OPINION / Uso de antihistamínicos

Mauricio Muñoz Llanos
Director Química y Farmacia
Universidad Andrés Bello

La primavera trae consigo la renovación de la naturaleza, pero también un desafío recurrente para quienes sufren de alergias estacionales. La principal causa de estos síntomas es la liberación de histamina, una sustancia que nuestro cuerpo produce en respuesta a alérgenos como el polen. Las personas alérgicas sufren una respuesta exacerbada ante la liberación de histamina en el organismo, sobre activando la respuesta del sistema inmune y generando entre otros cuadros recurrentes en esta época rinitis y/o dermatitis, además de poder gatillar cuadros asmáticos en pacientes susceptibles. Para contrarrestar sus efectos, se suelen ocupar medicamentos que se unen a los receptores de histamina en distintos tipos de células en el organismo, los denominados antihistamínicos. Sin embargo, como todo medicamento, los antihistamínicos no están exentos de generar efectos adversos y de no ser correctamente indicados se puede hacer efectivo el dicho popular en que el remedio es peor que la enfermedad.

Los antihistamínicos de primera generación: incluyen compuestos como la difenhidramina y la clorfenamina. Estos fármacos son eficaces para aliviar síntomas, pero pueden causar somnolencia y afectar las funciones cognitivas y motrices, lo anterior porque tienen la capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica y actuar en los receptores de histamina del sistema nervioso central. Son útiles en casos puntuales, pero no se recomiendan para el uso diario, especialmente si se debe conducir o realizar tareas que requieran concentración. Por esta razón comúnmente también los encontramos en una serie de medicamentos antigripales de acción nocturna.

Aquellos de segunda y tercera generación: como la loratadina, cetirizina y fexofenadina. Son fármacos más selectivos y menos propensos a atravesar la barrera hematoencefálica, lo que minimiza sus efectos sedantes por su acción en los receptores del sistema nervioso central. Son adecuados para tratamientos a largo plazo y para personas que requieren mantener su rutina diaria sin alteraciones.

En términos generales siempre la recomendación es que su uso sea producto de un diagnóstico médico, para determinar el medicamento más adecuado para su caso particular, evaluando los posibles efectos adversos o condiciones preexistentes del paciente como hipertensión, glaucoma u otro. Evaluando la interacción que pueda tener con otros medicamentos. Por otro lado, un uso indiscriminado y continuo puede generar tolerancia, sequedad en las mucosas, problemas digestivos o enmascarar sintomatología importante que dé cuenta de otra patología.

Finalmente ser especialmente cuidadoso con poblaciones especiales como lo son niños, mujeres embarazadas y adultos mayores dado que los efectos adversos se pueden exacerbar o ser de mayor cuidado.

Frente a cualquier duda, es importante que el usuario consulte con su Médico o Químico Farmacéutico.

Microorganismos antárticos como una solución para la descontaminación ambiental

La biorremediación utiliza organismos vivos como bacterias, plantas y hongos, para eliminar contaminantes industriales, ofreciendo una solución sostenible ante la creciente crisis ambiental. Este enfoque se investiga en diversos entornos, algunos extremos como en la Antártica, donde se han encontrado microorganismos con capacidades únicas para tratar residuos tóxicos.

Investigadores de la Universidad San Sebastián (USS), sede Concepción, liderados por el Dr. Iván Ñancucheo junto al Dr. Felipe Torres han desarrollado el proyecto “Aislamiento y caracterización de microorganismos extremófilos desde la Antártica con aplicaciones en celdas de combustible microbianas a bajas temperaturas”. Este proyecto no solo se centra en desentrañar los secretos de la vida microbiana en condiciones extremas, sino que también explora las aplicaciones potenciales de estas bacterias en el tratamiento de contaminantes emergentes como el perclorato, presente en los efluentes de diversas industrias. 

El proyecto forma parte del Programa Nacional de Ciencia Antártica, organizado por el Instituto Antártico Chileno (INACH), y participó de la Expedición Científica Antártica (ECA 58) durante la temporada 2022 en isla Rey Jorge. Ellos buscaban microorganismos que pudieran prosperar en condiciones extremas, específicamente en un sitio conocido como caleta Cardozo donde se produce un fenómeno natural conocido como “drenaje ácido de rocas”. Este proceso, provocado por el deshielo estacional, genera aguas con altas concentraciones de hierro y un nivel alto de acidez que resultan tóxicos para la mayoría de los organismos. 

El equipo de la USS logró aislar bacterias como Acidithiobacillus ferrivorans USS-CCA7, un microorganismo resistente al frío y con propiedades electroquímicas que pueden ser aprovechadas para descontaminar compuestos tóxicos como el perclorato y el nitrato, presentes en efluentes de diversas industrias. 

El perclorato, un contaminante común en la fabricación de explosivos, cohetes y fuegos artificiales, es altamente tóxico y difícil de eliminar del medioambiente. De manera similar, el nitrato, que puede encontrarse en fertilizantes y desechos industriales, contribuye a la contaminación de aguas subterráneas y superficiales. Ambos representan serios riesgos para la salud humana y los ecosistemas. 

Las propiedades electroquímicas de Acidithiobacillus ferrivorans USS-CCA7 permiten su uso en tecnologías bioelectroquímicas, una solución innovadora que utiliza microorganismos para degradar contaminantes de forma eficiente y con un bajo impacto ambiental. Este proceso tiene una huella de carbono reducida y podría representar una alternativa más limpia y sustentable a las técnicas convencionales de tratamiento de residuos industriales. 

Los hallazgos del equipo fueron publicados en la prestigiosa revista científica Bioelectrochemistry bajo el título “Reducción electrotrófica de perclorato por un acidófilo psicrotolerante aislado de un drenaje ácido de roca en la Antártica”

En este artículo se detallan los resultados que muestran cómo esta bacteria puede reducir el perclorato y el nitrato en condiciones extremas, destacando su potencial para ser usada en procesos de biorremediación en todo el mundo.

El estudio en torno a estos microorganismos no solo abre nuevas vías para la descontaminación, sino que también permite entender mejor cómo la vida puede adaptarse a condiciones tan hostiles. 

Los investigadores planean continuar con sus investigaciones en la Antártica, no solo en busca de nuevas bacterias extremófilas, sino también para explorar otros sitios de interés, como la caleta Mariana, donde esperan encontrar microorganismos neutrófilos, que están adaptados a condiciones menos ácidas que puedan tener nuevas aplicaciones biotecnológicas.

El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía.

Investigadores UdeC encuentran genes de resistencia antimicrobiana en vertedero abandonado

Jeannette Valenzuela Mella

Este trabajo amplía la comprensión de lo que ocurre con la plastisfera en ambientes terrestres; las interacciones microbianas con los residuos plásticos y sus impactos en el ambiente, la ecología y la salud humana y animal.

El viejo vertedero situado en el humedal Rocuant-Andalién, cerrado en 1984 y expuesto hace un par de años por la erosión provocada por el agua y el viento, es un reflejo de los problemas que pueden traer las falencias en la gestión de residuos.

En este lugar, investigadores de la Universidad de Concepción realizaron un estudio pionero en torno a un contaminante emergente, los microplásticos (MPs), y la comunidad microbiana que habita en la superficie de sus partículas -conocida como plastisfera- encontrando bacterias y genes de bacterias resistentes a los antibióticos.

Este trabajo fue desarrollado como parte de la tesis de la candidata a magíster en Ciencias con mención en Microbiología, Daniela Rojas Oñate, y se inserta en una línea de investigación en torno a la contaminación por MPs en distintos ambientes, a cargo del académico de la Facultad de Agronomía e investigador del Centro de Biotecnología, Mauricio Schoebitz Cid.

El ingeniero agrónomo y Dr. en Ingeniería de Procesos Agroalimentarios comenta que es conocido, desde hace un tiempo, que la plastisfera es un ecosistema que alberga una cantidad importante de genes de resistencia antimicrobiana (AMR), de modo que lo que ocurre en el vertedero de Talcahuano es consistente con estudios similares realizados en otros países.

La resistencia antimicrobiana es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de las diez amenazas sanitarias más importantes de nuestro tiempo, debido a que la reducción de la sensibilidad de organismos patógenos a los antibióticos pone en riesgo el tratamiento de enfermedades infecciosas comunes que afectan tanto a humanos como animales.

El trabajo partió con una caracterización de los plásticos existentes en el basural, para dar paso a los análisis de la composición de la comunidad de microorganismos que habitan en los residuos.

Entre los hallazgos destaca la presencia de un gen que se usa como indicador de resistencia a antibióticos de importancia clínica humana, que dio positivo en un 67% de los sitios muestreados.

Por sus residuos y la presencia de organismos resistentes, este lugar representa un problema sanitario y ambiental para personas y animales.

“Este no fue el lugar más apropiado para ubicar un vertedero:  el océano está a pocos metros de este vertedero que tiene una longitud de por lo menos un kilómetro y medio, y entre todo tipo de desechos, hay restos de insumos hospitalarios.  Es un foco de contaminación que necesita ser controlado”, advierte el Dr. Schoebitz.

Además de la dispersión de los distintos tipos se residuos hacia la costa, preocupa la propagación de los genes resistentes a los antibióticos en el mar o bien a través de las aves migratorias que anidan y se alimentan en el lugar o los animales que llegan a pastar en las zonas aledañas.

Vista del vertedero/Dr. Mauricio Schoebitz.

El académico del Departamento de Microbiología de la Facultad de Ciencias Biológicas y Director del Magíster, Gerardo González Rocha, detalla que, si bien la AMR en una estrategia natural de los microorganismos para adaptarse a los entornos, en el caso del vertedero este mecanismo está forzado por la acción humana y un ambiente propicio para su persistencia en el lugar.

“En esta basura puede haber restos orgánicos con bacterias resistentes que han estado en contacto con humanos y eso hace que existan más posibilidades de ejercer presión en la selección de bacterias resistentes a los antibióticos”, explica el Dr. González.

Por otro lado, indica que los estudios han mostrado que no todos los plásticos tienen las mismas cargas de bacterias resistentes y genes de resistencia.

“Esto quiere decir que, dependiendo del tipo de plástico; es decir su composición química, se puede favorecer la permanencia de estos organismos y genes en estos ambientes. Lo otro importante es que los microplásticos ofrecen una superficie óptima para que se formen biopelículas con un cúmulo de bacterias y eso hace que haya mayor posibilidad de transferencia de los genes de resistencia de una bacteria a otra”, cuenta el investigador.

El estudio amplía la comprensión de lo que ocurre con la plastisfera en ambientes terrestres, dice el Dr. Schoebitz, señalando que la mayor parte de las investigaciones en esta área están centradas en entornos acuáticos.

Por otro lado, destaca la importancia de abordar las interacciones microbianas con los residuos plásticos, desde el enfoque One health (una salud); es decir, desde una mirada integral que considere sus implicancias ambientales, ecológicas y en la salud humana y animal.

Este trabajo ha tenido un carácter multidisciplinario desde el primeras etapas, contando con la colaboración de los académicos de la UdeC, Andrés Opazo, Rodrigo Hasbún y Jorge Osman, y de la Universidad Politécnica de Cartagena (España), Raúl Zornoza.

U. de Chile confirma evidencias físicas de la Falla San Ramón en la comuna de Pirque tras cinco años de investigación

La evidencia fue detectada en el sector El Principal de dicha comuna, tras la excavación de una “trinchera paleosismológica” en el mes de noviembre de 2023. Esto permite acreditar que Pirque es el punto más austral de la Falla San Ramón detectado hasta ahora, y que se extiende por al menos 50 km a lo largo del piedemonte de Santiago. El hallazgo será presentado en Congreso Internacional de Geología de Terremotos, que se realizará la próxima semana.

Tras cinco años de investigación científica al sur de Santiago, el Departamento de Geología de la Universidad de Chile anuncia el hallazgo de una nueva evidencia física de la Falla San Ramón (FSR) en la comuna de Pirque, a partir de observación directa.

Tras excavar una trinchera paleosismológica -excavación que permite observar directamente una falla geológica y deformaciones asociadas- en el sector El Principal de esta comuna en noviembre de 2023, el equipo investigador pudo observar directamente la falla geológica, lo que permite acreditar que el punto más austral de la FSR detectado hasta el momento se encuentra en Pirque.

“Esta trinchera es la evidencia más al sur que tenemos en la Región Metropolitana de la Falla San Ramón rompiendo hasta la superficie”, puntualiza el Dr. Gabriel Easton, investigador del Departamento de Geología de la Universidad de Chile y líder de las investigaciones.

La FSR es una de las estructuras geológicas más importantes de ChileAtraviesa ocho comunas de la Región Metropolitana y casi dos millones de personas viven sobre ella. Este hallazgo de la comuna de Pirque es el último hito de una historia de investigaciones que se remonta a las últimas dos décadas.

Gracias a este conocimiento acumulado, hoy sabemos que la FSR se extiende por 50 km a lo largo del piedemonte de Santiago en sentido norte-sur, que es una falla activa e inversa y que se interna por debajo de la Cordillera de Los Andes hasta 15 km en profundidad.

Historia del descubrimiento

El hallazgo descrito en la comuna de Pirque es el resultado de cinco años de investigación. Entre 2018 y 2023, dos proyectos Fondecyt (1190734 y 1230350) se propusieron aumentar el conocimiento de la traza de la Falla San Ramón al sur de Santiago, lo cual era un asunto pendiente.

En el marco de estos proyectos se destacan las tesis de magíster de Carolina Valderas(“Geodiseño y modelamiento LiDAR de la Falla San Ramón como herramienta de planificación urbana en zonas de georiesgo”, Universidad de Santiago de Chile), y de Nicolás Campillay (“Deformación cortical cuaternaria y peligro sísmico asociado a la Falla San Ramón en el piedemonte de Pirque, ~33,5º S”; Universidad de Chile).

El trabajo de Carolina Valderas presentó un modelo de elevación digital (Digital Elevation Model, DEM) del piedemonte cordillerano entre Lo Barnechea y Pirque referenciado a estaciones geodésicas del Centro Sismológico Nacional (CSN), lo cual sirvió como base para el posterior estudio de aquellos rasgos geomorfológicos más asociados a la FSR al sur de Santiago.

Posteriormente, Nicolás Campillay estudió en detalle estos rasgos geomorfológicos, concentrando su atención en los llamados “escarpes de falla”, desniveles topográficos producidos por la ruptura en superficie de fallas activas.

Gracias a estos estudios fue posible descubrir un escarpe de falla de unos 600 metros de largo al norte de Quebrada Honda, en el sector El Principal de la comuna de Pirque, rasgo clave para efectos de la investigación. Más tarde, reconocimientos en terreno corroboraron la presencia del escarpe como un rasgo tectónico y, después de una acuciosa revisión, el equipo de investigación determinó el sitio exacto para hacer las excavaciones.

En noviembre de 2023 el equipo científico de la U. de Chile excavó una trinchera paleosismológica de 6 metros de profundidad, 20 m de largo y 4 m de ancho y encontró una falla geológica en un ángulo de unos 25° e inclinación hacia el este.

En los últimos veinte años, el equipo investigador de la U. de Chile ha excavado e investigado cinco trincheras paleosismológicas a lo largo del frente cordillerano de Santiago, ubicadas en el Cerro Calán, San Carlos de Apoquindo y dos en Peñalolén. La trinchera de Pirque, excavada en noviembre de 2023, es la quinta y última de la lista.

A pesar de estar separadas unas de otras por varios kilómetros de distancia, todas estas trincheras muestran similitudes, lo que permite sustentar la idea de que el frente cordillerano de la Región Metropolitana se comporta como un solo bloque tectónico a lo largo del tiempo geológico y que se monta, por acción de la Falla San Ramón, sobre la depresión central del valle de Santiago.

El equipo de trabajo señala que aún hay trabajo pendiente, como caracterizar la deformación en detalle y fechar el o los terremotos que originaron el escarpe, lo cual puede tomar un año más.

El hallazgo será presentado a la comunidad científica internacional en el 12th International INQUA Meeting on Paleoseismology, Active Tectonics and Archaeoseismology (PATAChile2024), el evento científico más importante del mundo en geología de terremotos (tectónica y fallas activas, paleosismología y arqueosismología).

PATAChile2024 se realizará en Chile -y por primera vez en América del Sur- entre el 6-11 de octubre próximo. En la ocasión, 80 científicos de todas partes del mundo se reunirán para revisar los últimos avances globales en la ciencia de la geología de terremotos.

En el marco del evento, se realizarán visitas a terreno para conocer la Falla Cariño Botado (lunes 07 oct.), Falla San Ramón (martes 08 oct.), así como sistemas de fallas en la cordillera de los Andes y registros de paleotsunamis en la costa central de Chile. Los periodistas interesados en visitar estas fallas podrán contactar a Rodrigo López, periodista del Departamento de Geología U. de Chile (99-2361634). Más información sobre PATA Chile 2024 en la web de Geología U. de Chile.

Rodrigo López, periodista del Departamento de Geología.

Estudio analizó presencia de parásitos en merluza común y jibia 

La investigación consideró aspectos en cuanto al desarrollo molecular y la morfometría.

“Morfometría y diagnóstico molecular de larvas de Anisakis (Nematoda: Ascaridida) en Merluccius gayi (Chordata: Gadiformes) y Dosidicus gigas (Mollusca: Teuthida) en la región del Biobío, Chile”, es el título de la investigación de la Dra. Luisana Lugo. El estudio fue publicado en la Revista de Biología Marina y Oceanografía de la Universidad de Valparaíso.

Esta investigación se desarrolló en el marco del Doctorado en Ciencias con mención en Biodiversidad y Biorecursos (DCBB) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC). El estudio contó con la colaboración del Dr. Iván Vera, Dr. Mario George- Nascimento, Dr. Antonio Brante y la Dra. Maribet Gamboa, quien además fue la tutora de tesis. 

La idea del estudio fue realizar un diagnóstico a nivel de especie de las larvas de Anisakis en Chile, presentes en hospedadores intermediarios de importancia comercial, como lo son la merluza común y la jibia. “Anisakis es un parásito nematodo que se desarrolla en los ecosistemas marinos y se transmite de hospedador a hospedador a través de la red trófica”, contextualizó la Dra. Lugo.

El objetivo del estudio fue realizar una identificación molecular de larvas de Anisakis ante la problemática de que en Chile, no han sido descritos a nivel de especie. La idea nació a partir de los seminarios realizados durante sus estudios de doctorado. Las muestras fueron obtenidas desde el mercado pesquero de Talcahuano y del Puerto de San Vicente. Para ello, se recolectaron las larvas desde la cavidad abdominal tanto de la merluza común como de la jibia.  

Desde el punto de vista de la morfometría, se realizó una caracterización a través del ventrículo, esófago y largo total de las larvas. “Las larvas extraídas de jibia fueron ligeramente de mayor longitud con respecto a las extraídas en la merluza común”, agregó.

Resultados

Desde el punto de vista molecular, el estudio identificó solamente una especie presente en ambos hospedadores analizados que es Anisakis pegreffii. “A nivel morfométrico, nos dimos cuenta que las larvas extraídas de jibias eran un poco más largas en comparación con las de merluza. Esto es posiblemente por el nivel trófico y el tiempo del desarrollo de la larva cuando es consumida por la jibia”, explicó.

Respecto a la importancia de la temática, la Dra. Luisana Lugo destacó en la generación de conocimiento de la biología de las larvas. “Durante décadas estas larvas eran identificadas solamente a nivel de género, pero escasos estudios habían logrado la identificación a nivel de especie. En nuestra investigación, detectamos a través de marcadores moleculares la presencia de Anisakis pegreffii, una especie patógena. Es decir, puede generar una zoonosis que va desde obstrucción intestinal, malestar gástrico y hasta urticaria”, complementó.

Otro punto importante a destacar es que la merluza común es altamente consumida por la población. “De este modo, se logra identificar una especie patógena en uno de los pescados que son altamente consumidos por la población. Esto abre puertas para estudios epidemiológicos futuros”, finalizó.

https://doi.org/10.22370/rbmo.2024.59.1.4461

Académicos estudian los efectos de la actividad física y cognitiva en personas mayores 

Investigadores de la Universidad de Talca analizan cómo la fragilidad impacta la activación plaquetaria y la función endotelial, además de evaluar los beneficios del programa de intervención “Más Adultos Mayores Autovalentes”.

Importantes avances en investigación sobre fragilidad y los riesgos asociados en personas mayores han desarrollado los académicos de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Talca Iván Palomo González, Marcelo Alarcón Lozano y Eduardo Fuentes Quinteros, investigadores del Centro de Investigación en Trombosis y Envejecimiento Saludable (CITES).

Los científicos se han centrado en cómo la fragilidad, definida como una disminución de la reserva fisiológica, incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y trombóticas en este grupo etario.

El profesor Eduardo Fuentes explicó que las personas mayores frágiles presentan un mayor riesgo de activación plaquetaria, lo que deriva en un aumento de la probabilidad de desarrollar trombosis. “A través de estudios de lipidómica, observamos un incremento en el marcador tromboxano B2, que está vinculado a la activación plaquetaria en personas frágiles. También, con estudios de proteómica, detectamos alteraciones en diversas proteínas asociadas a una activación plaquetaria elevada”, detalló.

Además, con el apoyo del académico Jonathan Gibbins de la Universidad de Reading en Inglaterra, los investigadores están enfocados en caracterizar el fenotipo de reactividad plaquetaria en personas mayores frágiles, utilizando placas especiales y un citómetro de flujo para evaluar el comportamiento de las plaquetas. “Nuestro objetivo es comprender cómo las plaquetas de estas personas se activan de manera diferente y por qué esto aumenta el riesgo de trombosis”, agregó Fuentes.

Por su parte, el profesor Iván Palomo se ha concentrado en analizar los efectos del plasma de personas mayores frágiles en células endoteliales en cultivo. “Hemos observado que, al aplicar plasma de personas frágiles a estas células, se generan efectos negativos como el aumento de sustancias oxidantes y una reducción en la producción de óxido nítrico, una molécula esencial para la relajación de los vasos sanguíneos y la regulación de la presión arterial”, explicó. Estos resultados sugieren que algo en el plasma de los individuos frágiles afecta directamente la función del endotelio, la capa interna de los vasos sanguíneos.

Evaluación de programa

Junto con estos avances científicos, los académicos evaluaron los efectos del programa “Más Adultos Mayores Autovalentes” (Masama), una intervención aplicada en los Centros de Salud Familiar (Cesfam) del país que incluye actividades físicas, cognitivas y recreativas para personas mayores en diferentes estados de fragilidad. Durante tres meses de observación, los investigadores detectaron mejoras significativas en la fuerza de agarre y una disminución en la presión arterial, ambos indicadores vinculados con una mejor salud endotelial. “Estas mejoras se asocian probablemente con un aumento en la producción de óxido nítrico y proteínas favorables para el endotelio, lo que indica que el programa tiene un impacto positivo a nivel molecular”, concluyó Palomo.

Estas investigaciones fueron parte de las presentaciones que realizaron los académicos en el 28° Congreso Nacional de Geriatría y Gerontología: “Experiencia hacia una longevidad activa”, organizado por la sociedad chilena del ramo, aportando información valiosa sobre los mecanismos biológicos asociados a la fragilidad en personas mayores, y destacan el potencial de intervenciones como Masama para mejorar la salud y prolongar la longevidad de este grupo poblacional.

Especialista entrega claves para identificar y tratar alergias comunes

Con la llegada de la primavera el 22 de septiembre, las alergias estacionales y otras patologías alérgicas suelen intensificarse. Por esto, la Dra. María Antonieta Guzmán, jefa de la Sección de Inmunología, Alergias y VIH del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, comparte recomendaciones para identificar y tratar diversos tipos de alergias. Además, aborda el impacto del cambio climático en su desarrollo y las terapias disponibles para prevenir y manejar los síntomas.

Una alergia es una reacción mediada por un mecanismo de hipersensibilidad, donde el organismo se ha expuesto al alérgeno previamente y con las exposiciones repetidas se va demostrando sensibilización en diversos exámenes, efectuados ya sea en sangre o en piel. Además el paciente presenta síntomas como tos, rinorrea, rash y dificultad respiratoria ante la exposición al alérgeno, es decir, contra la sustancia a la cual los tests de diagnóstico resultan positivos. El sistema inmunológico de las personas alérgicas genera mecanismos inflamatorios como respuesta, los cuales están determinados por un anticuerpo denominado inmunoglobulina E o IgE, que es específico del alérgeno.

Según la Organización Mundial de Alergias, alrededor del 20% de la población mundial sufre de algún tipo de alergia, cifra que corresponde a 400 millones de personas aproximadamente, debutando frecuentemente desde la niñez. En Chile se realizó el estudio ISAAC en menores de edad, en el que se evidenció una prevalencia de rinitis alérgica de un 25%; asma alérgica de un 10%; dermatitis atópica, un 10%, demostrando en las tres patologías una tendencia al aumento.

Tipos de alergias

La Dra. María Antonieta Guzmán, jefa de la Sección de Inmunología, Alergias y VIH del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, comentó: “Las alergias generalmente son crónicas y muy variables, dependiendo del órgano de choque al que llegan los alérgenos. Por ejemplo, las respiratorias y oculares son la rinitis alérgica, la conjuntivitis que con frecuencia acompaña a la rinitis, porque la conjuntiva ocular también sufre con las alergias y a veces son graves; y el asma alérgica. Por otro lado, otras reacciones alérgicas son la dermatitis atópica; las alergias alimentarias que tienen muchos síntomas gastrointestinales y se relacionan con la dermatitis atópica del lactante; las reacciones alérgicas súbitas y graves que requieren un manejo en servicios de urgencia (anafilaxia), porque pueden poner en peligro la vida de un paciente si no se trata de una manera adecuada y rápida. Las anafilaxias más frecuentes son las causadas por reacciones a alimentos y a medicamentos, pero también pueden asociarse a picaduras por abeja o avispa, por exposición a látex, etc., entre otras causas menos frecuentes”.

Existen cofactores que aumentan la intensidad de las reacciones o expresiones sintomáticas de las alergias alimentarias, de las cuales la especialista destacó: “Beber alcohol, la administración de antiinflamatorios y el ejercicio físico. Estas prácticas aumentan la permeabilidad intestinal, por lo que el alimento al que el paciente es alérgico entra más rápido a la sangre. Un ejemplo es la anafilaxia por alimentos y ejercicio, lo cual requiere que la persona coma el alimento del cual es alérgica, que normalmente lo tolera, y que realice actividad física dentro de las primeras seis horas de la ingesta”.

Los tests de alergias existentes son el prick test, la prueba intradérmica de lectura inmediata y tardía, las pruebas epicutáneas, medición en sangre de la inmunoglobulina E o IgE y diagnóstico molecular en alergias.

La relación entre el cambio climático, la polución y las alergias respiratorias

La urbanización y los altos niveles de emisiones de gases contaminantes por parte de vehículos están correlacionados en el incremento de enfermedades alérgicas inducidas por el polen en personas que habitan en ciudades, comparado con las que viven en áreas rurales. El gas de efecto invernadero antropogénico más importante es el dióxido de carbono (CO2), cuya concentración atmosférica ha aumentado especialmente durante las últimas dos décadas, pero los componentes más comunes de la contaminación en el aire de áreas urbanas son el dióxido de nitrógeno (NO2), el ozono (O3) y material particulado.

El NO2 es un precursor de smog fotoquímico en zonas industriales y es generado por autos, camiones junto a plantas de energía. Su exposición está asociada con un aumento en visitas a servicios de urgencia, sibilancias y uso de medicación de emergencia en menores con asma.

Por su parte, la inhalación de O3 induce daño epitelial y consiguientes respuestas inflamatorias en las vías respiratorias superiores e inferiores. La exposición a niveles atmosféricos altos de ozono provoca una reducción de la función de los pulmones, aumenta la hiperreactividad de las vías respiratorias a los agentes broncoconstrictores y es un factor de alto riesgo de exacerbaciones en pacientes asmáticos.

Por otro lado, el material particulado es una mezcla de partículas sólidas, líquidas, orgánicas e inorgánicas de diferente tamaño y composición. Su origen radica en partículas de escape diésel y juegan un rol importante en las emisiones de vehículos. Las partículas de 2,5mm de diámetro pueden penetrar las vías respiratorias inferiores y podrían ser responsables de un gran riesgo en la salud al acceder a los pulmones a nivel de los alvéolos.

En cuanto al calentamiento global, la temperatura media de nuestro planeta ha aumentado alrededor de 1°C durante el presente siglo. Se han evidenciado cambios significativos en el clima como olas de calor, sequías, inundaciones, lluvias intensas y huracanes. En cuanto a las tormentas, se han asociado como un agente para gatillar ataques de asma en pacientes que tienen alergia al polen, al inhalar una alta concentración de alérgenos que están dispersos en la atmósfera con un aumento de la humedad y bolsones de calentamiento del aire. Incluso, debido a campos eléctricos intensos, iones positivos son liberados desde el suelo y podrían adherirse a partículas o cargas eléctricas que aumentan la ruptura de polen, incrementando así la hiperreactividad bronquial. Esto es un gran factor de riesgo en pacientes que no están siguiendo su tratamiento antiasmático.

Tratamientos y/o terapias

  • Inmunoterapia: se trata de inyecciones subcutáneas regulares del alérgeno al que se reacciona. Son más útiles cuando la persona está monosensibilizada, por ejemplo, a polen o ácaros. Se aplica durante 4 o 5 años con el objetivo de disminuir los síntomas y uso de medicamentos. De esta manera, el paciente podría presentar una menor reacción cuando se enfrente al alérgeno particular. Sin embargo, la inmunoterapia no es necesariamente curativa. Las más exitosas son las de la rinitis y asma por sensibilización a pólenes, ácaros, y algunos epitelios animales y hongos, y alergias graves por picaduras de abejas o avispas. También existe la posibilidad de utilizar inmunoterapia sublingual, especialmente en niños.
  • Antihistamínicos: son medicamentos que bloquean el efecto de la histamina. Combaten la congestión, la secreción nasal, los estornudos o la picazón, la hinchazón de las vías nasales, la urticaria y otras erupciones cutáneas, la picazón y la secreción de los ojos.
  • Corticoides inhalados: son aerosoles nasales efectivos contra la rinitis y el asma alérgica. Su uso puede ser de manera continua o intermitente, dependiendo de las necesidades de cada paciente en diferentes estaciones del año. Son mucho más efectivos que los antihistamínicos en el control de la congestión nasal, y actúan controlando la inflamación de las vías aéreas.
  • Adrenalina: en casos de pacientes que presentan un shock anafiláctico, se debe administrar adrenalina o epinefrina intramuscular en dosis proporcionales a las manifestaciones clínicas y al peso de los pacientes.
  • Anticuerpos monoclonales: son un complemento de las terapias anteriores y están indicados para pacientes con alergias, asma grave o con urticaria crónica refractaria al tratamiento convencional.

Recomendaciones complementarias

Aparte de evitar exponerse a las sustancias a las que se es alérgico, la Dra. Guzmán señaló: “Es relevante estar atentos ante una exposición inadvertida. Por ejemplo, un paciente que es alérgico al maní debe revisar las etiquetas de los alimentos que consume, porque podría estar el producto enmascarado en trazas. Incluso, en un vuelo se podría repartir maní y aunque el paciente no lo consuma, hay muchas personas a su alrededor que abren el envase del alimento y la persona podría respirar el contenido, desencadenando una reacción alérgica, por lo que debe portar su adrenalina autoinyectable en caso de ser necesario”

Matías Bustos, Hospital Clínico Universidad de Chile.

Cavidad oral y estado emocional: Un vínculo vital para lograr un mayor bienestar 

La conexión entre la salud bucal y el bienestar psicológico es fundamental. Un enfoque integral en odontología puede mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.

La cavidad oral puede ser un espejo de la salud general y psicológica de una persona, así lo explicó la directora del Departamento de Estomatología de la Universidad de Talca, Bernardita Fuentes, quien indicó que, muchas alteraciones en la boca no solo tienen causas locales. “Un porcentaje considerable de las manifestaciones en la boca son reflejo de enfermedades sistémicas o alteraciones psicológicas”.

Por ello, la académica de la Facultad de Odontología de esta casa de estudios subrayó que es vital un enfoque integral en la odontología, donde se considere al paciente como un todo.

“Las alteraciones físicas pueden influir en el ánimo y la autoestima, y viceversa. Es fundamental inculcar en los estudiantes de Odontología la importancia de este enfoque integral para poder realizar derivaciones e interconsultas con otros profesionales, mejorando así los pronósticos de los pacientes”, explicó.

La especialista precisó que existe una directa relación entre la salud bucal y el bienestar psicológico, ya que una salud bucal disminuida puede afectar la autoestima del paciente y su entorno. “El estrés, común en la población actual, puede desencadenar patologías bucales como úlceras y lesiones herpéticas, mostrando otra conexión importante entre lo físico y lo psicológico”, añadió.

La lengua, en particular, puede reflejar el estado emocional y sistémico del paciente. Cambios de color, pérdida de papilas y adelgazamiento de tejidos pueden ser signos de desequilibrios en la salud mental. “Es crucial realizar una anamnesis detallada y un examen físico exhaustivo para abarcar todos los aspectos del paciente”, concluyó.

La académica aconsejó a los pacientes cuidar no solo de su salud física sino también de la mental, ya que todo está interconectado. “Mantener un equilibrio en todos los aspectos de la salud es esencial para el bienestar integral”, puntualizó.

Cristina Dorador en su nuevo libro: “Los microbios son la base de nuestras conexiones más íntimas”

La destacada egresada es una exploradora de mundos invisibles. Su pasión por la microbiología la ha llevado a desentrañar los secretos mejor guardados de los microorganismos con los que coexistimos. En su obra “Amor Microbiano”, revela no solo la importancia de los microbios en el equilibrio de la naturaleza, sino también su rol en nuestras relaciones humanas. Hablamos con ella sobre su libro y cómo la Universidad de Chile influyó en su formación académica y carrera profesional.

Cristina Dorador, originaria del norte del país, ha sabido combinar su prolífica carrera científica con una vocación profunda por la divulgación, acercando la ciencia a la sociedad. Desde temprana edad, mientras cursaba su educación básica y media en el Liceo Experimental Artístico de Antofagasta, descubrió su pasión por la investigación. En sus palabras, las primeras experiencias de laboratorio, como las extracciones de clorofila que realizó a corta edad, fueron reveladoras. “Siempre tuve curiosidad por entender el mundo y responder preguntas”, recuerda.

Al momento de elegir su camino profesional, se inclinó por estudiar Biología en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, donde su desarrollo como investigadora empezó a tomar forma. Desde el segundo año, tuvo la oportunidad de trabajar en el Laboratorio de Limnología bajo la tutoría de la profesora Irma Vila. “Ahí estudiábamos los ecosistemas acuáticos continentales desde diferentes perspectivas: físicas, químicas y biológicas. Pude estudiar microalgas y otras especies. También trabajé con muestras de salares, lo que me gustó mucho como aproximación”, relata la también ex constituyente.

En su último año, Dorador realizó una pasantía de investigación en otro laboratorio con la profesora Margarita Carú, quien ya aplicaba herramientas de biología molecular, lo cual la fascinó. Estudiaba el ADN ambiental de las comunidades microbianas en su objeto de estudio, que para esa época eran las bacterias de las raíces de las plantas.  “Con ella descubrí la posibilidad de estudiar microorganismos en salares usando estas herramientas, lo que me abrió un mundo nuevo”, comenta. Además, destaca la influencia de figuras clave como Humberto Maturana, quien inspiró su formación científica. “La historia de la Universidad de Chile, la excelencia de sus profesores y la diversidad intelectual me formaron no solo como científica, sino como una ciudadana comprometida”, añade.

La carrera de la científica continuó con un doctorado en Ciencias Naturales con mención en Microbiología en la Universidad de Kiel y el Instituto Max Planck de Limnología, en Alemania. Sin embargo, siempre supo que su trabajo tendría mayor impacto si regresaba a Chile. “El conocimiento que adquirí fuera del país tenía una relevancia mayor en lo local”, afirma. 

Amor Microbiano: un puente entre ciencia y sociedad

En “Amor Microbiano” (Editorial Planeta), Cristina Dorador nos recuerda que la vida en todas sus formas está intrínsecamente conectada. En el libro, explica de manera accesible cómo los microorganismos son parte esencial de nuestras relaciones humanas. “Cuando convivimos con alguien, o incluso con nuestras mascotas, compartimos no solo experiencias o sentimientos, sino también microorganismos. Besos, abrazos e interacciones cotidianas dejan una huella microbiana en nuestro entorno”, explica Dorador. Investigaciones han demostrado que los microbiomas de las personas que viven juntas tienden a asimilarse, y esa similitud tiene un impacto directo en nuestra salud.

Dorador destaca que los microbios en nuestro organismo producen neurotransmisores que afectan al cerebro, subrayando la importancia de no subestimar su influencia en nuestras vidas. “No es algo trivial”, recalca. También explica que, al observar la “brisa” de microorganismos que dejamos a nuestro paso, es posible determinar quién ha estado en un lugar, lo que revela la profunda conexión biológica que tenemos en el contexto que habitamos.

Hija de poetas, Dorador siempre ha tenido un interés natural por la escritura. Conversaciones con colegas y su experiencia personal la inspiraron a crear una narrativa fresca y diferente sobre los microbios, con un enfoque que rompe prejuicios. “Cuando hablamos de microorganismos, solemos asociarlos con enfermedades, pero desde una mirada ecológica, nuestra existencia depende de ellos”, señala. Este enfoque ha sido bien recibido por sus colegas, quienes valoran su capacidad para transferir conocimientos complejos a experiencias cotidianas.

La ciencia como pilar de la sociedad

Para Cristina Dorador, la ciencia es fundamental no solo para el progreso, sino también para la creación de políticas públicas que mejoren la calidad de vida. “Si bien muchas personas entienden que la ciencia es un pilar, en la práctica falta más acción”, advierte. Destaca ejemplos como la aplicación del anticuerpo monoclonal para el virus respiratorio sincicial, que redujo a cero la mortalidad en recién nacidos en el país. “Es clave que sigamos avanzando en la investigación en todas las áreas del conocimiento”, concluye.

Uno de sus principales enfoques ha sido la investigación de microorganismos en ecosistemas extremos como los salares del desierto de Atacama. “Los microbios no solo sobreviven en estos ambientes inhóspitos, sino que cumplen un rol vital en el ecosistema”, explica. Actualmente, como profesora en la Universidad de Antofagasta, continúa investigando la vida microbiana en los salares, además de involucrarse en proyectos de divulgación científica.

“Estamos trabajando en la producción de compuestos bioactivos, como nuevos antibióticos o compuestos anticáncer, entre otros proyectos emocionantes”, comparte. Para la investigadora Alumni Uchile, su compromiso con la ciencia y su país es un llamado constante, un puente entre la investigación y la comunidad que sigue fortaleciendo desde su querida Antofagasta.

Leonardo Vásquez, Alumni Uchile.

Estudiante del Doctorado en Ciencias UCSC obtuvo beca internacional

La iniciativa busca apoyar diferentes investigaciones con impacto en el medioambiente y en la conservación.

Diego Márquez, estudiante de la cohorte 2021 del Doctorado en Ciencias con mención en Biodiversidad y Biorecursos de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), obtuvo recientemente un reconocimiento de la World Wildlife Found (WWF), una organización no gubernamental que brinda apoyo a iniciativas relacionadas con el medioambiente y la naturaleza.

En concreto, Diego Márquez obtuvo la beca titulada WWF Russell E. Train Education for Nature (EFN), en la categoría 2024 Fonseca Leadership Program Fellows. En total fueron 53 los beneficiarios provenientes de 26 países.

Dado que las temáticas a financiar por el fondo se alineaban a su tema de investigación, se animó a participar. “Se trató de una postulación abierta de la WWF, una de las organizaciones más importantes que promueven la conversación de la biodiversidad. En ese contexto, mi tesis doctoral está centrada en detectar zonas de preservación de algas marinas, especialmente de Macrocystis pyrifera”, comentó.

El apoyo consiste en fondos para investigación, destinados a diversas instancias ya sea pasantías o gastos operacionales relativos a materiales para llevar a cabo algún experimento, o incluso alimentación o estadía. “El dinero se administra de manera autónoma, sin utilizar un ente intermediario. Por ende, es un entrenamiento para lo que podría ocurrir en el futuro, en mi carrera”, explicó.

Se trata de fondos anuales, teniendo dos etapas de evaluación, en enero de 2025 y en julio de 2025. Además, tiene la posibilidad de una renovación por el año 2026.

“Pienso utilizar estos fondos para gastos de materiales para el Laboratorio de Genética. Además, quisiera considerar estos fondos tanto para el estudio de las algas como para otros posibles organismos marinos, por si se requiere algún gasto adicional. También considero la compra de un procesador para los análisis”, complementó.

Respecto a la investigación a realizar, Diego Márquez trabaja en la detección de zonas de preservación de Macrocystis pyrifera, empleando las herramientas genómicas. Con el apoyo de estos fondos, podrá concluir las secuencias de las muestras.

“Estoy trabajando con el ADN de las algas. Tengo una amplia gama de poblaciones, desde Perú hasta el sur de Chile. Además, incluso de las Islas Malvinas y otras islas subantárticas”, declaró.

Respecto a la importancia de esta iniciativa, Diego Márquez comentó que es sumamente interesante que un proyecto enfocado en algas, y en general al ambiente marino, haya obtenido el financiamiento, dado que anteriormente la WWF apoyaba temáticas más relacionados al ambiente terrestre. “Solo dos proyectos que son de Chile están ligados al área marina. Además, está muy alineado a la biodiversidad y biorecursos, que justamente es el espíritu de nuestro Doctorado”, concluyó.

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