaca la importancia de la continuidad y el crecimiento de la feria. “Agradecemos a la profesora Lilian Abugoch y al Departamento de Ciencia de los Alimentos y Tecnología Química por la fortaleza y cariño con la que han desarrollado esta actividad por 20 años. La Expoferia se ha transformado en una verdadera tradición del mes de aniversario de nuestra facultad”. Esta visión de futuro incluye no solo mantener el alto estándar alcanzado, sino también explorar nuevas formas de colaboración y expansión con otras facultades y unidades de la Casa de Bello. 

Invitación a la comunidad

La vigésima edición de la Expoferia de Alimentos Innovadores promete ser una celebración del ingenio y la creatividad de los estudiantes. Desde las 09:00 de la mañana, la Biblioteca del Edificio Profesores Eméritos se llenará de propuestas alimenticias innovadoras, seguidas por la Expoferia en el Patio Universitario Griselda Hinojosa Flores a partir de las 14:00 horas, donde el público podrá degustar y votar por su propuesta favorita.

La profesora Lilian Abugoch invita a todos a participar: “Queremos que todos se sumen a esta celebración y se sorprendan con las innovadoras y saludables propuestas de nuestros estudiantes. Es un espacio para disfrutar, aprender y apoyar el talento joven”. Con actividades como la rueda de negocios y la degustación de productos, la Expoferia no solo es un evento académico, sino también una fiesta para la comunidad, donde se celebra el futuro de la alimentación.

Carolina Aliaga 
Prensa Uchile 
Fotografías: Prensa Uchile

8 alimentos que fortalecen el sistema inmune en invierno

Potenciar las defensas a través de la comida es relevante, ya que, permite enfrentar de mejor manera las enfermedades que se incrementan durante la época fría. 

La llegada la lluvia y las bajas temperaturas pueden debilitar el sistema inmune de una persona y con ello provocar que el cuerpo sea más susceptible a enfermedades estacionales, tales como resfríos y gripe. Por eso, es necesario entender cómo nutrir nuestro cuerpo para enfrentar de mejor manera esta época. 

De acuerdo con la académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Talca, Carla Gómez Saavedra, “no existe un solo alimento que nos contribuya a mejorar el sistema inmune, sin embargo, lo que se propone es combinar aquellos que contengan vitamina C, vitamina E, vitamina D, antioxidantes, fibras y lácteos, y consumirlos de manera diaria”.

Incluir en la dieta brócoli, kiwi, naranja, espinaca, repollo, lácteos, huevos y legumbres,permitirá fortalecer las defensas. Se trata de una combinación de frutas y verduras de la estación, además de alimentos que favorecen a la microbiota intestinal a través de la fibra. “Si consumimos estos alimentos diariamente no vamos a prevenir resfriarnos, pero sí estaremos mejor preparados ante las enfermedades”, agregó la especialista.  

Recomendaciones   

“Los estudios demuestran que la vitamina C mejora el sistema inmune, la idea es consumir estas frutas y verduras todos los días. La recomendación es dos porciones de fruta y tres porciones de verduras al día. Con eso podríamos fortalecer nuestro sistema inmune”, subrayó.  

La académica recomendó comer las frutas como colaciones, lo que ayuda y favorece la absorción de los nutrientes.  Respecto a la vitamina D –incluida en el huevo y lácteos- la especialista advirtió que, “la población chilena en general tiene déficit, y se ha demostrado que, si los niveles están bajos, sobre todo en esta temporada donde hay menos exposición al sol, hay mayor complicación en enfermedades respiratorias. Por eso es tan importante mantener niveles normales o suplementarse”, detalló.  

Finalmente, la nutricionista aconsejó también consumir frutos secos, preferir carnes blancas, mantenerse hidratado y no evitar la ensalada durante las comidas, “hay muchas personas que no la consumen en este tiempo por el frío, mi recomendación es partir por la ensalada y terminar con nuestro plato de fondo”.   

Link de prensa:  

https://udetalca-my.sharepoint.com/:f:/g/personal/prensautalca_utalca_cl/ElZoRlCYxDZLq6QKws4cIyoBMbFtmIPKZfutPGeqwM7baQ?e=yNoBt5

Comida chatarra: experto UCSC aclara dudas sobre los efectos de comer estos alimentos

La hipertensión arterial, obesidad, enfermedades coronarias, son algunas de las enfermedades que produce la ingesta de comida chatarra diaria.

Con celebraciones como el Día de las papas fritas, del completo, de la piscola o de la hamburguesa, ¿qué consecuencias puede tener ese tipo de alimentación para la salud digestiva? Para el gastroenterólogo y académico de la Facultad de Medicina UCSC, Carlos Valenzuela, esto depende de varios factores.

“Por un lado, la frecuencia con que una persona festeja, el tipo de comida chatarra y la cantidad que se ingiere. Si comemos comida chatarra una vez al año tal vez no tenga un gran impacto en la salud, pero si esto es todos los fines de semana o peor aún todos los días, entonces nos exponemos al desarrollo de enfermedades metabólicas como la obesidad, la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, enfermedades coronarias, accidentes vasculares, hígado graso y cirrosis hepática, entre otras”, explicó.

El profesional agregó que “el desarrollo de estas enfermedades también depende de factores genéticos, la edad y otros hábitos como sedentarismo, alcoholismo y otros. Sin embargo, si se realiza una vez al año y de manera moderada, no afectará a los hábitos alimentarios”.

Sin duda, en la medida que se vayan generando más ocasiones de ingesta de comidas chatarras como el Día del completo y de la hamburguesa, sumándose otras festividades como Fiestas Patrias, Año Nuevo, Navidad, cumpleaños, matrimonios, reuniones familiares y otras celebraciones, el académico comentó que “vamos acumulando cada vez más ocasiones de ingesta de comidas chatarra, entonces nos vamos generando un hábito de ingesta de comidas chatarra y esto va favoreciendo el desarrollo de varias patologías del metabolismo, cardiovasculares e incluso mayor riesgo de cáncer”.

Recomendaciones 

El profesional enfatizó que “es necesario evitar la ingesta de estas comidas chatarra y, en la medida de lo posible, que solo sean una excepción y no la regla o de uso frecuente. Lo importante es favorecer las comidas saludables, comidas caseras y lo ideal es que sean ricas en fibra y proteínas, de preferencia bajas en calorías y grasas saturadas”.

“Es importante la cantidad, el volumen de comida ingerida, se recomienda la ingesta de una cantidad moderada y de acuerdo a lo que son nuestros gastos de calorías, según la cantidad de energía que consumimos diariamente, ya sea por nuestro trabajo o por actividad física”, agregó Valenzuela. 

También, el experto destacó que “hay que realizar actividad física supervisada y de acuerdo a nuestras capacidades de modo de mantener una buena condición física, si no hacemos actividad física, nuestros músculos se atrofian y nuestros huesos se descalcifican”.

“Fomentar la ingesta de comidas saludables en estos días de celebraciones y ojalá promoveremos los días de comida saludable en lugar de los días de comida chatarra”, finalizó Valenzuela. 

Académico USM expone ante ONU la relación entre acceso a alimentos y desarrollo del país

El Dr. Nicolás Valenzuela participó de la jornada “Ciudades Verdes y Sistemas Alimentarios Urbanos”, organizada por la FAO, en donde expuso algunos puntos críticos en torno a iniciativas ligadas a sistemas alimentarios integrados en áreas rurales, periurbanas y urbanas.

En el marco del lanzamiento del proyecto de apoyo a la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y Soluciones basadas en la Naturaleza en Chile, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, más conocida como FAO (por sus siglas en inglés, Food and Agriculture Organization) dispuso de la jornada “Ciudades Verdes y Sistemas Alimentarios Urbanos”, la que reunió a diversos expertos en la materia para dialogar sobre las diferentes aristas de la temática que incluye las pérdidas y desperdicios de alimentos en las urbes, la relación entre las ciudades y las zonas rurales, entre otros.

En ese contexto el académico del Departamento de Arquitectura de la Universidad Técnica Federico Santa María, el Dr. Nicolás Valenzuela, tuvo la oportunidad de presentarse ante la ONU a fin de exponer la presentación “Sistemas alimentarios urbanos: repensando nuestra infraestructura básica”, en la que abordó, entre otros temas, la forma en que se organiza la alimentación en la ciudad.

“A veces nos olvidamos de que datos como la tasa de pobreza nacen de algo tan básico como, en un sentido primigenio, cuántas calorías debe consumir una persona para sobrevivir”, señaló el académico durante su charla, aludiendo a cómo la estructuración de los espacios urbanos y el acceso a la alimentación son claves en la forma en que se concibe el desarrollo de un país.

Políticas públicas

El Dr. Valenzuela, quien lleva 12 años trabajando con políticas públicas y se ha especializado en temas como la desigualdad territorial, enfatizó que “los derechos básicos no se pueden implementar sin una infraestructura básica”. Este aspecto fue una de las claves de su más reciente publicación, “Alimentando la Ciudad: diálogos sobre infraestructura alimentaria urbana”, libro que contiene el trabajo de otros investigadores y académicos en torno a la infraestructura urbana en Chile.

En ese mismo sentido, Valenzuela explicó que las redes alimentarias se traducen en los espacios y las formas en que se distribuyen alimentos en las ciudades, desde mercados, ferias, entre otros, y aludió al concepto también de “redes alimentarias alternativas”, que responden a entornos que funcionan fuera de la norma tradicional y con alimentos no comunes. 

De la misma forma indicó durante su exposición que el proceso de modernización capitalista ha permitido una evolución en la forma en que se distribuyen los bienes, como ha ocurrido con la llegada de los sistemas de delivery.

Finalmente, el Dr. Valenzuela rebeló que en su investigación ha logrado cuantificar fenómenos como las ollas comunes durante la pandemia, contabilizando más de 2.500 de éstas a nivel nacional. Dijo que la mirada hacia la infraestructura debe incorporar estos logros de cobertura de bienes y servicios a partir de las comunidades. Se trata puntualizó finalmente de “sistemas socio-técnicos, que son sociales y tecnológicos al mismo tiempo”.

Legumbres son clave para una alimentación saludable y sostenible

Silvana Cisternas León
Académica Nutrición y Dietética
Universidad Andrés Bello

Las legumbres son una parte fundamental de una alimentación balanceada y saludable, poseen Nutrientes Esenciales en la dieta humana, son una excelente fuente de proteínas, especialmente para personas que siguen dietas vegetarianas o veganas. También tiene un alto aporte en fibra, vitaminas del complejo B, hierro, calcio, zinc y otros nutrientes esenciales.

La fibra presente en ellas ayuda a mantener un sistema digestivo saludable y previene problemas como el estreñimiento, además pueden ayudar a controlar el peso al proporcionar una sensación de saciedad por más tiempo.

Por otra parte, el consumir legumbres regularmente se asocia con la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares. Esto debido al contenido de fibra y fitoquímicos que posee. La fibra presente en las legumbres más los carbohidratos complejos que poseen permiten mantener estables los niveles de azúcar en sangre, lo que es crucial para prevenir y controlar la diabetes.

Algunos tipos de legumbres poseen triptófano, por lo que pueden tener efectos positivos en la salud mental al contribuir a la producción de serotonina, un neurotransmisor asociado con el bienestar y el estado de ánimo.

Además, el cultivo de legumbres tiene un bajo impacto ambiental en comparación con la producción de carne, ya que requieren menos recursos hídricos y emiten menos gases de efecto invernadero, por lo que son un alimento con alta sustentabilidad.

Definir la “mejor” legumbre puede variar dependiendo de los gustos personales, las necesidades dietéticas y las preferencias culinarias. Sin embargo, hace poco la Universidad de Harvard seleccionó a las Lentejas como la legumbre más completa. 

Esto debido a que las lentejas son una excelente fuente de nutrientes y ofrecen varios beneficios para la salud.  Entre ellos podemos destacar su alto contenido proteico, pues son una excelente fuente de proteínas vegetales, lo que las hace especialmente útiles para personas que siguen dietas vegetarianas o veganas. Proporcionan una buena cantidad de aminoácidos esenciales, su aporte es de aproximadamente 9 gr cada 100 gr cocidos.

Además, aportan fibra dietética, tanto soluble como insoluble, en cerca de 8 gr de fibra cada 100 gr de producto cocido. Son bajas grasas saturadas y colesterol, lo que las convierte en una opción saludable para aquellos que buscan controlar su ingesta de grasas.

Un factor importante es que son ricas en hierro, un mineral esencial para la producción de glóbulos rojos y el transporte de oxígeno en el cuerpo. También son una buena fuente de otros minerales como el potasio, el magnesio y el zinc. Proporcionan alrededor de 3.3 mg de hierro, que es aproximadamente el 18% del valor diario recomendado para adultos.

Su versatilidad culinaria también es digna de ser resaltada. Las lentejas se pueden usar en una amplia variedad de platos, como sopas, guisos, ensaladas, curry y hamburguesas vegetarianas, entre otros

En síntesis, son una excelente opción alimentaria debido a su perfil nutricional rico en proteínas, fibra y una variedad de vitaminas y minerales. Su inclusión regular en la dieta puede proporcionar una serie de beneficios para la salud a largo plazo e, incluso, para el medio ambiente.

Nuevas Guías Alimentarias para Chile: un modelo de alimentación saludable que integra cultura y medioambiente

Desarrolladas por un equipo multidisciplinario de la Universidad de Chile, estas guías presentan 10 mensajes que promueven la salud, identidad territorial, perspectiva de género y sostenibilidad. Nelly Bustos, académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), y Gabriela Lankin, profesora de la Facultad de Ciencias Agronómicas, destacan la importancia de la participación comunitaria y la innovación metodológica sobre la que se desarrolló este trabajo, en el cual nuestro país es pionero a nivel mundial.

En un hito sin precedentes a nivel mundial, Chile actualizó sus Guías Alimentarias para incluir la variable medioambiental en su elaboración, convirtiéndose así en el primer país en adoptar una perspectiva integral que combina dimensiones biológicas, sociales y ambientales. Este enfoque innovador ha sido liderado por un equipo multidisciplinario del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, en colaboración con otras facultades del plantel universitario y organismos gubernamentales, a pedido del Ministerio de Salud (MINSAL).

Las nuevas guías, lanzadas pocos días antes de comenzar el 2023, presentan diez mensajes de orientación alimentaria destinados a mejorar la salud de la población nacional, promoviendo además la identidad territorial, la perspectiva de género y la sostenibilidad económica y ambiental. Esta actualización responde al perfil epidemiológico actual y a los patrones alimentarios del país, considerando los desafíos urgentes que plantea la salud alimentaria en Chile.

Dos investigadoras clave en su desarrollo fueron Nelly Bustos, profesora asistente e investigadora del INTA, y Gabriela Lankin, profesora asociada del Departamento de Sanidad Vegetal de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, quienes resaltan la importancia de haber incorporado la diversidad territorial y la perspectiva social en la elaboración de las guías. “Decidimos hacer un diagnóstico no solo de la literatura, sino también de los entornos alimentarios y de la gente que trabaja día a día en contacto con la guía alimentaria”, explica la profesora Bustos. Este innovador enfoque metodológico incluyó entrevistas en profundidad con pequeños agricultores, pescadores artesanales, migrantes e indígenas, además de grupos focales con profesionales de la salud y la población general.

La profesora Bustos, quien también es directora de Extensión del INTA, destaca que uno de los grandes logros de estas guías es que la población siente que los mensajes son cercanos y relevantes. “Fueron hechas con la gente y para la gente misma“, afirma, destacando la necesidad de que las guías no se queden solo en los mensajes, sino que se implementen con programas educativos y de intervención.

Por su parte, la profesora Gabriela Lankin enfatiza que nuestro país es pionero en incluir de manera proactiva la variable ambiental en las guías alimentarias, antes incluso de los lineamientos internacionales. “En la medida en que enfermamos el planeta, el planeta nos devuelve la mano. Por eso, es crucial tomar decisiones informadas desde la producción hasta el consumo de alimentos”, comenta la ingeniera agrónoma de profesión.

Las guías promueven el consumo de alimentos locales y estacionales, minimizando la huella de carbono y reduciendo el uso de plásticos y pesticidas. Además, se incentiva la reducción de residuos a través del reciclaje y el compostaje, así como el consumo de proteínas vegetales para disminuir el impacto ambiental.

Un cambio de paradigma: hacia una alimentación sostenible

La Universidad de Chile ha desempeñado un rol fundamental en el apoyo al Estado para la elaboración de estas nuevas Guías Alimentarias, demostrando la capacidad de colaboración interdisciplinaria y el compromiso público con el bienestar del país. Nelly Bustos subraya que, a pesar de contar con recursos limitados, la comunidad académica de la Casa de Bello se unió en un esfuerzo conjunto, destacando la contribución desinteresada de muchos y muchas en la revisión de la literatura y la validación de los mensajes. Este trabajo mancomunado refleja la fortaleza de la Universidad de Chile para enfrentar desafíos nacionales y consolidar la relación con el Estado en iniciativas de gran impacto social.

Las nuevas Guías Alimentarias para Chile, además, representan un cambio de paradigma que va más allá de la simple recomendación nutricional. Abordan de manera integral la salud, la cultura y el medio ambiente, reflejando un compromiso con la sostenibilidad y la equidad. Las académicas Nelly Bustos y Gabriela Lankin coinciden en que el desafío ahora es implementar estas guías de manera efectiva, con apoyo del Estado y programas educativos robustos. “Este es el primer paso de muchos más. No podemos quedarnos solo en los mensajes, debemos avanzar hacia la acción y la implementación“, concluye Bustos.

Estas guías no solo posicionan a Chile como un líder en la integración de la sostenibilidad en la política alimentaria, sino que también invitan a la población a adoptar hábitos más saludables y responsables, contribuyendo al bienestar del planeta y de las futuras generaciones.

Los 10 mensajes de orientación para la cultura alimentaria en Chile son:

  1. Consume alimentos frescos de ferias y mercados establecidos.
  2. Ponle color y sabor a tu día eligiendo frutas y verduras en tu alimentación
  3. Consume legumbres en guisos y ensaladas todas las veces que puedas
  4. Bebe agua varias veces al día y no la reemplaces por jugos o bebidas.
  5. Consume lácteos en todas las etapas de la vida.
  6. Aumenta el consumo de pescados, mariscos o algas de lugares autorizados.
  7. Evita los productos ultra procesados y con sellos «ALTOS EN».
  8. Comparte las tareas de la cocina, disfrutando de preparaciones nuevas y tradicionales.
  9. En la mesa disfruta de tu alimentación, come acompañado cuando puedas y saca las pantallas.
  10. Protege el planeta, cuida el agua, no botes comida, separa tu basura y recicla.

Decálogo que se basa en los siguientes principios:

  1. Promover alimentos nutritivos, inocuos y sostenibles
  2. Potenciar los sistemas alimentarios sostenibles
  3. Privilegiar los alimentos frescos, naturales y mínimamente procesados
  4. Considerar la diversidad de los territorios y de la estacionalidad en la producción de alimentos
  5. Apreciar la importancia de las preparaciones caseras
  6. Respetar las culturas alimentarias 

Carolina Aliaga 
Prensa Uchile

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